2020-07-05

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El quinto domingo después de pentecostés

(Verde)

Tema del día: Al ser cristianos, vamos a sufrir persecución por causa del nombre de Jesús. Pero siendo apoyados por la poderosa Palabra de Dios, nosotros lo sufrimos todo de buena voluntad. Solamente el evangelio nos puede dar la fuerza para poder confesar el santo nombre de Jesús ante todo el mundo.

La Colecta: Oh Señor, cuya presencia misericordiosa nunca deja de gobernar y dirigir a los que has alimentado en tu amor y adoración: Haz que reverenciemos y amemos sin cesar tu santo nombre; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura (texto del Sermón): Jeremías 20:7-13 El profeta Jeremías tenía la tarea difícil de proclamar el juicio de Dios a una gente dura de corazón. Aunque sufrió mucho el profeta por la persecución y burlas de sus paisanos, no se podía callar porque la Palabra de Dios fue como un fuego que ardía dentro de él. Jeremías buscó ayuda y protección en las manos poderosas de su Señor. Al enfrentarnos con persecución, qué siempre confiemos en él quien es nuestra ayuda y consuelo.

7Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. 8Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. 9Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude. 10Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas partes: Denunciad, denunciémosle. Todos mis amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza. 11Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada. 12Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa.

13Cantad a Jehová, load a Jehová; porque ha librado el alma del pobre de mano de los malignos.

El Salmo del Día: Salmo 31

Al músico principal. Salmo de David.

1 En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás;

Líbrame en tu justicia.

2 Inclina a mí tu oído, líbrame pronto;

Sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme.

3 Porque tú eres mi roca y mi castillo;

Por tu nombre me guiarás y me encaminarás.

4 Sácame de la red que han escondido para mí,

Pues tú eres mi refugio.

5 En tu mano encomiendo mi espíritu;

Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.

6 Aborrezco a los que esperan en vanidades ilusorias;

Mas yo en Jehová he esperado.

7 Me gozaré y alegraré en tu misericordia,

Porque has visto mi aflicción;

Has conocido mi alma en las angustias.

8 No me entregaste en mano del enemigo;

Pusiste mis pies en lugar espacioso.

9 Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia;

Se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo.

10 Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar;

Se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.

11 De todos mis enemigos soy objeto de oprobio,

Y de mis vecinos mucho más, y el horror de mis conocidos;

Los que me ven fuera huyen de mí.

12 He sido olvidado de su corazón como un muerto;

He venido a ser como un vaso quebrado.

13 Porque oigo la calumnia de muchos;

El miedo me asalta por todas partes,

Mientras consultan juntos contra mí

E idean quitarme la vida.

14 Mas yo en ti confío, oh Jehová;

Digo: Tú eres mi Dios.

15 En tu mano están mis tiempos;

Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.

16 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo;

Sálvame por tu misericordia.

17 No sea yo avergonzado, oh Jehová, ya que te he invocado;

Sean avergonzados los impíos, estén mudos en el Seol.

18 Enmudezcan los labios mentirosos,

Que hablan contra el justo cosas duras

Con soberbia y menosprecio.

19 ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen,

Que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!

20 En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre;

Los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.

21 Bendito sea Jehová,

Porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fortificada.

22 Decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos;

Pero tú oíste la voz de mis ruegos cuando a ti clamaba.

23 Amad a Jehová, todos vosotros sus santos;

A los fieles guarda Jehová,

Y paga abundantemente al que procede con soberbia.

24 Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová,

Y tome aliento vuestro corazón.

La Segunda Lectura: Romanos 5:12-15 Hay muchas consecuencias del pecado: enfermedad, persecución, guerra, tristeza, y dolor. Pero la consecuencia más horrible que todas es la muerte. Por causa del pecado, todos los hijos de Adán tienen que morir así como él. Pero, Dios en su amor envió al segundo Adán, Jesucristo, el cual con su muerte en la cruz ofrece vida a toda la descendencia de Adán.

12Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. 13Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. 14No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.

15Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Porque somos hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre! ¡Aleluya!

El Evangelio: Mateo 10:24-33 No debemos esperar que el mundo nos va a tratar mejor que trataba a nuestro Señor Jesucristo. Pero aún en medio de persecución y tribulación, tenemos el consuelo que nuestra vida está en su mano protectora. Entonces, aunque estamos en este mundo peligroso, qué siempre proclamemos su evangelio precioso sin temor.

24El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. 25Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa?

26Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse. 27Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas. 28Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. 29¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. 30Pues aun vuestros cabellos están todos contados. 31Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos. 32A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

LA BENDICIÓN DE LA PERSECUSIÓN CON DIOS

Por naturaleza nosotros somos personas que cambiamos fácil de animo y también cambiamos fácil de parecer, por esto para nosotros es fácil renunciar a un trabajo, dejar de querer a otra persona, somos capaces de cambiar de punto de vista cuando vemos la necesitad personal. Pero esto también se aplica a la fe, ¿cuántas veces hemos querido abandonar la fe? ¿cuántas veces hemos sido la piedra de tropiezo para que los hermanos abandonen su creencia? ¿cuántas veces no hemos sido buenos ejemplos y nuestros hijos, parejas y conocidos por esto han abandonado la fe? ¿cuántas veces nos hemos dejado llevar de la falsa doctrina y nos acomodamos a ella? Realmente nosotros necesitamos reconocer que somos muy emocionales, y aún cuando tiene que ver con la fe hemos permitido que el enemigo gane un espacio en nuestras vidas cristianas permitiendo que nos desanimemos en los caminos del Señor. Hago estas preguntas en esta introducción para que entendamos porque Jeremías hizo esta oración en un momento difícil de su vida como creyente. El contexto nos enseña como por predicar la ley al pueblo de Dios, por su desobediencia a la Palabra, Pasur uno de los encargados de cuidar el templo de Jerusalén tomo preso al profeta y lo puso en el cepo por un día. Pero Jeremías no solamente sufrió esta persecución, sino que después de predicarle a Pasur y al pueblo las cosas difíciles que venían para ellos por su impenitencia esto lo dejó muy mal espiritualmente. Él no fue un profeta exitoso en la predicación de la Palabra de Dios porque el pueblo le rechazó, él conocía muy bien el desprecio del pueblo, y sus amigos por la predicación de la ley.

Para entender un poco más del dolor de Jeremías pensemos cuando luchamos contra una enfermedad, bien sea nuestra o de alguien que amamos, y nos damos cuenta que esta enfermedad no se va, inmediatamente nos sentiríamos vencidos, ese sentimiento lo conocemos bien porque lo hemos vivido al no querer seguir insistiendo con una relación de pareja que no va hacia ningún lado o cuando un hijo no quiere llevar una vida decente nos damos por vencidos tristemente viéndolo como se pierde paso a paso. Jeremías tenia dolor por su pueblo a quien amaba, nosotros como cristianos sentimos dolor por nuestros familiares, amigos cercanos que han rechazado el mensaje que les hemos predicado porque sabemos que van al infierno. Después de entender este sentimiento de tristeza de Jeremías podemos comprender porque dijo estas palabras 7Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. Jeremías había querido abandonar su trabajo de profeta, pero Dios le venció, el profeta estaba cansado de que fuera escarnecido, de ser objeto de burla cada día ya que su predicación como la vemos en este versículo no era nada agradable a los oídos de su pueblo 8Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. Si nosotros hubiéramos escuchado a Jeremías diríamos que era un hombre pesimista y negativo, y es por esta predicación que él cada día sufría afrentas y escarnios. Entendemos bien este sentimiento de Jeremías de no querer acordarse más de Dios, ni de su nombre como lo leemos en los versículos 9 y 10 por toda la persecución que estaba sufriendo puesto que hasta estaba metida dentro de sus huesos porque estaba cansado de las murmuraciones del pueblo, de las amenazas hacia él, y como hasta sus amigos estaban siendo enemigos suyos. Nosotros también, cuando estamos en momentos difíciles, cuando nuestra vida esta hecha un caos por culpa de nuestro pecado o un pecado de otro, cuando no salen los planes que queremos hacer y creemos que Dios se ha olvidado de nosotros, cuando perdemos a un ser querido, cuando nos esta venciendo una enfermedad, cuando la soledad se apodera de nosotros hemos pecado al igual que Jeremías en contra del segundo mandamiento que nos enseña la Gloria del nombre de Dios. Jeremías quería abandonar la fe, al igual que nosotros lo hemos querido hacer en algún momento difícil de nuestra vida, realmente esto nos muestra que sí merecemos ser castigados eternamente en el fuego consumidor del infierno.

Dios conociendo el corazón de Jeremías y también los nuestros ha cumplido su promesa de mantenernos en la fe, Jeremías dio testimonio de esto al decir 11Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada. 12Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa. 13Cantad a Jehová, load a Jehová; porque ha librado el alma del pobre de mano de los malignos. ¿Cuál es tu persecución o problema en este momento? ¿Por qué hemos estado tentados de dejar la fe? Escuchamos aquí palabras de Evangelio que también traspasan nuestros huesos, todo nuestro ser. Y estas bendiciones vienen solo por Cristo, Él por amor a nosotros nunca se desanimó en su trabajo para redimirnos, esto nos recuerda cuando iba camino a Jerusalén 41Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, 42diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. 43Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, 44y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. Lucas 19:41-44. Jesús lloró por Jerusalén porque ellos no creyeron en la promesa de la Palabra cumplida en Él, le rechazaron y más aún fue a Jerusalén a honrar el nombre de Dios, cumpliendo perfectamente la voluntad del Padre, Jeremías, usted y yo hoy somos perdonados de nuestro pecado hacia el segundo mandamiento porque Jesús puso en alto la voluntad del Padre al honrar su nombre y vemos como fue más allá como lo enseña la misma Escritura 6Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. 7Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Romanos 5:6-7. Con su muerte y resurrección nos ha asegurado el perdón de nuestro pecado en contra del segundo mandamiento y también nos ha llevado a disfrutar en este momento estas bendiciones que Jeremías también recibió.

Jehová esta con nosotros, esto quiere decir que si nuestro mundo esta al revés en Dios todo esta emparejado, Él no nos abandona ni tampoco nos deja solos, por esto en medio de la tribulación el estudio de la Escrituras y la oración nos muestran como Dios siempre está con nosotros.

Nuestros enemigos tropezaran, nuestro trabajo para Dios consiste en la predicación de la Ley y esto es necesario para los que no creen porque así se prepara el camino del Salvador para ellos, por medio de la Ley es el conocimiento del pecado y son llevados a los pies de Jesús. Nuestros enemigos, son los enemigos de Dios y por lo tanto ÉL es quien tratará con ellos, confiemos en su justicia

Otra bendición que tenemos hoy es que las tribulaciones, persecuciones y todo lo que sufrimos en este mundo, Jeremías nos enseña que Dios prueba nuestra fe porque Él si conoce nuestro corazón, y mente. Por esto Gloriémonos en la Tribulación porque nuestro Dios nos fortalece a cada uno de nosotros.

Hoy estamos alabando a nuestro Dios Cantad a Jehová, load a Jehová; porque ha librado el alma del pobre de mano de los malignos. Porque cada día vemos su misericordia, cada día nos sostiene en este mundo y esperamos la venida de nuestro Señor por segunda vez para que le cantemos en el cielo perfectamente dando toda la Gloria a Él porque nos salvo de la consecuencia más grave del pecado que es la muerte eterna, porque nos sostiene en todas nuestras tribulaciones, y porque nos usa para que vamos a otros anunciándoles la verdad que sólo existe un Dios que es perdonador. Amén

Los Himnos:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

47 A nadie amaré como a Cristo

48 Busca primero el reino de Dios

49 Con el buen Jesús andemos

51 Dios de gracia, Dios de gloria

53 Seguidme a mí

54 Santo Espíritu llena mi vida

56 Alzad la cruz

81 Con Dios no temeremos

82 Bien sé en quien creo

83 Con qué paternal cariño

85 No me abandones, Dios

87 Oh, Dios eterno

Culto Cristiano:

129 Castillo Fuerte

159 Cristo Salvador

165 Hay una fuente

240 En Jesucristo se halla paz

251 Oh, qué amigo nos es Cristo

254 Firmes y adelante

264 Grato es contar la historia

272 Me guía Cristo en Santo amor

273 Mi mano ten

274 No temas ya

403 Estad por Cristo firmes

406 Luchad, luchad por Cristo

 

 

 

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