Entradas

2018-04-15 – Pascua 03

[printfriendly]

El tercer domingo de la Pascua

(Blanco)

Tema del día: Con su vida perfecta, muerte inocente y resurrección gloriosa, Cristo pagó todos nuestros pecados y ganó por nosotros la vida eterna. Por consiguiente, es nuestro privilegio compartir estas buenas con el resto del mundo.

La Oración del Día: Oh todopoderoso y eterno Dios, ya que nos has asegurado del cumplimiento de nuestra salvación mediante la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, concédenos la voluntad para manifestar en nuestras vidas lo que profesamos con nuestros labios; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Hechos 3:12-20 — Después de sanar al hombre cojo, Pedro señala la fuente de saneamiento: Jesucristo nuestro Señor resucitado, y exhorta a la gente a arrepentirse y creer en él.

El Salmo del Día: Salmo 118

La Segunda Lectura:  1 Juan 1:1-2:2 — San Juan da testimonio a lo que había visto y oído: Jesucristo es la luz del mundo en el cual tenemos el perdón de los pecados y la vida eterna.

El Evangelio: Lucas 24:36-49 — En la noche del domingo de la resurrección, Cristo apareció a sus discípulos diciéndoles que las profecías del Antiguo Testamento encuentran su cumplimiento en él, es decir, en su sufrimiento, muerte y resurrección.  Además, les mandó quedarse en Jerusalén hasta que el Padre les diera el poder para ser sus testigos.

36Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. 37Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. 38Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? 39Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. 40Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. 41Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? 42Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. 43Y él lo tomó, y comió delante de ellos.

44Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. 45Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; 46y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; 47y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. 48Y vosotros sois testigos de estas cosas. 49He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

 

CRISTIANO, DIOS USA SU PALABRA PARA ABRIR NUESTRO ENTENDIMIENTO

Teniendo en cuenta unos versículos antes del pasaje que estamos meditando en este tercer domingo de Pascua, vemos el problema que tenían no solamente los discípulos de Jesús para leer y creer en las Escrituras, sino que también es un problema que vemos hoy en día: 25Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! (Lucas 24:25). Jesús les habló de esta manera porque él estuvo con ellos tres años enseñándoles la Palabra de Dios, y ellos tenían dentro de sí al Espíritu Santo para guiarlos con el estudio de esta Palabra porque él es el maestro cuando se estudia las Escrituras. 26Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho (Juan 14:26). Pero los discípulos en ese momento no estaban dejando trabajar al Espíritu Santo en sus corazones. Hoy el resultado de no dejar que el Espíritu Santo haga su trabajo lo vemos en la cantidad de iglesias que existen y solo por un motivo, la manera en la cual interpretan las Escrituras.

Dios nos ha dado al ser humano la razón y los sentimientos. Por medio de ellos podemos leer, pensar, hablar, dar nuestras opiniones, decir si tenemos un dolor, y muchas cosas más. Pero cuando usamos la razón y los sentimientos para estudiar e interpretar las Escrituras pecaríamos contra el segundo mandamiento al no usar el nombre de Dios como él mismo manda que lo usemos al estudiar y enseñar lo que la Biblia nos enseña. 14Me dijo entonces Jehová: Falsamente profetizan los profetas en mi nombre; no los envié, ni les mandé, ni les hablé; visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de su corazón os profetizan. 15Por tanto, así ha dicho Jehová sobre los profetas que profetizan en mi nombre, los cuales yo no envié, y que dicen: Ni espada ni hambre habrá en esta tierra; con espada y con hambre serán consumidos esos profetas (Jeremías 14:14-15). En los tiempos de Jeremías habían hombres que estaban usando mal la enseñanza de las Escrituras al prometer lo que Dios no prometió porque Jeremías predicaba un mensaje de ley mostrando que Judá iba a sufrir una fuerte sequía como consecuencia de su idolatría, y estos falsos profetas predicaron a las personas lo que ellos querían escuchar, que esta sequía no iba a suceder. Este es un buen ejemplo de predicar la palabra de Dios usando como guía la razón y los sentimientos.

¿Cuántas veces hemos usado las Escrituras para justificar nuestros pecados interpretándola con la razón y los sentimientos? ¿Cuántas veces hemos usado las Escrituras con nuestra razón y sentimientos en contra de un hermano en la fe? Y ¿Cuántas veces hemos usado las Escrituras con nuestra razón y sentimientos para hablar mal de nuestra fe? Cada uno de nosotros necesitamos reconocer que hemos pecado contra el segundo mandamiento al no interpretar bien las Escrituras, y por este pecado merecemos ser condenados al igual que estos profetas en los tiempos de Jeremías.

Hechos 1:3 a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. Lucas, cuando escribió esta carta a Teófilo, lo hizo para enseñarle como Jesús mostró amor hacia sus discípulos diciéndoles que creyeran en lo que dice las Escrituras y que dejaran que las Escrituras se interpreten a sí misma; pero estas palabras son también para los creyentes de hoy en día que estamos confundidos muchas veces con las enseñanzas de las Escrituras, así como sucedió en ese momento con dos discípulos que iban ese domingo de Pascua de Jerusalén a Emaús, y con los otros discípulos escondidos con las puertas cerradas.

36Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. 37Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. La razón y los sentimientos tenían confundidos a los discípulos porque creyeron que estaban viendo un espíritu de un muerto, de su maestro muerto. Ellos estaban tan confundidos que creían que las mujeres en horas de la mañana habían visto una visión: 22Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; 23y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive (Lucas 24:22-23). Estaban equivocados porque realmente ellas vieron con sus propios ojos al ángel que les dio las noticias buenas de la resurrección de su maestro; y es por esto que Jesús movido por su amor los está haciendo despertar poco a poco de ese sueño que les impedía entender y creer todo lo que estaba sucediendo en ese Domingo de Pascua dándoles pruebas indubitables.

38Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? 39Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. 40Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. 41Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? 42Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. 43Y él lo tomó, y comió delante de ellos. Ellos creían que era el espíritu de Jesús que los acompañaba; entonces Jesús les mostró que no lo era, sino que estaba con ellos en cuerpo y alma presente en ese momento. Ellos lo podían escuchar, lo podían ver verdaderamente, lo podían abrazar; y vemos que la prueba que Dios les estaba mostrando en ese momento era que Jesús literalmente y realmente estaba vivo al comer con ellos el pez y la miel.

Recordemos que en el momento de Jesús al volver a presentarse a los discípulos, les saludó diciendo “Paz a vosotros”, y ahora les recuerda a ellos y a nosotros que su sufrimiento, muerte y resurrección tenía ese único sentido de ganar nuestra paz para con Dios al perdonar este pecado contra el segundo mandamiento y todos nuestros pecados. 44Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. 45Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; 46y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día.

¡Por fin estos hombres estaban entendiendo y creyendo en las Escrituras! ¡Por fin cada uno de nosotros también! Y esto sucede cuando dejamos trabajar al Espíritu Santo por medio de la Palabra de Dios. Estos discípulos estaban interpretando las Escrituras con su razón y sentimientos, y ahora solo dejaron que ellas se interpretaran a sí mismas. Jesús los llevó al Antiguo Testamento, Moisés, Profetas y Salmos, para que ellos vieran con sus propios ojos que no podían dar una interpretación diferente de la resurrección de Jesús al creer que vieron un espíritu, sino que dieran la interpretación adecuada de lo que estaba sucediendo al decir que Jesús no estaba ya en la tumba porque comió con ellos en ese momento y el motivo fue porque realmente estaba vivo. ¡Había resucitado!

Jesús no solamente sufrió todo esto para darnos el perdón de nuestros pecados en contra del segundo mandamiento al usar mal el nombre de Dios al no interpretar bien las Escrituras, sino que también él interpretó perfectamente las Escrituras para que fuéramos perdonados de este pecado. 44Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Jesús no le dio prioridad a que le tocaran; le dio prioridad a que ellos creyeran literalmente lo que enseña las Escrituras, y esto lo hizo para que cada uno de nosotros fuéramos perdonados.

Ellos tuvieron un llamado allí después de que dejaron que el Espíritu Santo trabajara en sus corazones dándoles la fe salvadora por la obra de Cristo. Ellos llegaron a la fe por medio de la Palabra de Dios al igual que cada uno de nosotros, y Dios quiere usarnos a nosotros para ser sus instrumentos: 47y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. 48Y vosotros sois testigos de estas cosas. 49He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

Él ha llamado a cada creyente para que predique el arrepentimiento, es decir para que mostremos el pecado, para que sigamos predicando al hombre la ley. No la ley de las tradiciones o de nuestras conciencias, sino él quiere que usemos los diez mandamientos para mostrar el pecado al hombre y también quiere que usemos el evangelio para perdonar a todas las naciones hablando solamente de Jesús como cumplió cada mandamiento en nuestro lugar y como pagó con su vida nuestro pecado; esto es el verdadero evangelio.

Todos los discípulos empezarían desde Jerusalén, y esto lo sabemos que se cumplió. Y esta predicación ha llegado a cada uno de nosotros. Aquí vemos el poder del Espíritu Santo que nos reviste desde lo alto para que creamos en las Escrituras y dejemos que ellas se interpreten a sí mismas usando la ley y el evangelio y teniendo en cuenta que toda la Biblia tiene libros históricos, poesía, profecía, cartas escritas a personas y congregaciones las cuales no necesitan de nuestra razón y sentimientos para interpretarlas, sino que dejemos que sea el Espíritu Santo que nos guie siempre interpretando un versículo dentro del contexto en el cual está y el contexto bíblico, para que el nombre de Jesús sea dado a conocer a todas las naciones y el hombre sea salvo únicamente por el poder de la Palabra de Dios.

Amén.

[printfriendly]

15 abril 2018 – Pascua 03

2018-04-08 – Pascua 02

[printfriendly]

El segundo domingo de la Pascua

(Blanco)

Tema del día: Nuestra fe se basa en Jesucristo, nuestro Señor resucitado, el cual se revela en su Palabra.  En él tenemos la victoria.  En él tenemos la vida eterna.

La Oración del Día: Concede, te suplicamos, todopoderoso Dios, que los que hemos celebrado la resurrección de nuestro Señor podamos con la ayuda de tu gracia producir los frutos de la misma en nuestra manera de vivir; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Hechos 3:12-20 — Después de sanar al hombre cojo, Pedro señala la fuente de saneamiento: Jesucristo nuestro Señor resucitado, y exhorta a la gente a arrepentirse y creer en él.

El Salmo del Día: Salmo 16

La Segunda Lectura:  1 Juan 5:1-6 — Cada quien que crea que Jesús es el Hijo de Dios comparte en su victoria y con corazón agradecido quiere obedecer sus mandamientos.

El Evangelio: Juan 20:19-31 — En esta lectura, San Juan nos dice como Cristo apareció a los discípulos probando que había resucitado de entre los muertos.  Pero uno de ellos, Tomás, el cual no estuvo presente no iba a creerlo hasta que viera una «prueba» que Cristo había resucitado.  En su misericordia, Cristo apareció a ellos otra vez y dio a Tomás las pruebas que había pedido.  Sin embargo, (bienaventurados los que no ven, y todavía creen!  Estas cosas que el apóstol Juan escribió, las escribió para que creamos en Cristo para nuestra salvación.

19Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. 20Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. 21Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. 22Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. 23A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.

24Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. 25Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.

26Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. 27Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. 28Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! 29Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

30Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. 31Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

 

VIVAMOS EN LA PAZ VERDADERA Y ETERNA QUE NOS TRAJO LA RESURRECCIÓN

Como muchos de ustedes saben en Colombia hace poco tiempo se llegó a una negociación de paz con una de las guerrillas que hay en Colombia. Muchos apoyaron todo este proceso porque este grupo terrorista llevaba cincuenta años en guerra con el estado y el pueblo colombiano. Fue tanto las expectativas que se vivió en este proceso que hasta el presidente de Colombia se ganó el premio nobel de paz. Pero tenemos la siguiente pregunta ¿En vedad ya hay paz en Colombia? La respuesta es muy clara; no todos los que pertenecían a ese grupo armado se sometieron al proceso, y quedaron algunos con armas y aún con lo que más dinero deja al pertenecer a un grupo de estos que son las drogas. Todavía se escucha de secuestros, tumban torres de energía y la verdad pues si se disminuyó en algo la guerra pero la paz verdadera como la anuncio el presidente es falsa; es simplemente politiquería. En este momento recordamos que cada uno de nosotros pertenecemos a dos reinos: el terrenal que busca y habla de una paz mentirosa y al Reino de Dios que habla de la paz verdadera, y esta la vivimos y se nos fue dada gratuitamente por medio de la RESURRECCIÓN DE JESÚS. 

Esta paz que Jesús nos trajo con su resurrección viene cargada con una cantidad de bendiciones que observaremos en este sermón para este día, y recordando que aún cada uno de nosotros siendo pecadores somos beneficiados por esta paz que está llena de misericordia de parte de nuestro Dios aun sabiendo que cada uno de nosotros nos dejamos engañar de nuestra carne: 12Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros; porque con nosotros están nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados (Isaías 59:12). Y cuando miramos nuestros pecados en verdad necesitamos reconocer que no merecemos de esta paz que Dios nos dio por su gracia en Cristo Jesús; merecemos estar apartados eternamente en el infierno por nuestro pecado.

Dios en vez de castigarnos por no ser capaces nosotros de ganarnos la paz para con él envió a aquel que sí pudo ganarla perfectamente, no una paz política sino verdadera y eterna. Para mostrar que esta paz es verdadera y eterna Dios usa este evangelio para hoy enseñándonos cuales son las bendiciones que nos trajo la resurrección de Jesús…

(1) ¡La derrota de nuestro enemigo!

¿Qué estaban haciendo los Apóstoles después de la muerte de Jesús? 19Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, el miedo los embargó porque creían que iban hacer lo mismo con ellos como lo hicieron con Jesús. Aquí vemos como ellos aún no habían asimilado lo que Jesús había hecho no solamente por ellos sino por toda la humanidad. El diablo les había convencido a ellos que los judíos eran más poderosos que Dios, ellos los veían en esos momentos vencedores.

Nosotros conocemos este mismo miedo cuando llega que nos abandonan las personas que amamos, cuando llegan las enfermedades a nuestras vidas, cuando los problemas económicos nos invaden y lo más triste es el miedo que nos embarga cuando creemos que nuestros pecados no son perdonados. Y es en ese momento cuando vemos como Dios por medio de Cristo derrotó al diablo que entró la muerte al mundo, la enfermedad, los problemas económicos y la incertidumbre del poder de la Palabra de Dios asegurando el perdón de nuestros pecados.

La puerta estaba cerrada, nadie podía entrar allí y el mismo evangelista Juan nos dice puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.  Jesús al presentarse así a los discípulos muestra que su triunfo sobre el enemigo, no le impidió la puerta cerrada ponerse en medio de ellos. Ellos ya sabían por las noticias de la mañana que había resucitado, pero en ese momento estaba en medio de ellos diciéndoles que venció al diablo y por este motivo nos dio la paz verdadera y eterna. Veamos el énfasis que esta paz es dada a los apóstoles y hoy por medio de la Palabra de Dios nos recuerda que esta misma paz nos beneficia a cada uno de nosotros como lo enseña Romanos 5:1 – Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.  

(2) ¡La prueba de que la muerte ya no nos domina también viene con esta misma paz!

20Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Jesús estaba en ese momento en cuerpo y alma. Les mostró lo que sufrió al morir, les recordó cómo fue llevado a la muerte y ellos creían que el reino de la muerte había vencido a su Señor. Pero al mostrarle Jesús a ellos que el reino de la muerte no tuvo ningún poder sobre él mostrando sus manos y costado nos dice este evangelio que los discípulos se regocijaron viendo al Señor.

Ese mismo regocijo vamos a sentir cada uno de nosotros en el momento de nuestra muerte. Nos recuerda el regocijo que sintió Esteban al morir: 55Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, 56y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios (Hechos 7:55-56). El reino de la muerte no tendrá poder sobre nosotros porque en ese momento que cerremos los ojos para este inmediatamente veremos en el cielo a aquel que venció el reino de la muerte y la seguridad que nos da a cada uno de nosotros es la misma que les dio a sus discípulos en ese momento: 21Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros.

Esta paz eterna y verdadera nos hace un llamamiento santo a cada creyente: Como me envió el Padre, así también yo os envío. Este envío es también para cada uno de nosotros porque él quiere que seamos sus testigos. Dios por su misericordia nos dice que vayamos a todas las naciones para que enseñemos de Jesús que llevó una vida perfecta cumpliendo cada mandamiento en lugar nuestro. Esta paz verdadera y eterna nos trae por medio de la resurrección de Jesús la seguridad que somos perdonados por no cumplir perfectamente su ley: 20Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él (2 Corintios 5:20-21).

(3) ¡La otra bendición que nos trae la resurrección de Jesús es lo que hace el Espíritu Santo en cada uno de nosotros dándonos la fuerza de ser testigos de la resurrección de Jesús!

22Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. 23A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos. Los apóstoles por medio del Espíritu Santo pudieron salir de ese lugar lleno de confianza para ser testigos de las bendiciones que Jesús les trajo con su resurrección. Y es esta misma confianza que nos llena a cada uno de nosotros usando la Palabra de Dios. El Espíritu Santo nos enseña como predicar la ley y el evangelio llamando al arrepentimiento predicando la ley y luego anunciando como son perdonados nuestros pecados por medio de esta paz verdadera y eterna que nos trajo la resurrección de Cristo. Él nos usa a cada uno de nosotros como testigos a quien se le abre el cielo y a quien se le cierra y esto depende de lo que la persona crea o rechace. Es por esto que seamos diligentes al usar las llaves del cielo con el único fin de que muchos conozcan y confiesen el nombre de Jesús como su Salvador.

(4) ¡Otra bendición que nos trae la resurrección de Cristo es que Dios no quiere que nos perdamos de toda su obra mostrada por medio de su Palabra!

Él venció nuestra incredulidad así como lo hizo con Tomás:  24Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. 25Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.

26Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. 27Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. 28Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! 29Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

¿Cuántas veces rechazamos nosotros la Palabra de Dios? ¿Cuántas veces exigimos de parte de Dios que nos mostrara por medio de milagros de su existencia? ¿Cuántas veces hemos creído en Dios a nuestra manera solo por leer unos libros y no la Palabra de Dios? La verdad es que nosotros somos Tomás; nuestra carne pide milagros, pide pruebas y Dios usa la resurrección de Cristo hoy por medio de la Palabra de Dios para darnos la seguridad del perdón de nuestros pecados, la vida eterna y nuestra resurrección: 25el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación (Romanos 4:25).

(5) ¡Finalmente nos trae la bendición de tener la Palabra de Dios en nuestras vidas!

30Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. 31Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. Juan nos enseña que tenemos la Palabra de Dios para un único objetivo: creer en Jesús como nuestro Salvador, creer que la vida eterna no es algo que podemos ganar por nuestros propios méritos. Las otras señales que hizo Jesús y no están escritas en la Biblia Dios desde su sabiduría perfecta no vio necesario que estén escritas, pero la seguridad que tenemos en este tiempo de Pascua de que estamos disfrutando de la paz eterna y verdadera es debido a la Palabra de Dios que tenemos en este momento porque es por medio de ella que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. Y demos gracias a nuestro Dios porque nos trajo a esta paz verdadera y eterna que ahora disfrutamos y nos mantiene juntos en el camino de la vida eterna.

Amén.

[printfriendly]

08 abril 2018 – Pascua 02

2018-04-01 – Pascua de Resurrección

[printfriendly]

La Pascua de Resurrección

(Blanco u oro)

Tema del día: Nos congregamos en esta mañana de la pascua de resurrección para escuchar las buenas noticias de que Jesucristo ya no está muerto.  Resucitó de entre los muertos.  ¡Ya vive!  El hecho de que él vive nos asegura que nosotros también viviremos eternamente con él en su reino.  Qué siempre fijemos la mirada en él, quien es nuestra vida.

La Oración del Día: Todopoderoso Dios Padre, por tu Hijo unigénito, Cristo Jesús, has vencido la muerte y has abierto la puerta de la vida eterna.  Concede que nosotros que gozosamente celebramos el día de la Resurrección de nuestro Señor, seamos resucitados de la muerte del pecado por tu Espíritu vivificante; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Jonás 2:2-9 — Jesucristo nos dice que así como el profeta Jonás estaba en el vientre del gran pez por tres días, él también iba a estar en el vientre de la tierra, o sea, en la tumba por tres días y luego resucitar de entre los muertos.

El Salmo del Día: Salmo 118

La Segunda Lectura:  Colosenses 3:1-4 — ¡Qué nuestro Señor resucitado siempre sea el enfoque de nuestra vida aquí en este mundo!

El Evangelio: Mateo 28:1-10 — Jesucristo, muy de la mañana en el domingo de la resurrección, apareció a unas mujeres, probando la victoria que había ganado sobre la muerte.

1Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. 2Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. 3Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. 4Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos. 5Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. 6No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. 7E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho. 8Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, 9he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron. 10Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.

 

CELEBRAMOS EL REGOCIJO DE LA PASCUA

Una de las doctrinas más difíciles de enseñar es la resurrección de los muertos y esto sucede porque cada uno de nosotros solo conocemos de la muerte, solo vamos a los cementerios y vemos el dolor de la muerte. Muchos que se han hecho pasar por Cristo les han prometido a sus seguidores que ellos morirían y resucitarían en el tercer día y tal vez ustedes conocen muchas de estas historias donde estos falsos cristos no pudieron cumplir su promesa y esto sucede porque sus palabras no están conectadas a la Palabra de Dios.

Pablo nos enseña en 1 Corintios 15:14 Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Estamos familiarizados con el término “vana” que quiere decir que algo es vacío y eso sería la fe nuestra y la de todo cristiano si no se cree en la resurrección de los muertos. Recuerdo en mi juventud que estaba hablando con alguien que en ese momento pertenecía a un seminario romano y él me afirmó que Jesús en verdad no resucitó porque nadie ha salido de la tumba ya que el relato de la resurrección es un mito que enseña que los apóstoles se dieron cuenta días después en sus corazones que Jesús vivía no en cuerpo y alma sino espiritualmente en cada uno de ellos; esto es un ejemplo de que la fe es vana, vacía. Ese es el deseo de Satanás que quiere que el hombre viva su fe a medias, es decir, que tomen las Escrituras y digan que es verdadero y que es falso.

Nosotros necesitamos reconocer que muchas olvidamos que tenemos la Palabra de Dios en nuestras manos y actuamos diferente a como nos enseña Efesios 4:14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error. Y hemos dejado muchas veces dejarnos llevar de personas y literatura que no creen que las Escrituras es la Palabra de Dios y llegan a nosotros sentimientos de confusión donde no queremos ni usar los credos donde confesamos estas enseñanzas tan importantes y preferimos mejor decir que esperemos que va a suceder en verdad cuando una persona muera o cuando Jesús venga por segunda vez si es verdad que regrese. Recordemos que el diablo trabaja arduamente para confundir nuestros corazones y así ganar nuestras almas y es por esto que hemos pecado las veces que les decimos bienvenidos a personas y enseñanzas que vienen en contra de la Palabra de Dios, necesitamos reconocer que hemos pecado contra el tercer mandamiento y por esto merecemos que la ira de Dios este sobre cada uno de nosotros y merecemos ser condenados finalmente en el día de la resurrección de los muertos en el infierno en cuerpo y alma.

Por esto hoy en un día damos gracias al Espíritu Santo quien ha cambiado esta fe vacía por una llena de esperanza donde nos da la seguridad que el relato de los evangelios es cierto porque estos libros históricos traen la verdad de las cosas que sucedieron y la fe puesta en nuestros corazones nos hacen anunciar que la enseñanza de la resurrección de Cristo es parte fundamental de nuestra fe.

En esta oportunidad estamos usando al evangelista Mateo. Él se toma el trabajo de ubicarnos en el momento que sucedieron estas cosas 1Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. Los días judíos son muy diferentes a los nuestros en cuanto en el momento en el cual inicia y termina, nosotros usamos de referencia las 12 de la noche para terminar e iniciar un nuevo día y los judíos usaban las 6 de la tarde para este mismo propósito. ¿Por qué es importante que Mateo hable del día de reposo y del primer día de la semana? Es importantísimo porque está demostrando que se cumplió lo que Jesús y toda las Escrituras prometieron en cuanto a su muerte y el tiempo en el cual iba a estar en la tumba. Mateo une la enseñanza del libro de Jonás con lo que dice aquí en este evangelio cuando escribió: Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches (Mateo 12:40).

Con el relato de la resurrección Mateo está afirmando que Jesús resucitó al tercer día después de ser sepultado. ¡Qué emocionante leer este versículo en estos momentos! El Espíritu Santo nos reafirma que esto es verdad y sobre todo la unidad de TODA LA ESCRITURA que nos da la seguridad que nuestra fe es verdadera y viva.

Dios en las Escrituras usó muchas veces fenómenos naturales para llamar la atención al hombre, usó fuertes vientos, usó fuertes relámpagos y aquí nos dice el evangelista: 2Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. Nosotros no necesitamos ir a los libros de historia o ver que dicen los canales de televisión científicos para que nos aseguren que en verdad este terremoto fue cierto en Jerusalén. Para nosotros es suficiente esta información que nos dice Mateo y estas mujeres que fueron testigos de todo esto María Magdalena y la otra María, pero ellas vivieron en carne propia esta enseñanza de parte de Dios el cual usó un ángel para dar este mensaje poderoso. El viernes en la tarde vieron la desesperanza de la tumba con la piedra tapando a su Señor y en ese momento estaban viviendo la esperanza al ver la piedra movida de la tumba.

Pero una vez más la Biblia nos enseña la diferencia entre lo santo y lo impuro: 3Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. 4Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos. Lo santo el ángel provocó temor en estas mujeres, ese mismo sentimiento lo conocemos cada uno de nosotros cuando pecamos y sabemos que hemos ofendido a nuestro Dios, este mismo sentimiento de no querer levantar nuestras cabezas por culpa de nuestro orgullo pecaminoso que nos ha hecho que muchas veces no creamos en las Escrituras y este temor y pecado quedó atrás por lo que nos enseña este evangelio: 5Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. 6No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.

Aquí estamos parados frente al fundamento de nuestra fe, muerte y vida. La muerte que nuestro Señor Jesucristo sufrió fue para un propósito especial: Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas (Romanos 6:10). Para darnos a cada uno de nosotros el regalo inmerecido de ser perdonados no solamente las veces que hemos dudado de las Escrituras como Palabra de Dios sino también todos y cada uno de nuestros pecados. Pero Mateo también habla de su resurrección y Pablo también nos enseña porque resucitó Jesucristo: sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él (Romanos 6:9). Jesús venció la muerte y ella ya no reina sobre él y tampoco sobre cada uno de nosotros porque venció la consecuencia dura de todos nuestros pecados, la muerte. Ella cambió su sentido para cada uno de nosotros porque es por Jesús que cada uno de nosotros moriremos, pero es para estar en el cielo esperando la resurrección de los muertos, esperando que estemos en su presencia en cuerpo y alma.

Esta es una enseñanza que no podemos guardar silencio. Por esto es necesario seguir usando los credos al decir “Creo en la resurrección de los muertos”; por esto es necesario que dejemos que el Espíritu Santo nos use al igual que usó a estas mujeres después de escuchar el mensaje del Evangelio:  7E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho. 8Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, 9he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron. 10Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.

Cada vez que nosotros vamos a predicar a otros sobre el mensaje de salvación Jesús se acerca a estas personas que nos escuchan cuando decimos: Él está vivo, y dice a las personas que se dan cuenta que están perdidos en sus delitos y pecados. ¡Salve! Les da este saludo de bienvenida también diciéndoles: No temáis; id, dad las nuevas. Este es otro texto que nos enseña que vayamos a anunciar a Cristo Resucitado usando y confiando en las Escrituras porque en ellas solo encontramos la verdad y lo que necesitamos como fundamento de nuestra fe, porque ella solamente nos dirá que Jesús es quien no solamente venció la muerte sino que venció al reino del pecado con su vida perfecta cumpliendo toda la ley por cada uno de nosotros porque Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él (1 Juan 3:5).

Amén.

¡Felices Pascuas!

[printfriendly]

01 abril 2018 – Pascua de Resurrección

Saludos del Presidente de la CELC – Pascua 2018

[printfriendly]

 

CONFERENCIA EVANGÉLICA LUTERANA CONFESIONAL

www.celc.info

Rev. Gaylin Schmeling, Presidente

6 Browns Court • Mankato, Minnesota 56001 • USA

Tel: 507.344.7855 • email: president@celc.info

Rev. Thomas Nass, Vicepresidente • Rev. Timothy Buelow, Secretario • Mr. Mark Schulz, Tesorero

Miembros independientes del comité de planeación: Rev. John Hartwig • Rev. Larry Schlomer


¡Cristo ha resucitado! ¡En verdad ha resucitado! ¡Aleluya!

Queridos amigos y miembros de nuestra Conferencia Evangélica Luterana Confesional,

Saludos a ustedes del comité de planeación de la CELC. Les deseamos una bendita estación de Pascua. En la estación de Pascua los cristianos tienen el privilegio de proclamar la gloriosa resurrección de nuestro Señor. Su resurrección prueba indudablemente que Cristo es verdadero Dios y nuestro Salvador, y que todas sus enseñanzas son absolutamente verdaderas. Su resurrección es la declaración pública del perdón de pecados para todos y ahora mismo nos ofrece una vida de resurrección libre de la tiranía de Satanás. Esta vida de resurreción, que nace en el Bautismo y que es nutrida a través de la Palabra y la Santa Cena, llegará a su clímax con la resurrección de nuestros cuerpos. San Pablo escribió, “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Filipenses 3:20-21). En el último día este mismo cuerpo surgirá de la tumba glorificado semejante al cuerpo glorificado de Cristo y así estaremos para siempre con el Señor, porque la muerte ha sido sorbida en victoria por el Señor de señores y el Rey de reyes. Esta es la maravillosa proclamación de la Pascua de la resurrección.

El comité de planeación se complace en desearles a cada uno de ustedes una bendita Pascua. ¡Cristo ha resucitado! ¡En verdad ha resucitado! ¡Aleluya!

Estamos felices en informarles que las “Actas” de la novena convención trienal de la CELC están disponibles en nuestro sitio web, y que pronto estarán disponibles en forma impresa. Esta convención se llevó a cabo en Grimma, Alemania, del 19 de junio al 2 de julio de 2017, siendo el anfitrión de esta convención la Iglesia Evangélica Luterana Libre.  Están invitados a leer las minutas de la reunión y a estudiar los ensayos presentados a los asistentes. Los ensayos tratan de la historia de la Reforma y fueron organizados bajo el tema “La Reforma – Antes y Ahora.” Las presentaciones fueron hechas por pastores/teólogos de Alemania, Corea, Bolivia y América. La comisión teológica de la CELC editará estos ensayos y los presentará para publicación final como parte de la serie “La Palabra eterna: Una confesión luterana para el siglo veintiuno”.

— Gaylin R. Schmeling, de parte del comité de planeación de la CELC

[printfriendly]

2017-05-28 La Pascua 07

[printfriendly]

El Séptimo Domingo de la Pascua

(Blanco)

Tema del día: En este, el último domingo de la estación de la Pascua, la familia de Dios recibe la aseguranza de que Dios siempre estará con ellos, protegiéndolos en cada momento.  Aún en medio de los sufrimientos, el amor de Dios sostendrá a su pueblo.

La Oración del Día: Oh Rey de gloria, Señor de los ejércitos, exaltado y triunfante encima de los cielos: Te suplicamos que no nos dejes huérfanos sin consuelo, sino que nos envíes el Espíritu de Verdad, prometido del Padre; porque tú vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: 1 Pedro 4:12-17; 5:6-11 — El cristiano no debe de ser sorprendido por los sufrimientos y tentaciones de este mundo pecaminoso.  San Pedro nos advierte que nuestro enemigo, el diablo, nos quiere devorar como un león hambriento.  Pero el cristiano no se desesperará, sino se considerará bendito por haber sufrido por el nombre de Cristo y dará gracias a Dios porque sabe que al ser bautizado ha sido unido con Cristo en su resurrección.  No hay que temer porque sabemos que el cielo es nuestro y que nuestro Señor resucitado nos protegerá mientras que andemos por este mundo de lágrimas.

El Salmo del Día: Salmo 8

El Evangelio:  Juan 17:1-11a — Jesucristo termina su discurso a sus discípulos en la noche en que fue entregado pidiendo a Dios por ellos.  Primero pide a su Padre celestial que le glorifique a él de tal forma que el Padre también sea glorificado.  Luego pide por sus discípulos que los guarde Dios en este mundo pecaminoso.  Esta oración de Cristo sigue consolándonos a nosotros hoy en día porque muestra que tan preciosos e importantes los suyos son para Cristo.

El Texto del Sermón: Hechos 1:1-14 — San Lucas empieza su historia de la iglesia antigua con la historia de la ascensión de Cristo y los nombres de los apóstoles.

1En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, 2hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; 3a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. 4Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 5Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

6Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? 7Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; 8pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. 9Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. 10Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, 11los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.

12Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo. 13Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo. 14Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos..

 

EN LA ASENCIÓN DE CRISTO VEMOS EL CUMPLIMIENTO DEL MENSAJE DE LA PASCUA

Cada uno de nosotros nos gusta tener confianza en las personas que están a nuestro alrededor. Difícilmente recordamos que esta confianza se puede perder inesperadamente por cualquier situación que pueda suceder y constantemente nos frustramos con las actitudes que encontramos como esposos, padres, hijos, compañeros de trabajo, hermanos de la iglesia, en fin, no podemos poner nuestra confianza en ningún hombre ni aún en nosotros mismos. La Biblia nos explica esto en Romanos 3:10-12 10Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. 12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Pero nos damos cuenta en este tiempo de Pascua que sí hay un hombre que no pertenece a esta lista, Jesús.

San Lucas que es el escritor del libro de Hechos empieza escribiendo sobre el por qué vamos a tener solamente la confianza en Jesús. Lo vemos en estos versículos iniciales relatados por este evangelista que nos recuerda por qué necesitamos tener solamente la confianza en Jesús. Así como por inspiración divina le escribió a Teófilo que significa “el que ama a Dios”. Ese era un nombre griego muy común, y el nombre en sí mismo no prueba que el hombre fuera cristiano. Ese nombre fue usado con frecuencia por los judíos que vivían fuera de Palestina, y Teófilo pudo haber sido un judío que vivía en el mundo helenístico del Imperio Romano. Pero también sabemos que fue a quien Lucas le escribió en su evangelio. Es increible ver como estas palabras son escritas a nosotros recordándonos el mensaje de su evangelio el cuál nos recuerda por qué cada uno de nosotros somos perdonados y se nos ha dado la confianza en nuestro Salvador.

Lo primero que cita Lucas es recordándonos la clase de vida que Jesús llevó como nuestro sustituto al escribir hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar y esta clase de vida de Jesús la hizo apartado del pecado, lejos de toda maldad porque necesitabamos de su perfección para que nosotros también saliéramos del listado que leímos en Romanos 3:10-12 donde nos recuerda que somos reales pecadores y que el infierno nos espera porque no sabemos hacer lo bueno, porque estamos desviados de la voluntad de Dios y con la vida perfecta de Jesús cada uno de nosotros nos beneficiamos de esto porque es así como nuestro Dios nos perdona y nos hace suyos.

Pero no solamente salimos del listado de “No hay Justo” con la vida perfecta de Jesús, Lucas nos dice que el trabajo de Jesús continuó hasta el momento de subir a los cielos 2hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido. Se nos está ratificando que Jesús después de resucitar siguió trabajando por la salvación de todos los hombres como lo sigue haciendo hoy y para esto bendijo a los apóstoles con el Espiritu Santo para que iniciaran su trabajo de seguir sacando personas del listado de “No hay Justo” y lo que ellos tenían que hacer es solamente hablar de la obra hecha por Jesús en la cruz para que cada uno de nostros seamos perdonados de nuestras injusticias y hacernos justos y la enseñanza que les dio fue dada con pruebas reales como lo vemos en este versículo 3a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. Jesús padeció por culpa de todos los hombres que andamos por los caminos desviados en contra de nuestro Dios. Ese camino que nos llevaba al infierno fue derrumbado por la obra de Cristo al morir en la cruz y les dio a sus discipulos las pruebas de su sufrimiento que estaban marcadas en sus manos, costado y pies los cuales sufrió para que cada uno de nosotros 24seamos justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados (Romanos 3:24-25).

Miremos por la misericordia de Dios hecha en Jesucristo como Jesús usó a los apóstoles para que ellos fueran usados para que por medio de la Palabra de Dios sacaran a otros de esta lista de pecadores perdidos y fueran llamados pecadores perdonados. Para esto se les dio unas instrucciones claras a ellos: 4Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 5Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. Tenían que quedarse en Jerusalén, el lugar donde fue muerto nuestro Señor y Salvador, allí iba a pasar algo extraordinario que celebraremos el próximo domingo, el día de Pentecostés. Vemos como Dios usó de sus medios de gracia para que los hombres sean llamados perdonados recordándonos como Juan el Bautista fue usado por Dios para que con el bautismo fueran perdonados y como por medio del Espíritu Santo que usa la Palabra de Dios para llamar a los hombres al arrepentimiento y sean llamados perdonados por la obra de Cristo.

Después de que los apóstoles recibieron toda esta instrucción y vieron con sus propios ojos qué había hecho Jesús por ellos, no entendieron en qué consiste el trabajo del reino de Dios. Eso nos pasa igual a cada uno de nosotros que creemos que pertenecer al reino de Dios es tener prestigio frente a otras personas, es sentirnos que somos mejores que otros y sobre todo esperamos ser más bendecidos que otras personas. Esta duda la presentaron los apóstoles al igual que lo hacemos nosotros en este versículo: 6Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?  Pero la naturaleza del reino de Dios no consiste en librar a los judíos del Imperio Romano ni tampoco en hacernos a nosotros más populares. Jesús explica la naturaleza del reino de Dios en estos versículos 7Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; 8pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. No tenían por qué saber (y nosotros tampoco) cuándo Dios iba a culminar su plan de salvación. Es suficiente saber que Dios tiene un plan para su reino y que su voluntad es de gracia y bondad. Él tiene su calendario y ha marcado el día y la hora; no debemos tratar de calcular el tiempo de la segunda venida del Señor, la fecha del día del juicio.

Sólo necesitamos concentrarnos en el llamado de ser llamados testigos y así como los apóstoles empezaron en Jerusalén y después salieron a otras regiones, cada uno de nosotros estamos llamados para que empecemos a ser testigos de cómo fuimos sacados de ser pecadores condenados a perdonados en nuestras casas, en nuestro barrio, en nuestra ciudad, en nuestro país. Todos nosotros somos testigos de Jesús y tenemos la seguridad de su ascención en cuerpo y alma para que nosotros podamos hablar de un Dios vivo, de un Salvador que dejó la sepultura vacía. Los apóstoles al igual que nosotros hoy estamos viendo lo que sucedió con nuestro Salvador en el momento de su regreso al cielo: 9Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. 10Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, 11los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.

Jesús está en este momento en el cielo en cuerpo y alma. Lucas no dudó en escribir cómo fue ese momento tan especial para estos Cristianos que estaban viendo a Jesús en su estado de exaltación y cómo se cumplirían las palabras de evangelista Mateo 28:18-20 18Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Concentrémonos en las palabras que dice Jesús: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Al decirnos esto nos recuerda que él es Dios, que él está en su estado de exaltación, es decir, está usando todo su poder como Dios y lo seguirá haciendo hasta que venga por segunda vez. Esto es lo que necesitamos seguir anunciando siendo testigos de su Palabra usando los medios de gracia como el Bautismo y la Santa Cena y llevando la Palabra de Dios a todas las personas. Nosotros con toda la seguridad dada por el Espíritu Santo vamos a anunciar las palabras que dijeron estos ángeles: Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.

Ahora tenemos la bendición que todos nosotros somos uno y estamos siendo guiados por el mismo Espíritu Santo así como lo hicieron los creyentes de la iglesia primitiva: 12Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo.* 13Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo. 14Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos. Cada uno de nosotros cada vez que estamos en el culto o en las clases bíblicas tenemos la bendición de tener este compañerismo precioso entre hermanos en la fe y sobre todo en la práctica de la oración que nos une en un solo ruego a nuestro Dios que nos mantenga en la verdadera fe a cada uno de nosotros hasta la vida eterna.

Amén.

[printfriendly]

28 mayo 2017 – La Pascua 07

2017-05-21 La Pascua 06

[printfriendly]

El Sexto Domingo de la Pascua

(Blanco)

Tema del día: «Creemos por lo cual hablamos.»  Por medio de la fe que el Espíritu Santo obra en nuestros corazones, queremos confesar a Jesucristo como nuestro Señor.  Pero no solamente hacemos confesión al hablar de Dios y de su amor, sino también al llevar vidas santas en obediencia a Cristo.

La Oración del Día: Señor, ya que nos prometiste dar todo lo que pidamos en el nombre de tu Hijo unigénito: Enséñanos a nosotros y a todos los santos a orar bien, ofreciéndote nuestra adoración y alabanza; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Hechos 17:22-31 — En la ciudad de Atenas en Grecia, Pablo se levantó en el Areópago, el lugar donde se juntaron los filósofos, para dar testimonio a la verdad.  Predicó a esos filósofos griegos que sólo hay un Dios que hizo los cielos y la tierra y que ese Dios va a juzgar a todas las naciones.

El Salmo del Día: Salmo 66

La Segunda Lectura:  1 Pedro 3:15-22 — En esta lectura, San Pedro nos anima a siempre estar preparados para presentar defensa de la esperanza que tenemos.  Nosotros creemos que Cristo vino a este mundo, sufrió en nuestro lugar, murió, y luego descendió al infierno para anunciar su victoria sobre el diablo y el pecado.  Por el bautismo recibimos la certeza que la victoria que Cristo ganó en la cruz es nuestra.  Por lo tanto, qué siempre estemos preparados para compartir estas verdades con los demás.

El Evangelio: Juan 14:15-21 — Jesucristo, en la noche antes de que se murió, prometió a sus discípulos que les iba a dar su Espíritu Santo, el Consolador.  El Espíritu Santo también viene a nosotros por medio de la Palabra y los Sacramentos para fortalecernos en la fe.  Y esta fe siempre va a producir frutos.  Por la fe en nuestros corazones, vamos a amar a Dios y a nuestro prójimo.

15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. 19 Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. 20 En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. 21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

 

LA PASCUA NOS DA LA SEGURIDAD DE SER VERDADEROS HIJOS DE DIOS

Tal vez la mayoría de nosotros no sabemos que es ser huérfanos porque tenemos o tuvimos a nuestros padres en nuestra niñez y muchos de nuestros niños hoy en día tienen a sus padres o alguno de sus padres. Todos sabemos que un niño que es huérfano tiene muchas dificultades en la vida porque mientras que es niño estará internado en un orfanato esperando que alguien le adopte. Y si esto no pasa, pues, se espera a que cumpla su mayoría de edad para que pueda ya empezar a sobrevivir por sí mismo.

Cuando hablamos de este tema en lo espiritual no podemos decir que hemos sido huérfanos porque espiritualmente se tiene a uno de dos padres: o al diablo o al Padre verdadero que es nuestro Dios. Pero sí hubo un momento en nuestras vidas que tristemente pertenecíamos al diablo como lo enseña Juan 8:44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Y esta paternidad de él hacia nosotros viene desde nuestra concepción porque el pecado original hace parte de nosotros desde ese mismo momento, así lo enseña el Salmo 51:5 He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.

Para muchos hoy día es imposible entender como uno en el vientre o siendo bebe se puede pecar, mas la Biblia nos enseña que el pecado no es algo que nosotros podamos ver con la razón, sino que es algo que sale de nuestro corazón. En otras palabras, el pecado hace parte de cada uno de nosotros y muestra clara de que un bebé dentro del vientre o fuera de él es pecador. Lo vemos con este pasaje: Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (Romanos 5:12). Podemos ver como hay niños que mueren dentro del vientre de su madre y también mueren cuando ya no están dentro del vientre, y esta muerte sucede porque por naturaleza ese niño es pecador.

Nosotros también en algún momento hicimos las obras del que era nuestro padre el diablo. Estas obras la Biblia las llama obras infructuosas (Efesios 5:11). Estas obras son las que se viven diariamente en el pecado, es decir nosotros en ese tiempo nos identificábamos con este pasaje que nos enseña Gálatas 5:19-21 19Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Todos nosotros al practicar estos pecados el infierno nos esperaba porque al no heredar el Reino de Dios esto quiere decir que estaríamos por toda la eternidad en el infierno.

Pero no nos cansamos de ver y disfrutar el amor del verdadero Padre, Dios. Él sabe muy bien que el diablo es un usurpador porque se quiso adueñar de la creación empezando por nosotros los seres humanos. Todos nosotros reconocemos que nuestro creador es el Verdadero Padre quien dejó evidencia de esto en Génesis 1:26 Entonces dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza.” El diablo al adueñarse de nosotros quiere tomar el lugar de nuestro creador, pero cada uno de nosotros sabemos muy bien que él es un engañador que nos ama con un amor falso haciéndonos creer que vivir practicando las obras infructuosas es la mejor felicidad, pero no es así porque nuestro creador sí nos ama con un amor verdadero. Y esto lo demostró al arrebatarnos a cada uno de nosotros de las manos de este usurpador y esto lo hizo enfrentándolo cara a cara por medio de Jesucristo.

Jeús en muchas maneras puso solamente su confianza en el verdadero Padre, y esto lo demostró cuando nos enseñó a orar el Padre Nuestro como está en este pasaje de Mateo 7:9 Padre nuestro que estás en los cielos. Jesús sabía perfectamente que todo el apoyo venía de su Padre y por esto confió en él perfectamente en lugar nuestro. Además, Jesús conoce muy bien a este Verdadero Padre que es Dios porque él mismo es Dios. Es un misterio que ninguno de nosotros podemos entender, pero sí podemos créelo. Y además él nos ganó para el verdadero Padre como lo enseña Pedro en su primera carta: 18Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu. Este pasaje nos muestra muy bien que Jesús es Justo, es decir, sin pecado. Y por esto él pudo vencer la muerte que el diablo introdujo al mundo por medio de su muerte y su resurrección que nos da la certeza de que aún tiene el poder en todo y sobre todo.

Este mismo poder que les hablo lo vemos reflejado en este evangelio para el día de hoy porque estas palabras de Jesús son la continuación del sermón que predicó el Jueves Santo y el cual quiere hoy darnos la seguridad que somos hijos del Verdadero Dios. Nosotros lo somos así como Jesús lo dice en este versículo:  15Si me amáis, guardad mis mandamientos. Esto es algo que conocemos como causa y efecto. La causa es el amor que conocemos del Verdadero Dios que nos adoptó como sus hijos y nos rescató de las tinieblas del diablo por medio de Jesucristo. El efecto lo vemos en nuestras vidas cuando vemos los mandamientos de Dios como una guía en nuestras vidas. El salmista nos enseña más sobre esto cuando escribió: 8Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos (Salmo 19:8). Nosotros sabemos que cada mandamiento que Dios nos ha dado es para nuestro bienestar y por amor los guardamos como una guía para nuestras vidas.

También al ser hijos de este Padre Verdadero sabemos que el Espíritu Santo es quien vive en cada uno de nosotros: 16Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. Jesús les aseguró a sus discípulos que él no les iba a dejar sólo. Pronto iba a partir por medio de su muerte, pero después de resucitar subiría al cielo. Para que ellos y nosotros no nos sintiéramos solos está el Espíritu Santo. Él es nuestro Consolador. Él nos enseña la verdad por medio de la Palabra y nos mantiene en la verdad por medio de los sacramentos. Vemos como el tener el Espíritu Santo hace una gran diferencia con los hijos de Satanás que no lo tienen. Este pasaje nos enseña que ellos no le conocen, en cambio nosotros sabemos quién es él y la prueba de esto lo vemos en 1 Corintios 12:3 nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. Todos los que estamos aquí confesamos el nombre de Jesús como nuestro Salvador y Señor, y es la evidencia que el Espíritu Santo vive dentro de nosotros.

Las palabras que siguen se está cumpliendo en este momento en cada uno de nosotros: 18No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Tenemos muchos motivos por los cuales darle gracias a nuestro Dios, pero uno en especial es que nos ha dejado su Palabra la cual nos ratifica que somos hijos de Dios y que nuestro Padre no nos dejó a la deriva en manos del diablo. Tenemos un Padre Verdadero que nos asegura que nosotros nunca moriremos eternamente: 19Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. Esto nos enseña que podemos tener la seguridad en la muerte y resurrección de Jesús porque por medio de ella cada uno de nosotros hoy estando aquí, sin merecerlo, por su misericordia nos ha llamado a ser hijos eternos.

¡Qué bendición es tener al Espíritu Santo dentro de nosotros! Esto nos recuerda la promesa de Jesús que les hizo a sus discípulos cuando les dijo: 20En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. Este día que habla Jesús es lo que se cumplió el día de Pentecostés donde los apóstoles recibieron ese poder del cielo para salir y predicar las buenas nuevas de salvación a todo el mundo. Ese día los apóstoles sintieron lo mismo que nosotros en este momento que el Verdadero Padre vive dentro de nosotros y la evidencia de esto lo vemos en el último versículo de nuestro sermón: 21El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Todos nosotros vemos los 10 mandamientos como la manera de agradar a nuestro Dios, es un cumplimiento de lo que nos enseña 1 Juan 5:3 Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.

Nosotros no vemos los mandamientos como una carga para nuestras vidas. Al contrario, por medio de ellos sabemos que glorificamos a nuestro Creador y Salvador que no solamente nos trajo y nos sostiene en este mundo, sino que quiere compartir con nosotros por toda la eternidad.

Amén.

[printfriendly]