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20160515 Pentecostes

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El día de Pentecostés (Rojo)

Tema del día: : ¡Hoy cumple años la iglesia!  Hace casi dos mil años, el Espíritu Santo cumplió con promesa y profecía al derramarse sobre los primeros cristianos.  Hoy en día, el Espíritu Santo todavía obra en nuestros corazones por medio de Palabra y Sacramentos.

La Primera Lectura: Génesis 11:1-9 — Cuando Dios creó al hombre, sólo existía un idioma.  Pero después del diluvio, los hombres se juntaron en su orgullo para construir una ciudad y una torre contra la voluntad de Dios.  Consecuentemente, Dios confundió su lengua y los esparció por todo el mundo.

El Salmo del Día: Salmo 51

El Segunda Lectura: Hechos 2:1-21 — Al derramarse sobre los apóstoles en el día de Pentecostés, el Espíritu Santo cumplió con la promesa de Cristo que se encuentra en el evangelio para el día de hoy.  Con el poder del Espíritu Santo, los apóstoles predicaban sin temor y en varios idiomas a los que se habían reunido en Jerusalén.  En el día de Pentecostés, la confusión causada por Babel se convirtió en gozo para todos aquellos que escucharon las buenas nuevas del evangelio en su propio idioma.

El Evangelio: Juan 15:26,27

26Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. 27Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.

 

HERMANOS DAMOS TESTIMONIO DE NUESTRO DIOS POR MEDIO DEL ESPIRITU SANTO

Los testimonios hoy en día han sido muy mal utilizados, porque el hombre por medio de su orgullo pecaminoso no quiere entender que el peor problema que tenemos es el pecado y creen que los problemas económicos, de salud y personales son problemas que sí son mas importantes porque nos afectan en esta vida. Y por este motivo usan los testimonios de como Dios los sanó o los libró de problemas económicos para que las personas se unan a sus iglesias. Al igual como en la historia de la torre de Babel donde el hombre se puso de acuerdo para desobedecer a Dios y no seguir exparsiéndose por todo el mundo, hoy en día muchos predicadores no importando sus creencias se han puesto de acuerdo a predicar que el hombre que está enfermo, que tiene problemas económicos y problemas con otras personas sufre estos problemas porque están apartados de Dios. Estas personas tienen lejos al Espiritu Santo porque no se han convencido por la Biblia que el principal problema que tenemos es el pecado y que el único que pudo solucionar este problema fue Jesucristo. La prueba que el Espiritu Santo está alejado de ellos y de su predicación consiste en que ellos creen que la raíz de los problemas de las personas hoy en día es porque no pagan sus diezmos al Señor. San Pedro nos enseña que estas personas predican de esta manera por avaricia y no porque el Espiritu Santo está dentro de ellos: y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. 2 Pedro 2:3.

Jesús en esa enseñanza que dio a sus discípulos el jueves santo antes de morir prometió enviar al Espíritu Santo con el fin de que este mismo sea quien dé testimonio de Jesús y este testimonio es muy claro. Es por medio del Espíritu Santo que nos convence que somos pecadores y que necesitamos de un Salvador. El Padre y el Hijo enviaron al Espiritu Santo para que cada persona en este mundo por medio de la Palabra de Dios reconozca que es pecador y que no puede hacer nada para salvarse por si mismo porque Jesús nos enseñó lo que realmente hay en nuestro corazón: 18Pero lo que sale de la boca, del corazón sale;  y esto contamina al hombre. 19Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Mateo 15:19.

Prueba de esto lo vemos en la primer lectura para este día. Si notamos bien los que estaban construyendo la torre de Babel eran personas creyentes, personas que descendían de la familia de Noé y Dios les había dado a ellos el mandato: Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra. Génesis 9:1. Por este motivo vemos en el capítulo 10 de Génesis quienes eran los hijos de Noé que eran el pueblo de Dios y empezaron a cumplir el mandato de Dios como lo vemos en Génesis 11:2 Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. Pero por culpa del pecado ellos no quisieron ir por toda la tierra para llenarla haciendo a un lado el mandato de Dios y como consecuencia de su pecado Martín Lutero en su explicación a este capítulo escribió lo siguiente: “en Babel como un juicio mucho más severo que el del diluvio. El diluvio divino exterminó a una sola generación de humanos, pero la confusión de las lenguas en Babel ha engendrado confusión, sospechas y odios en cada generación desde entonces en nuestro mundo desordenado y resquebrajado. ¿Por qué se enfrenta una nación a otra, un elemento social contra otro, un individuo contra otro?” Aquí tenemos una respuesta. Nosotros no somos la excepción. Como creyentes aún pecamos porque en nuestro corazón aún existe el viejo hombre así como lo explicó Jesús en el evangelio de Mateo, por esto aún mentimos, tenemos malos pensamientos, hacemos malas acciones y la prueba de que aún somos pecadores es la muerte porque se cumple el versículo que dice que la paga del pecado es la muerte. Romanos 6:23.

Nosotros sabemos que merecemos por culpa de nuestro pecado el infierno y para reconocer esto necesitamos al Espíritu Santo que nos dé este testimonio por medio de la Palabra de Dios. Nosotros por medio del Espíritu Santo podemos decir como dice el Salmo 51:1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Y Dios sí muestra esta misericordia que pedimos por medio de Cristo. Es por él que Dios borró nuestras rebeliones, nuestros pecados y esto lo hizo quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. 1 Pedro 2:24. Al Jesús cargar nuestros pecados Dios tuvo misericordia de nosotros.

No solamente hace esto el Espíritu Santo, sino también permite que reconozcamos que somos pecadores como dice el Salmo 51:3 Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Al reconocer que somos pecadores estamos diciendo que no podemos salvarnos por nosotros mismos porque el pecado vive dentro de nosotros y que necesitamos a alguien sin pecado que pudo vivir perfectamente cumpliendo la voluntad de Dios. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Hebreos 4:15. Al reconocer que somos pecadores estamos diciendo que somos perdonados por la vida perfecta que Jesús llevó en nuestro lugar. Estamos parados frente al testimonio que el Espíritu Santo nos ha dado a cada uno de nosotros.

El Espíritu Santo es quién nos ha dado la verdadera vida. Es por medio de él que podemos decir como dice en el  Salmo 51:10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. Y esta vida espiritual es la que vemos que muchos han recibido al igual que nosotros desde el día de Pentecostés. Ese día muchos creyeron que los apóstoles estaban ebrios, pero en realidad era por el Espíritu Santo que empezaron a hablar de todas las lenguas que habían allí en ese momento con el fin de que todas las personas nacieran de nuevo espiritualmente. Es por medio de la Palabra de Dios que el Espíritu Santo llega a muchas personas de todo el mundo, no importando su idioma porque llega la Palabra de Dios en sus propios idiomas. En Babel nacieron más de 5000 idiomas que existen hoy en día, y en el día de Pentecostés Dios permitió que los apóstoles hablaran en los idiomas de las personas que estaban allí reunidos para que reconocieran su pecado y creyeran en Jesús como su Salvador, para que pudieran decir a Dios que crea en ellos un corazón nuevo, es decir un corazón que viva de acuerdo a la voluntad de Dios.

Esto nos anima a nosotros también porque es el Espíritu Santo quien permite hoy en día que nosotros podamos llegar con la Palabra de Dios a tantas personas de distintas partes del mundo usando la Palabra de Dios como el único testimonio de la obra de nuestro Dios para con cada uno de nosotros como lo enseña 2 Timoteo 3:16-17 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,  a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Esto quiere decir que es el Espíritu Santo quien dio la Palabra a los escritores sagrados y por esto necesitamos usar el Antiguo y el Nuevo Testamento porque en ellos encontramos de la ley y el evangelio que son necesarios predicarlos para la salvación de nuestras almas y de todos los hombres a quienes el Espíritu Santo llega con su poder. Hoy que estamos celebrando este día de Pentecostés que sea un recuerdo que el mejor testimonio que podemos encontrar son las Escrituras porque es por medio de ellas que se nos da la verdadera vida que nos lleva a la eternidad.

Amén.

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20160508 Pascua 7

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El séptimo domingo de la Pascua (Blanco)

Tema del día: : Aunque Cristo ascendió al cielo, sigue cuidando y dirigiendo a su iglesia por medio de su palabra y nos promete que pronto regresará para llevarnos al cielo para estar con él en la eternidad.

La Primera Lectura: Hechos 16:6-10 — Cristo aun después de su ascensión sigue dirigiendo la obra de la iglesia.  En esta lectura, Dios enseña a Pablo en una forma muy especial a dónde quería que fuera para predicar.  Un hombre de Macedonia le apareció en una visión rogándole que fuera a Macedonia.

El Salmo del Día: Salmo 8

El Segunda Lectura: Apocalipsis 22:12-17,20 — Aunque nuestro Salvador ascendió al cielo, no nos dejó solos.  Sigue mandando a su Espíritu para ofrecer y darnos la salvación gratuitamente.  Además, nuestro Señor ascendido nos promete que va a venir de nuevo para llevarnos al cielo.

El Evangelio: Juan 17:20-26

20Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, 21para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 22La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. 24Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. 25Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. 26Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

 

JESÚS NOS MANTIENE UNIDOS A ÉL

Cuando Adán y Eva pecaron sabemos que esto no solamente los afecto a ellos sino a toda la humanidad como lo enseña Romanos 5:12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Vemos como desde ese momento como una epidemia mortal pasó la muerte a todos los hombres, pero cuando hay una epidemia también sabemos que hay una cura y en esta oportunidad la cura la puso el mismo Dios porque solamente él podía curar y destruir esta epidemia de la incredulidad, el pecado y la muerte. La solución la vemos en este evangelio en el día de hoy. El tiempo de Pascua termina en este domingo porque el jueves pasado meditamos sobre la ascensión de nuestro Señor Jesucristo a los cielos y él necesitaba que así como la muerte pasó a todos los hombres la vida eterna también pasara a todos los hombres y por esto es el sentido de esta oración de Jesús para que todos los que creemos en él como nuestro Salvador podamos ir con su Palabra y ella misma es quien vence con su poder la epidemia de la incredulidad, el pecado y la muerte.

El escenario donde Jesús estaba haciendo esta oración es muy conocido por cada uno de nosotros porque estas palabras las dijo Jesús el jueves santo antes de su entrega a sus enemigos y ejecución por ellos mismos. Jesús confió perfectamente en el trabajo que iba a hacer el Consolador, como lo dice versículos anteriores en este evangelio, Juan 14:26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. Y sabemos que la obra del Espíritu Santo es darnos el don de creer en la Palabra de Dios que nos enseña que somos salvos por la obra que Cristo hizo en la cruz.

Por este motivo Jesús dijo 20Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. Vemos el énfasis en este deseo de Jesús, creer en mí. Jesús sabía que todos las personas de este mundo, incluidos nosotros portamos esta epidemia que pasó a todos los hombres: incredulidad, pecado, muerte eterna y la única salida a esto la tenía el mismo Jesús y por este motivo vino a este mundo para que todos nosotros creyéramos que él era el Mesías esperado, que vino a destruir las obras del diablo.

Veamos que este deseo serio y santo de Jesús no solamente está en el creer sino también en la unidad que nos identifica como creyentes como lo dice en este versículo 21para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. Ser uno quiere decir que no pueden existir divisiones entre nosotros, Jesús quiere que mantengamos esta unidad entre nosotros al igual que la unidad que muestra el Padre y él con el propósito de que el mundo crea en Dios.

Pero que fácil olvidamos esta unidad que Jesús nos pide, que fácil nos dejamos engañar de nuestro adversario y dividimos esta unidad. Esto lo hacemos cuando somos impenitentes. La impenitencia lleva a no ser parte de esta unidad porque la Biblia dice Mateo 18:17 17Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. Esta sección habla de como buscar al hermano que está practicando un pecado, pero si no se arrepiente al tenerle como un gentil o publicano quiere decir que no puede estar en la unidad que Jesús manda que tengamos porque solo pertenecen a esta unidad aquellos que somos pecadores arrepentidos.

También dividimos esta unidad cuando no nos congregamos como hermanos, cuando vemos la iglesia como una pérdida de tiempo porque tenemos otras cosas más importantes que hacer y dejamos que nos pase como dice Jesús en la parábola del sembrador en Mateo 13:22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

Jesús sabe que cada uno de nosotros somos presa del diblo y del pecado y por esto él vino para destruir todo el poderío del diablo y esto lo hizo con su vida. Él en nuestro lugar mantuvo la unidad perfectamente como lo vimos en el versículo 21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. Jesús mantuvo la unidad con el Padre porque lo complació en todo lo que le había enviado, también Jesús no solamente con su vida nos dio este perdón sino que también con su sangre preciosa lo hizo como lo enseñó cuando instituyó la Santa Cena Mateo 26:28 porque esto es mi sangre  del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Con su muerte en la cruz Jesús venció la incredulidad, el pecado y la muerte eterna y por esto cada uno de nosotros recibimos de estas bendiciones y al igual que las personas que creen en esta misma palabra.

Nosotros que creemos en Jesús como nuestro Salvador recibimos de su gloria, lo dice el versículo  22La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Esta gloria es la seguridad que somos perdonados y demostramos que somos perdonados uniéndonos con otros perdonados para ser uno. Esta gloria la disfrutamos ahora cada vez que abrimos su Palabra y se nos recuerda de la vida eterna que nos espera a cada uno de nosotros. Esta gloria es la que la iglesia necesita mostrar para que los incrédulos sepan que hay un Dios que también quiere salvarles.

Damos gracias a Dios que esta unidad no depende de cada uno de nosotros sino que viene de su amor como lo enseña el verso 23Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Es el amor que Dios ha demostrado hacia cada uno de nosotros al no darnos lo que merecemos sino lo que necesitamos, y este amor lo demostró al enviarnos a su Hijo Jesucristo. El amor del Padre es incondicional; él no espera nada de nosotros y sólo quiere mantenernos unidos a su Palabra y por medio de esta unión hacernos uno en su amor.

Cada uno de nosotros no solamente viviremos en la gloria de Jesús cuando tenemos su Palabra abierta sino que también vemos que Jesús quiere que estemos en el cielo, en cuerpo y alma con él por toda la eternidad. Por esto dice este versículo 24Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

Dios va a cumplir todo esto porque es justo, y demuestra esto al darse a conocer al mundo así como Jesús lo dice 25Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Nosotros conocemos de este Dios justo por medio de Jesucristo. Él mismo se ha encargado de enseñarnos que es lo que quiere el Padre. Jesús por medio de la predicación de la ley nos dijo que este Padre justo odia el pecado y castiga el pecado, pero también vemos que este mundo incrédulo no conoce la otra parte de este Dios justo que es su amor misericordioso por cada uno de nosotros. Pero nosotros sabemos por la Biblia que el Padre envió a Jesús para que nosotros lo conociéramos por medio de su Palabra

Y por esto Jesús quiere que nosotros demos a conocer el nombre de nuestro Dios Salvador como lo enseña el versículo 26Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos. Jesús nos dio a conocer el nombre del Dios Salvador por medio de él y su Palabra y ahora quiere que cada uno de nosotros hagamos este trabajo. Es un trabajo arduo que no tiene paga, que solamente lo hacemos por el agradecimiento a nuestro Dios. Lo hacemos solamente porque es la voluntad del Padre que muchos más conozcan de Jesús para que habite en cada uno de ellos y vamos a seguir haciéndolo llevando el evangelio a otros, anunciando en quien creemos por medio del uso de los credos, participando frecuentemente en la Santa Cena que lo hacemos como un solo cuerpo y finalmente oremos para que muchos lleguen a la fe por medio de la predicación de su Palabra.

Amén.

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17 abril 2016


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20160417 Pascua 4

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El cuarto domingo de la Pascua (Blanco)

Tema del día: : Hoy celebramos el hecho de que Cristo es nuestro «Buen Pastor» quien nos cuida y protege como sus ovejitas queridas.  Nosotros que creemos conocemos a nuestro Buen Pastor y lo seguimos con seguridad, aun al andar por «valle de sombra de muerte,» porque sabemos que nos protegerá con su mano poderosa.

La Primera Lectura: Hechos 13:15,16,26-33 — En su primer viaje misionero, San Pablo se levanta en la sinagoga de Antioquía de Pisidia y anuncia a los judíos allí reunidos que Cristo, su Buen Pastor había cumplido las profecías del Antiguo Testamento con su vida, muerte y resurrección.

El Salmo del Día: Salmo 23

El Segunda Lectura: Apocalipsis 7:9-17 — Jesús, el cordero de Dios, sirve también como el pastor del pueblo de Dios.  Nosotros sus ovejas hemos sido lavados en su sangre y purificados en su muerte.

El Evangelio: Lucas 24:1-12

22Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, 23y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón. 24Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.

25Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; 26pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. 27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. 30Yo y el Padre uno somos.

CREAMOS QUE PERTECEMOS A NUESTRO BUEN PASTOR

Cada uno de nosotros nos sentimos muy orgullosos de pertenecer al país donde hemos nacido y donde hemos vivido por mucho tiempo. Esto lo demostramos cuando nos preguntan de nuestra nacionalidad siempre alzamos la voz y decimos el nombre de nuestro país de donde pertenecemos. No nos importa como sea nuestro país, ni tampoco nos importan los problemas que hay en él cuando se trata de hablar de nuestra nacionalidad. Hoy este evangelio nos muestra una de las figuras más hermosas que podemos encontrar en la Biblia, la del Pastor y sus ovejas. Cuando una oveja sabe muy bien quien es su pastor inmediatamente se llena de sentimientos de alegría y agradecimiento porque saben quién es su pastor que las guía. Cada uno de los creyentes hoy en día vivimos en diferentes países donde somos felices o sobrevivimos en medio de los problemas, pero en realidad hay algo que vence las fronteras de los países y las nacionalidades y es el pertenecer al Buen Pastor que es Jesús. Y por esto cada uno de nosotros creemos que pertenecemos a nuestro Buen Pastor.

Juan nos ubica muy bien en la fiesta que se estaba celebrando en Jerusalén en ese momento en el cual Jesús dijo estas palabras.  22Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno. En este tiempo de invierno vemos que los judíos tenían una costumbre de celebrar esta fiesta que no había sido mandada por Dios porque esta fiesta también conocida como la fiesta de las Luces era un día de fiesta nacional judío, en el que se celebraba la purificación del Templo, que fue llevada a cabo por Judas Macabeo en diciembre del año 165 a.c. después de la victoria judía sobre los sirios quienes habían profanado el templo. En esa ocasión, las familias se reunían e iluminaban su hogar. Igualmente Juan nos dice dónde estaba ubicado Jesús. 23y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón. Juan nos habla de este lugar porque era parte del Templo original donde la gente se reunía con frecuencia. Ofrecía protección del frío del invierno. Jesús estaba caminando por allí, y por lo que parece, estaba instruyendo a la gente.

Después de explicar un poco los acontecimientos que estaban rodeando esta situación nos damos cuenta que habían personas que estando allí no estaban contentas con pertenecer a la ciudadanía del cielo. Eran reacios a pertenecer al Buen Pastor. Para ellos era más importante ser conocidos por ser Judíos que ser conocidos por tener una nacionalidad eterna, y por esto dice Juan: 24Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Ellos dijeron esto porque estaban turbados con Jesús. Su orgullo estaba siendo lastimado porque creían que por el hecho de ser judíos y estar circuncidados podían cumplir la ley de Dios para salvarse, porque en Juan 9:40-41: 40Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos? 41Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece. Jesús les dijo estas palabras porque ellos creían que estaban bien en su relación con Dios por el cumplimiento de la ley, pero desafortunadamente vemos que estas obras de ellos no quitaba sus pecados y por esto les molestaba las palabras de Jesús y no creían que él era el Cristo. Estaba nublado su entendimiento y lastimosamente no pertenecían al reino de este Buen Pastor, sino que pertenecían a las tinieblas de Satanás. Por esto ellos estaban esperando a un ungido que los liberara de Roma y no del pecado y esto lo demostraron al decirle que les dijera si él era el Cristo.

Muchos que tienen la Biblia abierta y aún nos puede pasar a nosotros es sentirnos turbados al escuchar de Jesús y esto sucede cuando se nos muestra por medio de la ley nuestro pecado. A veces nos creemos tan santos, creemos que no pecamos y nos molesta que alguien nos diga que somos pecadores y que necesitamos a un Salvador. Muchas veces estamos al bordo de dejar la fe porque nos molesta que nos señale el pecado porque creemos que nos podemos salvar por nuestros propios medios. Pero si pensamos así, somos ciegos al igual que estos judíos que cuestionaron a Jesús y al serlo no nos espera la puerta del cielo sino del infierno por no conocer la voz de este Buen Pastor. Y si llegamos a no creer en él entonces es para los que no creen estas palabras 25Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; 26pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.

Pero cada uno de nosotros demos gracias a nuestro Dios porque él ha vencido nuestro orgullo pecaminoso y ha quitado nuestra ceguera espiritual, porque antes veíamos a Jesús como un ejemplo a seguir para agradar al Padre, pero nuestro Buen Pastor ha permitido que cada uno de nosotros conozcamos su voz:  27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen. La voz que conocemos de él es que es nuestro Sustituto. Él se sometió perfectamente a cumplir toda la ley que usted y yo no somos capaces de cumplir porque fue el único que pudo complacer al Padre como está en Mateo 3:17: Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

Cada vez que nos paramos frente a los mandamientos de Dios reconocemos que no somos capaces de obedecerlos como él nos manda a hacerlo pero en su Hijo Jesucristo, nuestro Buen Pastor encontramos el perdón de los pecados por cada mandamiento que no cumplimos. Además este Buen Pastor cumplió las palabras que dijo: Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. (Juan 10:11). Por este motivo es hermoso meditar sobre este tema en este tiempo de Pascua porque recordamos como nuestro Buen Pastor venció a los tres enemigos que tenemos, el diablo, el mundo y la carne. Esto lo hizo al morir en la cruz y resucitar como lo vemos en Colosenses 2:15: y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Nuestro Buen Pastor ha triunfado sobre todo el mal y nos ha dado cuatro bendiciones que encontramos en los versículos finales de este evangelio

  1.  28y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás. Aunque estamos en este mundo donde el diablo constantemente nos ataca para arrebatarnos nuestra alma, confiemos y alimentemos estas dos promesas: la vida eterna y no moriremos jamás. Esto quiere decir que cuando pasemos por la muerte cada uno de nosotros llegaremos a la verdadera vida y estaremos eternamente en el cielo al lado de nuestro Dios por toda la eternidad.
  2. ni nadie las arrebatará de mi mano. Estas palabras de esperanza nos enseñan que el diablo ya no tiene ningún control sobre nosotros y por esto necesitamos mantener el contacto con la Palabra de Dios como enseña el mismo Jesús en Juan 5:39 Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí. Y también necesitamos mantenernos en oración pidiéndole a nuestro Dios que siempre nos de la alegría de estudiar su Palabra viendo a este Buen Pastor.
  3. 29Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. El poder del diablo es limitado. En cambio el poder del Padre, que es Dios, es Todopoderoso. Por esto encontramos que cada uno de nosotros estamos sellados por él y al estar unidos a la Palabra de Dios y a la Santa Cena nos damos cuenta que el mismo Dios vive dentro de nosotros y el diablo y sus ángeles malignos no podrán habitar en nuestros corazones porque este Buen Pastor nos ha compadro para su Padre.
  4. 30Yo y el Padre uno somos. Cuando leemos el Salmo 23 que nos dice Jehová es mi Pastor, aprendemos que es Dios quien nos pastorea y al escuchar estas palabras de Jesús que es uno con el Padre tenemos la seguridad que también Jesús es Dios y por esto únicamente podemos llamarle a él Buen Pastor porque nos pastorea en esta vida con su amor. Lo demostró al morir por nosotros en la cruz y ahora lo demuestra cumpliendo las palabras de Mateo 28:20: he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Él nos está cuidando de todos los ataques de nuestro enemigo. Nos está alimentando con su Palabra cada día y lo más importante nos está llevando por las sendas de la Salvación hasta que el venga por segunda vez. Y por este motivo cuando nos pregunten cual es nuestra nacionalidad solo digamos sin temor que pertenecemos a nuestro Buen Pastor Jesús hasta la eternidad.

Amén.

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10 abril 2016


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03 abril 2016


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20160327 Pascua de Resurreccion

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La Pascua de Resurrección (Blanco u Oro)

Tema del día: : Nos congregamos en esta mañana de la pascua de resurrección para escuchar las buenas nuevas de que Jesucristo ya no está muerto.  Resucitó de entre los muertos.  ¡Ya vive!  El hecho de que él vive, nos asegura que nosotros también viviremos eternamente con él en su reino.  Qué siempre fijemos la mirada en él, quien es nuestra vida.

La Primera Lectura: Exodo 15:1-11 — Moisés cantó este cántico después de ver la destrucción de faraón y sus ejércitos por la mano de Dios.  Nosotros también cantamos a nuestro Dios con corazones alegres, porque con su muerte y resurrección ha destruido a nuestros grandes enemigos: el diablo, el pecado y la muerte.

El Salmo del Día: Salmo 118

El Segunda Lectura: 1 Corintios 15:1-11 — San Pablo da un muy buen resumen del evangelio: que Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado, y que resucitó al tercer día.  No hay duda de este hecho, porque en su amor, Dios nos dio muchos testigos de su muerte y resurrección.

El Evangelio: Lucas 24:1-12

1 El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. 2 Y hallaron removida la piedra del sepulcro; 3 y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

4 Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; 5 y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? 6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, 7 diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.

8 Entonces ellas se acordaron de sus palabras, 9 y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás. 10 Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles. 11 Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían. 12 Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido.

EN LA VIDA DEL CRISTIANO TODO ES NECESARIO

Cuando estamos parados frente a estas dos palabras vemos que tienen mucho significado para cada uno de nosotros porque estas palabras nos enseñan claramente que algo no puede cambiar. Cuando vamos al médico y nos receta las medicinas, es necesario tomarlas para curar la enfermedad. Cuando vamos a dormir, es necesario estar cómodos para tener un buen descanso. Cuando vamos a pasear, es necesario haber planeado todos los detalles para que podamos estar en el paseo sin dificultades. Cuando vamos a morir, es necesario estar en paz con Dios para estar a su lado por toda la eternidad.

Todos nosotros no conocemos la muerte personalmente, pero sí hemos experimentado el dolor que ella trae. El vacío que sentimos cuando el lugar de la sepultura queda tapado con la lápida o la tierra que ponen encima del feretro es muchas veces difícil de explicar porque el dolor y el desconsuelo es grandísimo. Pero es necesario que pasemos por la muerte para llegar a donde nuestro Creador. Es necesario pasar por la tumba para vivir eternamente con él en el cielo. Es necesario que todo hombre crea que Jesús es el Salvador para poder ver que la muerte ha sido vencida.

En ese domingo en la mañana iban estas mujeres llenas de tristeza y desconsuelo porque el viernes pasado habían visto y sentido el desconsuelo de la muerte al poner la piedra que tapaba todo el sepulcro. Ellas iban también a cumplir con la costumbre de preparar sus muertos trayendo las especias aromáticas que habían preparado  porque ellas no lo habían podido hacer el viernes porque estaba por empezar el día de reposo. Ellas también iban con el propósito de ver a su Señor por última vez así fuera muerto ya que no verían más a su Señor vivo. Ellas sabían que tenían que esperar a morir para poder volverlo a ver, porque como creyentes sabían y entendían que la muerte es como lo enseña Dios. Para ellas el espíritu de su Señor estaba en el cielo y el cuerpo en la sepultura y creían que lo verían de nuevo en la resurrección porque también creían en ella porque el profeta Oseas enseñó esto: Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. (Oseas 6:2).

Qué bueno sería haber visto el rostro de estas mujeres al ver la piedra movida del sepulcro, era necesario que ellas vieran esta piedra movida y era necesario que Dios por medio de los ángeles darles una clase magistral sobre la resurrección a estas discípulas del Señor 4 Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; 5 y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? 6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, 7 diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.

Dios quería que estas mujeres recibieran una clase sobre la culminación de la obra de Jesús, porque lo habían visto en su estado de humillación muerto y sepultado y ahora se darían cuenta que estaba en su estado de exaltación vivo y resucitado. Estos dos varones de vestiduras resplandecientes, ángeles, sabían de primera mano que había sucedido porque Dios se los había revelado. Estas mujeres se llenaron de temor, el temor de estar frente a alguien santo como lo eran estos dos ángeles. Ellos son sin pecado porque están con Dios en el cielo. Y este temor también lo necesitamos sentir nosotros por nuestro pecado que no permite que estemos frente a la presencia de Dios.

La pregunta que le hicieron estos ángeles a estas mujeres era necesaria ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?  Cuando vamos a un cementerio nosotros por mucho que queramos hablar con los muertos no podremos porque ellos están muertos, ellos no pueden comunicarse con nosotros porque ya no tienen vida. Pero Jesús no estaba muerto. ¡Él vive! ¡Él resucitó! y esto lo hizo como lo enseñaron los ángeles a estas mujeres: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día. Era el cumplimiento de esta profecía, resucitar después de haber muerto. Es necesario que estas mujeres escucharan esto para recordar las Palabras de su Señor y sobre todo porque ellas iban a enseñarles esto a los demás discípulos que estaban escondidos y llenos de temor.

San Pablo nos enseña (1 Corintios 15: 13-14) si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. 14 Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Nosotros muchas veces nos llenamos de inseguridad cuando hablamos de la resurrección. Nos dejamos llevar del pensamiento de los incrédulos cuando afirman que la resurrección no es verdadera y pecamos cuando no hablamos de la resurrección como una doctrina fundamental porque no tenemos convicción sobre ella.

Pero por Jesús como nuestro sustituto dio al tema de la resurrección la importancia necesaria y esto lo hizo cuando estuvo frente a la tumba de Lázaro (Juan 11:43-44) 43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! 44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. Jesús confió y enseñó perfectamente esta doctrina en nuestro lugar y además vemos que encontramos el perdón de este pecado de dudar de la resurrección de los muertos en su muerte como lo enseña 1 Timoteo 1:9-10 9 quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, 10 pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.

Estas mujeres después de esta clase no dudaron en ir y enseñar esto a los demás 9 y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás. 10 Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles. 11 Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían. 12 Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido.  Ellas fueron a hablar y vemos que para muchos estas palabras parecían locura, algo imposible de entender y hasta Pedro tuvo que ir a ver si esto era verdadero. Pero era necesario que ellos y nosotros tengamos bien claro como lo decimos en el Credo Apostólico: «Creo en la Resurrección de los muertos» porque esto es tan real así como nos estamos viendo en este momento. Así como los hermanos de la antigüedad creyeron en esta doctrina, nosotros también creemos en ella y no tenemos ninguna duda que resucitaremos y estaremos en cuerpo y alma al lado de nuestro Dios por toda la eternidad.

Amén.

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27 marzo 2016


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