2020-03-08 – cuaresma 02

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El segundo domingo de cuaresma

(Púrpura)

Tema del día:  Somos justificados, es decir, declarados inocentes, por la sola gracia de Dios, por medio de la fe y no por las obras de la ley.

La Colecta: Oh Dios, cuya gloria consiste siempre en mostrar misericordia: Muestra tu gracia a todos aquellos que han errado de tu camino y obra en ellos corazones arrepentidos que se aferren a la verdad de tu Palabra; por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Génesis 12:1-8 Dios en su gracia llamó a Abraham y le prometió que en él todas las naciones de la tierra iban a ser bendecidos. Por medio de Jesucristo, un descendiente de Abraham, todas las naciones fueron bendecidos al ser justificados. Al escuchar lo que Dios le había dicho, Abraham fue con su familia a donde Dios le enseñó.

1Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. 4Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán. 5Tomó, pues, Abram a Saraí su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.

6Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el encino de More; y el cananeo estaba entonces en la tierra. 7Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido. 8Luego se pasó de allí a un monte al oriente de Bet-el, y plantó su tienda, teniendo a Bet-el al occidente y Hai al oriente; y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová.

El Salmo del Día: Salmo 121

Cántico gradual.

1 Alzaré mis ojos a los montes;

¿De dónde vendrá mi socorro?

2 Mi socorro viene de Jehová,

Que hizo los cielos y la tierra.

3 No dará tu pie al resbaladero,

Ni se dormirá el que te guarda.

4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá

El que guarda a Israel.

5 Jehová es tu guardador;

Jehová es tu sombra a tu mano derecha.

6 El sol no te fatigará de día,

Ni la luna de noche.

7 Jehová te guardará de todo mal;

El guardará tu alma.

8 Jehová guardará tu salida y tu entrada

Desde ahora y para siempre

La Segunda Lectura: Romanos 4:1-5,13-17 Pablo nos dice que Abraham fue justificado por medio de la fe y no por las obras de la ley, es decir, que aún Abraham, el padre de los judíos, no mereció la salvación, sino que la recibió como un regalo de Dios por medio de la fe.

1¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne? 2Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. 3Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. 4Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; 5mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.

13Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. 14Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa. 15Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.

16Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros 17(como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.

El Versículo: Jesús se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

El Evangelio: Juan 4:5-26 Jesucristo ofrece a la mujer samaritana el agua de vida, una fuente que salte para la vida eterna.

5Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. 6Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta.

7Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. 8Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. 9La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. 10Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. 11La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? 12¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? 13Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; 14mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. 15La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.

16Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. 17Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; 18porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. 19Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta. 20Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. 21Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. 22Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. 23Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. 25Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. 26Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.

LA CUARESMA ES EL TIEMPO DE MEDITAR EN NUESTRA TIERRA PROMETIDA

Estamos acostumbrados a ver personas cuando llegan a la época de su vida que conocemos como la tercera edad, la niñez es considerada la primera edad, luego la edad adulta como la segunda y cuando una persona llega a los 60 años en mi país estamos acostumbrados a darles el adjetivo que estan en la tercera edad. Es una época en la cual la mayoría de las personas están disfrutando lo que han cosechado en toda su vida, es el tiempo de su pensión, el tiempo de disfrutar más de sus nietos pero también es el tiempo donde el pasatiempo son las citas médicas y visitas a los hospitales. Abram era un hombre que había vivido toda su vida en Ur que era una ciudad importante de Mesopotamia, tal vez estaba en la edad de estar recogiendo sus frutos de toda su vida, pero también sabemos por la historia bíblica que era un hombre casado pero sin hijos, entonces podemos suponer que Abram cuyo nombre significa padre exaltado tal vez estaba pensando en como pasar tranquilamente sus últimos días en Ur su ciudad natal. Pero lo que para el hombre puede ser tiempo de terminar para Dios puede ser el tiempo de empezar, eso es lo que pasó con nuestro padre exaltado, en su tercera edad apenas estaba empezando a vivir, apenas su vida estaba teniendo la emoción verdadera por un llamado que Dios le hizo a este creyente de dejar su ciudad e ir a una tierra que Dios le prometió Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Este es claramente un llamado al servicio, este es un llamado de parte de Dios para este hombre que no tenia descendencia para ser el padre de muchas naciones.

Pero lo que no se imaginaba Abram era la promesa que iba a escuchar, este hombre que no había tenido hijos porque su esposa era estéril ahora estaba escuchando el motivo por el cual Dios lo estaba llevando a otra nación 2Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Ahora podemos preguntarnos ¿Qué hizo Abram para que Dios le hiciera esta promesa? San Pablo nos da esta respuesta en la lectura del Nuevo Testamento para el día de hoy  1Entonces, ¿qué diremos en el caso de nuestro antepasado Abraham? En realidad, si Abraham hubiera sido justificado por las obras, habría tenido de qué jactarse, pero no delante de Dios. Pues ¿qué dice la Escritura? «Le creyó Abraham a Dios, y esto se le tomó en cuenta como justicia.» Romanos 4:1-3. San Pablo nos escribe que no hizo nada, él no fue llamado por Dios como un premio por cumplir las obras de la Ley que no es otra cosa que cumplir los mandamientos. Sólo Dios escogió a este hombre creyente porque esa fue su voluntad. Y vemos que este hombre creyente obedeció a Dios 4Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán. 5Tomó, pues, Abram a Saraí su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron. Él no dudo en hacer este viaje seguido por sus familiares cercanos y sus criados hasta llegar a Canaán que era una tierra llena de paganismo, pero con una característica única como lo enseña Deuteronomio 26:9 y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y miel. Era una tierra productiva, la cual cuando los 12 espías en los tiempos de Moisés entraron afirmaron que tan fructífera era esta misma como lo relata Números 13:27 Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella.

El camino a esta tierra no fue fácil y el tiempo que duró este viaje tampoco lo podemos establecer y Abram viajó al sur hacia el centro de Canaán, a la antigua ciudad de Siquem. Moisés dice específicamente que los cananeos habitaban el lugar. Al darse cuenta de ello, Abram comprendió que no sería capaz de posesionarse de la tierra; pues ya estaba ocupada. Antes de que sus descendientes pudieran establecerse en ella, tendrían que desalojar a sus habitantes, algo que Abram tendría que considerar seriamente. En primer lugar, Dios lo estaba instruyendo para creer lo que le dijo acerca de la tierra prometida. Y en segundo lugar Dios uso este evento para aparecerle en una visión en este lugar que estaba llenos de grandes arboles de encina para sellar su promesa al decirle A tu descendencia daré esta tierra. Y fue tanto la alegría de Abram de escuchar esta promesa que la historia bíblica para hoy nos dice que allí edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido. 8Luego se pasó de allí a un monte al oriente de Bet-el, y plantó su tienda, teniendo a Bet-el al occidente y Hai al oriente; y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová. Así es, Abram Glorificó el nombre de Dios por medio de un altar y por medio de un culto donde invocó el nombre del Creador y Salvador del mundo porque tenía la confianza que sí cumpliría su promesa de dar esta tierra llena de leche y miel a su descendencia.

Ahora te estarás preguntando ¿Dónde quedamos nosotros en esta historia? Necesitamos entender que cuando Dios le dijo a Abram que de él haría una nación grande, y serán benditas todas las familias de la tierra, estamos incluidos nosotros. Porque esta nación grande es el pueblo de Dios, sabemos que Abram es el abuelo de Jacob de quien vinieron las 12 tribus de Israel, que es el pueblo de Dios. Nosotros no somos de sangre israelita pero esta cuaresma podemos recordar como adquirimos nuestra ciudadanía dentro del pueblo de Dios para tener la promesa de la tierra prometida, que es un tipo del cielo. Hoy nosotros recordamos como fuimos llamados a tener nuestra ciudadanía en el cielo como esta en Filipenses 3:20 la cual adquirimos no por medio del cumplimiento de la ley porque estábamos engañados y pertenecíamos a la ciudadanía del infierno ya que estábamos acostumbrados a pensar que podíamos ser personas buenas, que, por el hecho de ayudar a pasar la calle a un anciano, de devolver la cartera que cayó con dinero a la persona que esta caminando al lado de uno, de visitar enfermos y presos, por ser padres con responsabilidad, trabajadores con exactitud, éramos salvos. Pero la Biblia nos responde una vez más 4Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda Romanos 4:4, así es, esas obras no nos servían de nada para con Dios, sólo el castigo eterno en el infierno era el lugar que nos esperaba por no tener la fe contada por Justicia puesto que Jesús es nuestra Justicia. Dios en su Justicia destituye al hombre pecador del reino de Dios por el hecho de ser deudor ya que el cumplimiento de las obras de la Ley cada vez tiene una exigencia de hacerlo perfectamente y esta Justicia de Dios fue dada a nosotros por Jesús porque Él por amor a cada uno de nosotros se sometió al castigo que la Justicia de Dios exige por el pecado 21Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. 2 Corintios 5:21 y es por esto por lo que Jesús murió para que nosotros por medio de Él tuviéramos la misma promesa de Abram, llegar a nuestra tierra prometida, el cielo. Pero esta justicia no solamente la ganó Jesús con su sufrimiento y muerte, la Biblia también nos dice en Romanos 4:6-8 6Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras, 7diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos. 8Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado. Tener justicia sin obras consiste en estar bajo el abrigo de la vida perfecta de Jesús, quien no pecó, quien sí pudo cumplir toda la voluntad del Padre perfectamente para que nosotros hoy seamos llamados bienaventurados, porque nosotros vivimos cubiertos por los méritos de Cristo quien nos lleva a nuestra tierra prometida, ha este lugar donde la leche y miel fluye porque tendremos abundancia de Paz, Amor, Conocimiento perfecto y Perfección ya que Apocalipsis 21:4 nos enseña Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Hoy estamos parados como el Pueblo de Israel antes del Jordán confiando que después del rio estaba la tierra prometida, la muerte es lo único que nos separa en este momento para llegar a nuestra tierra prometida dada por la Justicia de Jesús. La mejor manera de mantener viva la esperanza de vivir eternamente en el cielo, nuestra tierra prometida, es dejando que el Espíritu Santo nos mantenga unidos adorando a Dios e invocando su nombre por medio del poder de las Escrituras y los sacramentos, la oración que nos ayuda en los momentos difíciles en este mundo cuando creemos por instantes que no llegaremos a nuestra morada celestial y el hablar a otros para que cada vez seamos más los que estemos juntos en este mismo lugar porque después del rio hay un lugar mejor para él, para ti y para mí. Amén

Los Himnos:

El Sermón:

El Predicador: El Liturgista:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

17 De tal manera Dios amó

18 Te saludo, Cristo santo

88 Sublime gracia

26 El buen Jesús es mi pastor

27 ¡Cristo es mi alegría!

28 El profundo amor de Cristo

30 Jesús es la roca

31 Manos cariñosas

32 Oh, Verbo humanado

33 Soy el camino

63 A Dios demos gloria

66 ¡Al Dios de Abraham, loor!

76 ¡Oh amor de Dios!

Culto Cristiano:

47 Cristo vida del viviente

54 ¿Vives triste y angustiado?

67 Santo Cordero

165 Hay una fuente

202 Oí la voz del Salvador

219 Roca de la eternidad

223 Confío yo en Cristo

225 Por gracia sola yo soy salvo

229 Tal como soy

246 Mi fe descansa en ti

 

 

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