2020-05-31

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El día de pentecostés

(Rojo)

Tema del día:  ¡Hoy cumple años la iglesia! Hace casi dos mil años, el Espíritu Santo cumplió con promesa y profecía al derramarse sobre los primeros cristianos. Hoy en día, el Espíritu Santo todavía obra en nuestros corazones por medio de Palabra y Sacramentos.

La Colecta: Oh Dios, que impartiste conocimiento a los corazones de tus fieles enviándoles la luz de tu Espíritu Santo: Haz que el mismo Espíritu nos conceda un juicio recto en todas las cosas y nos dé el gozo de su santo consuelo; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Joel 2:28-29 Siglos antes del día de Pentecostés, el profeta Joel predijo el derramamiento del Espíritu Santo, hecho que señala el principio de la iglesia cristiana. Por medio de este don especial del Espíritu Santo, muchos iban a ver señales y visiones, pero aún más importante, los que recibieron al Espíritu Santo iban a anunciar el evangelio a todo el mundo.

28Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. 29Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.

El Salmo del Día: Salmo 51

Al músico principal. Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabé, vino a él Natán el profeta.

1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;

Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.

2 Lávame más y más de mi maldad,

Y límpiame de mi pecado.

3 Porque yo reconozco mis rebeliones,

Y mi pecado está siempre delante de mí.

4 Contra ti, contra ti solo he pecado,

Y he hecho lo malo delante de tus ojos;

Para que seas reconocido justo en tu palabra,

Y tenido por puro en tu juicio.

5 He aquí, en maldad he sido formado,

Y en pecado me concibió mi madre.

6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,

Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

7 Purifícame con hisopo, y seré limpio;

Lávame, y seré más blanco que la nieve.

8 Hazme oír gozo y alegría,

Y se recrearán los huesos que has abatido.

9 Esconde tu rostro de mis pecados,

Y borra todas mis maldades.

10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,

Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

11 No me eches de delante de ti,

Y no quites de mí tu santo Espíritu.

12 Vuélveme el gozo de tu salvación,

Y espíritu noble me sustente.

13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,

Y los pecadores se convertirán a ti.

14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación;

Cantará mi lengua tu justicia.

15 Señor, abre mis labios,

Y publicará mi boca tu alabanza.

16 Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría;

No quieres holocausto.

17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;

Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

18 Haz bien con tu benevolencia a Sion;

Edifica los muros de Jerusalén.

19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,

El holocausto u ofrenda del todo quemada;

Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.

La Segunda Lectura: Hechos 2:1-21 Al derramarse sobre los apóstoles en el día de Pentecostés, el Espíritu Santo cumplió con la promesa de Cristo que se encuentra en el evangelio para el día de hoy y también con la profecía de Joel que se acaba de leer. Con el poder del Espíritu Santo, los apóstoles predicaban sin temor y en varios idiomas a los que se habían reunido en Jerusalén.

1Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. 2Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; 3y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 4Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

5Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. 6Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. 7Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? 8¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? 9Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, 10en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de Africa más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, 11cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. 12Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto? 13Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto.

14Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. 15Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. 16Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:

17 Y en los postreros días, dice Dios,

Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,

Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;

Vuestros jóvenes verán visiones,

Y vuestros ancianos soñarán sueños;

18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días

Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

19 Y daré prodigios arriba en el cielo,

Y señales abajo en la tierra,

Sangre y fuego y vapor de humo;

20 El sol se convertirá en tinieblas,

Y la luna en sangre,

Antes que venga el día del Señor,

Grande y manifiesto;

21 Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Ven Espíritu Santo, llena los corazones de los fieles, y enciende en ellos el fuego de tu amor. ¡Aleluya!

El Evangelio: Juan 16:5-11 En la noche en que fue entregado, Jesucristo les prometió a sus discípulos que iba enviar a su Espíritu Santo para ser su consolador y ayudador.

5Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? 6Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón. 7Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré. 8Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. 9De pecado, por cuanto no creen en mí; 10de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; 11y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

PENTECOSTÉS LA OBRA SALVADORA DE DIOS

Es muy visible la obra de Salvación hecha por nuestro Dios Trino, nuestro pasaje para este día es la evidencia de esto puesto que Jesús dijo: 5Pero ahora voy al que me envió. Sabemos que el Padre envió a Jesús. Este mismo lo había prometido para solucionar el problema que Adán y Eva habían creado al desobedecer el mandato de Dios de no comer del fruto del bien y del mal, Génesis 2:17. Este problema tan serio los llevó a ellos no solamente a ser expulsados del jardín del Edén sino que también por culpa de su pecado afectó a toda la humanidad Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Romanos 5:12. El engaño del diablo cumplió su efecto porque con su engaño entró la muerte al mundo en tres sentidos, la espiritual, la muerte física y la muerte eterna.

Pero también somos conscientes de la enseñanza de Génesis 3:15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. La amistad que la mujer hizo con satanás por medio de la serpiente, la cual la llevó a estar muerta espiritual junto con Adán Dios la daño poniendo una vez más el orden en la creación, el dueño de la creación no era el diablo, es el mismo Dios y es por lo que puso enemistad entre la mujer y la serpiente, entre la mujer y todos sus descendientes y los descendientes de la serpiente, en otras palabras, la enemistad entre los creyentes y los incrédulos. Pero esta enemistad fue marcada por una simiente en especial, Jesucristo, quien aplastó la cabeza de esta serpiente y ella en su defensa le mordió el talón y sabemos de la enseñanza bíblica que nos habla que el diablo creyó que con la muerte de Cristo había vencido, pero no fue así, la Biblia nos da la seguridad que Jesús con su muerte venció la misma, es decir, al diablo. Todas las personas que después de Adán y Eva creyeron en esta promesa de la simiente que venía, como lo llama la Biblia en el Antiguo Testamento el Mesías y en el Nuevo Testamento el Cristo eran Salvos.

La Biblia nos enseña como el Espíritu Santo ha estado activo no solamente desde la eternidad, sino que también desde la promesa del Mesías ha jugado un papel importante, Jesús nos dice en este pasaje 8Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. 9De pecado, por cuanto no creen en mí; 10de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; 11y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. Aunque el contexto nos reafirma la venida del Consolador en el día de Pentecostés no podemos olvidar toda su obra en toda la obra de Redención por la humanidad. Es el mismo Espíritu Santo que ha mantenido viva la obra de Cristo. Pero hoy en día muchos cristianos se han dejado engañar por el maligno frente a la obra del Espíritu Santo y espero que nosotros estemos activos en no olvidar su obra porque los movimientos Pentecostales y Carismáticos se han introducido dentro de las iglesias para desviar la obra del Espíritu Santo y decir que solo Él se manifiesta en algunos cuando hablan en lenguas, hacen milagros y profetizan el futuro. Este mensaje que predican y viven muchos cristianos hoy en día por medio de estos movimientos no es un mensaje que salva puesto que esta más centrado en la obra del hombre y no en la obra de Cristo. El Espíritu Santo hizo en Juan el Bautista que menguara y Cristo creciera pero en muchas iglesias lo que hacen es que el hombre crezca y Cristo Mengue y no entender y creer la obra del Espíritu Santo es un pecado en contra del segundo mandamiento porque se está atentando contra el nombre de Dios y es donde se aplica lo que nuestro Señor Jesucristo dice Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. Mateo 12:31.

El milagro de Pentecostés como lo escuchamos hoy en la lectura de Hechos capitulo dos vemos como estas lenguas de fuego que cayeron sobre los apóstoles los llevó a predicar la obra del Espíritu Santo dando la fe en Cristo Jesús. Ese día al igual que hoy no hay un limite para que las personas de este mundo escuchen el evangelio de Salvación en su propio idioma es por esto que hoy estamos nosotros aquí reunidos en este Domingo de Pentecostés, celebrando la obra de Dios Espíritu Santo en nosotros y como lo hizo en ese día de Pentecostés. Jesús dijo a los Apóstoles y también nos dice hoy que ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? 6Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón. 7Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré. Sus Apóstoles al escuchar tantas recomendaciones en la despedida de Jesús estaban tristes y ni se atrevían a preguntar a donde iba, pero el Consolador como Jesús llamó aquí al Espíritu Santo les dio la fuerza espiritual que necesitaban para seguir sin la presencia de Jesús proclamando la Palabra de Dios.

Por esto hoy estamos aquí celebrando Pentecostés porque es el día que nos recuerda nuestra conversión puesto que nosotros por la consecuencia del pecado de Adán y Eva estábamos condenados a la muerte eterna por nuestro pecado y el Espíritu Santo fue el que nos convenció del pecado, por medio de la predicación de la Ley nos dio un paseo por el infierno, mostrándonos el lugar eterno sin Dios por nuestra incredulidad puesto que en nuestra muerte espiritual no creíamos en Jesús. Pero también el mismo Consolador nos llevo a la Justicia de Cristo, que no es otra cosa que darnos la fe en Él como nuestro Salvador, porque nos enseña la vida perfecta de Cristo y su sufrimiento que lo llevó a la muerte para sacarnos de la muerte espiritual y librarnos de la muerte eterna. San Pablo nos enseña claramente que es la Justicia de Cristo 16Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. 17Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá. Romanos 1:16-17. Y el Espíritu Santo nos da la fe en Cristo Jesús que nos hace justos delante de Dios.

Pero este mismo Espíritu Santo nos da la seguridad que no pertenecemos al diablo. Romanos 8:14 nos enseña Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. El diablo ya ha sido juzgado y su condenación eterna hacia él y toda su simiente que son los incrédulos que hoy están en el infierno no tienen salida y están esperando que Jesús venga por segunda vez para dar la puntada final de este juicio que será eterno y todos nosotros estaremos en el cielo porque esa es nuestra herencia como Pedro lo ratifica para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros. 1 Pedro 1:4. Hoy que Celebramos el nacimiento de la iglesia Cristiana también estamos celebrando el día de nuestro bautismo y nuestra conversión porque desde ese momento el Espíritu Santo empezó a trabajar y acompañarnos a nosotros.

El segundo Mandamiento nos lleva a usar bien el nombre de Dios cuando hablamos y profesamos la obra del Espíritu Santo, es por esto que lo primero que creemos que es Dios porque la Biblia dice en 2 Corintios 3:17 El Señor es el Espíritu. Segundo creemos y confesamos que Él mismo nos ha llamado a ser hijos de Dios por la obra del Evangelio 13Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, 14a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. 2 Tesalonicenses 2:13-14. Creemos y confesamos que el Espíritu Santo ha hecho el gran milagro en nosotros al hacemos nacer de nuevo con los medios de Gracia como los sacramentos y el Evangelio como lo enseña 1 Corintios 12:3 nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. Y confesamos que este mismo Espíritu produce en nosotros las obras agradables a nuestro Dios como lo enseña 2 Corintios 5:14-15 14Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; 15y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. Y finalmente confesamos que este mismo Consolador nos conserva en la fe verdadera porque Efesios 3:16 nos afirma para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu.

Por esto hoy día de Pentecostés confesamos: Creo que por mi propia razón o elección no puedo creer en Jesucristo, mi Señor, ni acercarme a él. Sino que el Espíritu Santo me ha llamado mediante el evangelio, me ha iluminado con sus dones, me ha santificado y guardado mediante la fe verdadera. De la misma manera llama, congrega, ilumina y santifica a toda la iglesia cristiana en la tierra, y en Jesucristo la conserva en la verdadera fe. En esta iglesia cristiana diaria y completamente él me perdona a mí y a todos los fieles todos los pecados. Y en el último día me resucitará a mí y a todos los muertos. Y nos dará vida eterna a mí y a todos los que creen en Cristo. Esto es ciertamente la verdad. Que el Espíritu Santo nos conceda esto a cada uno de nosotros. Amén

Los Himnos:

El Sermón:

El Predicador: El Liturgista:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

57 Antiguo Espíritu despierta

54 Santo Espíritu llena mi vida

45 Fortalece a tu Iglesia

36 Soplo de Dios viviente

37 Ven, Espíritu Santo

38 Tu Palabra es mi cántico

Culto Cristiano:

87-95 Himnos para el Pentecostés

96-103 Himnos para la Santísima Trinidad

109 Sosténnos firmes, ¡oh Señor!

291 Imploramos tu presencia

303 Dios os guarde siempre en santo amor

367 Gloria, canto, honor

 

 

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