2020-04-26

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El tercer domingo de la pascua

(Blanco)

Confesión de Pecados

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
Lávame más y más de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado.
3Porque yo reconozco mis rebeliones,
Y mi pecado está siempre delante de mí.
Contra ti, contra ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de tus ojos y es por lo que con mi corazón contrito y humillado te canto

Absolución de Pecados

El Padre Santo que Resucitó a nuestro Señor Jesucristo de los muertos y aceptó todo su sacrificio en la cruz y su vida perfecta nos ha dado el perdón de nuestros pecados por los méritos de Cristo y el Espíritu Santo es el sello de este perdón. Gracias Padre Eterno por tu misericordia. Amén

Tema del día:  El hecho de que Jesucristo es nuestro Señor resucitado nos da la seguridad de que tenemos la vida eterna y nos anima a compartir esta esperanza segura con los demás.

La Colecta: Oh todopoderoso y eterno Dios, ya que nos has asegurado del cumplimiento de nuestra salvación mediante la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, concédenos la voluntad para manifestar en nuestras vidas lo que profesamos con nuestros labios; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Hechos 2:14a, 36-47 Pedro, lleno del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, compartió con la gente de Jerusalén su fe en su Señor resucitado. Por medio del evangelio que el predicó, muchos creyeron en Cristo para su salvación.

14Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo:

36Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

37Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? 38Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. 40Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. 41Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. 42Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

43Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. 44Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; 45y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. 46Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 47alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

El Salmo del Día: Salmo 67

Al músico principal; en Neginot. Salmo. Cántico.

1 Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga;

Haga resplandecer su rostro sobre nosotros;

Selah

2 Para que sea conocido en la tierra tu camino,

En todas las naciones tu salvación.

3 Te alaben los pueblos, oh Dios;

Todos los pueblos te alaben.

4 Alégrense y gócense las naciones,

Porque juzgarás los pueblos con equidad,

Y pastorearás las naciones en la tierra.

Selah

5 Te alaben los pueblos, oh Dios;

Todos los pueblos te alaben.

6 La tierra dará su fruto;

Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.

7 Bendíganos Dios,

Y témanlo todos los términos de la tierra.

La Segunda Lectura: 1 Pedro 1:17-21 El cristiano vive en la sombra de la resurrección como «peregrino» y con un «temor reverente.» La salvación que tenemos es solamente por Jesucristo, en el cual tenemos la esperanza segura del cielo.

17Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; 18sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, 20ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, 21y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Y se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría las Escrituras? ¡Aleluya!

El Evangelio: Lucas 24:13-35 En el domingo de la resurrección, Jesús apareció a dos de sus discípulos en el camino a Emaús. En su gozo de haber visto al Señor resucitado, los dos regresaron a Jerusalén en esa misma noche para compartir con los demás las buenas nuevas de la resurrección.

13Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. 14E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. 15Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. 16Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. 17Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? 18Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? 19Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; 20y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. 21Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. 22Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; 23y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. 24Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron. 25Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! 26¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? 27Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.

28Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. 29Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. 30Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. 31Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. 32Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? 33Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, 34que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. 35Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan.

LA PASCUA NUESTRO CAMINO A EMAUS

El Salmo 25:4-5 nos dice 4Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. 5Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día. David inspirado por el mismo Dios mostró la necesidad de estar en el Camino correcto, que no es otra cosa que el Camino de la Salvación. El salmista está hablando de una manera metafórica el uso de la palabra camino y todos nosotros entendemos como podemos usar una palabra en un sentido literal y cuando la usamos de manera simbólica. Nuestro camino en este mundo es guiado por nuestro Dios, ya que Él mismo se ha encargado de enseñarnos la necesidad de tenerlo como guía en nuestras vidas. No sabemos el motivo por el cual estos dos discípulos de nuestra historia bíblica tomaron el camino para ir a Emaús, por la medida de kilómetros que nos ofrece la NVI 11 kilómetros nos da la idea que este viaje lo podían hacer en un solo día. Pero más que eso ellos después de escuchar de las mujeres y los otros apóstoles que Jesús había resucitado no se imaginaron a quien se iban a encontrar en su camino hacia este pueblo. Es entendible cual era su motivo de conversación 14E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Cuando hay una situación que es muy conocida es lo que más se habla en ese momento, escuchamos de ese tema de conversación en las noticias, lo leemos en la prensa y más que eso cuando hablamos con otras personas es normal que tengamos esta misma conversación. Hoy en día lo llaman el tema del día.

Tal vez esta ruta era algo que ellos hacían con frecuencia, pero no sabían la sorpresa que el mismo Dios le tenia a ellos, nos dice nuestra historia bíblica 15Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. 16Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. Jesús resucitado no tuvo que correr una gran maratón para alcanzar a estos dos creyentes, tampoco estaba parado esperando a ver quién pasaba para poder conversar. Estamos frente a uno de nuestros pilares de nuestra fe, Jesús es Dios, en su estado de Exaltación no tiene límites, Él puede estar en cualquier lugar sin necesidad de estar confinado por algo y también podemos ver la estrategia que usó para poder empezar a conversar con ellos, esto es un milagro que ellos tenían sus ojos velados para que no le reconocieran. Tener los ojos velados para no conocer a Jesús es un camino que ninguno de nosotros en este momento queremos andar. Pero conociendo este camino muchas veces vivimos como si Jesús no hiciera parte de nuestras vidas. Olvidamos de donde fuimos rescatados, nos dice 1 Pedro 1:18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, cuando preferimos vivir por el camino de la duda y la incertidumbre pecamos en contra de nuestro Dios o cuando nuestro deseo es caminar en medio de la mentira, el egoísmo, la avaricia nos lleva a no amar a nuestro semejante. Cuando queremos vivir caminando por un mundo guiado por el pecado terminamos perdiendo nosotros porque la Biblia nos asegura 26Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, 27sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. Hebreos 10:26-27.

Perder nuestro rumbo espiritual o tomar la decisión de solo vivir para este mundo es el camino más triste que cualquiera de nosotros podemos llevar y solo en esta Pascua necesitamos tener un sentimiento de agradecimiento para nuestro Dios porque nos trató de la misma manera que lo hizo con estos hermanos que estaban en su camino a Emaús. Nuestro camino de Emaús consiste en como Dios nos ha traído por el sendero de la Paz que Él mismo construyó por medio de Jesucristo. Estos dos hombres recordaron como se construyó este camino al responder la pregunta de Jesús y al verles su tristeza ratifica esta verdad 18Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? 19Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; 20y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Es claro que Jesús vino a este mundo para derrotar al padre del pecado y el guiador del camino de la oscuridad y esto lo hizo llevando su vida perfecta aceptada por Dios, Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo nos muestra este versículo que Él llevó una vida sin pecado, al ser profeta habló solo la verdad, al ser poderoso en obras muestra que no hay pecado en Él y nadie podía acusarle de hacer el mal porque su vida perfecta era la evidencia que es Dios mismo quién vino a rescatarnos. Pero estos dos discípulos no se limitaron solo hablar de la vida perfecta de Jesús, nos dicen también cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Por la obra del Espíritu Santo nosotros creemos que el castigo de nuestros pecados lo recibió Él en nuestro lugar. Todo su sufrimiento y desprecio que sufrió al cargar la cruz y morir en ella lo hizo para traernos a nosotros el camino de nuestra Paz con Dios. Y san Pedro nos da el sello de nuestra redención al señalar que la resurrección de Jesús nos da esperanza eterna, y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios. 1 Pedro 1:21.

Estos hombres estaban todavía en shock, no habían asimilado su redención y es por lo que le dijeron a su visitante 21Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. 22Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; 23y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. 24Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron, así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron. Ninguno de nosotros podemos tener en este momento alguna duda de nuestra Salvación, no podemos necesitar de pruebas de la existencia de Jesús y su resurrección, no podemos ser tibios en nuestra vida espiritual. Si esto nos pasa en estos momentos también merecemos que Jesús nos predique la ley a nosotros también 25Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! 26¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? 27Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían. El Espíritu Santo hace que nosotros tengamos la convicción de que el mensaje de la Palabra de Dios es verdadero. Estos hermanos tenían debilidad en esta doctrina y Jesús les llamó la atención con amor para que no fueran mas insensatos, es un termino fuerte que esta relacionado con la incredulidad y es por lo que nosotros hoy no somos incrédulos por el poder de la misma Palabra de Dios que ha vencido nuestro corazón insensato y nos ha dado una fe humilde, una fe que confía en cada versículo de las Escrituras que nos lleva hoy a confesar nuestra fe en Cristo Jesús.

Estos hombres creyentes conocían y practicaban de la hospitalidad como un fruto de su fe 28Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. 29Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. Pero lo que ellos no sabían era que habían ofrecido techo al mismo Dios y Salvador resucitado y lo que iban a vivir minutos después nunca se lo habían imaginado 30Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. 31Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; más él se desapareció de su vista. No podemos decir que estaba administrando la santa cena porque no tenemos la evidencia bíblica de la presencia de la copa. Pero este acto de comer entre hermanos en la fe es una practica de compañerismo y es donde Dios permitió que se abrieran sus ojos como señal de que estaba con ellos. Estos discípulos confundidos en el camino a Emaús encontraron la solución de la confusión de su vida, una solución eterna. Ya eran testigos de la resurrección de Jesús 32Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? 33Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, 34que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. 35Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan.

Cada uno de nosotros estamos en nuestro camino de Emaús en esta Pascua, cada vez que escuchamos la Palabra de Dios y la meditamos en nuestro corazón arde el poder del Espíritu Santo quien nos lleva a vivir por el sendero de nuestro Dios el cual hace que podamos mostrar que nuestra fe no esta muerta al mostrar como vivimos en este mundo siguiendo el ejemplo de estos dos discípulos que fueron a anunciar el mensaje a los demás hermanos, esto es lo que hacemos nosotros que nos reunimos alrededor de la Palabra de Dios, solo nos interesa hablar de Jesús y lo que hizo con nuestro pecado. Dejemos que el Espíritu Santo haga la obra cuando nosotros predicamos la Palabra de Dios, nosotros no hacemos que los otros crean y entiendan las Escrituras es únicamente el Espíritu Santo quien hace que arda el corazón de otros al dar la Gloria a Dios por su Salvación. Confiemos que estamos por el camino correcto y dejemos que el mismo Espíritu nos haga permanecer en él, orando sin cesar, haciendo un silencio en nuestros días meditando la Palabra de Dios y cumpliendo la comisión de nuestro Dios: predicar el mensaje de Salvación al mundo entero. Amén

Los Himnos:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

19-23 Los himnos para la Resurrección

56 Alzad la cruz

98 ¡Muerte! ¿dónde está tu horror?

105 Acuérdate de Jesucristo

108 Esta es la fiesta

Culto Cristiano:

38 Jesús divino

69-77 Los himnos para la Pascua de Resurrección

78 De mil arpas y mil voces

82 A Cristo proclamad

264 Grato es contar la historia

335 ¡Cristo vive!

336 Del sepulcro tenebroso

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