2020-07-19

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El séptimo domingo después de pentecostés

(Verde)

Tema del día:  Jesucristo es la única fuente de paz y descanso para nuestro alma.

La Colecta: Concede, Señor, que el curso de este mundo sea gobernado por tu dirección de tal manera que tu iglesia se regocije en servirte en divina paz y tranquilidad; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Éxodo 33:12-23 Por medio del ejemplo de Moisés, vemos con cuanta confianza podemos hablar con Dios, quien es nuestro descanso: por su gracia le podemos decir «amigo» y pedir lo que queramos.

12Y dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. 13Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. 14Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. 15Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. 16¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?

17Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre. 18El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. 19Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. 20Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. 21Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; 22y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. 23Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.

El Salmo del Día: Salmo 145

Salmo de alabanza; de David.

1 Te exaltaré, mi Dios, mi Rey,

Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.

2 Cada día te bendeciré,

Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.

3 Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza;

Y su grandeza es inescrutable.

4 Generación a generación celebrará tus obras,

Y anunciará tus poderosos hechos.

5 En la hermosura de la gloria de tu magnificencia,

Y en tus hechos maravillosos meditaré.

6 Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres,

Y yo publicaré tu grandeza.

7 Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad,

Y cantarán tu justicia.

8 Clemente y misericordioso es Jehová,

Lento para la ira, y grande en misericordia.

9 Bueno es Jehová para con todos,

Y sus misericordias sobre todas sus obras.

10 Te alaben, oh Jehová, todas tus obras,

Y tus santos te bendigan.

11 La gloria de tu reino digan,

Y hablen de tu poder,

12 Para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos,

Y la gloria de la magnificencia de su reino.

13 Tu reino es reino de todos los siglos,

Y tu señorío en todas las generaciones.

14 Sostiene Jehová a todos los que caen,

Y levanta a todos los oprimidos.

15 Los ojos de todos esperan en ti,

Y tú les das su comida a su tiempo.

16 Abres tu mano,

Y colmas de bendición a todo ser viviente.

17 Justo es Jehová en todos sus caminos,

Y misericordioso en todas sus obras.

18 Cercano está Jehová a todos los que le invocan,

A todos los que le invocan de veras.

19 Cumplirá el deseo de los que le temen;

Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.

20 Jehová guarda a todos los que le aman,

Mas destruirá a todos los impíos.

21 La alabanza de Jehová proclamará mi boca;

Y todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre.

La Segunda Lectura: Romanos 7:15-25 Aunque la naturaleza pecaminosa ahora no domina sobre el cristiano, como quiera tiene una lucha fuerte dentro de sí. El nuevo hombre y la naturaleza pecaminosa cada día tratan de destruir el uno al otro. Entonces, ¿quién nos salvará de esta lucha? Tenemos la victoria en Cristo Jesús Señor nuestro, quien es el descanso para nuestro alma.

15Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. 16Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. 17De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. 18Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 20Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.

21Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 22Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 25Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, más con la carne a la ley del pecado.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! En esto es glorificado mi Padre, en que den mucho fruto. ¡Aleluya!

El Evangelio: Mateo 11:25-30 Los misterios del reino de Dios están escondidos de los que en su orgullo se creen sabios e inteligentes. Pero en su hijo Jesucristo, Dios revela la salvación al pecador cargado y débil, y lo ofrece descanso para su alma.

25En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. 26Sí, Padre, porque así te agradó. 27Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. 28Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

EL ESPIRITU SANTO NOS LLEVA A JESUS QUIEN CARGA NUESTRAS VIDAS

Todos nosotros cuando hemos estado con un dolor en el cuerpo hemos necesitado de ayuda en medicinas o de un médico y a veces hemos necesitado de una cirugía para poder tener un alivio en nuestro cuerpo. El sentimiento de dolor lo conocemos muy bien y todos nosotros le tenemos miedo al dolor y cada vez que lo tenemos necesitamos que nos ayuden a quitarlo. Espiritualmente todos nosotros conocemos también el dolor por el pecado. Aquel que se llame cristiano y no siente dolor por el pecado podemos afirmar que tiene un problema espiritual porque lo más posible es que este muerto espiritualmente. Pablo nos explica muy bien que es el dolor por el pecado al decir: 18Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 20Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Romanos 7:18-20. Este versículo nos enseña la batalla que hay dentro de nosotros entre la carne y el nuevo hombre. Este nuevo hombre quiere hacer lo bueno porque sabe cuál es la voluntad de Dios, pero nuestra carne es un gran tropiezo para nosotros llevándonos a pecar en contra de nuestro Dios y esto nos trae gran dolor y también consecuencias, muchas de las dificultades y problemas que vivimos en nuestras vidas son consecuencias de nuestros pecados. Este dolor y consecuencia del pecado lo vemos que lo sintió el pueblo de Israel cuando pecaron adorando al becerro de oro porque Dios al ver que su pueblo le había abandonado decidió no acompañarlos más en su salida de Egipto estando en el desierto porque ellos habían optado por confiar en un becerro de oro, Dios les dijo: yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino. Éxodo 33:3. Y las mismas Escrituras nos dicen en el versículo siguiente cual fue el dolor del pueblo al saber que Dios ya no estaría con ellos 4Y oyendo el pueblo esta mala noticia, vistieron luto, y ninguno se puso sus atavíos.

Nuestro evangelio para hoy muestra el desenlace de una pregunta de un hombre que fue fiel a Dios en su ministerio y en ese momento tenía un sufrimiento, un dolor por estar preso 2Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, 3para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? Juan 11:2. Jesús no solamente les contestó a estos discípulos de Juan que Él si es el Cristo, sino que también mostró lo que pasa con aquellos que no creen en Él al decir 20Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido, Mateo 11:20. Estas ciudades como Corazin, Betsaida y Capernaúm iban a recibir el juicio de Dios por su impenitencia que es la manifestación de la incredulidad. Estaban al igual que el pueblo de Israel después de adorar al becerro de oro y estaríamos nosotros también recibiendo esta condenación si no sentimos dolor por el pecado, si dejamos que nuestra carne predomine en nuestras vidas o si creemos que podemos salvarnos por nuestros propios méritos no solamente en esta vida estaríamos sin Dios sino también eternamente. Juan El bautista quería que sus discípulos tuvieran la seguridad de creer en Jesús como su Señor y Salvador y nuestro Dios también quiere que nosotros tengamos esta misma seguridad. Porque es muy importante para Dios que nosotros estemos con ÉL no solamente en este mundo sino también por la eternidad y es por lo que encontramos mucho significado a estas palabras de Jesús que nos dice en este séptimo domingo de pentecostés ofreciéndonos mucho sentido para nuestras vidas de creyentes puesto que Jesús tenia muchos motivos para alabar al Padre que es el Señor del cielo y la tierra. Y explica los motivos por los cuales alaba al Padre.

El primer motivo es: porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Las cosas que escondió el Padre de los sabios y entendidos es la obra de Jesús, esto lo hizo no porque el Padre no fuera misericordioso sino porque los sabios y entendidos son aquellos que creen que están por encima de Dios, aquellos que creen que se salvan por sus propios méritos, son aquellos que dicen cumplir cada mandamiento porque creen cumplir la voluntad de Dios. Estos sabios y entendidos son los que son expertos en poner cargas espirituales sobre las personas diciéndoles que tienen o deben hacer o dejar de hacer cosas que son mandados por ellos como hacer ayunos y vigilias, dar sus diezmos, y otras cosas más para recibir recompensas de Dios. La Biblia nos habla de varios sabios y entendidos como el faraón que esclavizó el pueblo de Israel, las Escrituras nos dicen 27Pero Jehová endureció el corazón de Faraón. Éxodo 10:27 y esto sucedió por su rechazo constante a creer en el Dios verdadero. O como los interpretes de la ley que también estaban poniendo cargas sobre las personas 46Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, intérpretes de la ley! porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocáis. Lucas 11:46. Y también Pablo habla de otros sabios donde podemos pensar en Ananías, Poncio Pilato, los escribas y maestros de la ley y los que hoy en día confían en su propia sabiduría o en la ciencia creyendo que saben más que Dios al decir ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? 1 corintios 1:20. Y espero que no estemos ninguno de nosotros en este listado creyéndonos que tenemos el control sobre el pecado, o pensando que podemos por nuestros propios méritos salvarnos o creemos que podemos solucionar todos nuestros problemas por nosotros mismos porque si tenemos esta creencia el castigo en el infierno nos espera por confiar en el hombre y no en Dios que no es otra cosa que pecar en contra del primer mandamiento.

El siguiente motivo que Jesús Alaba al Padre tiene que ver con nosotros que somos como niños al recibir y creer en el mensaje de las Escrituras 26Sí, Padre, porque así te agradó. Lo que le agradó al Padre es que nosotros como niños creamos en su Palabra porque en ella solamente podemos darnos cuenta de que 27Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. Estamos frente a la doctrina de la predestinación que es nuestro llamado desde la eternidad para ser hijos de Dios, nosotros hoy por la fe en Jesús somos privilegiados que se nos revelo el mensaje y lo creemos y esto fue un trabajo de la Santísima Trinidad, el Padre le entregó todas las cosas a Jesús y Él nos dio a conocer al Padre y este conocimiento nos lleva al último motivo del porque Jesús Alabó al Padre.

28Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. El mensaje que se nos reveló es que el Espíritu Santo hace que vayamos a Jesús con todas nuestras cargas, con todos nuestros pecados, todas nuestras enfermedades, con todas nuestras tribulaciones porque solo en Jesús encontramos el verdadero descanso. Los discípulos de Juan el Bautista, el mismo Juan y sus Apóstoles así como cada uno de nosotros estamos escuchando el evangelio. EL fruto del Evangelio nos llama a llevad su yugo y esto consiste en que hoy nosotros no vemos los mandamientos como una carga para nuestras vidas sino como una guía que nos lleva a glorificar al Padre con nuestras vidas. El descanso de nuestras almas no es comparado con lo que este mundo nos puede ofrecer porque estamos hablando de nuestra eternidad, estamos hablando que hoy y cada vez que estudiamos la Palabra traemos todas nuestros pecados, preocupaciones, enfermedades, situaciones difíciles en nuestras vidas, y Jesús las carga por nosotros porque Él venció al Diablo, aquel que daño la creación de Dios y lo venció con su vida perfecta, puesto que la Biblia nos dice que al ser manso y humilde de corazón nos muestra su perfección la cual tuvo para ser nuestro sustituto y es por lo que nuestro pasaje nos dice que hallamos descanso para nuestras almas y esta misma perfección la demostró al ir a la cruz para destruir al diablo y sus obras 15y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Colosenses 2:15. En este momento el Espíritu Santo hace que nos sintamos livianos, sin dolor, sin acusación de parte del diablo, estamos libres y con un lugar esperándonos en el cielo y caminando seguros en este mundo porque Jesús hace que nuestras vidas sean solo para la Gloria de Dios porque Él solo nos da el verdadero descanso. Amén

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

26 El buen Jesús es mi pastor

28 El profundo amor de Cristo

31 Manos cariñosas

76 Oh amor de Dios

81 Con Dios no temeremos

82 Bien sé en quien creo

83 Con qué paternal cariño

84 Cristo, buen pastor orienta

85 No me abandones, Dios

87 Oh, Dios eterno

88 Sublime gracia

Culto Cristiano:

54 ¿Vives triste y angustiado?

198-206 Los himnos de invitación

219 Roca de la eternidad

239 El rey de amor es mi pastor

240 En Jesucristo se halla la paz

242 Jesús es mi pastor

245 Lejos de mi Padre Dios

246 Mi fe descansa en ti

251 Oh que amigo nos es Cristo

404 Hosanna al Hijo de David

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