2020-02-02 – epifanía 04

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El cuarto domingo después de epifanía

(Verde)

Tema del día:  Bienaventurados los que por medio de la fe glorifican a Dios con sus vidas humildes de servicio.

La Colecta: Todopoderoso Dios, que sabes que nos hallamos rodeados de tantos grandes peligros, y que a causa de nuestra naturaleza no podemos estar firmes: Concédenos la fortaleza y la protección necesarias para librarnos de todos los peligros y triunfar sobre la tentación; por Jesucristo, tu Hijos, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: 1 Corintios 1:26-31 Pablo nos recuerda lo que somos todos por naturaleza: gente sencilla y pecaminosa, pero por la gracia de Dios, somos herederos del cielo y tenemos la verdadera sabiduría que viene por medio de la fe. Por lo tanto, “el que se gloría, gloríese en el Señor.”

26Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29a fin de que nadie se jacte en su presencia. 30Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; 31para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.

El Salmo del Día: Salmo 1

El justo y los pecadores

1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,

Ni estuvo en camino de pecadores,

Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;

2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia,

Y en su ley medita de día y de noche.

3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,

Que da su fruto en su tiempo,

Y su hoja no cae;

Y todo lo que hace, prosperará.

4 No así los malos,

Que son como el tamo que arrebata el viento.

5 Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio,

Ni los pecadores en la congregación de los justos.

6 Porque Jehová conoce el camino de los justos;

Mas la senda de los malos perecerá.

La Segunda Lectura: Mateo 5:1-12 Jesucristo empieza su Sermón del Monte (un sermón dirigido a los que lo miraban con los ojos de fe) con unas promesas de consuelo: bienaventurados los que quieren agradecer a Dios con una vida humilde de servicio.

1Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. 2Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:

3Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

4Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

5Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

6Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

7Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

8Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

9Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

10Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

11Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. 12Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres. ¡Aleluya!

TEXTO SERMÓN: Miqueas 6:1-8 Sacrificios y actos de piedad que no provienen de la fe no agradan a Dios. Al contrario, Dios quiere un corazón humilde que confía en su misericordia.

1Oíd ahora lo que dice Jehová: Levántate, contiende contra los montes, y oigan los collados tu voz. 2Oíd, montes, y fuertes cimientos de la tierra, el pleito de Jehová; porque Jehová tiene pleito con su pueblo, y altercará con Israel.

3Pueblo mío, ¿qué te he hecho, o en qué te he molestado? Responde contra mí. 4Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de servidumbre te redimí; y envié delante de ti a Moisés, a Aarón y a María. 5Pueblo mío, acuérdate ahora qué aconsejó Balac rey de Moab, y qué le respondió Balaam hijo de Beor, desde Sitim hasta Gilgal, para que conozcas las justicias de Jehová.

6¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? 7¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? 8Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.

HERMANOS LA EPIFANÍA TRAE RESULTADOS EN NUESTRAS VIDAS

Estudiando al profeta Miqueas es sorprendente como muestra la misma situación que vivimos hoy en día en muchos de nuestros países, la inestabilidad política, la injusticia social y la degeneración moral es lo que está predominando. Este profeta fue un campesino que Dios usó para empezar a mostrar su fe en esos tiempos difíciles del pueblo de Judá, no solo en la predicación de la Palabra sino también en su vida como lo muestra este pasaje de este mismo libro en Miqueas 3:8 Mas yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza, para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado. Este profeta nos presenta que está viviendo en el mismo panorama que nosotros estamos hoy con el egoísmo, ser oportunista, la avaricia y la crueldad. Estamos en tiempos donde es difícil distinguir entre cristianos e incrédulos porque ambos grupos viven en muchas oportunidades de la misma manera como en los días de este profeta, Dios lo usa para mostrar el pecado a su pueblo y a cada uno de nosotros. Lo primero que hace Dios es tener unos testigos que están desde el momento que creo los cielos y la tierra, 1Oíd ahora lo que dice Jehová: Levántate, contiende contra los montes, y oigan los collados tu voz. 2Oíd, montes, y fuertes cimientos de la tierra, los montes y las colinas fueron testigos del pecado del pueblo de Dios y en el contexto del profeta estamos hablando de la tribu de Judá. Hoy también ellos son testigos de como Dios nos muestra nuestro pecado porque este mismo nos pone en diferencias con Jehová; porque Jehová tiene pleito con su pueblo, y altercará con Israel. El monte Sinaí fue testigo del pacto que Dios hizo con su pueblo y de la idolatría del pueblo de Dios cuando adoraron el becerro de oro. Después los montes de Canaán fueron testigos de la misma idolatría que hacia el pueblo de Dios en sus montañas 23Porque ellos también se edificaron lugares altos, estatuas, e imágenes de Asera, en todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso. 1 Reyes 14:23. Y hoy las montañas y collados que nos rodean son testigos de nuestro pecado, de nuestra infidelidad a Dios no solamente con Idolatría sino también cuando no mostramos amor al hermano en la fe, Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 1 Juan 4:20, cuando no mostramos amor al prójimo yendo en contradicción de la enseñanza de Santiago 2:8 Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis. Al leer estos versículos necesitamos reconocer que el amor que Dios nos ha dado inmerecidamente no lo practicamos con el prójimo, ni con el hermano en la fe y así como la Tribu de Judá mereció la destrucción eterna nosotros también merecemos el castigo eterno en el infierno por ser infieles a nuestro Dios y ser tratados como trata al diablo y sus ángeles caídos Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; 2 Pedro 2:4.

El pleito de Jehová con una Judá desobediente y con nosotros que no somos la excepción por culpa de la infidelidad hacia Dios pecando en contra de las dos tablas de la Ley, Él mismo lo solucionó, en medio de las palabras de Miqueas encontramos como Dios preserva a su pueblo y en el verso 3 usa estas palabras llenas de Amor Ágape Pueblo mío, tanto el pueblo de Israel como nosotros con nuestra infidelidad que rompemos nuestra relación con Dios y Él solo nos muestra de su misericordia llamándonos su pueblo y nos recuerda como lo hizo con su pueblo del Antiguo Testamento al liberarlo de la esclavitud en Egipto ¿qué te he hecho, o en qué te he molestado? Responde contra mí. 4Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de servidumbre te redimí; y envié delante de ti a Moisés, a Aarón y a María. 5Pueblo mío, acuérdate ahora qué aconsejó Balac rey de Moab, y qué le respondió Balaam hijo de Beor, desde Sitim hasta Gilgal, para que conozcas las justicias de Jehová. Estos dos ejemplos que nos presenta el profeta mostrando evidencia de la fidelidad de Dios cuando liberó a su pueblo de la esclavitud de Egipto, como les dio tres lideres que se preocuparon espiritualmente por ellos y finalmente cuando el Rey de Moab contrató a Balaam para maldecir al pueblo de Dios en el desierto y Dios les cuidó, nunca abandonó a su pueblo. Tampoco nos ha abandonado a nosotros, nos recuerda igualmente como nos sacó de las tinieblas de la incredulidad, de practicar el pecado y la muerte por medio de Cristo, este mismo profeta nos enseña donde iba a nacer el Cristo 2Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad, Miqueas 5:2, en Belén iba a nacer el Dios hecho hombre, concebido sin pecado y como Dios eterno nos ganó con su fidelidad perfecta nunca pecando, nunca desobedeciendo a Dios y es por esto que el mensaje de la Epifanía es claro como el Padre en los cielos presenta a Cristo Jesús como el único que le complace en todo, Mateo 3:17 y el profeta mismo nos presenta la misericordia de Dios al olvidarse de todos nuestros pecados por el pago que el Mesías, el Cristo hizo por nosotros con su sufrimiento y muerte 18¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. Miqueas 7:18. El enojo de Jehová por nuestra infidelidad Jesús lo recibió en la cruz al morir y con su sangre preciosa perdonar toda nuestra maldad y al vencer la muerte con su Resurrección nos da la seguridad que ya no está enojado con nosotros, al contrario, está esperándonos en la eternidad para seguir alabándolo por siempre.

Ahora nosotros no vamos a equivocarnos como lo hizo el pueblo que quiso tratar a Dios como un juez corrupto, 6¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? 7¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? Creyeron que llevándole cantidad de ofrendas iban a ganar su perdón, recuerden como a estos infieles Dios les llamó pueblo mío, es decir ya los había perdonado, el perdón no depende de lo que podamos hacer para con Dios, o de lo que podamos ofrecerle, no hay ninguna cantidad o precio que podamos pagar por este perdón, sólo depende de Dios y antes de llevarle ofrendas para hacer tratos o pactos con Dios mejor vivamos de acuerdo a como el Espíritu Santo nos guía y es por esto que el versículo 8 nos muestra como nosotros llamados Bienaventurados en agradecimiento vamos a vivir en medio de este mundo lleno de egoísmo, envidia y degeneración moral. El Espíritu Santo cumple su palabra en cada uno de nosotros al hacernos como el árbol del Salmo 1:3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. Y el fruto que el Espíritu Santo nos hace producir lo vemos en el último versículo de nuestro texto para este día 8Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. Si entendemos bien los tres usos de la Ley como freno, espejo y guía solamente podemos entender este versículo bíblico como una guía a nuestras vidas porque Dios quiere que hagamos justicia, esto es actuar de acuerdo con la voluntad de Dios dada en sus mandamientos, no siendo idólatras, poniéndolo a Él en primer lugar y cuando esto sucede mostramos justicia al prójimo y hermano en la fe no mostrarle injusticia o crueldad de palabra ni de hecho sino tratarlo como a uno mismo porque cuando Dios está en primer lugar aprendemos a poner a nuestro prójimo y hermano en la fe en nuestras prioridades de servicio. Él quiere que vivamos amando misericordia, esto de nuevo, esta es la clase de misericordia de Dios; es el amor que él nos muestra, el amor: perdonador, compasivo, no egoísta, dadivoso. El padre del hijo pródigo lo tuvo: le dio la bienvenida con los brazos abiertos a su hijo que regresaba. El buen samaritano la mostró con la víctima desafortunada en el camino. Y finalmente nos pide humillarnos delante de él Cuando cada uno de nosotros nos vemos como Dios nos ve: un pecador que merece la muerte, una criatura imperfecta de polvo y barro, entonces buscaremos con humildad el perdón de Dios en Cristo y gustosamente buscará su ayuda para vivir piadosamente de acuerdo con su voluntad porque solo el Espíritu Santo nos convence que pertenecemos a Él hoy y siempre siendo el pueblo de Dios. Amén

Los Himnos:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

47 A nadie amaré como a Cristo

48 Busca primero el reino de Dios

49 Con el buen Jesús andemos

50 Cristiano soy

51 Dios de gracia, Dios de gloria

53 Seguidme a mí, dice el Señor

54 Santo Espíritu llena mi vida

55 Serviremos al Señor

Culto Cristiano:

164 En todo tiempo

253 A los pies de Jesucristo

254 Firmes y adelante

255 Qué mi vida entera esté

257 Mirad y ved a nuestro Dios

403 Estad por Cristo firmes

86 Oh Cristo, nuestro gozo y bien

406 Luchad, luchad por Cristo

 

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