2020-06-21

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El tercer domingo después de pentecostés

(Verde)

Tema del día:  Lo que Dios quiere de nosotros es misericordia y no sacrificios. Mostramos la verdadera misericordia solamente al reconocer nuestro estado perdido y al gozarnos en el hecho de que Dios ha tenido misericordia de nosotros y nos ha dado la vida eterna.

La Colecta: Oh Dios, fuente y origen de toda bondad: concede a tus humildes siervos que mediante tu santa inspiración meditemos en lo justo, y guiados por ti, lo realicemos; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Oseas 5:15-6:6 Dios no quiere obras sin amor, ni obediencia sin fe. Al contrario, quiere corazones arrepentidos los cuales muestran en sus acciones de amor, la fe que mora en sus corazones.

15Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.

6

1Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. 2Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. 3Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.

4¿Qué haré a ti, Efraín? ¿Qué haré a ti, oh Judá? La piedad vuestra es como nube de la mañana, y como el rocío de la madrugada, que se desvanece. 5Por esta causa los corté por medio de los profetas, con las palabras de mi boca los maté; y tus juicios serán como luz que sale. 6Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.

El Salmo del Día: Salmo 119 III

Guímel

17 Haz bien a tu siervo; que viva,

Y guarde tu palabra.

18 Abre mis ojos, y miraré

Las maravillas de tu ley.

19 Forastero soy yo en la tierra;

No encubras de mí tus mandamientos.

20 Quebrantada está mi alma de desear

Tus juicios en todo tiempo.

21 Reprendiste a los soberbios, los malditos,

Que se desvían de tus mandamientos.

22 Aparta de mí el oprobio y el menosprecio,

Porque tus testimonios he guardado.

23 Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí;

Mas tu siervo meditaba en tus estatutos,

24 Pues tus testimonios son mis delicias

Y mis consejeros.

La Segunda Lectura: Romanos 4:18-25 La fe es el hilo delgado que nos une con nuestro Señor Dios. Aunque Abraham ya estaba demasiado grande para tener hijos, creyó que Dios podía hacer lo que le prometió. De la misma manera, nosotros creemos que Dios ha hecho lo imposible: que levantó a Jesucristo de la muerte. Somos justificados por medio de esta fe.

18El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. 19Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. 20Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 21plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; 22por lo cual también su fe le fue contada por justicia. 23Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, 24sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, 25el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones. ¡Aleluya!

El Evangelio: Mateo 9:9-13 Cristo vino a este mundo para salvar a pecadores, y entonces, en su misericordia aún convivió y comió con los mal reputados. Los fariseos no podían entender el amor que Cristo tenía por tales pecadores. No podían regocijarse en la misericordia de Cristo porque en su orgullo pensaban que no tenían necesidad ellos mismos de misericordia.

9Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió. 10Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos. 11Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? 12Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. 13Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.

HERMANOS VIVAMOS EN LA MISERICORDÍA QUE DIOS NOS HA DADO

El Domingo pasado hablamos a cerca de lo que es la sana doctrina la cual confesamos por la obra del Espíritu Santo dentro de nosotros, hoy veremos el ejemplo que nuestro Dios utiliza para darnos a entender más del propósito de las Escrituras en nuestras vidas. La Palabra de Dios es muy clara cuando nos dice en Timoteo que estas nos hacen sabios para la Salación por la fe en Cristo Jesús, 2 Timoteo 2:15. Y hoy en el ejemplo que nos habla nuestro Dios veremos reflejadas nuestras vidas porque uno de los personajes bíblicos que encontramos aquí muestra lo que realmente somos nosotros. El oficio de Mateo no lo hacia digno a los ojos de los hombres de ser un amigo que quisiéramos tener o una persona que pudiera acercarse a Dios, su oficio lo descalificaba de toda clase de relación que pudiera tener con Dios o con algún sistema de adoración que existiera en ese momento, él no clasificaba para pertenecer a un grupo religioso de la época. Ser publicano era considerado por los judíos como alguien despreciable, porque siendo judío trabajaba para el imperio y no era un oficio muy honesto porque constantemente practicaba la corrupción y el robo. El contexto a este pasaje nos muestra como Jesús estaba en su ciudad, Capernaúm y había tenido un encuentro no muy amigable con sus enemigos, aquellos que creían ser diferentes a Mateo porque creían tener una buena relación con Dios porque al hacer sacrificios y holocaustos, creían que Dios les recompensaba por cumplir la ley, pero la Biblia nos enseña que la obediencia sin fe no le agrada a Dios.

Podemos imaginarnos los rostros de todos los que estaban allí reunidos cuando Jesús le dijo a este recaudador de impuestos SIGUEME. Esos rostros de sorpresa y tal vez de burla nosotros lo conocemos cuando en nuestro pasado oscuro éramos conocidos como adúlteros, mentirosos, amadores del alcohol y del dinero, egoístas, ávaros, idolatras y amadores de la carne y de esta manera éramos conocidos por nuestra familia cercana, amigos y compañeros de trabajo y cuando el Espíritu Santo empezó a trabajar en nosotros mostrándonos que éramos enemigos de Dios al igual que Mateo por ser pecadores y como Jesús era la solución de nuestro pecado todos los que nos conocían así se sorprendieron de un modo a otro por el hecho de ser diferentes. La Biblia nos enseña que tanto Mateo como nosotros no merecemos tener ninguna relación con Dios por nuestra miseria espiritual. Pero encontramos en este pasaje para hoy una palabra que nos muestra como nos trata Dios a cada uno de nosotros, MISERICORDIA, que es la compasión de Dios que siente por nosotros pecadores.

Marcos y Lucas nos dicen que el nombre hebreo de Mateo era Levi y el significado de este nombre tiene un sentido para nosotros, en el hebreo significa unir, y creo que es muy apropiado el significado de su nombre que nos recuerda como por medio de Jesús nosotros los pecadores somos unidos con Dios. Pero nuestro viejo hombre hace que olvidemos como éramos nosotros y muchas veces olvidamos de la MISERICORDIA que Dios ha tenido con nosotros, y esto sucede de dos maneras, la primera cuando perdemos el primer amor y nos alejamos de Dios y su Palabra y segundo cuando tomamos la actitud que nos muestra este texto para hoy 11Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? Esta actitud de sentirnos super-cristianos es un pecado en contra de la ley de Dios porque nos sentimos mejores que otros, cuando usamos la frase “yo no peco de esa manera”, “eso no lo hace un cristiano” es porque nuestro viejo hombre esta tan orgulloso de si mismo que nos sentimos mejor que otros. Muchos super-cristianos han abandonado la iglesia porque no ven cambios en las personas, porque no ven que los hermanos crezcan espiritualmente y esta arrogancia hace que lleguemos a la doctrina pagana de la salvación por obras queriendo mostrar las obras que diferencian a los cristianos. Perder el primer amor o sentirnos super-cristianos nos llevan al infierno eterno.

Pero una vez más damos gracias al Padre por enviar a Jesús, quién si tuvo MISERICORDIA no solamente con Mateo, sino que nuestro pasaje nos dice 10Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos. Este versículo nos muestra la MISERICORDIA de Jesús como nuestro sustituto al sentarse con los publicanos y pecadores, no se sintió mejor que ellos, aun siendo Dios y sin pecado no se mostró mezquino, su MISERICORDIA mostrada en esa mesa sentado con las personas que eran consideradas las más despreciables por los líderes religiosos nos muestra como ÉL si vino en rescate de nosotros pecadores, también estamos invitados a estar sentados en esa mesa y el Espíritu Santo hace real esa invitación porque nos tiene aquí reunidos alimentándonos de la Palabra Dios, que alimento tan poderoso el que estamos recibiendo, se cumple lo que nuestro Señor Jesucristo dijo no solo de pan vivirá el hombre sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios Mateo 4:4. Este alimento que recibimos cada vez que estamos estudiando y escuchando la Palabra de Dios nos lleva a los pies de Jesús, porque vemos como no solamente se sentó con los pecadores y publicanos en ese día sino que se hizo maldito por nosotros pagando por todos nuestros pecados como lo leemos en Gálatas 3:13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero). Y ahora el Espíritu Santo que ha puesto la fe en Cristo no solamente en Mateo, los publicanos y pecadores que estaban allí, sino en todos nosotros encontramos el sentido de la venida de Jesús, que la podemos resumir en una sola Palabra, MISERICORDIA, que solamente nos beneficiamos nosotros que nos sentimos representados por estas palabras de Jesús, Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Cuando escuchamos la predicación de la Ley sin tener fe nos hirió y ofendió, pero hoy damos gracias a Dios quien por medio de Espíritu Santo obró en nosotros mostrándonos que el propósito de la Ley es llevarnos a Cristo, al Salvador porque nosotros necesitábamos a este médico en nuestras vidas para que tratara nuestras almas, cambiando nuestra antigua manera de vivir por una nueva gobernada por Dios quien nos lleva a practicar la MISERICORDIA con el prójimo y los hermanos en la fe, perdonándonos unos a otros, dando lo mejor de cada uno de nosotros en nuestras familias, los esposos tratando a la mujer como vaso frágil, la mujer siendo la ayuda idónea, siendo hijos que obedecemos a nuestros padres, obreros que con nuestro trabajo agradamos a Dios y vecinos que no buscamos el mal para el otro, al contrario somos hijos de Paz y como creyentes que estamos afanados por alimentarnos de la fuente de esta MISERICORDIA que nos habló Pablo en la carta a los Romanos 4:24 a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro.

Ahora que conocemos de la MISERICORDIA de Dios en la vida, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo entendemos bien lo que Jesús nos enseña al terminar esta porción del evangelio para hoy 13Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento. Nuestro Dios quiere obediencia con fe, esto quiere decir que todo lo que hacemos en nuestra vida de creyentes siendo guiados por los mandamientos como una guía para nuestras vidas es motivada por la MISERICORDIA de Dios para con nosotros y que no podemos caer en la trampa de creer que Dios nos bendice o nos escucha o tenemos una buena relación con Él porque hacemos ciertos rituales establecidos por hombres o vivimos bajo las normas creadas por hombres. Dios solo tiene una relación con nosotros por medio de Cristo quien vino a llamar a los que necesitamos del Salvador, porque todo el que se cree justo no necesita del Salvador porque cree que tiene buena relación con Dios por sus propios medios , en cambio Mateo, los publicanos y pecadores que estaban en su casa ese día y cada uno de nosotros hoy damos gracias al Espíritu Santo que nos ha llevado al Arrepentimiento, que ha cambiado nuestra vida pero conectados a Cristo y es por lo que hoy nosotros que vivimos en la Luz damos gracias que creemos en la sola verdad de las Escrituras que esta resumida en Efesios 2:8-9 por Gracia somos Salvos y no por obras para que ninguno de nosotros nos gloriemos. Amén

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

47 A nadie amaré como a Cristo

48 Busca primero el reino de Dios

49 Con el buen Jesús andemos

50 Cristiano soy

51 Dios de gracia, Dios de gloria

52 Hermanos cantad

53 Seguidme a mí, dice el Señor

55 Servimos al Señor

88 Sublime gracia

Culto Cristiano:

202 Oí la voz del Salvador

225 Por gracia sola

229 Tal como soy de pecador

240 En Jesucristo se halla la paz

255 Qué mi vida entera esté

257 Mirad y ved

259 Tu vida, ¡Oh Salvador!

 

 

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