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2020-05-24

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El séptimo domingo de la pascua

(Blanco)

Tema del día:  En este, el último domingo de la estación de la Pascua, la familia de Dios recibe la aseguranza de que Dios siempre estará con ellos, protegiéndolos en cada momento. Aún en medio de los sufrimientos, el amor de Dios sostendrá a su pueblo.

La Colecta: Oh Rey de gloria, Señor de los ejércitos, exaltado y triunfante encima de los cielos: Te suplicamos que no nos dejes huérfanos sin consuelo, sino que nos envíes el Espíritu de Verdad, prometido del Padre; porque tú vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Hechos 1:1-14 San Lucas empieza su historia de la iglesia antigua con la historia de la ascensión de Cristo y los nombres de los apóstoles.

1En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, 2hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; 3a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. 4Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 5Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

6Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? 7Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; 8pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. 9Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. 10Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, 11los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.

12Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo.* 13Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo. 14Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.

El Salmo del Día: Salmo 8

Al músico principal; sobre Gitit. Salmo de David.

1 ¡Oh Jehová, Señor nuestro,

Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!

Has puesto tu gloria sobre los cielos;

2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza,

A causa de tus enemigos,

Para hacer callar al enemigo y al vengativo.

3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,

La luna y las estrellas que tú formaste,

4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,

Y el hijo del hombre, para que lo visites?

5 Le has hecho poco menor que los ángeles,

Y lo coronaste de gloria y de honra.

6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;

Todo lo pusiste debajo de sus pies:

7 Ovejas y bueyes, todo ello,

Y asimismo las bestias del campo,

8 Las aves de los cielos y los peces del mar;

Todo cuanto pasa por los senderos del mar.

9 ¡Oh Jehová, Señor nuestro,

Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

La Segunda Lectura: 1 Pedro 4:12-17; 5:6-11 El cristiano no debe de ser sorprendido por los sufrimientos y tentaciones de este mundo pecaminoso. San Pedro nos advierte que nuestro enemigo, el diablo, nos quiere devorar como un león hambriento. Pero el cristiano no se desesperará, sino se considerará bendito por haber sufrido por el nombre de Cristo y dará gracias a Dios porque sabe que al ser bautizado ha sido unido con Cristo en su resurrección. No hay que temer porque sabemos que el cielo es nuestro y que nuestro Señor resucitado nos protegerá mientras que andemos por este mundo de lágrimas.

4

12Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, 13sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. 14Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. 15Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; 16pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. 17Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?

5

6Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; 7echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. 8Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; 9al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. 10Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. 11A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Cristo habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. ¡Aleluya! Nos os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. ¡Aleluya!

El Evangelio: Juan 17:1-11a Jesucristo termina su discurso a sus discípulos en la noche en que fue entregado pidiendo a Dios por ellos. Primero pide a su Padre celestial que le glorifique a él de tal forma que el Padre también sea glorificado. Luego pide por sus discípulos que los guarde Dios en este mundo pecaminoso. Esta oración de Cristo sigue consolándonos a nosotros hoy en día porque muestra que tan preciosos e importantes los suyos son para Cristo.

1Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; 2como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. 3Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. 4Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. 5Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.

6He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. 7Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti; 8porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. 9Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, 10y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos. 11Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti.

EL TRIUNFO DE LA PASCUA CON LA ASCENCIÓN DE JESÚS A LOS CIELOS

Hoy es el último domingo del tiempo de Pascua. Hemos sido alimentados poderosamente por la Palabra de Dios demostrándonos el poder de Jesús sobre el diablo, la muerte y sobre todo en estos tiempos donde el mundo no ha cambiado a causa del pecado. San Pablo explica en Romanos 8:22 Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora, este clamor de la creación de Dios es evidente cada día, como el hombre pecaminoso esta destruyendo lo que Dios creo bueno, esto lo vemos en su comportamiento con todo lo que nos rodea, el maltrato animal, destruir bosques, no cuidar el agua y muchas otras cosas que vemos que el hombre hace en contra de la creación de Dios ella gime, sufre como una mujer estando en un parto.

Pero el mensaje contundente de esta Pascua lo vemos claro en el evangelio para hoy. La iglesia cristiana por tradición celebra el día de la ascensión de nuestro Señor Jesucristo a los cielos 40 días después de la Resurrección y en esta oportunidad el jueves pasado recordamos esta ascensión de Jesús a los cielos y es por lo que la lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles en el capitulo 1 para el día de hoy ha sido leída en nuestro culto de adoración con el fin de recordar este triunfo. Pero si unimos esta lectura con algunas palabras del evangelio para hoy entendemos como realmente Jesús triunfó aún sobre este mundo que gime con dolores de parto. La porción de nuestro evangelio para hoy empieza diciéndonos 1Estas cosas habló Jesús, es interesante saber que el jueves santo en su sermón de despedida Jesús alertó a sus discípulos a cerca de como iba ser el comportamiento del mundo con el Evangelio y los portadores de este, es decir, con todos los que en este momento somos llamados hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús sufrimos persecución por tratar el pecado y llevar al hombre pecador al arrepentimiento. Este es un proceso que solo el Espíritu Santo puede realizar pero nosotros que somos usados por el mismo Espíritu sabemos que el mundo nos rechazará, nuestras familias nos rechazarán, nuestros íntimos amigos no querrán escuchar nada de nosotros porque creen que les hemos traicionado y es donde el maligno que anda como un león rugiente buscando a quien devorar, como lo escuchamos en la lectura para el día de hoy de Pedro, usa esta persecución para crear en nosotros el desánimo. El pueblo de Israel después de salir de Egipto estando en el desierto tuvieron la actitud pecaminosa de pecar en contra de Dios desanimándose en querer seguir su camino a la tierra prometida, todos las cosas que vivían en el desierto, aún por su misma terquedad y pecado, buscaron un culpable que es el mismo Dios y es por esto que Moisés nos cuenta en el libro de Números 21:4 Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino. Y nosotros somos expertos en desanimarnos en nuestro camino al cielo porque no soportamos todos los rechazos de este mundo y a la final preferirnos ser dóciles y dejarnos llevar por el mismo pecado y terminamos cediendo con nuestra familia incrédula, pareja incrédula y amigos incrédulos y es por esto que cada vez que nos desanimamos en la fe a causa de no soportar la persecución de este mundo merecemos ser vomitados de la boca de nuestro Dios por nuestra frialdad espiritual Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Apocalipsis 3:16.

Palabras de Triunfo leemos en esta conclusión de la Pascua, nuestro pecado en contra de los tres primeros mandamientos por nuestro desánimo ha sido perdonado y el mismo Espíritu Santo nos ha dado la seguridad de todo lo que significa la resurrección de Jesús porque Él ha sido Glorificado por el Padre. Es por lo que nos dice nuestro pasaje, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti. Esta Glorificación sucedió con el sufrimiento y la muerte de nuestro Señor Jesucristo, la hora anhelada de ir a pagar con su cuerpo el pecado de todos nosotros había llegado, el escuchar las palabras desde la cruz TODO ESTA CONSUMADO Juan 19:30. Hoy nos da la seguridad que el mundo y toda su persecución hacia nosotros los cristianos ha sido vencido. Pablo también dice en su carta a los Romanos 8:19 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Dios nos usa a nosotros que hemos sido perdonados por la vida de Cristo para darle un reposo a este mundo, la creación ha sido testigo del poder del Evangelio llevado por todos los que somos hijos de Dios, cada vez que el Espíritu Santo hace que podamos soportar la persecución es sencillamente el Triunfo de Jesús resucitado que ahora vive dentro del nuevo creyente. Porque al ser Glorificado Jesús el Padre 2 le ha dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. 3Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Es momento de llevar nuestras rodillas al suelo y dar un grito de agradecimiento a nuestro Dios, aunque por ahora vivimos en este mundo tenemos el verdadero hogar, la vida eterna, porque hoy el Espíritu Santo ha puesto en nuestro corazón toda la confianza y el amor de nuestro Dios y es por lo que cada vez que alguien cree o un creyente es llevado de este mundo, la misma creación es testigo del Triunfo del poder del Evangelio.

Pero esta Glorificación de Jesús también lo vemos en su vida, no hay ningún versículo bíblico que nos muestre que Jesús en algún momento de su vida se desanimó, al contrario hoy nos reafirma 4Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. 5Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. Jesús fue Glorificado porque Él mismo Glorificó al Padre en los cielos antes de que todo fuera creado y cuando vino a este mundo le Glorificó con su vida perfecta, acabo completa y perfectamente toda la obra que el Padre le encomendó viviendo bajo el cumplimiento de cada mandamiento de Dios que cumplió por amor a cada uno de nosotros y es por lo que en la Ascensión de Jesús vemos también el triunfo sobre este mundo. Él al subir al cielo fue Glorificado por el Padre, en este momento tiene toda la Gloria junto con el Padre y el Espíritu Santo nos da la seguranza que pertenecemos a Dios y ahora en el cielo tiene el poder sobre todo el mundo. No tengamos miedo a la persecución, Cristo con nosotros está, Él tiene el poder sobre toda la creación y sobre todo hombre por lo cual en medio de la persecución el Espíritu Santo hace que nosotros seamos valientes porque cada uno de nosotros tenemos una gran bendición 6He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. 7Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti; 8porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Jesús predicó perfectamente la Palabra de Dios para darnos a conocer la verdad de la unión del Dios Trino para el bien de nuestra salvación. Nuestro creador envió a su Hijo para darnos a conocer de su amor, su misericordia y como el Espíritu Santo hizo que cada uno de nosotros conociéramos de este amor y nos ha dado la Fe en Cristo Jesús.

No tengamos miedo a la persecución de este mundo, a causa de nuestra fe nos pueden quitar herencias, apellidos, perder amigos aún perder lo que más amamos en este mundo pero miremos de nuevo un motivo más el porque no tener miedo a la persecución, el por qué no desanimarnos 9Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, 10y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos. 11Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Jesús oró no solamente por sus discípulos en ese momento sino también por todos nosotros que somos hijos de Dios, su oración muestra su preocupación por nosotros para que sigamos perteneciendo a nuestro Dios, porque Él ahora está en el cielo en cuerpo y alma y también está aquí en medio de nosotros porque Él es Dios y nos ganó para estar con el Dios verdadero eternamente en el cielo y esto sucede porque le conocemos, le confesamos y le alabamos.

En este momento ¿tenemos miedo a la persecución? ¿tenemos miedo a perder la salvación? ¿tenemos desconfianza en caer al desánimo? No, no hay nada que temer porque nuestro Jesús Glorificado esta en el cielo gobernando sobre nuestras vidas y hace que nuestro camino a la tierra prometida, el cielo sea guiado solamente por su poder usando el Evangelio y las promesas de los sacramentos. Amén

Los Himnos:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

26 El buen Jesús

27 ¡Cristo es mi alegría!

31 Manos cariñosas

80 A las montañas mis ojos con fe

81 Con Dios no temeremos

82 Bien sé en quien creo

83 Con qué paternal cariño

84 Cristo, buen pastor, orienta

85 No me abandones, Dios

86 Oh Cristo, nuestro gozo y bien

87 Oh, Dios eterno

88 Sublime gracia

Culto Cristiano:

78-81 Himnos para la Ascensión

159 Cristo Salvador

202 Oí la voz del Salvador

239 El rey de amor

240 En Jesucristo se halla paz

242 Jesús es mi pastor

245 Lejos de mi Padre Dios

246 Mi fe descansa en Ti

251 ¡Oh, que amigo nos es Cristo!

254 Firmes y adelante

257 Mirad y ved a nuestro Dios

272 Me guía Cristo con su amor

303 Dios os guarde siempre en santo amor

403 Estad por Cristo firmes

406 Luchad, luchad por Cristo

 

 

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2020-05-17

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El sexto domingo de la pascua

(Blanco)

Tema del día:  «Creemos por lo cual hablamos.» Por medio de la fe que el Espíritu Santo obra en nuestros corazones, queremos confesar a Jesucristo como nuestro Señor. Pero no solamente hacemos confesión al hablar de Dios y de su amor, sino también al llevar vidas santas en obediencia a Cristo.

La Colecta: Señor, ya que nos prometiste dar todo lo que pidamos en el nombre de tu Hijo unigénito: Enséñanos a nosotros y a todos los santos a orar bien, ofreciéndote nuestra adoración y alabanza; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Hechos 17:22-31 En la ciudad de Atenas en Grecia, Pablo se levantó en el Areópago, el lugar donde se juntaron los filósofos, para dar testimonio a la verdad. Predicó a esos filósofos griegos que sólo hay un Dios que hizo los cielos y la tierra y que ese Dios va a juzgar a todas las naciones.

22Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; 23porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio. 24El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, 25ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. 26Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; 27para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. 28Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. 29Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. 30Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; 31por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.

El Salmo del Día: Salmo 66

Al músico principal. Cántico. Salmo.

1 Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra.

2 Cantad la gloria de su nombre;

Poned gloria en su alabanza.

3 Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras!

Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos.

4 Toda la tierra te adorará,

Y cantará a ti;

Cantarán a tu nombre.

Selah

5 Venid, y ved las obras de Dios,

Temible en hechos sobre los hijos de los hombres.

6 Volvió el mar en seco;

Por el río pasaron a pie;

Allí en él nos alegramos.

7 El señorea con su poder para siempre;

Sus ojos atalayan sobre las naciones;

Los rebeldes no serán enaltecidos.

Selah

8 Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,

Y haced oír la voz de su alabanza.

9 El es quien preservó la vida a nuestra alma,

Y no permitió que nuestros pies resbalasen.

10 Porque tú nos probaste, oh Dios;

Nos ensayaste como se afina la plata.

11 Nos metiste en la red;

Pusiste sobre nuestros lomos pesada carga.

12 Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza;

Pasamos por el fuego y por el agua,

Y nos sacaste a abundancia.

13 Entraré en tu casa con holocaustos;

Te pagaré mis votos,

14 Que pronunciaron mis labios

Y habló mi boca, cuando estaba angustiado.

15 Holocaustos de animales engordados te ofreceré,

Con sahumerio de carneros;

Te ofreceré en sacrificio bueyes y machos cabríos.

Selah

16 Venid, oíd todos los que teméis a Dios,

Y contaré lo que ha hecho a mi alma.

17 A él clamé con mi boca,

Y fue exaltado con mi lengua.

18 Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad,

El Señor no me habría escuchado.

19 Mas ciertamente me escuchó Dios;

Atendió a la voz de mi súplica.

20 Bendito sea Dios,

Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.

La Segunda Lectura: Juan 14:15-21 Jesucristo, en la noche antes de que se murió, prometió a sus discípulos que les iba a dar su Espíritu Santo, el Consolador. El Espíritu Santo también viene a nosotros por medio de la Palabra y los Sacramentos para fortalecernos en la fe. Y esta fe siempre va a producir frutos. Por la fe en nuestros corazones, vamos a amar a Dios y a nuestro prójimo.

15Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

18No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. 19Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. 20En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. 21El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Cristo habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada. ¡Aleluya!

Texto Predicación: 1 Pedro 3:15-22 En esta lectura, San Pedro nos anima a siempre estar preparados para presentar defensa de la esperanza que tenemos. Nosotros creemos que Cristo vino a este mundo, sufrió en nuestro lugar, murió, y luego descendió al infierno para anunciar su victoria sobre el diablo y el pecado. Por el bautismo recibimos la certeza que la victoria que Cristo ganó en la cruz es nuestra. Por lo tanto, qué siempre estemos preparados para compartir estas verdades con los demás.

15sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; 16teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. 17Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. 18Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; 19en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, 20los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua. 21El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo, 22quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.

LA PASCUA NOS HIZO PIEDRAS VIVAS PORQUE TENEMOS UNA ESPERANZA VIVA

El tiempo que vivió Noé, Pedro y nosotros nos muestra que estamos en un mundo hostil que no ha cambiado. Esto quiere decir que cada día de nuestras vidas tenemos que tratar no solamente con nuestro pecado sino también con el de los demás viviendo en un mundo lleno de persecución, odios, asesinatos, chismes, divorcios, mentiras y toda clase de pecados que muestran como los hombres solo queremos destruirnos a nosotros mismos. Un ejemplo de esto lo estamos viviendo actualmente por culpa de esta pandemia, Dios la ha permitido para mostrarnos la maldad del hombre. Como el hombre crea virus para atacar al mismo hombre solo por el hecho de tener poder, la corrupción de los gobiernos al descuidar los sistemas de salud porque se han robado el dinero pagado por los mismos ciudadanos y es por esto que ningún país del mundo estaba preparado ni nunca lo estará para eventos como estos porque siempre el poder buscado por el hombre lo logran pasando por encima de la vida de las personas. Estamos viviendo en un recordatorio de la hostilidad del hombre con el mismo hombre.

En los días de Noé no fue la excepción, Dios puso un límite a la maldad del hombre y esto lo leemos en Génesis 6:3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; más serán sus días ciento veinte años. Estos 120 años Dios usó a Noé para que predicara a su pueblo llamándolos al arrepentimiento puesto que nuestro Señor Jesucristo enseñó como vivía el pueblo de manera hostil antes del Diluvio Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca. Mateo 24:38. En los tiempos de Pedro el gobierno aumentó la persecución a los cristianos y es por lo que la historia secular nos enseña: Corría el año 64 d.C. en la ciudad de Roma. Ese verano, un incendio destruyó gran parte de ella. Muchos creían que el mismo emperador Nerón era responsable del siniestro. Sin embargo, para evitar el odio del pueblo, el soberano culpó de la tragedia al pequeño pero creciente grupo de los llamados cristianos, dando inicio así a una época de tremenda persecución contra ellos a todo lo largo y ancho del imperio romano. Hasta entonces, el cristianismo se había considerado como una secta procedente del judaísmo, religión que las autoridades toleraban. No obstante, fue precisamente en esa época que el movimiento tomó su identidad singular y fue terminantemente prohibido. De repente, los creyentes empezaron a ser considerados como criminales, lo que provocó olas de represión y persecución por causa de su fe. En tales circunstancias, el apóstol Pedro sintió la necesidad de escribir esta carta. Los destinatarios se hallaban muy lejos de Roma porque eran habitantes de Asia Menor. Probablemente por eso todavía no experimentaban la persecución en forma grave, pero sí eran objeto de hostilidad y burlas por parte de sus coterráneos. El escritor les advierte que tendrían que soportar sufrimientos mayores. Y en nuestros tiempos es sólo muchas veces ver dentro de nuestros hogares como hay destrucción de nosotros mismos pecando en contra del matrimonio, siendo hostiles con los hijos y ellos con los padres, hemos sido testigos de cómo nuestra familia u otra se han destruido entre ellos mismos y si esto pasa entre las personas que muchas veces dicen que se aman que podemos esperar del mundo afuera de un hogar donde los maltratos psicológicos y físicos van en aumento solo para demostrar que hay una persona más poderosa que otra. Realmente esta hostilidad en la que vivimos muestra que merecemos ser excluidos del plan de salvación de Dios siendo expuestos al fuego del infierno. Mateo 5:22.

Hay una salida de este mundo hostil y es el reino de los cielos, este vive en medio de la hostilidad, pero con una promesa las puertas del hades no prevalecerán en contra del él. Mateo 16:18. Y Pedro hoy nos enseña como el Reino de Dios usa a la iglesia, a cada uno de nosotros como creyentes que somos para cambiar este mundo hostil por un mundo lleno del amor de Dios, como podemos cambiar el deseo de destrucción entre los seres humanos por un amor de sacrificio que solo muestra a Jesús como el Salvador del mundo. Es por lo que nuestra sección de meditación para este día nos manda a que por la obra del Espíritu Santo 15santifiquemos a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; Santificar a Dios en nuestros corazones consiste en cada día confirmar nuestra fe en el Señor dándole honor y gloria a diario, orando cada día pidiendo fortaleza para defender la verdad, escuchando cada día la voz del Salvador en su maravillosa Palabra. Y esto hace que presentemos defensa, es decir, al presentar nuestra fe a los otros queremos que por medio de la Ley y el Evangelio sean convertidos de este mundo hostil a pasar a ser movidos por el amor de Dios. Estando conectados con el Espíritu Santo cuando presentamos nuestra fe delante de otros lo haremos con Mansedumbre y Reverencia, es decir no creyéndonos que sabemos más que el otro, siendo amables, mostrando respeto al otro. Recordemos que somos diferentes al mundo hostil, no usamos la fuerza para cambiar vidas, Dios nos usa para que por medio del Evangelio los demás puedan pasar de hostilidad al perdón y el amor.

Ayudar a salir al prójimo de la hostilidad en la que vive muchas veces nos trae circunstancias dolorosas y difíciles 16teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. 17Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. Sufrimos persecución porque el maligno sabe que el reino de los cielos nunca será destruido y tampoco todo aquel que pertenece a él y por lo que va a usar al mundo para ser hostil con nosotros diciendo que somos unos bandidos y nos calumnian frecuentemente para destruirnos. Pero no importa si perdemos con alguno al ayudarle a salir de la hostilidad, solo por la obra del Espíritu Santo queremos hacer el bien porque nosotros recordamos como fuimos perdonados de nuestra hostilidad 18Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; 19en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, Pedro nos esta presentando nuestra redención, como Cristo Jesús padeció por nuestra hostilidad y es por lo que el Padre en los cielos hoy domina nuestras vidas porque aceptó todo el sacrificio de Cristo en la cruz. También Pedro al decirnos que Jesús es justo y vivió de esa manera para ganarnos a nosotros injustos nos da seguridad de que Cristo venció la hostilidad del mundo por amor a cada uno de nosotros y es así como con su resurrección mostró su victoria sobre el diablo y descendiendo a los mismos infiernos les proclamó su victoria.

Hoy damos gracias a Dios por cada uno de nosotros que nos ha separado del mundo hostil dándonos al Espíritu Santo que habita dentro de nosotros y es por lo que en este momento vivimos como salvos, nos recuerda que fuimos desobedientes como muchos en los tiempos de Noé pero en ese tiempo solo fueron salvados 8 por las aguas del diluvio y ahora recordamos nuestra Salvación por medio de nuestro Bautismo 21El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo, 22quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades. Estos versículos solo nos reafirman las palabras que usamos en nuestra confesión de fe. Como nuestro Bautismo nos une a la vida, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Como esta unión nos da la seguridad que Él esta gobernando el mundo y aún está por encima de los ángeles, autoridades y potestades y aún por encima de cualquiera que en este mundo se crea con poder de gobernar y destruir. Pertenecemos a Jesús, al reino de los cielos y es por lo que en medio de este mundo y el mismo apóstol Pedro nos guía como viviremos en este mundo siendo piedras vivas con una esperanza viva 1 Pedro 4:7-11 7Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. 8Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. 9Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. 10Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 11Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

Los Himnos:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

47 A nadie amaré como a Cristo

48 Busca primero el reino de Dios

49 Con el buen Jesús andemos

50 Cristiano soy

51 Dios de gracia, Dios de gloria

52 Hermanos cantad

53 Seguidme a mí, dice el Señor

54 Santo Espíritu llena mi vida

55 Serviremos al Señor

56 Alzad la cruz

Culto Cristiano:

52 Jesús, mi Salvador

161 Dejo el mundo y sigo a Cristo

165 Hay una fuente

254 Firmes y adelante

255 Qué mi vida entera esté

257 Mirad y ved a nuestro Dios

263 Escuchad, Jesús nos dice

264 Grato es contar la historia

272 Me guía Cristo con su amor

403 Estad por Cristo firmes

406 Luchad, luchad por Cristo

 

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2020-05-10

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El quinto domingo de la pascua

(Blanco)

Tema del día:  La Palabra de Dios, que es poderosa y eficaz, nos trae a Jesucristo y nos hace piedras vivas que constituyen el templo de Dios, su santa iglesia.

La Colecta: Oh Dios, que haces que los corazones de tus fieles sean de una misma voluntad: Concede a tu pueblo que ame lo que mandas y desee lo que prometes, para que en medio de los numerosos cambios de este mundo, nuestros corazones estén fijos en ti que eres la fuente de los verdaderos goces; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Hechos 17:1-12 En esta lectura, San Lucas nos muestra como la Palabra de Dios crecía en los días de los apóstoles. Aun en medio de la persecución, los apóstoles predicaban la Palabra de Dios y muchos creyeron. Además tenemos el muy buen ejemplo de los cristianos en Berea: ellos no confían en Pablo y Silas, sino escudriñaron las Escrituras para ver si era cierto lo que decían. Qué nosotros siempre escudriñemos las Escrituras porque en ellas se encuentra la salvación.

1Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. 2Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo* discutió con ellos, 3declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo. 4Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas. 5Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. 6Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá; 7a los cuales Jasón ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús. 8Y alborotaron al pueblo y a las autoridades de la ciudad, oyendo estas cosas. 9Pero obtenida fianza de Jasón y de los demás, los soltaron.

10Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. 11Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. 12Así que creyeron muchos de ellos, y mujeres griegas de distinción, y no pocos hombres.

El Salmo del Día: Salmo 33

1 Alegraos, oh justos, en Jehová;

En los íntegros es hermosa la alabanza.

2 Aclamad a Jehová con arpa;

Cantadle con salterio y decacordio.

3 Cantadle cántico nuevo;

Hacedlo bien, tañendo con júbilo.

4 Porque recta es la palabra de Jehová,

Y toda su obra es hecha con fidelidad.

5 El ama justicia y juicio;

De la misericordia de Jehová está llena la tierra.

6 Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos,

Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.

7 El junta como montón las aguas del mar;

El pone en depósitos los abismos.

8 Tema a Jehová toda la tierra;

Teman delante de él todos los habitantes del mundo.

9 Porque él dijo, y fue hecho;

El mandó, y existió.

10 Jehová hace nulo el consejo de las naciones,

Y frustra las maquinaciones de los pueblos.

11 El consejo de Jehová permanecerá para siempre;

Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.

12 Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová,

El pueblo que él escogió como heredad para sí.

13 Desde los cielos miró Jehová;

Vio a todos los hijos de los hombres;

14 Desde el lugar de su morada miró

Sobre todos los moradores de la tierra.

15 El formó el corazón de todos ellos;

Atento está a todas sus obras.

16 El rey no se salva por la multitud del ejército,

Ni escapa el valiente por la mucha fuerza.

17 Vano para salvarse es el caballo;

La grandeza de su fuerza a nadie podrá librar.

18 He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen,

Sobre los que esperan en su misericordia,

19 Para librar sus almas de la muerte,

Y para darles vida en tiempo de hambre.

20 Nuestra alma espera a Jehová;

Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.

21 Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón,

Porque en su santo nombre hemos confiado.

22 Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros,

Según esperamos en ti.

La Segunda Lectura: 1 Pedro 2:4-10 Jesucristo, la piedra viva, nos hace miembros de su santa iglesia por medio de su Palabra poderosa. Dios nos ha escogido para ser su pueblo especial y ahora nos anima a compartir las buenas nuevas de la salvación con el resto del mundo.

4Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, 5vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. 6Por lo cual también contiene la Escritura:

He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa;

Y el que creyere en él, no será avergonzado.

7Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen,

La piedra que los edificadores desecharon,

Ha venido a ser la cabeza del ángulo;

8y:

Piedra de tropiezo, y roca que hace caer,

porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.

9Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; 10vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Cristo habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Jesús dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. ¡Aleluya!

El Evangelio: Juan 14:1-12 Por medio del santo evangelio el cual nos dice que Jesucristo es el único camino al cielo, el Espíritu Santo obra la fe en nuestros corazones para que creamos en él para nuestra salvación. Este mensaje, estas buenas nuevas de la salvación, verdaderamente nos une con Dios y nos hace partícipes de su santa iglesia.

1No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. 4Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. 5Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? 6Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. 7Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

8Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. 9Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? 10¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. 11Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.

12De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

HERMANOS LA PASCUA DERROTA TODA ANSIEDAD.

Los cristianos somos conocidos porque mantenemos la Biblia en nuestras manos. Pero nos enfrentamos a varias situaciones en este mundo que nos llevan a tener ansiedad y se nos olvida abrirla. Mantenemos la Biblia al lado de nuestra cama pero en el diario vivir olvidamos usarla. Memorizamos pasajes biblicos pero muchas veces con nuestras acciones demostramos que no conocemos a Jesús. Es muy importante nuestro contacto con las Escrituras y más que estas nos llevan a conocer a nuestro Señor. Nosotros al igual que dos personajes que nos muestra el evangelio del dia de hoy necesitamos reconocer nuestro pecado en contra del Tercer Mandamiento porque olvidamos como Jesús se ha dado a conocer en las Escrituras. 5Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? 8Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Tal vez para nosotros es fácil juzgar el pecado en contra del tercer mandamiento en Tomás y en Felipe, pero no podemos olvidar la situación emocional de ellos cuando escucharon estas palabras el Jueves Santo después de que Jesús lavo sus pies, les predicó del amor entre ellos y como Pedro lo iba a negar públicamente estaban llenos de ansiedad y falta de entendimiento por las palabras de despedida de su Señor.

Todos nosotros conocemos que es la ansiedad que nos trae este mundo cuando estamos sin empleo, con una enfermedad que no se puede curar, con una relación rota con la persona que amamos y es imposible de recuperar y muchas otras circunstancias más, las cuales nos hace recordar que la ansiedad que hay en nuestro corazón hace que vivamos como si no conociéramos a Jesús. Nuestro corazón acepta fácil la ansiedad porque el enemigo usa el pecado que hay en nuestro corazón para hacerla predominar. Dios después del diluvio prometió no destruir más el mundo con agua porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud. Genesis 8.21. y conociendo nuestro corazón débil que nos dejamos vencer en muchas oportunidades de la ansiedad Él mismo Dios sabe que tendemos a sólo tener miedo a este mundo, a los hombres, a las circunstancias y solo nos concentramos en esto haciéndonos caer con el peligro de verse nuestra eternidad afectada como lo enseña Mateo 10:28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

Tomás, Felipe usted y yo ahora conocemos del amor de nuestro Dios. Él aún conociendo nuestro corazón ansioso que es muy debil empieza a trabajar dentro de nosotros para que no tengamos miedo y confusión y olvidemos que el maligno tiene poder sobre nosotros porque ahora el Espiritu Santo nos ha hecho creyentes. La voz del Buen Pastor que estamos escuchando hoy es un mensaje para aquellos que vivimos en la misericordia de Dios. Pero tambien es un mensaje para el que está alejado de esta misma misericordía porque Dios quiere la Salvación de todos los hombres. Pero nosotros que hoy somos creyentes y estamos reunidos en este momento encontramos la bendición de conocer a Jesús en las Escrituras. Lo primero que nos recuerda es como ahora tenemos un lugar en el cielo. Él nos dice: 2En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Estas palabras nos aseguran que no iremos al infierno ni siquiera de visita, también nos asegura que somos propiedad del Padre en los cielos y Jesús es el camarero de las moradas en el cielo porque es Él quien nos ha preparado un lugar para nosotros. Nos asegura que Él Padre en el cielo tiene marcado un lugar con nuestro nombre el cual no será quitado y finalmente nos asegura que Jesús vendrá por nosotros para que en cuerpo y alma adoremos a nuestro Dios.

El Espíritu Santo nos da esta seguridad que ahora pertenecemos a nuestro Dios, nuestro corazón no necesita dejarse llevar de la ansiedad porque Jesús mismo nos dice que este ha sido intervenido por el mismo Dios 1No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. Se ha transformado nuestro corazón incrédulo, muerto por el pecado por una fe que viene de Dios, esta fe nos lleva a creer que Jesús es Dios. 9Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: ¿Muéstranos el Padre? 10¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. 11Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. En nuestro corazón ha habido una transformación tan grande y poderosa que no tenemos ninguna duda que nuestro Salvador es Dios, es la segunda persona de la Trinidad. Es Dios porque no hay pecado en Él y es por lo que pudo llevar una vida unida al Padre en los cielos, esta conexión santa y perfecta sucedió para que usted y yo en este momento y en nuestra vida confesemos que tenemos una morada en el cielo esperándonos para adorar a nuestro Dios en cuerpo y alma eternamente. ¡Que buen plan tenemos para la eternidad! Es un viaje sin retorno, es un viaje en un hotel mucho mejor que cualquiera en este mundo no tenemos la cantidad de estrellas para mostrar la calidad de este hotel porque es perfecto al igual que nuestro Señor y Salvador que es Dios mismo quien vino a nuestro rescate. Cada vez que leemos las Escrituras Jesús nos muestra al Padre porque Él mismo nos dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Que conexión la que tenemos con el Padre, que conexión la que tenemos con el cielo. Gracias a Dios que nuestra estadía en el cielo no depende de nosotros, de nuestras obras o de algo que tengamos que comprar porque Jesús es nuestro único camino al Padre, es nuestra única verdad que nos asegura una eternidad en el cielo. El camino que Jesús hizo viable para nosotros no fue fácil para Él porque Pablo cuando estaba evangelizando a los Tesalonicenses 3declaró y expuso por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos. Hechos 17:3. El padecimiento de Jesús no fue fácil porque ÉL pagó por nuestros pecados en su carne, los latigazos, las palabras humillantes que soportó, los clavos puestos en sus manos y pies lo padeció para que nosotros tuviéramos abierto el camino al Padre que no es otra cosa que ir al cielo.

12De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Al destacar nuevamente la verdad solemne de sus palabras, Jesús añade una verdad asombrosa para cualquiera que continúe creyendo en él. Esta persona hará las obras que vio que Jesús había hecho, y hará obras todavía mayores que éstas. Las obras de las que Jesús habló fueron las primeras obras que él hizo en el terreno físico, como la curación de los enfermos. Por el poder de Jesús, los discípulos hicieron milagros similares cuando estaban en el proceso de establecer la antigua iglesia. Esos milagros disminuyeron cuando disminuyó la necesidad de hacerlos para corroborar la Palabra. Pero las obras mayores fueron los milagros que tuvieron lugar en el terreno espiritual, como la conversión de los gentiles. Mediante el poder del evangelio de Jesús, todo creyente puede tener parte en la obra de cambiar el corazón de otros para que pasen del pecado al Salvador, en la obra de darles la vida eterna a los que están espiritualmente muertos, de abrirles el cielo a los pecadores que están perdidos. Hasta estos días, podemos hacer estas obras en todo el mundo. En su gracia, Dios nos usa para que llevemos a cabo este propósito. Y es el llamado que se nos hace a nosotros que conocemos a Jesús en las Escrituras. Éste que se nos ha dado a conocer quiere que lo mostremos a aquellos que hoy están muertos espiritualmente o aquellos que confían en su propio camino para ir al Padre haciendo obras queriendo buscar la perfección en sí mismos. A todos los que están en este momento confundidos por la ansiedad en este mundo. Dios quiere que nosotros seamos como su voz para anunciarles a ellos que no tengan miedo a este mundo porque ya ha sido vencido. Dios quiere que mantengamos nuestra maleta de viaje lista para en cualquier momento llegar a nuestro hotel eterno y para esto es muy importante la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas conservándonos en la fe por medio de la Palabra de Dios y los Sacramentos y cada día confesando el dolor por nuestro pecado y confiando en la obra perfecta de Cristo. Amén.

Los Himnos:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

30 Jesús es la roca

33 Soy el camino

38 Tu palabra es mi cántico

44 Amigos de Cristo

45 Fortalece a tu Iglesia

46 La iglesia es Cristo en el mundo

Culto Cristiano:

109-116 Los himnos de la Santa Palabra

128 Un solo fundamento

129 Castillo fuerte

131 Firme en la roca

135 De la iglesia el fundamento

202 Oí la voz del Salvador

225 Por gracia sola yo soy salvo

238 ¡Cuán firme cimiento!

245 Lejos de mi Padre Dios

246 Mi fe descansa en ti

264 Grato es contar la historia

301 La Palabra hoy sembrada

 

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2020-05-03

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El cuarto domingo de la pascua

(Blanco)

Confesión de Pecados

Oh mi Buen Pastor reconozco mi infidelidad hacia ti por no cumplir tus mandamientos, cada día te ofendo en pensamiento, palabras y obras. No sólo he pecado en contra de Ti sino de en contra de mi prójimo y por esto merezco el castigo de mis pecados en el infierno eterno. Por esto Buen Pastor clamo a ti ¡Misericordía!, ¡Misericordia!

Absolución de Pecados

El Padre Celestial nos ha concedido el perdón de todos nuestros pecados por la obra perfecta de Redención del Buen Pastor quien por medio de su Resurrección venció la muerte, al diablo y ganó para nosotros vida eterna en los lugares celestiales. Concédenos vivir en esta Paz Espíritu Santo. Amén

Credo Niceno

Tema del día: Hoy celebramos el hecho de que Cristo es nuestro «Buen Pastor» quien nos cuida y protege como sus ovejitas queridas. Nosotros que creemos conocemos a nuestro Buen Pastor y lo seguimos con seguridad, aun al andar por «valle de sombra de muerte,» porque sabemos que nos protegerá con su mano poderosa.

La Colecta: Todopoderoso Dios, Padre de toda misericordia, ya que despertaste de muerte al Gran Pastor de tus ovejas, concédenos tu Espíritu Santo, a fin de que conozcamos la voz de nuestro Pastor y lo sigamos, para que ni el pecado ni la muerte nos arrebate de tu mano; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Hechos 6:1-9; 7:2a,51-60 Esteban sin temor servía a su Buen Pastor, aun cuando se enfrentó con las amenazas de los judíos. Al morir, fue recibido en los brazos cariñosos de su Buen Pastor, Jesucristo.

1En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. 2Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. 3Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. 4Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. 5Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; 6a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.

7Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.

8Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo. 9Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, y de los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban.

7

2Y él dijo:

55Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, 56y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. 57Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. 58Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. 59Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. 60Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.

El Salmo del Día (Texto Sermón): Salmo 23

Salmo de David.

1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.

2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;

Junto a aguas de reposo me pastoreará.

3 Confortará mi alma;

Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte,

No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;

Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,

Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

La Segunda Lectura: 1 Pedro 2:19-25 Pedro nos anima a seguir a Cristo, nuestro Buen Pastor, quien nos redimió con su sufrimiento y muerte en la cruz. Especialmente en medio de las tribulaciones aquí en este mundo podemos aferrarnos a él con la seguridad de que la salvación es nuestra por medio de él.

19Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. 20Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. 21Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; 22el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; 23quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; 24quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. 25Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y la mías me conocen. ¡Aleluya!

El Evangelio: Juan 10:1-10 En dos parábolas, Cristo nos dice que él es la puerta del redil y que también es nuestro Buen Pastor, el cual nos cuidará siempre. Nos amó nuestro Buen Pastor hasta que dio su propia vida para salvarnos.

1De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. 2Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. 3A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. 4Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. 5Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. 6Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.

7Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. 8Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. 9Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. 10El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

CONFESEMOS EN NUESTRO HOGAR QUE EL SEÑOR ES NUESTRO PASTOR

Estamos parados en este cuarto domingo del tiempo del Pascua frente a uno de los Salmos más conocidos y famoso dentro del cristianismo. Conocemos canciones inspiradas en este salmo. Hemos escuchado oraciones motivadas por estos 6 versículos y creo que muchos con frecuencia usan este salmo como oración diaria. Pero para un cristiano como nosotros debe ser muy claro el significado de este salmo que es de Confianza y Esperanza. Estamos en un mundo lleno de muchos dioses que tienen sus propios pastores, en un mundo donde hay mentira al decir que Jehová les pastorea, pero terminan llevando una vida y un mensaje alejado del Pastor Verdadero. Un mundo donde muchos tienen como modelo al Buen Pastor Jesús y creen que le están imitando y finalmente el hombre al repetir este Salmo olvida el significado profundo para cada uno de nosotros que usamos el versículo 1 Jehová es mi pastor; nada me faltará, como nuestra confesión de fe.

Doctrinalmente este Salmo tiene que ver con la enseñanza del Tercer Mandamiento y cuando oramos el Padre Nuestro con la segunda petición venga a nosotros tu reino, esto quiere decir que estamos pidiendo al Señor que nos dé su Espíritu Santo, para que, por su gracia creamos en la Palabra de Dios y llevemos una vida de piedad, en este mundo temporalmente y en el otro eternamente. Pero al ver esta aplicación al Tercer mandamiento y a la segunda petición del Padre Nuestro reconocemos que no hemos sido fieles a nuestra confesión de fe donde hemos ratificado que Jehová es nuestro Pastor y nada nos faltará porque hemos caído en el pecado de usar las Escrituras muchas veces a nuestra conveniencia y aun justificando un pecado nuestro o de alguien que amamos. Hemos sido en ocasiones egoístas al no llevar o dejar que otra persona escuche las palabras del Buen Pastor. Hemos permitido en algunas circunstancias de nuestras vidas que influyan pastores no fieles a la Palabra de Dios para que nos guíen y den consejos espirituales que en oportunidades van en contra de la Palabra de Dios. Nosotros al ver nuestro pecado frente a este salmo reconocemos el castigo del infierno eterno que merecemos por nuestra infidelidad a nuestro Buen Pastor como lo dice 1 Timoteo 5:12 incurriendo así en condenación, por haber quebrantado su primera fe.

Muchos creen que este Salmo es un eco de lo que vivió el pueblo de Israel en el desierto y como fue el cuidado de Dios para con ellos durante los 40 años de su viaje, tiene sentido esto y más si lo comparamos con nuestra vida en este mundo donde al igual que el pueblo de Israel estamos siendo guiado por nuestro Dios a la tierra prometida, el cielo. En este caminar en ocasiones hemos sido infieles como el pueblo de Israel en el desierto, pero nuestro Dios muestra su fidelidad a través del Buen Pastor que hoy nos está asegurando que con Él nada nos faltará porque ya nos ha dado lo que más necesitamos, el perdón. Nuestro pecado de ofenderle en contra del tercer mandamiento y ser obstáculo para el crecimiento del reino de Dios ha sido perdonado por la obra de este Buen Pastor quien dejó su trono de Gloria para ser nuestro Pastor, Yo soy la puerta de las ovejas. 8Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. 9Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. Juan 10 8-9. Hacemos parte de su Redil porque el Espíritu Santo nos ha dado la fe que Él es la puerta para nuestra Salvación, esto lo hizo defendiéndonos del padre de los ladrones y salteadores que es el mismo Satanás y la manera de defendernos fue ofreciendo su vida perfecta por nosotros y aún en la cruz mostró como su deseo es llevarnos por buenos pastos y es así como el apóstol Pedro en una de las lecturas para este día nos dice 22el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; 23quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; 24quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. 25Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas. 1 Pedro 22-25. En cada palabra de estos versículos vemos la seguridad que hoy hacemos parte del redil de nuestro Buen Pastor, el cual por su Resurrección nos pone a soñar en el momento que estemos en el cielo eternamente con Él. Pero mientras estamos esperando ese grandioso día por ahora disfrutemos del cuidado de nuestro Buen Pastor, dejemos que el Espíritu Santo nos haga disfrutar de sus bendiciones.

La primera bendición que tenemos hoy por ser parte del redil de Dios es la manera de Alimentarnos. Martín Lutero dice que antes de Dios bendecirnos primero deja que no tengamos nada, la angustia, la lucha y la opresión que tenemos en este mundo solo puede ser calmada por el alimento de la Palabra de Dios, el pueblo de Israel después de ser liberados de Egipto, Moisés y su hermana María inspirados por el Espíritu Santo cantaron   Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste; Éxodo 15:13. Para cada uno de nosotros los delicados pastos donde descansaremos y las aguas de reposo es una referencia del cielo. ¿Qué nos faltará en el cielo? nada porque estando con nuestro Dios en el cielo este mundo terrenal de nada nos hará falta. Y para mantenernos con esta esperanza necesitamos del alimento espiritual con su Palabra cada día de nuestras vidas y es así como conforta nuestra alma por sus sendas de justicia por amor de su nombre, porque en la Escrituras encontramos que la Justicia de Dios es Cristo Jesús, nuestro Buen Pastor en quien tenemos nuestra confianza puesta ya que sólo por Él ahora vivimos agradecidos con nuestro Dios por darnos de su misericordia.

La Segunda Bendición tiene que ver con la Protección. Los peligros a los cuales se enfrentan las ovejas cada día, caer en un peñasco, acabarse el agua, se secan los pastos, el lobo busca como poder devorar la oveja. Hace una buena referencia en lo que consiste en vivir en un valle de sombra de muerte, este mundo. Nosotros sabemos que es vivir en el peligro espiritual constante. Dice San Pedro en su primera carta 5:8 vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. El enemigo quiere ganar nuestra alma, desea que le acompañemos en el infierno eternamente pero no podrá porque nuestro Buen Pastor nos cuida es por lo que este salmo nos asegura que no nos deja solos y con el poder de su vara y cayado mantiene alejado al maligno de nuestras vidas y por este motivo nunca podrá ganar nuestra alma. la vara que usa el pastor era de madera y en su punta era filosa o tenía una bola con elementos punzantes para usarse de arma y así defender sus ovejas y el cayado es una vara larga con un gancho en la punta, el pastor lo usaba cuando las ovejas se alejaban de su redil por medio del gancho las vuelve a traer o cuando cae la oveja en un lugar de espinos peligrosos lo usa para sacarla de allí. Con esta figura entendemos como nos protege nuestro Buen Pastor a cada uno de nosotros. El cuidado que da nuestro Buen Pastor con cada uno de nosotros en muchas veces no lo percibimos porque la batalla espiritual actual por nuestra alma es fuerte y es por lo que usa los ángeles para cuidarnos como lo enseña el Salmo 91:10-13 10No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada.

11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. 12En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra.

La tercera y última Bendición que encontramos en nuestro texto para hoy es su Cuidado, la figura de nuestro Buen Pastor que usa David es cuando este salvó a la oveja que estaba en peligro, el Buen Pastor ha quitado todas las espinas, cardos y maleza mal sana que se le ha pegado a la oveja y esto lo hace teniendo aceite para limpiarla, como también tiene resina y un embace lleno de aceite por si la oveja tiene un corte en su piel pueda curarla y esto es lo que hace nuestro Buen Pastor y la obra del Espíritu Santo que nos guía a conocer la verdad y nos alimenta y sana espiritualmente con la Palabra, el Bautismo y la Santa Cena. Hoy nosotros somos ungidos por el mismo Espíritu Santo quien nos mantiene en la fe no solamente en este tiempo sino la promesa del salmo que nos dice que estaremos en la casa de Jehová, el cielo, por largos días que es una manera de decir que es eterno. Y para nosotros lograr vivir eternamente con nuestro Dios es importante el cuidado de nuestro Buen Pastor. Es por esto importante Escuchar solo la voz de nuestro Buen Pastor, Él quiere solo que estemos en el cielo con nuestro Dios Trino alabándolo y glorificándole. No escuchemos a falsos pastores que lo único que quieren es llevarnos a la muerte eterna, cuidémonos nosotros y a los hermanos en la fe perseverando en la doctrina por medio de la Ley y el Evangelio. Oremos para que el reino de Dios sea expandido y dejemos que Él mismo nos use para dar a conocer su nombre a otros. En este tiempo de pascua hemos aprendido y recordado el llamado de ser testigos de Jesús y toda su obra y esto lo podemos hacer fortalecidos por el mismo Espíritu Santo que nos hace confesar delante de todo hombre, en cualquier circunstancia diciendo:

Salmo de David.

1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.

2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;

Junto a aguas de reposo me pastoreará.

3 Confortará mi alma;

Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte,

No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;

Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,

Y en la casa de Jehová moraré por largos días. Amén

Los Himnos:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

26 El buen Jesús es mi pastor

27 ¡Cristo es mi alegría!

28 El profundo amor de Cristo

30 Jesús es la roca

31 Manos cariñosas

33 Soy el camino

34 Salvador, Jesús amado

49 Con el buen Jesús andemos

81 Con Dios no temeremos

83 Con qué paternal cariño

84 Cristo, buen pastor, orienta

87 Oh, Dios eterno

Culto Cristiano:

159 Cristo Salvador, sé mi guiador

165 Hay una fuente

167 Nada puede faltarme

202 Oí la voz del Salvador

235 Como ovejas celebramos

239 El rey de amor es mi pastor

240 En Jesucristo

242 Jesús es mi pastor

244 Jesús, te necesito

245 Lejos de mi Padre Dios

246 Mi fe descansa en ti

250 ¡Oh Jesús, pastor divino!

251 ¡Oh, que amigo nos es Cristo!

405 Jesús es mi rey soberano

 

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2020-04-26

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El tercer domingo de la pascua

(Blanco)

Confesión de Pecados

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
Lávame más y más de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado.
3Porque yo reconozco mis rebeliones,
Y mi pecado está siempre delante de mí.
Contra ti, contra ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de tus ojos y es por lo que con mi corazón contrito y humillado te canto

Absolución de Pecados

El Padre Santo que Resucitó a nuestro Señor Jesucristo de los muertos y aceptó todo su sacrificio en la cruz y su vida perfecta nos ha dado el perdón de nuestros pecados por los méritos de Cristo y el Espíritu Santo es el sello de este perdón. Gracias Padre Eterno por tu misericordia. Amén

Tema del día:  El hecho de que Jesucristo es nuestro Señor resucitado nos da la seguridad de que tenemos la vida eterna y nos anima a compartir esta esperanza segura con los demás.

La Colecta: Oh todopoderoso y eterno Dios, ya que nos has asegurado del cumplimiento de nuestra salvación mediante la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, concédenos la voluntad para manifestar en nuestras vidas lo que profesamos con nuestros labios; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Hechos 2:14a, 36-47 Pedro, lleno del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, compartió con la gente de Jerusalén su fe en su Señor resucitado. Por medio del evangelio que el predicó, muchos creyeron en Cristo para su salvación.

14Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo:

36Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

37Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? 38Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. 40Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. 41Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. 42Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

43Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. 44Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; 45y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. 46Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 47alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

El Salmo del Día: Salmo 67

Al músico principal; en Neginot. Salmo. Cántico.

1 Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga;

Haga resplandecer su rostro sobre nosotros;

Selah

2 Para que sea conocido en la tierra tu camino,

En todas las naciones tu salvación.

3 Te alaben los pueblos, oh Dios;

Todos los pueblos te alaben.

4 Alégrense y gócense las naciones,

Porque juzgarás los pueblos con equidad,

Y pastorearás las naciones en la tierra.

Selah

5 Te alaben los pueblos, oh Dios;

Todos los pueblos te alaben.

6 La tierra dará su fruto;

Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.

7 Bendíganos Dios,

Y témanlo todos los términos de la tierra.

La Segunda Lectura: 1 Pedro 1:17-21 El cristiano vive en la sombra de la resurrección como «peregrino» y con un «temor reverente.» La salvación que tenemos es solamente por Jesucristo, en el cual tenemos la esperanza segura del cielo.

17Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; 18sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, 20ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, 21y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Y se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría las Escrituras? ¡Aleluya!

El Evangelio: Lucas 24:13-35 En el domingo de la resurrección, Jesús apareció a dos de sus discípulos en el camino a Emaús. En su gozo de haber visto al Señor resucitado, los dos regresaron a Jerusalén en esa misma noche para compartir con los demás las buenas nuevas de la resurrección.

13Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. 14E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. 15Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. 16Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. 17Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? 18Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? 19Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; 20y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. 21Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. 22Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; 23y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. 24Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron. 25Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! 26¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? 27Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.

28Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. 29Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. 30Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. 31Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. 32Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? 33Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, 34que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. 35Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan.

LA PASCUA NUESTRO CAMINO A EMAUS

El Salmo 25:4-5 nos dice 4Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. 5Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día. David inspirado por el mismo Dios mostró la necesidad de estar en el Camino correcto, que no es otra cosa que el Camino de la Salvación. El salmista está hablando de una manera metafórica el uso de la palabra camino y todos nosotros entendemos como podemos usar una palabra en un sentido literal y cuando la usamos de manera simbólica. Nuestro camino en este mundo es guiado por nuestro Dios, ya que Él mismo se ha encargado de enseñarnos la necesidad de tenerlo como guía en nuestras vidas. No sabemos el motivo por el cual estos dos discípulos de nuestra historia bíblica tomaron el camino para ir a Emaús, por la medida de kilómetros que nos ofrece la NVI 11 kilómetros nos da la idea que este viaje lo podían hacer en un solo día. Pero más que eso ellos después de escuchar de las mujeres y los otros apóstoles que Jesús había resucitado no se imaginaron a quien se iban a encontrar en su camino hacia este pueblo. Es entendible cual era su motivo de conversación 14E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Cuando hay una situación que es muy conocida es lo que más se habla en ese momento, escuchamos de ese tema de conversación en las noticias, lo leemos en la prensa y más que eso cuando hablamos con otras personas es normal que tengamos esta misma conversación. Hoy en día lo llaman el tema del día.

Tal vez esta ruta era algo que ellos hacían con frecuencia, pero no sabían la sorpresa que el mismo Dios le tenia a ellos, nos dice nuestra historia bíblica 15Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. 16Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. Jesús resucitado no tuvo que correr una gran maratón para alcanzar a estos dos creyentes, tampoco estaba parado esperando a ver quién pasaba para poder conversar. Estamos frente a uno de nuestros pilares de nuestra fe, Jesús es Dios, en su estado de Exaltación no tiene límites, Él puede estar en cualquier lugar sin necesidad de estar confinado por algo y también podemos ver la estrategia que usó para poder empezar a conversar con ellos, esto es un milagro que ellos tenían sus ojos velados para que no le reconocieran. Tener los ojos velados para no conocer a Jesús es un camino que ninguno de nosotros en este momento queremos andar. Pero conociendo este camino muchas veces vivimos como si Jesús no hiciera parte de nuestras vidas. Olvidamos de donde fuimos rescatados, nos dice 1 Pedro 1:18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, cuando preferimos vivir por el camino de la duda y la incertidumbre pecamos en contra de nuestro Dios o cuando nuestro deseo es caminar en medio de la mentira, el egoísmo, la avaricia nos lleva a no amar a nuestro semejante. Cuando queremos vivir caminando por un mundo guiado por el pecado terminamos perdiendo nosotros porque la Biblia nos asegura 26Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, 27sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. Hebreos 10:26-27.

Perder nuestro rumbo espiritual o tomar la decisión de solo vivir para este mundo es el camino más triste que cualquiera de nosotros podemos llevar y solo en esta Pascua necesitamos tener un sentimiento de agradecimiento para nuestro Dios porque nos trató de la misma manera que lo hizo con estos hermanos que estaban en su camino a Emaús. Nuestro camino de Emaús consiste en como Dios nos ha traído por el sendero de la Paz que Él mismo construyó por medio de Jesucristo. Estos dos hombres recordaron como se construyó este camino al responder la pregunta de Jesús y al verles su tristeza ratifica esta verdad 18Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? 19Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; 20y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Es claro que Jesús vino a este mundo para derrotar al padre del pecado y el guiador del camino de la oscuridad y esto lo hizo llevando su vida perfecta aceptada por Dios, Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo nos muestra este versículo que Él llevó una vida sin pecado, al ser profeta habló solo la verdad, al ser poderoso en obras muestra que no hay pecado en Él y nadie podía acusarle de hacer el mal porque su vida perfecta era la evidencia que es Dios mismo quién vino a rescatarnos. Pero estos dos discípulos no se limitaron solo hablar de la vida perfecta de Jesús, nos dicen también cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Por la obra del Espíritu Santo nosotros creemos que el castigo de nuestros pecados lo recibió Él en nuestro lugar. Todo su sufrimiento y desprecio que sufrió al cargar la cruz y morir en ella lo hizo para traernos a nosotros el camino de nuestra Paz con Dios. Y san Pedro nos da el sello de nuestra redención al señalar que la resurrección de Jesús nos da esperanza eterna, y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios. 1 Pedro 1:21.

Estos hombres estaban todavía en shock, no habían asimilado su redención y es por lo que le dijeron a su visitante 21Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. 22Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; 23y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. 24Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron, así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron. Ninguno de nosotros podemos tener en este momento alguna duda de nuestra Salvación, no podemos necesitar de pruebas de la existencia de Jesús y su resurrección, no podemos ser tibios en nuestra vida espiritual. Si esto nos pasa en estos momentos también merecemos que Jesús nos predique la ley a nosotros también 25Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! 26¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? 27Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían. El Espíritu Santo hace que nosotros tengamos la convicción de que el mensaje de la Palabra de Dios es verdadero. Estos hermanos tenían debilidad en esta doctrina y Jesús les llamó la atención con amor para que no fueran mas insensatos, es un termino fuerte que esta relacionado con la incredulidad y es por lo que nosotros hoy no somos incrédulos por el poder de la misma Palabra de Dios que ha vencido nuestro corazón insensato y nos ha dado una fe humilde, una fe que confía en cada versículo de las Escrituras que nos lleva hoy a confesar nuestra fe en Cristo Jesús.

Estos hombres creyentes conocían y practicaban de la hospitalidad como un fruto de su fe 28Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. 29Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. Pero lo que ellos no sabían era que habían ofrecido techo al mismo Dios y Salvador resucitado y lo que iban a vivir minutos después nunca se lo habían imaginado 30Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. 31Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; más él se desapareció de su vista. No podemos decir que estaba administrando la santa cena porque no tenemos la evidencia bíblica de la presencia de la copa. Pero este acto de comer entre hermanos en la fe es una practica de compañerismo y es donde Dios permitió que se abrieran sus ojos como señal de que estaba con ellos. Estos discípulos confundidos en el camino a Emaús encontraron la solución de la confusión de su vida, una solución eterna. Ya eran testigos de la resurrección de Jesús 32Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? 33Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, 34que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. 35Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan.

Cada uno de nosotros estamos en nuestro camino de Emaús en esta Pascua, cada vez que escuchamos la Palabra de Dios y la meditamos en nuestro corazón arde el poder del Espíritu Santo quien nos lleva a vivir por el sendero de nuestro Dios el cual hace que podamos mostrar que nuestra fe no esta muerta al mostrar como vivimos en este mundo siguiendo el ejemplo de estos dos discípulos que fueron a anunciar el mensaje a los demás hermanos, esto es lo que hacemos nosotros que nos reunimos alrededor de la Palabra de Dios, solo nos interesa hablar de Jesús y lo que hizo con nuestro pecado. Dejemos que el Espíritu Santo haga la obra cuando nosotros predicamos la Palabra de Dios, nosotros no hacemos que los otros crean y entiendan las Escrituras es únicamente el Espíritu Santo quien hace que arda el corazón de otros al dar la Gloria a Dios por su Salvación. Confiemos que estamos por el camino correcto y dejemos que el mismo Espíritu nos haga permanecer en él, orando sin cesar, haciendo un silencio en nuestros días meditando la Palabra de Dios y cumpliendo la comisión de nuestro Dios: predicar el mensaje de Salvación al mundo entero. Amén

Los Himnos:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

19-23 Los himnos para la Resurrección

56 Alzad la cruz

98 ¡Muerte! ¿dónde está tu horror?

105 Acuérdate de Jesucristo

108 Esta es la fiesta

Culto Cristiano:

38 Jesús divino

69-77 Los himnos para la Pascua de Resurrección

78 De mil arpas y mil voces

82 A Cristo proclamad

264 Grato es contar la historia

335 ¡Cristo vive!

336 Del sepulcro tenebroso

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2020-04-19

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El segundo domingo de la pascua

(Blanco)

Tema del día: Hoy vemos el testimonio seguro de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Qué el Espíritu Santo fortalezca la fe en nuestros corazones al escuchar este testimonio para que tengamos la certeza de que nosotros también viviremos eternamente con él.

La Colecta: Concede, te suplicamos, todopoderoso Dios, que los que hemos celebrado la resurrección de nuestro Señor podamos con la ayuda de tu gracia producir los frutos de la misma en nuestra manera de vivir; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: 1 Pedro 1:3-9 La resurrección de Cristo nos da la esperanza segura que aunque no lo podemos ver a él ahora, lo vamos a ver cuando recibamos nuestra herencia en el cielo. Esta seguridad nos ayuda a seguir en este mundo en medio de pruebas y dificultades.

3Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, 4para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, 5que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. 6En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, 7para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, 8a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; 9obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

El Salmo del Día: Salmo 16

Mictam de David.

1 Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.

2 Oh alma mía, dijiste a Jehová:

Tú eres mi Señor;

No hay para mí bien fuera de ti.

3 Para los santos que están en la tierra,

Y para los íntegros, es toda mi complacencia.

4 Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios.

No ofreceré yo sus libaciones de sangre,

Ni en mis labios tomaré sus nombres.

5 Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa;

Tú sustentas mi suerte.

6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos,

Y es hermosa la heredad que me ha tocado.

7 Bendeciré a Jehová que me aconseja;

Aun en las noches me enseña mi conciencia.

8 A Jehová he puesto siempre delante de mí;

Porque está a mi diestra, no seré conmovido.

9 Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma;

Mi carne también reposará confiadamente;

10 Porque no dejarás mi alma en el Seol,

Ni permitirás que tu santo vea corrupción.

11 Me mostrarás la senda de la vida;

En tu presencia hay plenitud de gozo;

Delicias a tu diestra para siempre.

La Segunda Lectura: Juan 20:19-31 En esta lectura, San Juan nos dice como Cristo apareció a los discípulos probando que había resucitado de entre los muertos. Pero uno de ellos, Tomás, el cual no estuvo presente, no iba a creerlo hasta que viera una «prueba» que Cristo había resucitado. En su misericordia, Cristo apareció a ellos otra vez y dio a Tomás las pruebas que había pedido. Sin embargo, ¡bienaventurados los que no ven, y todavía creen!

19Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. 20Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. 21Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. 22Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. 23A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.

24Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. 25Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.

26Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. 27Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. 28Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! 29Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

30Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. 31Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Cristo habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Bienaventurados los que no vieron, y sin embargo creyeron. ¡Aleluya!

Texto Sermón: Hechos 2:14a, 22-32 Lleno del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, San Pedro dio testimonio de la muerte y resurrección de Jesucristo.

14Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo:

22Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; 23a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; 24al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella. 25Porque David dice de él:

Veía al Señor siempre delante de mí;

Porque está a mi diestra, no seré conmovido.

26 Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua,

Y aun mi carne descansará en esperanza;

27 Porque no dejarás mi alma en el Hades,

Ni permitirás que tu Santo vea corrupción.

28 Me hiciste conocer los caminos de la vida;

Me llenarás de gozo con tu presencia.

29Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. 30Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, 31viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. 32A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

EL ESPIRITU SANTO NOS HACE TESTIGOS DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO

Por lo general lo más sabio siempre es hablar de lo que hemos visto, cuando somos testigos en un caso judicial siempre son escuchados por los jueces los testigos presenciales que hallan visto, escuchado la situacion que están juzgando en ese momento. Con frecuencia usamos una frase para mostrar que no somos testigos de lo que sucedió pero alguien lo dijo y entonces decimos: “yo no vi pero esta persona me conto lo que sucedió”. Ser testigo de algo es tan serio que nuestro Dios lo considera cuando nos enseña el octavo mandamiento Debemos temer y amar a Dios, de modo que no mintamos contra nuestro prójimo, ni le traicionemos, ni lo calumniemos, ni lo difamemos; sino que lo defendamos, hablemos bien de él y tomemos sus palabras y sus actos en el mejor sentido.

Los Apóstoles Pedro y Juan después del día de Pentecostés y luego de ser usados por Dios para curar a un hombre cojo que estaba dentro del templo de Jerusalén fueron jusgados por sus enemigos judios y después que les ordenaran que no predicaran más acerca de Jesús resucitado ellos solamente pudieron decir 20porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. Hechos 4:20. Para ellos era muy fácil ser testigos de lo que hizo Jesús porque ellos eran parte de su circulo privado y fueron testigos de todos los acontecimientos que vivió Jesús. Pero nosotros que no vimos personalmente los acontecimientos que giraron alrededor de la vida de Jesús ¿Cómo podemos ser sus testigos? La Biblia nos afirma que para ser testigo de las cosas de Jesús el primer requisito es ser creyente. Esto nos lleva a recordar cuando éramos incrédulos, cuando vivíamos en constante muerte 7Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 8y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Romanos 8:7-8. Nuestras vidas eran evidencia de la esclavitud en la cual vivíamos, esta misma esclavitud nos llevaba a ser testigos de las obras del diablo en nuestras vidas, porque no nos sometíamos a ninguno de los mandamientos de Dios y nuestra vida era constantemente haciendo el mal y es por lo que el rostro del Señor estaba contra de nosotros por vivir en incredulidad hacíamos el mal constantemente degustándonos de nuestros pecados. 1 Pedro 3:12

La Pascua trae en nosotros el recuerdo de como pasamos de muerte a vida, este es el sentido de la palabra Pascua, por la obra del Dios Trino que es el autor de nuestra Salvación hoy somos llamados justos y en 1 Pedro 3:12 nos dice los ojos del Señor está sobre los justos. Nosotros en este momento somos justos por aquel que fue Justo por toda la humanidad, Cristo Jesús. Su misión en este mundo fue muy clara y nunca perdió de vista el compromiso que tenia con el Padre y toda la humanidad porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido, Lucas 19:10. Y esta Salvación se dio por su vida perfecta puesto que es Dios mismo y con su sacrificio, muerte y resurrección todos nosotros hoy somos creyentes. La manera que se presentó resucitado a los apóstoles ese mismo día y luego a los 8 días siguientes muestra que sí es Dios mostrando su amor aún por Tomás que tenia dudas de su resurrección y este trato que Jesús les dio como lo enseña Lucas 20 27Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. 28Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Podemos encontrar nuestra redención. Las marcas de los clavos en las manos de Jesús, su costado herido muestra todo el sufrimiento que tuvo para pagar por nuestros pecados.

Hoy nosotros podemos decir junto con Tomás y Pedro Señor mío y Dios mío y esta confesión de fe hacia nuestro Señor Crucificado únicamente la podemos hacer por la obra del Espíritu Santo quien insto a Pedro en ese primer sermón que predicó el día de Pentecostés para que no solamente los que escuchaban ese momento fueran testigos de lo que hizo Jesús sino nosotros también porque Jesús nos involucra a los creyentes actuales cuando dijo: bienaventurados los que no vieron, y creyeron. Lucas 20:29. Estos somos cada uno de nosotros y es por este motivo que este sermón que estamos meditando en este segundo domingo de Pascua nos anima para que seamos testigos de todo lo que Jesús hizo por el mundo puesto que ahora que somos creyentes por los ojos de la fe guiados por el Espíritu Santo somos testigos de la verdad que nos dice la Palabra de Dios.

La manera en la cual Pedro se levantó a predicar este sermón, como lo dice Lucas en el versículo 14Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo, nos da la información de la manera emotiva que este apóstol iba hablar, nosotros podemos aprender de esto cuando vamos a predicar la Palabra de Dios a otros, porque es la manera que podemos ser Testigos de Dios, si nosotros cuando vamos a testificar de Dios solo usamos nuestras experiencias, los milagros que muchos suelen hacer y creer o creemos que por el hecho de orar una persona puede creer, estaríamos pecando contra el Tercer Mandamiento. Pero como ahora sabemos que somos perdonados por toda la obra de Jesús al cumplir toda la Palabra de Dios perfectamente y con su sufrimiento, muerte y resurrección solo nos lleva a usar las mismas escrituras que usó Pedro para testificar de Jesús. Pedro fue muy claro y conciso, Pedro predicó la Ley y el Evangelio a sus oyentes y nosotros necesitamos copiar este ejemplo para que dejemos trabajar al Espíritu Santo en nuestras vidas. Las verdades absolutas que dijo Pedro no son inventadas por él, son la pura y clara Palabra de Dios que hoy nos afirma la verdad que Jesús si es el Mesías esperado, el cual sólo Dios aprobó porque cumplió todos los deseos del Padre al consumar su voluntad perfectamente, además la prueba de esto lo vemos con los prodigios (enseñanzas divinas) y señales (milagros) que Jesús hizo. En otras palabras, Pedro esta presentando a Jesús como verdadero hombre y Dios verdadero el cuál es el Salvador resucitado del mundo. Esto es lo mismo que nosotros necesitamos hacer como Testigos de Jesús mostrar que el que ganó el perdón de nuestros pecados es verdadero hombre y Dios verdadero y que en este momento esta en el cielo en su estado de exaltación en cuerpo y alma gobernando el mundo con todo su Poder.

La otra verdad absoluta que estamos meditando en este segundo domingo de Pascua para que podamos hablar de Jesús resucitado como sus testigos es, mencionando su sufrimiento, muerte y resurrección que no dependió de los hombres que lo acusaron falsamente y lo condenaron a muerte. Todo esto fue plan de Dios y es por lo que Pedro dijo entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios. Pero este plan de Dios es tan perfecto que Jesús no se quedó en la tumba, sino que fue levantado entre los muertos y este hecho hace que nuestra fe sea verdadera. Cada vez que nosotros hablamos de la resurrección de Jesús en las clases, sermones y en la confesión de fe estamos ratificando que nosotros resucitaremos y esto es otra verdad absoluta que nadie puede negar y quien lo niegue en este momento en el día del juicio resucitará o irá en cuerpo y alma al infierno eterno. La versión de las Escrituras NVI traduce bien el significado de la muerte que vivió Jesús y también todo aquel que pase por ella, librándolo de las angustias de la muerte, porque era imposible que la muerte lo mantuviera bajo su dominio. La muerte trae angustia y Jesús sufrió esta angustia para que la muerte no tuviera dominio sobre nosotros y es por esto que resucitó y ahora Pedro hace una comparación muy clara que todos los hombres que estaban allí escuchándole iban a entender. Comparar al conocido y respetado Rey David con Jesús, primero cita un salmo muy conocido por los judíos y también por nosotros puesto que es un salmo Mesiánico, hablo el salmo 16, donde David por inspiración divina mostró como Jesús no se iba a quedar en la tumba, Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción. Dios inspiró a David para ser testigo en el pasado de esta gran verdad y es lo que ratificó Pedro, pero este apóstol fue más allá siguiendo en la comparación entre estos dos y finaliza diciendo que el patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Y esta verdad absoluta comparada con el sepulcro de Jesús que fue custodiado por soldados romanos y luego fueron comprados para que no dijeran la verdad muestra la otra verdad absoluta sobre nuestra fe. Nuestro Señor esta vivo, su tumba está vacía. Aunque muchos hoy en día necesitan de velos, fotos, reliquias para creer esto, para usted y yo lo que dice las Escrituras es suficiente y es sobre esto lo que vamos a Testificar, la tumba de nuestro Señor está vacía.

No tengamos miedo de hablar afirmando que somos testigos de toda la obra de Cristo, porque nosotros al igual que los apóstoles nos une la misma fe, la misma esperanza y es por este motivo que vamos a usar la única fuente de esta verdad, las Escrituras que son la verdad absoluta de Dios para que nosotros también podamos decir hoy y siempre delante de cualquier persona o circunstancia A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Amén

Los Himnos:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

19-23 Los himnos para la Resurrección

98 ¡Muerte! ¿dónde está tu horror?

105 Acuérdate de Jesucristo

108 Esta es la fiesta

Culto Cristiano:

38 Jesús divino

69-77 Los himnos para la Pascua de Resurrección

78 De mil arpas y mil voces

82 A Cristo proclamad

335 ¡Cristo vive!

336 Del sepulcro tenebroso

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2019-06-02 – Pascua 07

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El séptimo domingo de la pascua

(Blanco)

Tema del día: Aunque Cristo ascendió al cielo, sigue cuidando y dirigiendo a su iglesia por medio de su palabra y nos promete que pronto regresará para llevarnos al cielo para estar con él en la eternidad.

La Colecta: Oh Rey de gloria, Señor de los ejércitos, exaltado y triunfante encima de los cielos: Te suplicamos que no nos dejes huérfanos sin consuelo, sino que nos envíes el Espíritu de Verdad, prometido del Padre; porque tú vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Hechos 16:6-10 Cristo aun después de su ascensión sigue dirigiendo la obra de la iglesia. En esta lectura, Dios enseña a Pablo en una forma muy especial a dónde quería que fuera para predicar. Un hombre de Macedonia le apareció en una visión rogándole que fuera a Macedonia.

6Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; 7y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió. 8Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas. 9Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. 10Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.

El Salmo del Día: Salmo 8

Al músico principal; sobre Gitit. Salmo de David.

1 ¡Oh Jehová, Señor nuestro,

Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!

Has puesto tu gloria sobre los cielos;

2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza,

A causa de tus enemigos,

Para hacer callar al enemigo y al vengativo.

3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,

La luna y las estrellas que tú formaste,

4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,

Y el hijo del hombre, para que lo visites?

5 Le has hecho poco menor que los ángeles,

Y lo coronaste de gloria y de honra.

6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;

Todo lo pusiste debajo de sus pies:

7 Ovejas y bueyes, todo ello,

Y asimismo las bestias del campo,

8 Las aves de los cielos y los peces del mar;

Todo cuanto pasa por los senderos del mar.

9 ¡Oh Jehová, Señor nuestro,

Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

La Segunda Lectura: Apocalipsis 22:12-17,20 Aunque nuestro Salvador ascendió al cielo, no nos dejó solos. Sigue mandando a su Espíritu para ofrecer y darnos la salvación gratuitamente. Además, nuestro Señor ascendido nos promete que va a venir de nuevo para llevarnos al cielo.

12He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. 13Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.

14Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. 15Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.

16Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.

17Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.

20El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Cristo habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. ¡Aleluya! Nos os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. ¡Aleluya!

El Evangelio: Juan 17:20-26 En la noche antes de su crucifixión, Jesús pide a Dios que los creyentes de su iglesia sigan en la verdadera fe para que tengan unidad con Dios y la vida eterna.

20Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, 21para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 22La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. 24Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. 25Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. 26Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

TERMINAMOS LA PASCUA CONFESANDO CREO QUE JESÚS ESTA SENTADO A LA DIESTRA DE DIOS PADRE

Cada vez que estamos en un funeral de un ser querido o de un amigo muy personal sabemos que no volveremos a ver a esta persona por algún tiempo o por la eternidad dependiendo de su vida espiritual, porque nosotros como creyentes sabemos que si un ser querido va al infierno nunca le veremos jamás. Pero el punto que necesitamos ver con nuestra introducción es que la expresión que usamos “el muerto, muerto esta” quiere decir que realmente esa persona ya no existe para este mundo, cuando un padre de familia muere ya no puede hacer nada por su familia, no puede trabajar para poner comida sobre la mesa para sus hijos y familiares, no puede cuidarles cuando están enfermos y no puede ya estar pendiente realmente de su familia.

¿Podemos aplicar esto para nuestro Señor Jesús? No, porque Él está vivo y más aún en este momento está en el cielo en cuerpo y alma; no olvidemos lo que nos enseñó el Apóstol Pedro en el domingo pasado, quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades. 1 Pedro 3:22. Ninguno de nosotros tenemos problema al entender estas palabras porque por la obra del Espíritu Santo creemos que Jesús es el único que murió para vencer al imperio de la muerte y no solamente eso sino que está en el cielo cumpliendo la promesa que hizo a todos los creyentes yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Mateo 28:20; y esto es muy importante para nosotros terminar este tiempo de Pascua porque nos da la seguridad que vamos en la dirección indicada de la eternidad en el cielo con nuestro Dios y es por este motivo que cada vez que confesamos en nuestra fe creemos que subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre, estamos afirmando con esto que Él no se ha ido y no nos ha abandonado, que Él todavía cuida de nosotros, que el mundo no está a la deriva como muchos quieren hacerlo creer hoy en día; si ustedes han notado ha estado creciendo una manera de hablar entre las personas refiriéndose al universo como el mismo dador de todo, es por este motivo que frecuentemente vemos frases o escuchamos “Gracias al Universo por darme todo”, “Gracias al Universo porque estoy progresando” y esto es un pecado en contra del segundo mandamiento porque se le está dando la gloria a algo que no es Dios, porque al invocar el nombre del universo y no el nombre de Dios encontramos que hay un gran vacío espiritual de incredulidad el cual muestra que Dios no está haciendo nada para cuidar el mismo universo.

Es por esto que encontramos sentido a esta oración que Jesús hizo no al universo sino al que creo el universo por lo más importante que puede tener una persona, llegar a creer en la Palabra de Dios; 20Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, sí nosotros caemos en esta nueva ola de oración y agradecimiento no a Dios sino al universo, si nuestra oración va únicamente enfatizada a pedir las cosas materiales y dar prioridad a estas mismas también estamos pecando en contra del segundo mandamiento y en contra del deseo de Dios que es muy claro en este evangelio para el día de hoy 21para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. Esta prioridad de Dios necesita ser muy importante para nosotros, Él desea que no solamente nosotros sino que todo hombre sean uno con Él.

Pero este propósito no se logra con la oración porque ella no es un medio de gracia, aquí esta inductivamente metido el tema de ser embajadores de Dios llevando la Palabra a todas las naciones, unos pocos no pueden ir a todas las naciones pero sí todos los cristianos nos concentramos en evangelizar, en predicar la ley y el evangelio claramente la obra del Espíritu Santo será más evidente, porque ÉL usa el Evangelio y los sacramentos para hacernos uno con Dios. Pero también pecamos cuando somos cristianos despreocupados en esta misión, es un pecado igualmente en contra del segundo mandamiento porque no invocamos el nombre de Dios entre los incrédulos, Dios también quiere tener compañerismo con ellos, Dios también quiere ser uno con ellos.

Nuestro Señor Jesucristo es muy diferente a nosotros porque Él si tomó muy enserio el ser embajador del Padre y el llevar este mensaje de reconciliación entre Dios y los hombres, ya que nosotros somos beneficiados de la Gloria que Jesús recibió del Padre 22La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Y la Gloria de Jesús la encontramos en su vida perfecta y su sufrimiento y muerte, porque su comunión con el Padre fue perfecta, mientras estuvo en este mundo ya que sí cumplió todo lo que le Padre exige, perfección, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia Lucas 3:22. Es por este motivo que nuestra unión con Dios es perfecta, porque esta unión depende totalmente de Jesús y no de nosotros y el mundo que no conoce de este amor, necesita de cada uno de nosotros para mostrar porque es importante hoy decir que creemos que Jesús subió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre.

Cuando hacemos esa confesión viene a nuestra mente la promesa de Jesús 24Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. Esta comunión que Jesús gano por cada uno de nosotros, no solamente la quiere tener en este mundo sino en la eternidad, la respuesta a esta petición que hizo Jesús a su Padre fue un SI, porque el amor de Dios es un atributo divino de Él que está conectado con su Deidad, que no tiene principio ni fin y así es el amor de Dios que demostró en la Cruz al castigar a Jesús por causa de los pecados del mundo 2Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. 1 Juan 2:2. Muchos no entienden este versículo porque usan una doctrina falsa que es el universalismo que enseña que todos la humanidad estará en el cielo con Dios, lo que realmente enseña este versículo con todo el contexto de las Escrituras es que Jesús si murió por el perdón de los pecados de todo el mundo pero esta propiciación solo beneficia a personas como nosotros que sí creemos que tenemos un lugar en las habitaciones eternas dado por la sangre de Jesucristo.

El próximo Domingo celebraremos el día de Pentecostés y las palabras siguientes de este evangelio muestra como Dios aún tiene el control del mundo, como nuestro Señor Resucitado y Ascendido a los cielos está a la Diestra del Padre 25Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. 26Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos. Así es, la única manera de conocer a Jesús, al Padre es el trabajo del Espíritu Santo que nos usa a cada uno de nosotros para que llevemos la Palabra de Dios a otros y esta Palabra que necesitamos llevar es dando seguridad a las personas que nos escuchan que Dios tiene el control de todo, que el Amor del Padre no ha cambiado y muestra su amor proveyéndonos de todo lo que necesitamos en este mundo como el techo, la comida y el vestido; también parte de esta protección la asigna a los ángeles para que nos protejan de los ataques del maligno. También ellos necesitan escuchar que el Amor del Hijo no ha cambiado porque Él está en el cielo abogando por cada uno de nosotros y esto es constante, cada vez que caemos en pecado somos llevados a los pies de la obra de Jesús y recordar que somos perdonados, Él está en este mundo también recordándonos de su Amor por medio del Sacramento del Altar porque allí encontramos de su presencia real en el pan y vino alimentando la fe Salvadora y por último el mundo necesita escuchar que es por el Espíritu Santo que nosotros estamos en esta fe y es este mismo que es Dios quien les llevará a la Fe y mantendrá en los caminos del Señor por medio del Evangelio y los Sacramentos.

Anunciemos al mundo sin ningún temor que terminamos este tiempo de Pascua confesando que Jesús subió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre. Amén.

Los Himnos:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

26 El buen Jesús

27 ¡Cristo es mi alegría!

31 Manos cariñosas

80 A las montañas mis ojos con fe

81 Con Dios no temeremos

82 Bien sé en quien creo

83 Con qué paternal cariño

84 Cristo, buen pastor, orienta

85 No me abandones, Dios

86 Oh Cristo, nuestro gozo y bien

87 Oh, Dios eterno

88 Sublime gracia

Culto Cristiano:

78-81 Himnos para la Ascensión

159 Cristo Salvador

202 Oí la voz del Salvador

239 El rey de amor

240 En Jesucristo se halla paz

242 Jesús es mi pastor

245 Lejos de mi Padre Dios

246 Mi fe descansa en Ti

251 ¡Oh, que amigo nos es Cristo!

254 Firmes y adelante

257 Mirad y ved a nuestro Dios

272 Me guía Cristo con su amor

303 Dios os guarde siempre en santo amor

403 Estad por Cristo firmes

406 Luchad, luchad por Cristo

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2019-05-26 – Pascua 06

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El sexto domingo de la pascua

(Blanco)

Tema del día: Nuestro Salvador nos prepara para su ascensión.

La Colecta: Señor, ya que nos prometiste dar todo lo que pidamos en el nombre de tu Hijo unigénito: Enséñanos a nosotros y a todos los santos a orar bien, ofreciéndote nuestra adoración y alabanza; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Hechos 14:8-18 Nuestro Señor ascendido ahora no predica personalmente el evangelio de salvación, sino utiliza predicadores fieles como Pablo y Bernabé, los cuales con la ayuda del Espíritu Santo predicaron el amor de Dios. Cuando la gente de Listra quería adorar a ellos, Pablo y Bernabé dio toda la gloria a Dios.

8Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. 9Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, 10dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo. 11Entonces la gente, visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licaónica: Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros. 12Y a Bernabé llamaban Júpiter, y a Pablo, Mercurio, porque éste era el que llevaba la palabra. 13Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios. 14Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces 15y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay. 16En las edades pasadas él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos; 17si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones. 18Y diciendo estas cosas, difícilmente lograron impedir que la multitud les ofreciese sacrificio.

El Salmo del Día: Salmo 65

Al músico principal. Salmo. Cántico de David.

1 Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios,

Y a ti se pagarán los votos.

2 Tú oyes la oración;

A ti vendrá toda carne.

3 Las iniquidades prevalecen contra mí;

Mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.

4 Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti,

Para que habite en tus atrios;

Seremos saciados del bien de tu casa,

De tu santo templo.

5 Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia,

Oh Dios de nuestra salvación,

Esperanza de todos los términos de la tierra,

Y de los más remotos confines del mar.

6 Tú, el que afirma los montes con su poder,

Ceñido de valentía;

7 El que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas,

Y el alboroto de las naciones.

8 Por tanto, los habitantes de los fines de la tierra temen de tus maravillas.

Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.

9 Visitas la tierra, y la riegas;

En gran manera la enriqueces;

Con el río de Dios, lleno de aguas,

Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.

10 Haces que se empapen sus surcos,

Haces descender sus canales;

La ablandas con lluvias,

Bendices sus renuevos.

11 Tú coronas el año con tus bienes,

Y tus nubes destilan grosura.

12 Destilan sobre los pastizales del desierto,

Y los collados se ciñen de alegría.

13 Se visten de manadas los llanos,

Y los valles se cubren de grano;

Dan voces de júbilo, y aun cantan.

La Segunda Lectura: Apocalipsis 21:10-14,22,23 En esta visión, Dios muestra al Apóstol Juan una nueva Jerusalén que representa el cielo en toda su gloria. Esta nueva Jerusalén no tiene necesidad de sol ni de luna, porque Dios, la luz del mundo, morará en medio de ella.

10Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, 11teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. 12Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel; 13al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas. 14Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.

22Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. 23La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Cristo habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada. ¡Aleluya!

El Evangelio: Juan 14:23-29 Jesús, en la noche antes de su muerte, anunció a sus discípulos que iba a dejarlos para ir a su Padre. Pero en su amor, les prometió enviar su Espíritu Santo para enseñarles todas las cosas. Aunque no lo podemos ver, Cristo nos da la paz que el mundo no puede dar.

23Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. 24El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.

25Os he dicho estas cosas estando con vosotros. 26Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. 27La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. 28Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo. 29Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis.

LA PASCUA NOS DICE QUE ES NECESARIO QUE CREAMOS EN LA ASCENSIÓN A LOS CIELOS

Desafortunadamente el cristianismo en el trascurso de su historia ha dejado que se ataque una doctrina que es muy importante para cada cristiano, estamos hablando de la inspiración de las Escrituras y que en ella no encontramos errores, pero el hombre por los diferentes métodos de interpretación muchas veces ha llegado a negar enseñanzas tan importantes como la Ascensión a los cielos en cuerpo y alma. Un teólogo Luterano Alemán de apellido BULTMANN enseño que el texto bíblico tenía un lenguaje con una piedra de tropiezo que había que quitarla, porque para él todo lo que aparece como sobrenatural había que quitarlo del pasaje bíblico, y es por este motivo que muchos teólogos hoy en día no creen en lo sobrenatural que la Biblia presenta y una de estas doctrinas es la Ascensión a los cielos en cuerpo y alma.

Encontramos otra posición frente a este tema y es la iglesia de la tradición, la iglesia de Roma, ha enseñado que María ascendió a los cielos, esta doctrina fue definida como dogma de fe (verdad de la que no puede dudarse) por el papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950. Pero no podemos olvidar que esta iglesia muchas de sus enseñanzas vienen más por la tradición que por lo que enseña las Escrituras, recordemos que para todo aquel que pertenece a una iglesia no importa la denominación es muy importante el sentido único que le da a las Escrituras.

Teniendo en cuenta estas dos posturas que acabo de mencionar, vayamos y comparémosla con lo que nos dice el evangelio para el día de hoy, 23Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. 24El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió. Es muy clara la respuesta de Jesús en ese jueves santo en medio de su predicación a una pregunta que le hizo Judas (no el Iscariote) 22Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Y Jesús le lleva en su respuesta al tesoro más grande que nos ha dejado nuestro Dios, su Palabra y hay que guardarla, es decir, hay que creer todo lo que nos dice ella y no cambiarle nada. Pero siendo sinceros nosotros necesitamos reconocer que tenemos miedo, miedo a algunas enseñanzas claras de las Escrituras y uno de estos miedos tiene que ver con el encuentro cara a cara que vamos a tener con nuestro Dios, y este miedo viene de no dejar que sea el Espíritu Santo quien nos guie en este mundo, entender y meditar bien en la Palabra de Dios 25Os he dicho estas cosas estando con vosotros. 26Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. Es un pecado en contra de los tres primeros mandamientos porque no confiamos en Dios y en su Palabra, no nos gusta pensar en ese encuentro personal con Él cara a cara y el cual tendremos al final cuando estemos en el juicio de todas las naciones en cuerpo y alma compareciendo frente al tribunal de Dios después de haber resucitado, al tener este miedo no estamos guardando la Palabra de Dios, no estamos dejando que el Espíritu Santo sea nuestro maestro y guía, es por este motivo que somos indignos merecedores de ser castigados en el infierno eterno.

La Paciencia y el Amor de Dios para con cada uno de nosotros es un don único de Él que hoy en medio de nuestra desconfianza frente a la Palabra de Dios con la doctrina de la Ascensión a los cielos en cuerpo y alma quiere crearnos esa confianza quitándonos el miedo del día cuando estemos frente a Él en cuerpo y alma diciéndonos hoy 27La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Esta paz que ha sido dada no es de mentiras, no es una paz simbólica, es real, porque el miedo que produce nuestro pecado en nosotros fue castigado en la cruz Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, Romanos 5:1, no hay necesidad de tener miedo porque Jesús el pago que hizo en la cruz por nuestros pecados es verdadero y seguro, Él se sacrificó por cada uno de nosotros para darnos la seguridad que podemos encontrar con nuestro Dios cara a cara en cuerpo y alma cuando estemos en el cielo, y cada uno de nosotros amamos a nuestro Señor Jesús por esta esperanza que nos da 28Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo. 29Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis. Jesús nos afirma en estos versículos de su regreso al Padre y esto lo hizo en su Ascensión después de resucitar y estar con sus apóstoles durante 40 días, pero también tiene un gran significado que Jesús haya vuelto al cielo porque esto nos dice que toda la obra que Cristo Jesús hizo en este mundo fue aceptada por el Padre y quiere que nosotros creamos esto, Él quiere que en verdad entendamos su humillación al dejar el trono de Gloria y venir a este mundo, esto lo muestra cuando nos dice el Padre mayor es que yo, Jesús afirma aquí que en su naturaleza humana se sometió perfectamente al Padre y esto lo hizo para darnos la bendición de encontrarnos con nuestro Dios cara a cara y nosotros en cuerpo y alma. Y es por este amor de Jesús que nosotros somos perdonados de nuestro pecado en contra de los primeros tres mandamientos, es por este amor de Jesús que resucitó para que no tengamos miedo en el día que muramos y nuestra alma se presente frente a nuestro Dios y cuando seamos juzgados con toda la humanidad, en ambos eventos saldremos victoriosos por los méritos de Cristo y es por esto que vamos a dejar que el Espíritu Santo nos haga amar la Palabra de Dios y estemos preparados para ese encuentro con nuestro Dios y nosotros estando en cuerpo y alma bien sea en nuestra resurrección o si nos toca la venida de Jesús tengamos la seguridad que seremos recibidos y aceptados por nuestro Dios así como lo dice la Biblia con estos ejemplos biblicos.

Encontramos el primer ejemplo de un personaje bíblico en el libro de Génesis, la Biblia habla muy poco de este personaje pero además de este libro en el nuevo testamento Judas por inspiración divina le mencionó 21Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. 22Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. 23Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. 24Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios. Génesis 5:21-24. El libro de Génesis es un libro histórico por lo cual no necesitamos buscar sentido simbólico a las palabras, todo lo que nos dice es real, entonces Enoc es un personaje real, no mitológico, y Dios por su eterna gracia lo llevo al cielo, en este momento está allá en cuerpo y alma porque la biblia nos dice que caminó con Dios y desapareció. Encontramos otro ejemplo en otro libro histórico como 2 de Reyes: 11 Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino. Aquí la ascensión a los cielos de Elías no fue tan sencilla como la de Enoc, tampoco fue una visión que vio Eliseo, realmente fue llevado al cielo en cuerpo y alma Elías en un carro de fuego con caballos. Si ven lo importante de conocer los géneros literarios de los libros de las Escrituras, ambos libros que hemos visto son históricos y simplemente vamos a creer que lo que sucedió con estos dos hombres es verdad, y esto sucederá con nosotros también y es por esto que no tengamos miedo.

Nos falta hablar de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, por las Escrituras sabemos que después de que resucitó estuvo por 40 días con sus apóstoles aquí en la tierra y después de esto Lucas nos dice, no solo en su evangelio sino también en el otro libro de su autoría de Hechos de los Apóstoles 1: 9-11 9Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. 10Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, 11los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. Así es, no tenemos por qué decir que estos dos libros históricos como el evangelio de Lucas y los Hechos de los apóstoles hay que buscarle los simbolismos para interpretarlos, son muy claros, Jesús después de haber resucitado subió a los cielos en cuerpo y alma y como lo enseña el apóstol Pedro en su primera carta 22quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades. 1 Pedro 3:22. y esto lo hizo para darnos a cada uno de nosotros entrada al cielo en cuerpo y alma cuando sea el momento.

¿Y entonces porque necesitamos creer esta doctrina de la ascensión a los cielos? Sencillamente porque nosotros también estaremos en el cielo en cuerpo y alma y esto sucederá cuando nuestro Señor Jesucristo venga por segunda vez, nosotros ascenderemos en cuerpo y alma ese día, y ese día será el día final del Diablo, el día final del pecado en nosotros, el día final de este mundo pecaminoso y dejemos que la misma Biblia nos explique qué sucederá ese día 13Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras. 1 Tesalonicenses 4:13-18. Pablo en esta carta está exponiendo esta doctrina como nosotros vamos a ir al cielo en cuerpo y alma el día que nuestro Señor Jesucristo venga por segunda vez y en la carta a los Corintios explica más de lo que nos sucederá a nosotros 52en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 53Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 1 Corintios 15:52-53, tengamos la confianza que nuestra muerte no es el final de nuestro cuerpo, puesto que el alma nunca muere, el cuerpo resucitara y en cuerpo y alma transformados, es decir ya sin este viejo hombre dentro de nosotros ascenderemos al cielo para adorar perfectamente a nuestro Dios por toda la eternidad. Amén

Los Himnos:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

17 De tal manera Dios amó

19-23 Los himnos para la Resurrección

28 El profundo amor de Cristo

81 Con Dios no temeremos

82 Bien sé en quien yo creo

83 Con qué paternal cariño

85 No me abandones, Dios

86 Oh Cristo, nuestro gozo y bien

87 Oh, Dios eterno

Culto Cristiano:

52 Jesús, mi Salvador

165 Hay una fuente

189 Ser infinito

219 Roca de la eternidad

240 En Jesucristo se halla la paz

246 Mi fe descansa en ti

254 Firmes y adelante

272 Me guía Cristo con su amor

403 Estad por Cristo firmes

406 Luchad, luchad por Cristo

 

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2019-05-12 – Pascua 04

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El cuarto domingo de la pascua

(Blanco)

Tema del día: Hoy celebramos el hecho de que Cristo es nuestro «Buen Pastor» quien nos cuida y protege como sus ovejitas queridas. Nosotros que creemos conocemos a nuestro Buen Pastor y lo seguimos con seguridad, aun al andar por «valle de sombra de muerte,» porque sabemos que nos protegerá con su mano poderosa.

La Colecta: Todopoderoso Dios, Padre de toda misericordia, ya que despertaste de muerte al Gran Pastor de tus ovejas, concédenos tu Espíritu Santo, a fin de que conozcamos la voz de nuestro Pastor y lo sigamos, para que ni el pecado ni la muerte nos arrebate de tu mano; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Hechos 13:15-16,26-33 En su primer viaje misionero, San Pablo se levanta en la sinagoga de Antioquía de Pisidia y anuncia a los judíos allí reunidos que Cristo, su Buen Pastor había cumplido las profecías del Antiguo Testamento con su vida, muerte y resurrección.

15Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los principales de la sinagoga mandaron a decirles: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad. 16Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dijo:

26Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros teméis a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salvación. 27Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo,* las cumplieron al condenarle. 28Y sin hallar en él causa digna de muerte, pidieron a Pilato que se le matase. 29Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro. 30Mas Dios le levantó de los muertos. 31Y él se apareció durante muchos días a los que habían subido juntamente con él de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo. 32Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, 33la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy.

El Salmo del Día: Salmo 23

Salmo de David.

1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.

2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;

Junto a aguas de reposo me pastoreará.

3 Confortará mi alma;

Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte,

No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;

Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,

Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

La Segunda Lectura: Apocalipsis 7:9-17 Jesús, el cordero de Dios, sirve también como el pastor del pueblo de Dios. Nosotros sus ovejas hemos sido lavados en su sangre y purificados en su muerte.

9Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; 10y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. 11Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, 12diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.

13Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? 14Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. 16Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; 17porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y la mías me conocen. ¡Aleluya!

El Evangelio: Juan 10:22-30 Jesús, nuestro Buen Pastor, nos habla las palabras de vida eterna, y nosotros sus ovejas oímos su voz y lo seguimos con la confianza que nadie nos va a poder separarnos de él.

22Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, 23y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón. 24Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. 25Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; 26pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. 27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. 30Yo y el Padre uno somos.

HERMANOS LA RESURRECCION DE CRISTO NOS HIZO OVEJAS

Cada cuarto Domingo del tiempo de Pascua tenemos la bendición de meditar sobre una de las figuras más hermosas que encontramos en las Escrituras, el pastor y las ovejas, la mayoría de nosotros que vivimos en ciudades llenas de edificios, automóviles y muchos otros medios de transporte no estamos familiarizados con ir al campo y ver a pastores cuidando ovejas; pero como creyentes vemos que esta figura que es usada por nuestro Señor Jesucristo es de las más hermosas y donde se muestra realmente el amor sacrificial del cuidado que hace el pastor por cada una de las ovejas porque aún se pone en peligro su vida si es necesario librarlas y cuidarlas de ataques propinados por fieras.

Esto también nos recuerda que nosotros tenemos un doble llamado por la fe que tenemos en Cristo Jesús, somos ovejas y pastores; nos preguntaremos nosotros como podemos tener este doble oficio si estamos acostumbrados a escuchar que somos ovejas y que llamamos a algunos para que nos sirvan de pastores, pero en realidad es muy importante recordar que la Biblia nos da ese doble oficio a cada uno de nosotros, el Salmo 100:3 nos recuerda que somos sus ovejas Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Y cuando leemos a Pedro usa lo que conocemos como el llamado a ser sacerdotes, es decir, el llamado que tiene cada cristiano para enseñar la Palabra de Dios 9Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable, 1 Pedro 2:9. Necesitamos reconocer que este doble oficio es imposible llevarlo a cabo sin la ayuda del Espíritu Santo, es por medio de la tercera persona de la Trinidad que cada uno de nosotros nos apersonamos de este doble oficio el cual nos hace que seamos fieles al escuchar las Palabras de nuestro Buen Pastor y también nos hace que seamos ovejas y pastores en nuestras casas, en nuestros trabajos, en nuestra familia, con nuestros amigos y con el mundo entero. Pero también necesitamos reconocer que olvidamos lo que el Espíritu Santo hace en nosotros y no cumplimos este doble oficio por la presión del mundo; nosotros en muchas oportunidades no llevamos la bandera de ser ovejas y pastor a la vez porque el mundo nos ha conquistado, esto lo vemos cuando perdemos la autoridad moral; esto lo perdemos cuando nos hemos dejado llevar del pecado como cuando estamos en medio de un grupo de amigos compartiendo en lo social y nos dejamos llevar por el exceso del alcohol o caemos en repetir palabras soeces, también esto nos sucede cuando no somos buenos mayordomos en nuestras casas con el tiempo, el dinero y los dones que Dios nos ha dado, vemos como nuestros hijos y algunos familiares ven que no es prioridad en nuestras vidas la oración y el estudio de la Palabra de Dios; esto sucede cuando somos presionados en nuestros trabajos por compañeros para no cumplir el horario de trabajo o ser perezosos en realizar las funciones que nos han encomendado y cuando somos estudiantes también nos dejamos llevar de la presión de las clases al hacer trampa en los exámenes y siempre mentir para que los profesores no pongan notas malas y por último somos presionados por el mundo para copiar lo que en el mismo se hace como aprobar la eutanasia o estar a favor del aborto o ser expertos en desobedecer a las autoridades, y la lista puede seguir y necesitamos reconocer que no cumplimos con ninguna de los mandamientos dados por Dios y es por esto que pecados también para no cumplir ese doble oficio que nos ha dado de ser ovejas y pastor y merecemos ser desechados de este doble llamamiento en el infierno eterno.

No olvidemos que somos débiles al dejarnos llevar e impresionar por la presión que el mundo ejerce sobre nosotros pero esta misma presión la sufrió nuestro Señor Jesucristo, Juan nos hace mención de una fiesta que no fue instituida por Dios pero que los Judíos tenían la tradición de celebrarla, así como nosotros celebramos la fecha del día de la Reforma, esta fiesta también es conocida como la fiesta de las Luces. Ese era un día de fiesta nacional judío, en el que se celebraba la purificación del Templo, que fue llevada a cabo por Judas Macabeo en diciembre del año 165 a.C. En esa ocasión, las familias se reunían e iluminaban su hogar. Juan tenía que informarles a sus lectores que no son judíos que era invierno, por este motivo el evangelista menciona el lugar donde sucedió esta historia, el pórtico de Salomón que era parte del Templo original donde la gente se reunía con frecuencia. Ofrecía protección del frío del invierno. Jesús estaba caminando por allí, y por lo que parece, estaba instruyendo a la gente. Y fue en ese lugar donde Jesús recibió la presión del mundo, como sus enemigos se acercaron a atacarlo 24Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Al rodear a Jesús es un acto de intimidación, el cual ejerce presión, y esta tenía el objetivo de hacerle negar quien era verdaderamente, recordemos el mundo nos presiona y nosotros negamos que somos ovejas y pastores de Dios, en cambio Jesús no tuvo miedo a esta presión, Él por amor a cada uno de nosotros para ser perdonados por nuestro Dios soportó esta presión 25les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; 26pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. La respuesta que esta presión recibió fue la predicación de la Ley, Jesús no tuvo miedo de decirles a ellos la verdad de su estado espiritual, ellos no eran ovejas de Dios porque no creían en Él, ellos eran enemigos de Dios, estaban muertos espiritualmente.

Pero hoy estamos escuchando como cada uno de nosotros hemos sido librados de la presión del mundo y lo que nos mantiene alejados de esta presión es nuestro Pastor, 27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Y estas palabras nos dan seguridad porque nuestro Señor nos dirige en este mundo oscuro como dice el Salmo 23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Tanto el Evangelista Juan como David nos dice que encontramos seguridad en este mundo cuando nos presiona en la Palabra de Dios, ella es la que nos habla, ella es la que nos guía y es la que nos defiende en medio de los ataques de las fieras de este mundo, esta promesa que Jesús nos dice está muy ligada a lo que Pablo escribió a los Romanos cuando ellos también estaban sintiendo la presión de este mundo por medio del imperio, porque hemos sido librados de la presión que el mundo ejerce en nosotros en la muerte y resurrección de Jesús 31¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 32El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? 33¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 34¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. 35¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36Como está escrito:

Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;

Somos contados como ovejas de matadero.

37Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 8:31-39.

Esta Palabra que acabamos de escuchar nos recuerda que estamos en manos de nuestro Dios y cada vez que nos sintamos presionados en este mundo no vamos a ser servidores de él y del príncipe de este mundo que es Satanás, en medio de la presión vamos a recordar el amor de Dios para con cada uno de nosotros que nos trata por medio de Jesús como sus ovejas y pastores porque nosotros fuimos regalados por el Padre a Jesús 29Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Y también nosotros estamos respaldados por el mismo Dios 30Yo y el Padre uno somos. Y al entender esto nuestra prioridad va a cambiar, ya no nos dejaremos llevar por la presión del mundo sino que nos vamos a dejar guiar por la vara y el cayado de nuestro Buen Pastor, no vamos a perder el tiempo en las cosas de este mundo sino que las vamos a invertir en lo más importante en lo espiritual, haciendo tesoros en el cielo y esto lo hacemos dedicando cada día y cada momento el tiempo necesario para que seamos ovejas y pastores de nuestro Dios de tiempo completo, que el mundo vea en nosotros lo que realmente somos, Sal y Luz del mundo, que el mundo vea el amor ágape que tenemos entre nosotros y como Dios nos ha pulido a cada uno de nosotros, no tengamos miedo de mostrar las nuevas criaturas que el Espíritu Santo a creado en cada uno de nosotros, no tengamos miedo de enfrentarnos al mundo y sus presiones porque la promesa es clara, Jesús es nuestro Pastor y nada nos faltará. Amén

Los Himnos:

El Sermón:

El Predicador: El Liturgista:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

26 El buen Jesús es mi pastor

27 ¡Cristo es mi alegría!

28 El profundo amor de Cristo

30 Jesús es la roca

31 Manos cariñosas

33 Soy el camino

34 Salvador, Jesús amado

49 Con el buen Jesús andemos

81 Con Dios no temeremos

83 Con qué paternal cariño

84 Cristo, buen pastor, orienta

87 Oh, Dios eterno

Culto Cristiano:

159 Cristo Salvador, sé mi guiador

165 Hay una fuente

167 Nada puede faltarme

202 Oí la voz del Salvador

235 Como ovejas celebramos

239 El rey de amor es mi pastor

240 En Jesucristo

242 Jesús es mi pastor

244 Jesús, te necesito

245 Lejos de mi Padre Dios

246 Mi fe descansa en ti

250 ¡Oh Jesús, pastor divino!

251 ¡Oh, que amigo nos es Cristo!

405 Jesús es mi rey soberano

 

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2019-04-28 – Pascua 02

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El segundo domingo de la pascua

(Blanco)

Tema del día: Nuestra fe se basa en Jesucristo, nuestro Señor resucitado, el cual se revela en su Palabra. En él tenemos la victoria. En él tenemos la vida eterna.

La Colecta: Concede, te suplicamos, todopoderoso Dios, que los que hemos celebrado la resurrección de nuestro Señor podamos con la ayuda de tu gracia producir los frutos de la misma en nuestra manera de vivir; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Hechos 5:12,17-32 Nuestro Señor resucitado dio a sus apóstoles la habilidad para hacer milagros y para proclamar el evangelio de paz y salvación a pesar de persecución.

12Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.

17Entonces levantándose el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, esto es, la secta de los saduceos, se llenaron de celos; 18y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en la cárcel pública. 19Mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo: 20Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida. 21Habiendo oído esto, entraron de mañana en el templo, y enseñaban.

Entre tanto, vinieron el sumo sacerdote y los que estaban con él, y convocaron al concilio y a todos los ancianos de los hijos de Israel, y enviaron a la cárcel para que fuesen traídos. 22Pero cuando llegaron los alguaciles, no los hallaron en la cárcel; entonces volvieron y dieron aviso, 23diciendo: Por cierto, la cárcel hemos hallado cerrada con toda seguridad, y los guardas afuera de pie ante las puertas; mas cuando abrimos, a nadie hallamos dentro. 24Cuando oyeron estas palabras el sumo sacerdote y el jefe de la guardia del templo y los principales sacerdotes, dudaban en qué vendría a parar aquello. 25Pero viniendo uno, les dio esta noticia: He aquí, los varones que pusisteis en la cárcel están en el templo, y enseñan al pueblo. 26Entonces fue el jefe de la guardia con los alguaciles, y los trajo sin violencia, porque temían ser apedreados por el pueblo.

27Cuando los trajeron, los presentaron en el concilio, y el sumo sacerdote les preguntó, 28diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. 29Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. 30El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero. 31A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados. 32Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.

El Salmo del Día: Salmo 16

Mictam de David.

1 Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.

2 Oh alma mía, dijiste a Jehová:

Tú eres mi Señor;

No hay para mí bien fuera de ti.

3 Para los santos que están en la tierra,

Y para los íntegros, es toda mi complacencia.

4 Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios.

No ofreceré yo sus libaciones de sangre,

Ni en mis labios tomaré sus nombres.

5 Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa;

Tú sustentas mi suerte.

6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos,

Y es hermosa la heredad que me ha tocado.

7 Bendeciré a Jehová que me aconseja;

Aun en las noches me enseña mi conciencia.

8 A Jehová he puesto siempre delante de mí;

Porque está a mi diestra, no seré conmovido.

9 Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma;

Mi carne también reposará confiadamente;

10 Porque no dejarás mi alma en el Seol,

Ni permitirás que tu santo vea corrupción.

11 Me mostrarás la senda de la vida;

En tu presencia hay plenitud de gozo;

Delicias a tu diestra para siempre.

La Segunda Lectura: Apocalipsis 1:4-18 El anciano Apóstol Juan, mientras que estaba exiliado en la isla de Patmos, vio una gran visión. Le apareció el Hijo del Hombre, Jesucristo su Señor resucitado, pero ahora no lo vio como el siervo humilde, sino en toda su gloria, el primogénito de los muertos, el todopoderoso Profeta, Sacerdote y Rey, el Alfa y Omega, el cual es, era y siempre será el Dios omnipotente.

4Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; 5y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,

6y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén. 7He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.

8Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.

9Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. 10Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, 11que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.

12Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, 13y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. 14Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; 15y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. 16Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.

17Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; 18y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Cristo habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Bienaventurados los que no vieron, y sin embargo creyeron. ¡Aleluya!

El Evangelio: Juan 20:19-31 En esta lectura, San Juan nos dice como Cristo apareció a los discípulos probando que había resucitado de entre los muertos. Pero uno de ellos, Tomás, el cual no estuvo presente, no iba a creerlo hasta que viera una «prueba» que Cristo había resucitado. En su misericordia, Cristo apareció a ellos otra vez y dio a Tomás las pruebas que había pedido. Sin embargo, ¡bienaventurados los que no ven, y todavía creen! Estas cosas que el apóstol Juan escribió, las escribió para que creamos en Cristo para nuestra salvación.

19Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. 20Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. 21Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. 22Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. 23A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.

24Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. 25Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Él les dijo: Si no metiere mi mano en su costado, no creeré.

26Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. 27Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. 28Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! 29Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

30Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. 31Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

LA RESURRECCIÓN DE CRISTO NOS DA LA UNIDAD DE LA FE

Todos nosotros estamos acostumbrados a ir a centros comerciales y algo muy común en esos lugares es encontrar una variedad de almacenes, de lugares para comer y aún para trabajar y descansar; lastimosamente lo mismo que vemos en los centros comerciales sucede con las iglesias visibles hoy en día, vamos caminando por las calles de nuestras ciudades y encontramos una cantidad de templos con avisos ofreciendo diferentes servicios, “sanaciones 10 am”; “viernes de profecías”; “domingos prósperos” y tal vez cada uno de ustedes han visto más variedad de avisos ofreciendo diferentes servicios espirituales como compra del aceite con el algodón divino, la compra de la cruz que fue bendecida en tierra santa, la compra del agua que puede sanar. Tristemente las iglesias han creado una competencia para ver cual es la más poderosa o cuál es la que puede reunir más personas dentro de ellas olvidando el sentido real que tiene un lugar donde es proclamada la Palabra de Dios.

El mensaje para este segundo domingo de Pascua nos trae la respuesta de lo que nosotros necesitamos tener en cuenta cuando entramos a una iglesia visible o cuando estamos dentro de una de nuestras congregaciones, el evangelista Juan nos lleva al mismo domingo cuando nuestro Señor Jesucristo resucito, nos dice la Palabra 19Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, podemos ver como las Escrituras nos enseña que aún estaban reunidos los discípulos de Jesús de manera tímida como iglesia y los tenia reunidos un sentimiento que todos los que estamos aquí entendemos, el miedo, este sentimiento lo hemos tenido cuando sentimos temor por nuestras vidas, cuando estamos caminando por un lugar peligroso y oscuro o cuando se nos ha dicho que tenemos una enfermedad que puede llevarnos a la muerte. Pero en medio de esta reunión de cristianos de manera tímida llego el momento de que Dios les explicará porque era necesario que ellos estuvieran allí reunidos vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. Este es un mensaje poderoso de este tiempo de Pascua, la resurrección de Cristo trajo Paz, ésta no es la que el mundo constantemente está buscando, este don de Paz que estamos escuchando aquí nos recuerda como con la vida perfecta de Cristo, su sufrimiento, muerte y resurrección fue vencido el Diablo, la carne y el pecado; esto nos recuerda cómo éramos cada uno de nosotros entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Efesios 2:3, así es, éramos enemigos de Dios, llamados hijos de ira por el castigo del infierno que merecemos pero hoy en este segundo domingo de Pascua escuchamos Paz a vosotros.

Esta Paz trae una evidencia del precio que costo ella misma, Pedro, uno de los que estaba allí reunido con los demás, tiempo después por inspiración divina explico el precio de esta Paz 18sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, 1 Pedro 1:18-19 y el precio que pago nuestro Dios para que nosotros no fuéramos más hijos de ira lo muestra el apóstol Juan en este pasaje cuando nos dice 20Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Aquí el Espíritu Santo empieza a mostrarnos lo importante que ofrece una iglesia, lo importante de que cada uno de nosotros estemos aquí Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. La alegría de saber que ya no somos enemigos de Dios, que la resurrección de Cristo puso un sello en nuestras vidas de ser llamados hijos de Dios y al serlo ya la iglesia no se iba a reunir de manera tímida o por miedo sino que Dios ha llamado a la iglesia para que sea usada por el Espíritu Santo no para prometer lo que la Biblia no promete y no para mandar lo que la Biblia no manda, Juan nos muestra cual es el trabajo de una iglesia que se considere cristiana 21Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. 22Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. 23A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos. El versículo 23 nos explica lo importante de la iglesia en mantener esta Paz ganada por Cristo y como el Espíritu Santo juega un papel importante en este trabajo de la iglesia, aquí vemos el uso de la Ley y el Evangelio que es usado en lo que nosotros como luteranos confesionales llamamos la doctrina del uso de las llaves, abrir el reino de los cielos a los que vivimos en esta Paz y cerrarlo a quienes la rechazan.

Pecamos en contra del tercer mandamiento cuando no confiamos en el mensaje de Paz que nos da la Palabra de Dios y queremos concentrarnos en lo externo de la iglesia visible, cuando queremos exigir a Dios que no solamente actué por medio de su palabra sino que muestre su poder en nuestras vidas por medio de un milagro o mostrándonos el futuro o dándonos algo que a parte de la palabra de Dios nos de seguridad como un amuleto, este fue el pecado que cometió nuestro hermano Tomás, no confió plenamente en la palabra que le predicaron sus hermanos que Jesús resucitó para traer Paz 24Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. 25Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Él les dijo: Si no metiere mi mano en su costado, no creeré. Cada vez que nosotros queramos relacionar la Palabra de Dios con milagros externos que el hombre pueda ver o interpretar hoy en día nos recuerda que somos pecadores y merecemos el castigo del infierno eterno.

Pero Jesús mostró no solamente amor por Tomás, sino también por cada uno de nosotros, Jesús le dio la evidencia que Tomás exigía, lo hizo no por orgullo o por avergonzar a Tomás; lo hizo aun estando en cuerpo Glorificado como nuestro sustituto al cumplir el tercer mandamiento por todos, Jesús le mostró a Tomas la evidencia del precio de su sacrificio hecho no solamente por él sino por todos nosotros26Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. 27Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Jesús al mostrar sus manos y costado a Tomas vemos como está demostrando que sí cumplió lo que estaba escrito de Él en el Antiguo Testamento Porque perros me han rodeado; Me ha cercado cuadrilla de malignos; Horadaron mis manos y mis pies. Salmo 22:16, Jesús cumplió y le dio importancia perfectamente a la Palabra de Dios para no hacer solamente creyente a Tomás sino a cada uno de nosotros; hoy es un día para dar gracias a Dios que nos recuerda que estamos reunidos en la misma Paz y que el Espíritu Santo nos hace unirnos con Tomas para nuestra confesión de fe 28Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Esto es lo que encontramos cada vez que vamos a nuestras congregaciones para estar reunidos alrededor de la Palabra de Dios, el Espíritu Santo hace que confesemos desde nuestro corazón que Jesús es mi Señor, esto es una aplicación al primer mandamiento donde la Palabra de Dios nos lleva a tener seguridad de que en este mundo estamos en las manos del Señor, nuestro Dios, nuestro Salvador y aunque en nuestras congregaciones podemos encontrar estas dos clases de cristianos, los que necesitan pruebas para creer y a los que solo es suficiente las Escrituras para creer y espero que estos seamos cada uno de nosotros y es por esto que 29Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. Hoy en este segundo domingo de pascua damos gracias a Dios por llamarnos Bienaventurados, felices por la verdad que nos trae la Palabra de Dios, esta verdad que nos muestra que 30Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. 31Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. Todo lo que hizo nuestro Señor fue con el propósito de darnos vida eterna, no sabemos cuántos milagros hizo, no sabemos cuántas personas creyeron en Él en ese momento pero lo que sí sabemos es que cada uno de nosotros que hacemos parte de su iglesia estamos movidos por la misma Paz, esta que nos tiene aquí reunidos como hermanos en la fe, esta que nos anima a usar las llaves como medio de cuidarnos como hermanos y expandir el mensaje del reino de Dios, esta que nos lleva a recordar como fuimos comprados cuando estamos alrededor de los medios de gracia y esta Paz que nos mantendrá juntos hasta que partamos de este mundo o que nuestro Señor regrese por segunda vez, por este motivo no dejemos de meditar en las Escrituras porque ella mantiene viva nuestra Paz. Amén.

Los Himnos:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

19-23 Los himnos para la Resurrección

98 ¡Muerte! ¿dónde está tu horror?

105 Acuérdate de Jesucristo

108 Esta es la fiesta

Culto Cristiano:

38 Jesús divino

69-77 Los himnos para la Pascua de Resurrección

78 De mil arpas y mil voces

82 A Cristo proclamad

246 Mi fe descansa en ti

335 ¡Cristo vive!

336 Del sepulcro tenebroso

 

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