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2019-05-26 – Pascua 06

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El sexto domingo de la pascua

(Blanco)

Tema del día: Nuestro Salvador nos prepara para su ascensión.

La Colecta: Señor, ya que nos prometiste dar todo lo que pidamos en el nombre de tu Hijo unigénito: Enséñanos a nosotros y a todos los santos a orar bien, ofreciéndote nuestra adoración y alabanza; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Hechos 14:8-18 Nuestro Señor ascendido ahora no predica personalmente el evangelio de salvación, sino utiliza predicadores fieles como Pablo y Bernabé, los cuales con la ayuda del Espíritu Santo predicaron el amor de Dios. Cuando la gente de Listra quería adorar a ellos, Pablo y Bernabé dio toda la gloria a Dios.

8Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. 9Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, 10dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo. 11Entonces la gente, visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licaónica: Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros. 12Y a Bernabé llamaban Júpiter, y a Pablo, Mercurio, porque éste era el que llevaba la palabra. 13Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios. 14Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces 15y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay. 16En las edades pasadas él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos; 17si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones. 18Y diciendo estas cosas, difícilmente lograron impedir que la multitud les ofreciese sacrificio.

El Salmo del Día: Salmo 65

Al músico principal. Salmo. Cántico de David.

1 Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios,

Y a ti se pagarán los votos.

2 Tú oyes la oración;

A ti vendrá toda carne.

3 Las iniquidades prevalecen contra mí;

Mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.

4 Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti,

Para que habite en tus atrios;

Seremos saciados del bien de tu casa,

De tu santo templo.

5 Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia,

Oh Dios de nuestra salvación,

Esperanza de todos los términos de la tierra,

Y de los más remotos confines del mar.

6 Tú, el que afirma los montes con su poder,

Ceñido de valentía;

7 El que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas,

Y el alboroto de las naciones.

8 Por tanto, los habitantes de los fines de la tierra temen de tus maravillas.

Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.

9 Visitas la tierra, y la riegas;

En gran manera la enriqueces;

Con el río de Dios, lleno de aguas,

Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.

10 Haces que se empapen sus surcos,

Haces descender sus canales;

La ablandas con lluvias,

Bendices sus renuevos.

11 Tú coronas el año con tus bienes,

Y tus nubes destilan grosura.

12 Destilan sobre los pastizales del desierto,

Y los collados se ciñen de alegría.

13 Se visten de manadas los llanos,

Y los valles se cubren de grano;

Dan voces de júbilo, y aun cantan.

La Segunda Lectura: Apocalipsis 21:10-14,22,23 En esta visión, Dios muestra al Apóstol Juan una nueva Jerusalén que representa el cielo en toda su gloria. Esta nueva Jerusalén no tiene necesidad de sol ni de luna, porque Dios, la luz del mundo, morará en medio de ella.

10Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, 11teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. 12Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel; 13al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas. 14Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.

22Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. 23La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Cristo habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada. ¡Aleluya!

El Evangelio: Juan 14:23-29 Jesús, en la noche antes de su muerte, anunció a sus discípulos que iba a dejarlos para ir a su Padre. Pero en su amor, les prometió enviar su Espíritu Santo para enseñarles todas las cosas. Aunque no lo podemos ver, Cristo nos da la paz que el mundo no puede dar.

23Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. 24El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.

25Os he dicho estas cosas estando con vosotros. 26Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. 27La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. 28Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo. 29Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis.

LA PASCUA NOS DICE QUE ES NECESARIO QUE CREAMOS EN LA ASCENSIÓN A LOS CIELOS

Desafortunadamente el cristianismo en el trascurso de su historia ha dejado que se ataque una doctrina que es muy importante para cada cristiano, estamos hablando de la inspiración de las Escrituras y que en ella no encontramos errores, pero el hombre por los diferentes métodos de interpretación muchas veces ha llegado a negar enseñanzas tan importantes como la Ascensión a los cielos en cuerpo y alma. Un teólogo Luterano Alemán de apellido BULTMANN enseño que el texto bíblico tenía un lenguaje con una piedra de tropiezo que había que quitarla, porque para él todo lo que aparece como sobrenatural había que quitarlo del pasaje bíblico, y es por este motivo que muchos teólogos hoy en día no creen en lo sobrenatural que la Biblia presenta y una de estas doctrinas es la Ascensión a los cielos en cuerpo y alma.

Encontramos otra posición frente a este tema y es la iglesia de la tradición, la iglesia de Roma, ha enseñado que María ascendió a los cielos, esta doctrina fue definida como dogma de fe (verdad de la que no puede dudarse) por el papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950. Pero no podemos olvidar que esta iglesia muchas de sus enseñanzas vienen más por la tradición que por lo que enseña las Escrituras, recordemos que para todo aquel que pertenece a una iglesia no importa la denominación es muy importante el sentido único que le da a las Escrituras.

Teniendo en cuenta estas dos posturas que acabo de mencionar, vayamos y comparémosla con lo que nos dice el evangelio para el día de hoy, 23Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. 24El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió. Es muy clara la respuesta de Jesús en ese jueves santo en medio de su predicación a una pregunta que le hizo Judas (no el Iscariote) 22Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Y Jesús le lleva en su respuesta al tesoro más grande que nos ha dejado nuestro Dios, su Palabra y hay que guardarla, es decir, hay que creer todo lo que nos dice ella y no cambiarle nada. Pero siendo sinceros nosotros necesitamos reconocer que tenemos miedo, miedo a algunas enseñanzas claras de las Escrituras y uno de estos miedos tiene que ver con el encuentro cara a cara que vamos a tener con nuestro Dios, y este miedo viene de no dejar que sea el Espíritu Santo quien nos guie en este mundo, entender y meditar bien en la Palabra de Dios 25Os he dicho estas cosas estando con vosotros. 26Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. Es un pecado en contra de los tres primeros mandamientos porque no confiamos en Dios y en su Palabra, no nos gusta pensar en ese encuentro personal con Él cara a cara y el cual tendremos al final cuando estemos en el juicio de todas las naciones en cuerpo y alma compareciendo frente al tribunal de Dios después de haber resucitado, al tener este miedo no estamos guardando la Palabra de Dios, no estamos dejando que el Espíritu Santo sea nuestro maestro y guía, es por este motivo que somos indignos merecedores de ser castigados en el infierno eterno.

La Paciencia y el Amor de Dios para con cada uno de nosotros es un don único de Él que hoy en medio de nuestra desconfianza frente a la Palabra de Dios con la doctrina de la Ascensión a los cielos en cuerpo y alma quiere crearnos esa confianza quitándonos el miedo del día cuando estemos frente a Él en cuerpo y alma diciéndonos hoy 27La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Esta paz que ha sido dada no es de mentiras, no es una paz simbólica, es real, porque el miedo que produce nuestro pecado en nosotros fue castigado en la cruz Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, Romanos 5:1, no hay necesidad de tener miedo porque Jesús el pago que hizo en la cruz por nuestros pecados es verdadero y seguro, Él se sacrificó por cada uno de nosotros para darnos la seguridad que podemos encontrar con nuestro Dios cara a cara en cuerpo y alma cuando estemos en el cielo, y cada uno de nosotros amamos a nuestro Señor Jesús por esta esperanza que nos da 28Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo. 29Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis. Jesús nos afirma en estos versículos de su regreso al Padre y esto lo hizo en su Ascensión después de resucitar y estar con sus apóstoles durante 40 días, pero también tiene un gran significado que Jesús haya vuelto al cielo porque esto nos dice que toda la obra que Cristo Jesús hizo en este mundo fue aceptada por el Padre y quiere que nosotros creamos esto, Él quiere que en verdad entendamos su humillación al dejar el trono de Gloria y venir a este mundo, esto lo muestra cuando nos dice el Padre mayor es que yo, Jesús afirma aquí que en su naturaleza humana se sometió perfectamente al Padre y esto lo hizo para darnos la bendición de encontrarnos con nuestro Dios cara a cara y nosotros en cuerpo y alma. Y es por este amor de Jesús que nosotros somos perdonados de nuestro pecado en contra de los primeros tres mandamientos, es por este amor de Jesús que resucitó para que no tengamos miedo en el día que muramos y nuestra alma se presente frente a nuestro Dios y cuando seamos juzgados con toda la humanidad, en ambos eventos saldremos victoriosos por los méritos de Cristo y es por esto que vamos a dejar que el Espíritu Santo nos haga amar la Palabra de Dios y estemos preparados para ese encuentro con nuestro Dios y nosotros estando en cuerpo y alma bien sea en nuestra resurrección o si nos toca la venida de Jesús tengamos la seguridad que seremos recibidos y aceptados por nuestro Dios así como lo dice la Biblia con estos ejemplos biblicos.

Encontramos el primer ejemplo de un personaje bíblico en el libro de Génesis, la Biblia habla muy poco de este personaje pero además de este libro en el nuevo testamento Judas por inspiración divina le mencionó 21Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. 22Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. 23Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. 24Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios. Génesis 5:21-24. El libro de Génesis es un libro histórico por lo cual no necesitamos buscar sentido simbólico a las palabras, todo lo que nos dice es real, entonces Enoc es un personaje real, no mitológico, y Dios por su eterna gracia lo llevo al cielo, en este momento está allá en cuerpo y alma porque la biblia nos dice que caminó con Dios y desapareció. Encontramos otro ejemplo en otro libro histórico como 2 de Reyes: 11 Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino. Aquí la ascensión a los cielos de Elías no fue tan sencilla como la de Enoc, tampoco fue una visión que vio Eliseo, realmente fue llevado al cielo en cuerpo y alma Elías en un carro de fuego con caballos. Si ven lo importante de conocer los géneros literarios de los libros de las Escrituras, ambos libros que hemos visto son históricos y simplemente vamos a creer que lo que sucedió con estos dos hombres es verdad, y esto sucederá con nosotros también y es por esto que no tengamos miedo.

Nos falta hablar de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, por las Escrituras sabemos que después de que resucitó estuvo por 40 días con sus apóstoles aquí en la tierra y después de esto Lucas nos dice, no solo en su evangelio sino también en el otro libro de su autoría de Hechos de los Apóstoles 1: 9-11 9Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. 10Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, 11los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. Así es, no tenemos por qué decir que estos dos libros históricos como el evangelio de Lucas y los Hechos de los apóstoles hay que buscarle los simbolismos para interpretarlos, son muy claros, Jesús después de haber resucitado subió a los cielos en cuerpo y alma y como lo enseña el apóstol Pedro en su primera carta 22quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades. 1 Pedro 3:22. y esto lo hizo para darnos a cada uno de nosotros entrada al cielo en cuerpo y alma cuando sea el momento.

¿Y entonces porque necesitamos creer esta doctrina de la ascensión a los cielos? Sencillamente porque nosotros también estaremos en el cielo en cuerpo y alma y esto sucederá cuando nuestro Señor Jesucristo venga por segunda vez, nosotros ascenderemos en cuerpo y alma ese día, y ese día será el día final del Diablo, el día final del pecado en nosotros, el día final de este mundo pecaminoso y dejemos que la misma Biblia nos explique qué sucederá ese día 13Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras. 1 Tesalonicenses 4:13-18. Pablo en esta carta está exponiendo esta doctrina como nosotros vamos a ir al cielo en cuerpo y alma el día que nuestro Señor Jesucristo venga por segunda vez y en la carta a los Corintios explica más de lo que nos sucederá a nosotros 52en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 53Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 1 Corintios 15:52-53, tengamos la confianza que nuestra muerte no es el final de nuestro cuerpo, puesto que el alma nunca muere, el cuerpo resucitara y en cuerpo y alma transformados, es decir ya sin este viejo hombre dentro de nosotros ascenderemos al cielo para adorar perfectamente a nuestro Dios por toda la eternidad. Amén

Los Himnos:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

17 De tal manera Dios amó

19-23 Los himnos para la Resurrección

28 El profundo amor de Cristo

81 Con Dios no temeremos

82 Bien sé en quien yo creo

83 Con qué paternal cariño

85 No me abandones, Dios

86 Oh Cristo, nuestro gozo y bien

87 Oh, Dios eterno

Culto Cristiano:

52 Jesús, mi Salvador

165 Hay una fuente

189 Ser infinito

219 Roca de la eternidad

240 En Jesucristo se halla la paz

246 Mi fe descansa en ti

254 Firmes y adelante

272 Me guía Cristo con su amor

403 Estad por Cristo firmes

406 Luchad, luchad por Cristo

 

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2019-05-12 – Pascua 04

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El cuarto domingo de la pascua

(Blanco)

Tema del día: Hoy celebramos el hecho de que Cristo es nuestro «Buen Pastor» quien nos cuida y protege como sus ovejitas queridas. Nosotros que creemos conocemos a nuestro Buen Pastor y lo seguimos con seguridad, aun al andar por «valle de sombra de muerte,» porque sabemos que nos protegerá con su mano poderosa.

La Colecta: Todopoderoso Dios, Padre de toda misericordia, ya que despertaste de muerte al Gran Pastor de tus ovejas, concédenos tu Espíritu Santo, a fin de que conozcamos la voz de nuestro Pastor y lo sigamos, para que ni el pecado ni la muerte nos arrebate de tu mano; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Hechos 13:15-16,26-33 En su primer viaje misionero, San Pablo se levanta en la sinagoga de Antioquía de Pisidia y anuncia a los judíos allí reunidos que Cristo, su Buen Pastor había cumplido las profecías del Antiguo Testamento con su vida, muerte y resurrección.

15Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los principales de la sinagoga mandaron a decirles: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad. 16Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dijo:

26Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros teméis a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salvación. 27Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo,* las cumplieron al condenarle. 28Y sin hallar en él causa digna de muerte, pidieron a Pilato que se le matase. 29Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro. 30Mas Dios le levantó de los muertos. 31Y él se apareció durante muchos días a los que habían subido juntamente con él de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo. 32Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, 33la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy.

El Salmo del Día: Salmo 23

Salmo de David.

1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.

2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;

Junto a aguas de reposo me pastoreará.

3 Confortará mi alma;

Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte,

No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;

Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,

Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

La Segunda Lectura: Apocalipsis 7:9-17 Jesús, el cordero de Dios, sirve también como el pastor del pueblo de Dios. Nosotros sus ovejas hemos sido lavados en su sangre y purificados en su muerte.

9Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; 10y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. 11Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, 12diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.

13Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? 14Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. 16Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; 17porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y la mías me conocen. ¡Aleluya!

El Evangelio: Juan 10:22-30 Jesús, nuestro Buen Pastor, nos habla las palabras de vida eterna, y nosotros sus ovejas oímos su voz y lo seguimos con la confianza que nadie nos va a poder separarnos de él.

22Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, 23y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón. 24Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. 25Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; 26pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. 27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. 30Yo y el Padre uno somos.

HERMANOS LA RESURRECCION DE CRISTO NOS HIZO OVEJAS

Cada cuarto Domingo del tiempo de Pascua tenemos la bendición de meditar sobre una de las figuras más hermosas que encontramos en las Escrituras, el pastor y las ovejas, la mayoría de nosotros que vivimos en ciudades llenas de edificios, automóviles y muchos otros medios de transporte no estamos familiarizados con ir al campo y ver a pastores cuidando ovejas; pero como creyentes vemos que esta figura que es usada por nuestro Señor Jesucristo es de las más hermosas y donde se muestra realmente el amor sacrificial del cuidado que hace el pastor por cada una de las ovejas porque aún se pone en peligro su vida si es necesario librarlas y cuidarlas de ataques propinados por fieras.

Esto también nos recuerda que nosotros tenemos un doble llamado por la fe que tenemos en Cristo Jesús, somos ovejas y pastores; nos preguntaremos nosotros como podemos tener este doble oficio si estamos acostumbrados a escuchar que somos ovejas y que llamamos a algunos para que nos sirvan de pastores, pero en realidad es muy importante recordar que la Biblia nos da ese doble oficio a cada uno de nosotros, el Salmo 100:3 nos recuerda que somos sus ovejas Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Y cuando leemos a Pedro usa lo que conocemos como el llamado a ser sacerdotes, es decir, el llamado que tiene cada cristiano para enseñar la Palabra de Dios 9Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable, 1 Pedro 2:9. Necesitamos reconocer que este doble oficio es imposible llevarlo a cabo sin la ayuda del Espíritu Santo, es por medio de la tercera persona de la Trinidad que cada uno de nosotros nos apersonamos de este doble oficio el cual nos hace que seamos fieles al escuchar las Palabras de nuestro Buen Pastor y también nos hace que seamos ovejas y pastores en nuestras casas, en nuestros trabajos, en nuestra familia, con nuestros amigos y con el mundo entero. Pero también necesitamos reconocer que olvidamos lo que el Espíritu Santo hace en nosotros y no cumplimos este doble oficio por la presión del mundo; nosotros en muchas oportunidades no llevamos la bandera de ser ovejas y pastor a la vez porque el mundo nos ha conquistado, esto lo vemos cuando perdemos la autoridad moral; esto lo perdemos cuando nos hemos dejado llevar del pecado como cuando estamos en medio de un grupo de amigos compartiendo en lo social y nos dejamos llevar por el exceso del alcohol o caemos en repetir palabras soeces, también esto nos sucede cuando no somos buenos mayordomos en nuestras casas con el tiempo, el dinero y los dones que Dios nos ha dado, vemos como nuestros hijos y algunos familiares ven que no es prioridad en nuestras vidas la oración y el estudio de la Palabra de Dios; esto sucede cuando somos presionados en nuestros trabajos por compañeros para no cumplir el horario de trabajo o ser perezosos en realizar las funciones que nos han encomendado y cuando somos estudiantes también nos dejamos llevar de la presión de las clases al hacer trampa en los exámenes y siempre mentir para que los profesores no pongan notas malas y por último somos presionados por el mundo para copiar lo que en el mismo se hace como aprobar la eutanasia o estar a favor del aborto o ser expertos en desobedecer a las autoridades, y la lista puede seguir y necesitamos reconocer que no cumplimos con ninguna de los mandamientos dados por Dios y es por esto que pecados también para no cumplir ese doble oficio que nos ha dado de ser ovejas y pastor y merecemos ser desechados de este doble llamamiento en el infierno eterno.

No olvidemos que somos débiles al dejarnos llevar e impresionar por la presión que el mundo ejerce sobre nosotros pero esta misma presión la sufrió nuestro Señor Jesucristo, Juan nos hace mención de una fiesta que no fue instituida por Dios pero que los Judíos tenían la tradición de celebrarla, así como nosotros celebramos la fecha del día de la Reforma, esta fiesta también es conocida como la fiesta de las Luces. Ese era un día de fiesta nacional judío, en el que se celebraba la purificación del Templo, que fue llevada a cabo por Judas Macabeo en diciembre del año 165 a.C. En esa ocasión, las familias se reunían e iluminaban su hogar. Juan tenía que informarles a sus lectores que no son judíos que era invierno, por este motivo el evangelista menciona el lugar donde sucedió esta historia, el pórtico de Salomón que era parte del Templo original donde la gente se reunía con frecuencia. Ofrecía protección del frío del invierno. Jesús estaba caminando por allí, y por lo que parece, estaba instruyendo a la gente. Y fue en ese lugar donde Jesús recibió la presión del mundo, como sus enemigos se acercaron a atacarlo 24Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Al rodear a Jesús es un acto de intimidación, el cual ejerce presión, y esta tenía el objetivo de hacerle negar quien era verdaderamente, recordemos el mundo nos presiona y nosotros negamos que somos ovejas y pastores de Dios, en cambio Jesús no tuvo miedo a esta presión, Él por amor a cada uno de nosotros para ser perdonados por nuestro Dios soportó esta presión 25les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; 26pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. La respuesta que esta presión recibió fue la predicación de la Ley, Jesús no tuvo miedo de decirles a ellos la verdad de su estado espiritual, ellos no eran ovejas de Dios porque no creían en Él, ellos eran enemigos de Dios, estaban muertos espiritualmente.

Pero hoy estamos escuchando como cada uno de nosotros hemos sido librados de la presión del mundo y lo que nos mantiene alejados de esta presión es nuestro Pastor, 27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Y estas palabras nos dan seguridad porque nuestro Señor nos dirige en este mundo oscuro como dice el Salmo 23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Tanto el Evangelista Juan como David nos dice que encontramos seguridad en este mundo cuando nos presiona en la Palabra de Dios, ella es la que nos habla, ella es la que nos guía y es la que nos defiende en medio de los ataques de las fieras de este mundo, esta promesa que Jesús nos dice está muy ligada a lo que Pablo escribió a los Romanos cuando ellos también estaban sintiendo la presión de este mundo por medio del imperio, porque hemos sido librados de la presión que el mundo ejerce en nosotros en la muerte y resurrección de Jesús 31¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 32El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? 33¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 34¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. 35¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36Como está escrito:

Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;

Somos contados como ovejas de matadero.

37Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 8:31-39.

Esta Palabra que acabamos de escuchar nos recuerda que estamos en manos de nuestro Dios y cada vez que nos sintamos presionados en este mundo no vamos a ser servidores de él y del príncipe de este mundo que es Satanás, en medio de la presión vamos a recordar el amor de Dios para con cada uno de nosotros que nos trata por medio de Jesús como sus ovejas y pastores porque nosotros fuimos regalados por el Padre a Jesús 29Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Y también nosotros estamos respaldados por el mismo Dios 30Yo y el Padre uno somos. Y al entender esto nuestra prioridad va a cambiar, ya no nos dejaremos llevar por la presión del mundo sino que nos vamos a dejar guiar por la vara y el cayado de nuestro Buen Pastor, no vamos a perder el tiempo en las cosas de este mundo sino que las vamos a invertir en lo más importante en lo espiritual, haciendo tesoros en el cielo y esto lo hacemos dedicando cada día y cada momento el tiempo necesario para que seamos ovejas y pastores de nuestro Dios de tiempo completo, que el mundo vea en nosotros lo que realmente somos, Sal y Luz del mundo, que el mundo vea el amor ágape que tenemos entre nosotros y como Dios nos ha pulido a cada uno de nosotros, no tengamos miedo de mostrar las nuevas criaturas que el Espíritu Santo a creado en cada uno de nosotros, no tengamos miedo de enfrentarnos al mundo y sus presiones porque la promesa es clara, Jesús es nuestro Pastor y nada nos faltará. Amén

Los Himnos:

El Sermón:

El Predicador: El Liturgista:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

26 El buen Jesús es mi pastor

27 ¡Cristo es mi alegría!

28 El profundo amor de Cristo

30 Jesús es la roca

31 Manos cariñosas

33 Soy el camino

34 Salvador, Jesús amado

49 Con el buen Jesús andemos

81 Con Dios no temeremos

83 Con qué paternal cariño

84 Cristo, buen pastor, orienta

87 Oh, Dios eterno

Culto Cristiano:

159 Cristo Salvador, sé mi guiador

165 Hay una fuente

167 Nada puede faltarme

202 Oí la voz del Salvador

235 Como ovejas celebramos

239 El rey de amor es mi pastor

240 En Jesucristo

242 Jesús es mi pastor

244 Jesús, te necesito

245 Lejos de mi Padre Dios

246 Mi fe descansa en ti

250 ¡Oh Jesús, pastor divino!

251 ¡Oh, que amigo nos es Cristo!

405 Jesús es mi rey soberano

 

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2017-05-28 La Pascua 07

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El Séptimo Domingo de la Pascua

(Blanco)

Tema del día: En este, el último domingo de la estación de la Pascua, la familia de Dios recibe la aseguranza de que Dios siempre estará con ellos, protegiéndolos en cada momento.  Aún en medio de los sufrimientos, el amor de Dios sostendrá a su pueblo.

La Oración del Día: Oh Rey de gloria, Señor de los ejércitos, exaltado y triunfante encima de los cielos: Te suplicamos que no nos dejes huérfanos sin consuelo, sino que nos envíes el Espíritu de Verdad, prometido del Padre; porque tú vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: 1 Pedro 4:12-17; 5:6-11 — El cristiano no debe de ser sorprendido por los sufrimientos y tentaciones de este mundo pecaminoso.  San Pedro nos advierte que nuestro enemigo, el diablo, nos quiere devorar como un león hambriento.  Pero el cristiano no se desesperará, sino se considerará bendito por haber sufrido por el nombre de Cristo y dará gracias a Dios porque sabe que al ser bautizado ha sido unido con Cristo en su resurrección.  No hay que temer porque sabemos que el cielo es nuestro y que nuestro Señor resucitado nos protegerá mientras que andemos por este mundo de lágrimas.

El Salmo del Día: Salmo 8

El Evangelio:  Juan 17:1-11a — Jesucristo termina su discurso a sus discípulos en la noche en que fue entregado pidiendo a Dios por ellos.  Primero pide a su Padre celestial que le glorifique a él de tal forma que el Padre también sea glorificado.  Luego pide por sus discípulos que los guarde Dios en este mundo pecaminoso.  Esta oración de Cristo sigue consolándonos a nosotros hoy en día porque muestra que tan preciosos e importantes los suyos son para Cristo.

El Texto del Sermón: Hechos 1:1-14 — San Lucas empieza su historia de la iglesia antigua con la historia de la ascensión de Cristo y los nombres de los apóstoles.

1En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, 2hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; 3a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. 4Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 5Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

6Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? 7Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; 8pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. 9Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. 10Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, 11los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.

12Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo. 13Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo. 14Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos..

 

EN LA ASENCIÓN DE CRISTO VEMOS EL CUMPLIMIENTO DEL MENSAJE DE LA PASCUA

Cada uno de nosotros nos gusta tener confianza en las personas que están a nuestro alrededor. Difícilmente recordamos que esta confianza se puede perder inesperadamente por cualquier situación que pueda suceder y constantemente nos frustramos con las actitudes que encontramos como esposos, padres, hijos, compañeros de trabajo, hermanos de la iglesia, en fin, no podemos poner nuestra confianza en ningún hombre ni aún en nosotros mismos. La Biblia nos explica esto en Romanos 3:10-12 10Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. 12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Pero nos damos cuenta en este tiempo de Pascua que sí hay un hombre que no pertenece a esta lista, Jesús.

San Lucas que es el escritor del libro de Hechos empieza escribiendo sobre el por qué vamos a tener solamente la confianza en Jesús. Lo vemos en estos versículos iniciales relatados por este evangelista que nos recuerda por qué necesitamos tener solamente la confianza en Jesús. Así como por inspiración divina le escribió a Teófilo que significa “el que ama a Dios”. Ese era un nombre griego muy común, y el nombre en sí mismo no prueba que el hombre fuera cristiano. Ese nombre fue usado con frecuencia por los judíos que vivían fuera de Palestina, y Teófilo pudo haber sido un judío que vivía en el mundo helenístico del Imperio Romano. Pero también sabemos que fue a quien Lucas le escribió en su evangelio. Es increible ver como estas palabras son escritas a nosotros recordándonos el mensaje de su evangelio el cuál nos recuerda por qué cada uno de nosotros somos perdonados y se nos ha dado la confianza en nuestro Salvador.

Lo primero que cita Lucas es recordándonos la clase de vida que Jesús llevó como nuestro sustituto al escribir hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar y esta clase de vida de Jesús la hizo apartado del pecado, lejos de toda maldad porque necesitabamos de su perfección para que nosotros también saliéramos del listado que leímos en Romanos 3:10-12 donde nos recuerda que somos reales pecadores y que el infierno nos espera porque no sabemos hacer lo bueno, porque estamos desviados de la voluntad de Dios y con la vida perfecta de Jesús cada uno de nosotros nos beneficiamos de esto porque es así como nuestro Dios nos perdona y nos hace suyos.

Pero no solamente salimos del listado de “No hay Justo” con la vida perfecta de Jesús, Lucas nos dice que el trabajo de Jesús continuó hasta el momento de subir a los cielos 2hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido. Se nos está ratificando que Jesús después de resucitar siguió trabajando por la salvación de todos los hombres como lo sigue haciendo hoy y para esto bendijo a los apóstoles con el Espiritu Santo para que iniciaran su trabajo de seguir sacando personas del listado de “No hay Justo” y lo que ellos tenían que hacer es solamente hablar de la obra hecha por Jesús en la cruz para que cada uno de nostros seamos perdonados de nuestras injusticias y hacernos justos y la enseñanza que les dio fue dada con pruebas reales como lo vemos en este versículo 3a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. Jesús padeció por culpa de todos los hombres que andamos por los caminos desviados en contra de nuestro Dios. Ese camino que nos llevaba al infierno fue derrumbado por la obra de Cristo al morir en la cruz y les dio a sus discipulos las pruebas de su sufrimiento que estaban marcadas en sus manos, costado y pies los cuales sufrió para que cada uno de nosotros 24seamos justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados (Romanos 3:24-25).

Miremos por la misericordia de Dios hecha en Jesucristo como Jesús usó a los apóstoles para que ellos fueran usados para que por medio de la Palabra de Dios sacaran a otros de esta lista de pecadores perdidos y fueran llamados pecadores perdonados. Para esto se les dio unas instrucciones claras a ellos: 4Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 5Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. Tenían que quedarse en Jerusalén, el lugar donde fue muerto nuestro Señor y Salvador, allí iba a pasar algo extraordinario que celebraremos el próximo domingo, el día de Pentecostés. Vemos como Dios usó de sus medios de gracia para que los hombres sean llamados perdonados recordándonos como Juan el Bautista fue usado por Dios para que con el bautismo fueran perdonados y como por medio del Espíritu Santo que usa la Palabra de Dios para llamar a los hombres al arrepentimiento y sean llamados perdonados por la obra de Cristo.

Después de que los apóstoles recibieron toda esta instrucción y vieron con sus propios ojos qué había hecho Jesús por ellos, no entendieron en qué consiste el trabajo del reino de Dios. Eso nos pasa igual a cada uno de nosotros que creemos que pertenecer al reino de Dios es tener prestigio frente a otras personas, es sentirnos que somos mejores que otros y sobre todo esperamos ser más bendecidos que otras personas. Esta duda la presentaron los apóstoles al igual que lo hacemos nosotros en este versículo: 6Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?  Pero la naturaleza del reino de Dios no consiste en librar a los judíos del Imperio Romano ni tampoco en hacernos a nosotros más populares. Jesús explica la naturaleza del reino de Dios en estos versículos 7Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; 8pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. No tenían por qué saber (y nosotros tampoco) cuándo Dios iba a culminar su plan de salvación. Es suficiente saber que Dios tiene un plan para su reino y que su voluntad es de gracia y bondad. Él tiene su calendario y ha marcado el día y la hora; no debemos tratar de calcular el tiempo de la segunda venida del Señor, la fecha del día del juicio.

Sólo necesitamos concentrarnos en el llamado de ser llamados testigos y así como los apóstoles empezaron en Jerusalén y después salieron a otras regiones, cada uno de nosotros estamos llamados para que empecemos a ser testigos de cómo fuimos sacados de ser pecadores condenados a perdonados en nuestras casas, en nuestro barrio, en nuestra ciudad, en nuestro país. Todos nosotros somos testigos de Jesús y tenemos la seguridad de su ascención en cuerpo y alma para que nosotros podamos hablar de un Dios vivo, de un Salvador que dejó la sepultura vacía. Los apóstoles al igual que nosotros hoy estamos viendo lo que sucedió con nuestro Salvador en el momento de su regreso al cielo: 9Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. 10Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, 11los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.

Jesús está en este momento en el cielo en cuerpo y alma. Lucas no dudó en escribir cómo fue ese momento tan especial para estos Cristianos que estaban viendo a Jesús en su estado de exaltación y cómo se cumplirían las palabras de evangelista Mateo 28:18-20 18Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Concentrémonos en las palabras que dice Jesús: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Al decirnos esto nos recuerda que él es Dios, que él está en su estado de exaltación, es decir, está usando todo su poder como Dios y lo seguirá haciendo hasta que venga por segunda vez. Esto es lo que necesitamos seguir anunciando siendo testigos de su Palabra usando los medios de gracia como el Bautismo y la Santa Cena y llevando la Palabra de Dios a todas las personas. Nosotros con toda la seguridad dada por el Espíritu Santo vamos a anunciar las palabras que dijeron estos ángeles: Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.

Ahora tenemos la bendición que todos nosotros somos uno y estamos siendo guiados por el mismo Espíritu Santo así como lo hicieron los creyentes de la iglesia primitiva: 12Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo.* 13Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo. 14Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos. Cada uno de nosotros cada vez que estamos en el culto o en las clases bíblicas tenemos la bendición de tener este compañerismo precioso entre hermanos en la fe y sobre todo en la práctica de la oración que nos une en un solo ruego a nuestro Dios que nos mantenga en la verdadera fe a cada uno de nosotros hasta la vida eterna.

Amén.

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28 mayo 2017 – La Pascua 07

2017-05-21 La Pascua 06

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El Sexto Domingo de la Pascua

(Blanco)

Tema del día: «Creemos por lo cual hablamos.»  Por medio de la fe que el Espíritu Santo obra en nuestros corazones, queremos confesar a Jesucristo como nuestro Señor.  Pero no solamente hacemos confesión al hablar de Dios y de su amor, sino también al llevar vidas santas en obediencia a Cristo.

La Oración del Día: Señor, ya que nos prometiste dar todo lo que pidamos en el nombre de tu Hijo unigénito: Enséñanos a nosotros y a todos los santos a orar bien, ofreciéndote nuestra adoración y alabanza; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Hechos 17:22-31 — En la ciudad de Atenas en Grecia, Pablo se levantó en el Areópago, el lugar donde se juntaron los filósofos, para dar testimonio a la verdad.  Predicó a esos filósofos griegos que sólo hay un Dios que hizo los cielos y la tierra y que ese Dios va a juzgar a todas las naciones.

El Salmo del Día: Salmo 66

La Segunda Lectura:  1 Pedro 3:15-22 — En esta lectura, San Pedro nos anima a siempre estar preparados para presentar defensa de la esperanza que tenemos.  Nosotros creemos que Cristo vino a este mundo, sufrió en nuestro lugar, murió, y luego descendió al infierno para anunciar su victoria sobre el diablo y el pecado.  Por el bautismo recibimos la certeza que la victoria que Cristo ganó en la cruz es nuestra.  Por lo tanto, qué siempre estemos preparados para compartir estas verdades con los demás.

El Evangelio: Juan 14:15-21 — Jesucristo, en la noche antes de que se murió, prometió a sus discípulos que les iba a dar su Espíritu Santo, el Consolador.  El Espíritu Santo también viene a nosotros por medio de la Palabra y los Sacramentos para fortalecernos en la fe.  Y esta fe siempre va a producir frutos.  Por la fe en nuestros corazones, vamos a amar a Dios y a nuestro prójimo.

15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. 19 Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. 20 En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. 21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

 

LA PASCUA NOS DA LA SEGURIDAD DE SER VERDADEROS HIJOS DE DIOS

Tal vez la mayoría de nosotros no sabemos que es ser huérfanos porque tenemos o tuvimos a nuestros padres en nuestra niñez y muchos de nuestros niños hoy en día tienen a sus padres o alguno de sus padres. Todos sabemos que un niño que es huérfano tiene muchas dificultades en la vida porque mientras que es niño estará internado en un orfanato esperando que alguien le adopte. Y si esto no pasa, pues, se espera a que cumpla su mayoría de edad para que pueda ya empezar a sobrevivir por sí mismo.

Cuando hablamos de este tema en lo espiritual no podemos decir que hemos sido huérfanos porque espiritualmente se tiene a uno de dos padres: o al diablo o al Padre verdadero que es nuestro Dios. Pero sí hubo un momento en nuestras vidas que tristemente pertenecíamos al diablo como lo enseña Juan 8:44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Y esta paternidad de él hacia nosotros viene desde nuestra concepción porque el pecado original hace parte de nosotros desde ese mismo momento, así lo enseña el Salmo 51:5 He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.

Para muchos hoy día es imposible entender como uno en el vientre o siendo bebe se puede pecar, mas la Biblia nos enseña que el pecado no es algo que nosotros podamos ver con la razón, sino que es algo que sale de nuestro corazón. En otras palabras, el pecado hace parte de cada uno de nosotros y muestra clara de que un bebé dentro del vientre o fuera de él es pecador. Lo vemos con este pasaje: Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (Romanos 5:12). Podemos ver como hay niños que mueren dentro del vientre de su madre y también mueren cuando ya no están dentro del vientre, y esta muerte sucede porque por naturaleza ese niño es pecador.

Nosotros también en algún momento hicimos las obras del que era nuestro padre el diablo. Estas obras la Biblia las llama obras infructuosas (Efesios 5:11). Estas obras son las que se viven diariamente en el pecado, es decir nosotros en ese tiempo nos identificábamos con este pasaje que nos enseña Gálatas 5:19-21 19Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Todos nosotros al practicar estos pecados el infierno nos esperaba porque al no heredar el Reino de Dios esto quiere decir que estaríamos por toda la eternidad en el infierno.

Pero no nos cansamos de ver y disfrutar el amor del verdadero Padre, Dios. Él sabe muy bien que el diablo es un usurpador porque se quiso adueñar de la creación empezando por nosotros los seres humanos. Todos nosotros reconocemos que nuestro creador es el Verdadero Padre quien dejó evidencia de esto en Génesis 1:26 Entonces dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza.” El diablo al adueñarse de nosotros quiere tomar el lugar de nuestro creador, pero cada uno de nosotros sabemos muy bien que él es un engañador que nos ama con un amor falso haciéndonos creer que vivir practicando las obras infructuosas es la mejor felicidad, pero no es así porque nuestro creador sí nos ama con un amor verdadero. Y esto lo demostró al arrebatarnos a cada uno de nosotros de las manos de este usurpador y esto lo hizo enfrentándolo cara a cara por medio de Jesucristo.

Jeús en muchas maneras puso solamente su confianza en el verdadero Padre, y esto lo demostró cuando nos enseñó a orar el Padre Nuestro como está en este pasaje de Mateo 7:9 Padre nuestro que estás en los cielos. Jesús sabía perfectamente que todo el apoyo venía de su Padre y por esto confió en él perfectamente en lugar nuestro. Además, Jesús conoce muy bien a este Verdadero Padre que es Dios porque él mismo es Dios. Es un misterio que ninguno de nosotros podemos entender, pero sí podemos créelo. Y además él nos ganó para el verdadero Padre como lo enseña Pedro en su primera carta: 18Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu. Este pasaje nos muestra muy bien que Jesús es Justo, es decir, sin pecado. Y por esto él pudo vencer la muerte que el diablo introdujo al mundo por medio de su muerte y su resurrección que nos da la certeza de que aún tiene el poder en todo y sobre todo.

Este mismo poder que les hablo lo vemos reflejado en este evangelio para el día de hoy porque estas palabras de Jesús son la continuación del sermón que predicó el Jueves Santo y el cual quiere hoy darnos la seguridad que somos hijos del Verdadero Dios. Nosotros lo somos así como Jesús lo dice en este versículo:  15Si me amáis, guardad mis mandamientos. Esto es algo que conocemos como causa y efecto. La causa es el amor que conocemos del Verdadero Dios que nos adoptó como sus hijos y nos rescató de las tinieblas del diablo por medio de Jesucristo. El efecto lo vemos en nuestras vidas cuando vemos los mandamientos de Dios como una guía en nuestras vidas. El salmista nos enseña más sobre esto cuando escribió: 8Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos (Salmo 19:8). Nosotros sabemos que cada mandamiento que Dios nos ha dado es para nuestro bienestar y por amor los guardamos como una guía para nuestras vidas.

También al ser hijos de este Padre Verdadero sabemos que el Espíritu Santo es quien vive en cada uno de nosotros: 16Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. Jesús les aseguró a sus discípulos que él no les iba a dejar sólo. Pronto iba a partir por medio de su muerte, pero después de resucitar subiría al cielo. Para que ellos y nosotros no nos sintiéramos solos está el Espíritu Santo. Él es nuestro Consolador. Él nos enseña la verdad por medio de la Palabra y nos mantiene en la verdad por medio de los sacramentos. Vemos como el tener el Espíritu Santo hace una gran diferencia con los hijos de Satanás que no lo tienen. Este pasaje nos enseña que ellos no le conocen, en cambio nosotros sabemos quién es él y la prueba de esto lo vemos en 1 Corintios 12:3 nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. Todos los que estamos aquí confesamos el nombre de Jesús como nuestro Salvador y Señor, y es la evidencia que el Espíritu Santo vive dentro de nosotros.

Las palabras que siguen se está cumpliendo en este momento en cada uno de nosotros: 18No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Tenemos muchos motivos por los cuales darle gracias a nuestro Dios, pero uno en especial es que nos ha dejado su Palabra la cual nos ratifica que somos hijos de Dios y que nuestro Padre no nos dejó a la deriva en manos del diablo. Tenemos un Padre Verdadero que nos asegura que nosotros nunca moriremos eternamente: 19Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. Esto nos enseña que podemos tener la seguridad en la muerte y resurrección de Jesús porque por medio de ella cada uno de nosotros hoy estando aquí, sin merecerlo, por su misericordia nos ha llamado a ser hijos eternos.

¡Qué bendición es tener al Espíritu Santo dentro de nosotros! Esto nos recuerda la promesa de Jesús que les hizo a sus discípulos cuando les dijo: 20En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. Este día que habla Jesús es lo que se cumplió el día de Pentecostés donde los apóstoles recibieron ese poder del cielo para salir y predicar las buenas nuevas de salvación a todo el mundo. Ese día los apóstoles sintieron lo mismo que nosotros en este momento que el Verdadero Padre vive dentro de nosotros y la evidencia de esto lo vemos en el último versículo de nuestro sermón: 21El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Todos nosotros vemos los 10 mandamientos como la manera de agradar a nuestro Dios, es un cumplimiento de lo que nos enseña 1 Juan 5:3 Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.

Nosotros no vemos los mandamientos como una carga para nuestras vidas. Al contrario, por medio de ellos sabemos que glorificamos a nuestro Creador y Salvador que no solamente nos trajo y nos sostiene en este mundo, sino que quiere compartir con nosotros por toda la eternidad.

Amén.

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21 mayo 2017 – La Pascua 06

14 mayo 2017 – La Pascua 05

2017-05-14 La Pascua 05

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El Quinto Domingo de la Pascua

(Blanco)

Tema del día: La Palabra de Dios, que es poderosa y eficaz, nos trae a Jesucristo y nos hace piedras vivas que constituyen el templo de Dios, su santa iglesia.

La Oración del Día: Oh Dios, que haces que los corazones de tus fieles sean de una misma voluntad: Concede a tu pueblo que ame lo que mandas y desee lo que prometes, para que en medio de los numerosos cambios de este mundo, nuestros corazones estén fijos en ti que eres la fuente de los verdaderos goces; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Hechos 17:1-12 — En esta lectura, San Lucas nos muestra como la Palabra de Dios crecía en los días de los apóstoles.  Aun en medio de la persecución, los apóstoles predicaban la Palabra de Dios y muchos creyeron.  Además tenemos el muy buen ejemplo de los cristianos en Berea: ellos no confían en Pablo y Silas, sino escudriñaron las Escrituras para ver si era cierto lo que decían.  Qué nosotros siempre escudriñemos las Escrituras porque en ellas se encuentra la salvación.

El Salmo del Día: Salmo 33

La Segunda Lectura:  1 Pedro 2:4-10 — Jesucristo, la piedra viva, nos hace miembros de su santa iglesia por medio de su Palabra poderosa.  Dios nos ha escogido para ser su pueblo especial y ahora nos anima a compartir las buenas nuevas de la salvación con el resto del mundo.

El Evangelio: Juan 14:1-12 — Por medio del santo evangelio el cual nos dice que Jesucristo es el único camino al cielo, el Espíritu Santo obra la fe en nuestros corazones para que creamos en él para nuestra salvación.  Este mensaje, estas buenas nuevas de la salvación, verdaderamente nos une con Dios y nos hace partícipes de su santa iglesia.

1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. 4 Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. 5 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? 6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. 7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. 9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? 10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. 11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.

12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre. 13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

 

DISFRUTEMOS DE LAS BENDICIONES DE LA PASCUA

Todos queremos hacer de este mundo un pequeño cielo, vemos cuales son las promesas de los líderes políticos los cuales prometen cada vez un mundo mejor, también escuchamos con frecuencia como muchas empresas de negocios nos dicen cómo podemos tener un mundo mejor aquí en esta vida y hasta muchos predicadores de la Biblia solo quiere hacer un pequeño paraíso en este mundo prometiendo bienestar al hombre por el solo hecho de pertenecer a la iglesia.

Jesús en el sermón del Jueves Santo predicó un sermón que nos predica hoy también a cada uno de nosotros en este tiempo de Pascua, recordando todas y cada una de las bendiciones que tenemos al pertenecer solamente a él. Muchas veces nosotros vamos en dirección contraria a estas promesas de Jesús. Tenemos un poco de Felipe que olvidó el camino que Jesús les había enseñado durante todos esos tres años. ¿Cuántos años llevamos en el cristianismo? Uno, diez, veinte, toda la vida podremos responder, pero frecuentemente olvidamos el camino que se nos ha enseñado por medio de las Escrituras que solamente dependamos de Dios en toda esta vida. Olvidamos ser guiados por nuestro Buen Pastor y queremos ser nosotros los que guiamos a Dios por medio de las cosas que podamos hacer por nosotros mismos.

Cada vez el hombre busca ser el centro de este mundo olvidando darle el lugar que le corresponde a Dios, y esto sucede cuando también queremos hacer de nuestras vidas un pequeño cielo olvidando hacer tesoros en el cielo. Cada vez estamos más afanosos para hacer las cosas por nosotros mismos. Pensamos que el dinero es la solución de todos nuestros problemas. Pensamos que entre mejor estemos preparados en esta vida vamos a tener todo en control olvidando que aún cada uno de nosotros respiramos únicamente por la voluntad de Dios. Y es así como olvidamos disfrutar de las bendiciones que vienen de Dios y preferimos disfrutar de las bendiciones que nosotros mismos podamos proveer. Esto es pecado ya que el hombre confía en sí mismo y se cumple lo que dice:  Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre (Jeremías 17:5). Cuando ponemos la confianza en nosotros mismos, desconocemos las bendiciones que Dios nos da y confiamos en nuestras propias bendiciones que podamos adquirir por nuestros propios medios. Esto nos lleva al infierno.

Pero el Espíritu Santo por medio de la obra de Cristo ha vencido esa falta de confianza que nosotros producimos y nos da unas palabras que están llenas de promesa que nos dice: 1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. En otras palabras, Jesús nos dice que no tenemos por qué preocuparnos por las cosas de este mundo porque en este momento somos creyentes y solamente confiemos en el futuro verdadero que nos espera, el cielo.

Nuestro Salvador nos dice que hay un lugar preparado para cada uno de nosotros en el cielo, pero este lugar nosotros no lo hemos comprado como si pudiéramos conseguir una franquicia. Este lugar dado a cada uno de nosotros solamente llega por la misericordia de Dios la cual mostró por medio de Jesús. Jesús nos dice en este pasaje que si creemos en Dios también creemos en él. Y el motivo de hacerlo lo predica Pedro como lo vemos en la primera lectura para este día: 1 Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. 2 Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo* discutió con ellos, 3 declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo. (Hechos 17:1-3). Todo lo que Jesús sufrió lo hizo para quitarnos el pecado de la falsa confianza en nosotros y cargó con este pecado nuestro.

Pero también encontramos en él que es una piedra preciosa como lo expone el mismo Pedro al decir: 6 Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado (1 Pedro 2:6). Jesús es la piedra del ángulo, escogida y preciosa porque sí complació al Padre confiando siempre perfectamente en él. Esto lo hizo para que nosotros estemos fundamentados sobre esta piedra el cual está en el cielo en este momento esperándonos porque ha preparado un lugar para cada uno de nosotros. Él mismo lo ha prometido al decirnos: 3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. ¡Que profunda promesa y bendición! Nosotros vamos a estar en el cielo, en donde él está, solamente por su misericordia.

Otra bendición que encontramos en Jesús es que nos quiere mantener en el camino como lo dice en este versículo: 4 Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Pero el diablo siempre quiere desviarnos del camino. Tomás nos representa muy bien en esto cuando 5Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? No solamente él tuvo dudas del camino mostrado por las Escrituras, sino cada uno de nosotros también en algún momento nos dejamos desviar de este camino tan seguro poniendo la confianza en cada uno de nosotros. Pero Jesús siempre muestra esa misericordia por cada uno de nosotros, así como la mostró con Tomás. Nos asegura en su camino con esta otra bendición: 6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. ¡Qué seguridad la cual nos da Jesús a cada uno de nosotros en este momento! Solamente vamos al Padre por él, es una manera más de explicarnos cómo mantenernos en el camino verdadero y es creyendo en él.

Tenemos la seguridad que solo pertenecemos a él y que nunca nos va a soltar. Por esto cada uno de nosotros mantengamos la confesión de fe que dice: Jesús es mi camino, es la verdad y la vida la cual nunca nos dejará solos en esta vida. Y nosotros por medio de las Escrituras conocemos la misericordia de nuestro Dios mostrada en Jesucristo: 7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Nosotros no vimos a Jesús con nuestros propios ojos, pero sí por medio de los ojos de la fe le conocemos porque la Escritura solo nos muestra y nos guía en Jesús. Nosotros conocemos muy bien a Jesús porque él hizo lo que nadie puede hacer por nosotros, esto es ser nuestro Salvador que junto con el Padre solo quiso salvar al hombre.

Felipe en verdad nos representa muy bien porque la duda en la vida eterna a veces es puesta por el diablo en cada uno de nosotros. El evangelio nos enseña cómo el diablo quiere quitarnos esta bendición: 8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. 9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? 10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. 11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. Jesús conocía el corazón de Felipe como conoce el nuestro, y por esto no quiere que nos perdamos. Es así como nos mantiene en la fe a todos nosotros dándonos la seguridad que al Padre y a él solo le interesa que creamos en todas las obras que Jesús hizo porque es nuestro sustituto. Cada uno de nosotros disfrutamos de la bendición del estar unidos al Dios Trino que nos mantiene en el camino verdadero de la vida eterna.

La última bendición que recibimos en este domingo por medio de la Palabra de Dios es la seguridad de que nuestras oraciones tienen un sello especial: 12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre. 13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. Este sello es que cada vez que oramos lo hacemos en el nombre de Jesús. En otras palabas, al ser nuestro mediador se nos da la seguridad que todo lo que pidamos en su nombre nos será concedido y sobretodo las peticiones que hacemos en cuanto al mantenernos en este camino que es verdadero. Ésta es la gran bendición que recibimos por medio de la resurrección de Cristo en esta Pascua.

Amén.

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07 mayo 2017 – La Pascua 04

29 mayo 2016


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