2019-10-27 – Pentecostes 20

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El vigésimo domingo después de pentecostés

(Verde)

Tema del día: Las lecturas para esta mañana hablan de la fe. Por la fe, vamos a poder hacer grandes cosas para Dios. Pero hay que tener cuidado, como veremos en el evangelio para esta mañana, no debemos confiar en nuestra fe porque el poder para hacer grandes cosas no viene de la fe, sino de Dios. ¡Qué nunca confiemos en el hecho de que tenemos la fe, sino en el objeto de nuestra fe, Jesucristo!

La Colecta: Oh Dios, que demuestras tu omnipotencia principalmente en manifestar clemencia y piedad: Concédenos misericordiosamente tal medida de tu gracia que se logre en nosotros el cumplimiento de tus benignas promesas, seamos hechos partícipes de tu tesoro celestial y podamos dirigirnos siempre por el camino de tus mandamientos; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Habacuc 1:1-3;2:1-4 Las quejas del Profeta Habacuc en cuanto a la violencia e injusticia en la tierra de Israel reciben su respuesta de Dios: “Soy fiel. Cree en mí, porque el justo por fe vivirá.”

1 1La profecía que vio el profeta Habacuc. 2¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? 3¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan.

2 1Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja. 2Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. 3Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. 4He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.

El Salmo del Día: Salmo 27

Salmo de David.

1 Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?

Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?

2 Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos,

Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.

3 Aunque un ejército acampe contra mí,

No temerá mi corazón;

Aunque contra mí se levante guerra,

Yo estaré confiado.

4 Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré;

Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida,

Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.

5 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal;

Me ocultará en lo reservado de su morada;

Sobre una roca me pondrá en alto.

6 Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean,

Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo;

Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.

7 Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo;

Ten misericordia de mí, y respóndeme.

8 Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro.

Tu rostro buscaré, oh Jehová;

9 No escondas tu rostro de mí.

No apartes con ira a tu siervo;

Mi ayuda has sido.

No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación.

10 Aunque mi padre y mi madre me dejaran,

Con todo, Jehová me recogerá.

11 Enséñame, oh Jehová, tu camino,

Y guíame por senda de rectitud

A causa de mis enemigos.

12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos;

Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.

13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová

En la tierra de los vivientes.

14 Aguarda a Jehová;

Esfuérzate, y aliéntese tu corazón;

Sí, espera a Jehová.

La Segunda Lectura: 2 Timoteo 1:3-14 San Pablo anima al joven Timoteo a “avivar el fuego del don de Dios,” es decir, a fortalecer su fe por los medios de gracia. Por medio de la fe, Dios nos da un “espíritu de poder.” Podemos hacer grandes cosas para Dios y sufrir todo por su nombre, porque el Dios todopoderoso que resucitó a Jesucristo de entre los muertos es nuestra fortaleza.

3Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; 4deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo; 5trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. 6Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. 7Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

8Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, 9quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, 10pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio, 11del cual yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles. 12Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. 13Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús. 14Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la congregación te cantaré himnos. ¡Aleluya!

El Evangelio: Lucas 17:1-10 La fe que Dios nos da puede hacer grandes cosas como perdonar a nuestro prójimo, pero nunca debemos confiar en nuestra fe, como los discípulos hacen en esta lectura, sino levantemos la mirada al objecto de nuestra fe Jesucristo el cual es nuestra fortaleza.

1Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! 2Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. 3Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. 4Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.

5Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. 6Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.

7¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? 8¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú? 9¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. 10Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.

HIJOS DE DIOS USEMOS LA FE DADA A NOSOTROS

Hace pocos días vi a un grupo de personas con su pastor que en algún momento tuvo compañerismo con nosotros que estaban haciendo una campaña “40 días de fe” ellos tenían un propósito claro con esta campaña la cual consistía en que en esos días estaban pidiendo por cosas materiales las cuales Dios las iba a suplir porque hicieron esta campaña de los 40 días de fe para ganar el favor de Dios. Muchas veces a estas actividades le agregan mandatos que la Biblia no manda como por ejemplo hacer ayunos y hasta muchos llegan hacerse laceraciones en sus cuerpos para tener seguridad que Dios si les va a escuchar y va actuar de acuerdo a la voluntad de la persona o grupo que está haciendo estos 40 días de fe.

Este término fe es usado en muchas maneras, no es malo usarlo cuando tenemos fe que un examen médico va a salir bien, o cuando una prueba académica preparada a conciencia va ser calificada de manera exitosa o cuando estamos en una entrevista de trabajo decimos tengo fe que seré contratado, porque uno de los significados de la palabra fe puede ser la confianza. Pero en este día Jesús quiere enseñarnos a usar de manera indicada la palabra Fe cuando se está refiriendo a nuestra relación con Dios, en el mensaje para el día de hoy nuestro Salvador nos enseña dos casos donde pecamos al no usar la Fe como el Espíritu Santo la produce.

La primer manera que Jesús habla de cómo no usar la fe muestra nuestro pecado y creo que es un pecado que todo cristiano a cometido en alguna oportunidad en la vida 1Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Necesitamos reconocer que en algún momento de nuestras vidas de creyentes hemos sido piedra de tropiezo para otros y, especialmente con aquellos que están empezando en la fe; cuantas veces ellos nos han escuchado hablar mal de un hermano en la fe o se enteran que no sabemos guardar secretos o nos han visto con comportamientos pecaminosos en nuestros hogares como vivir peleando, en gritos y continúa diferencias que no edifican; o en algún día la persona que le hemos predicado después nos ve en medio de una borrachera o acusados en un caso de corrupción, nuestras conciencias al escuchar esta predicación de la ley en este momento nos debe estar acusando por ser piedras de tropiezo para muchos y es por esto que si no hay arrepentimiento de este pecado Jesús nos da la sentencia eterna 2Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. Iríamos al infierno eterno por abusar de la fe creyendo que no importa si hacemos caer a alguien de la fe y más aún sí está empezando en los caminos del Señor.

El otro motivo en el cual Jesús quiere que usemos la Fe en manera asertiva pero desafortunadamente también pecamos es por medio de la práctica del perdón, 3Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. 4Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale. La Fe Salvadora que ha sido puesta en nuestro corazón por medio del poder del Evangelio y los Sacramentos hace que vivamos en el perdón, pero Jesús no quiere que seamos toscos al no querer perdonar o al usar términos como “perdono pero no olvido” “únicamente el que perdona es Dios” “yo no soy nadie para perdonar” “no hay perdón completo hasta que muestre sus frutos de arrepentimiento” estos son pecados en contra de la Palabra de Dios, es decir, en contra del Tercer Mandamiento porque es muy claro lo que nos dice nuestro Dios al mostrar las veces que habría hasta que perdonar por día si alguien nos ha ofendido y nos pide perdón, muchas veces, el arrepentimiento que es producido por la predicación de la Ley lleva a perdonar por los méritos de Cristo, si nosotros no perdonamos como dice el Padre Nuestro a quienes nos han ofendido la misma escritura nos dice en Mateo 6:15 más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. Y al no perdonar las ofensas de alguien que nos ha pedido perdón igualmente seremos castigados en el infierno eterno por culpa de nuestro pecado.

El próximo domingo celebraremos el día de la Reforma Luterana y es una oportunidad recordar hoy como Jesús ganó por nosotros la Fe verdadera que viene de los cielos. Lo primero que hizo Jesús para que usted y yo tuviéramos esta Fe fue llevar una vida perfecta sin pecado siempre cumpliendo perfectamente la voluntad del Padre y en este caso vemos como Jesús nunca fue piedra de tropiezo para nadie y siempre dio el perdón no importando quien estaba arrepentido, viene a nuestra mente el caso de una mujer que estaba acusada de cometer adulterio y los fariseos y maestros de la ley querían apedrearla queriendo mostrar no solamente que eran más justos que esa mujer sino que también querían tentar a Jesús, pero en esta difícil situación de nuestro Señor Jesucristo vemos como dio una respuesta pensando en todos y cada uno de las personas que estaban allí se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. Juan 8:7, por amor a esta mujer y por amor a quienes le acusaban Jesús cuido a una mujer que estaba empezando en la fe y también llamó al arrepentimiento a quienes se creían mejores que ella y este acto de Jesús fue contado como justicia para cada uno de nosotros. Encontramos igualmente perdón de nuestro pecado y como nos fue dada la Fe por la obra del Espíritu Santo en cada uno de nosotros en el sufrimiento y muerte de Jesús como lo enseña Pablo en Romanos 5:9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangrepor él seremos salvos de la ira. En el sacrificio de Cristo en la Cruz nosotros hemos pasado de ser culpables a inocentes y el creer en esto se llama Fe, la Fe Salvífica.

En las dos situaciones que Jesús nos ilustra en este pasaje para el día de hoy juega un papel importante el Espíritu Santo porque es por medio de Él que nosotros tenemos esta Fe y nos cuida la misma, nosotros al ver como es de difícil para nuestra carne dejarnos llevar por el mismo Dios nos unimos al clamor de los apóstoles 5Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. 6Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería. Esto es algo por lo que necesitamos estar orado con frecuencia, pero aquí nos damos cuenta de lo difícil que es tratar correctamente con el hermano pecador o con el hermano que está empezando con nosotros. Necesitamos la ayuda de Jesús para cumplir con lo que Él les ha encomendado. La respuesta que Jesús les da a sus apóstoles y hoy a cada uno de nosotros sugiere que no deben usar la falta de fe como un pretexto para no tratar correctamente con el hermano pecador o el que cayó de la fe por causa nuestra. Jesús dice que aun con poca fe, se pueden hacer grandes cosas. Si respondes con fe al perdón de Dios, entonces serás capaz de perdonar. Usa la poca fe que tienes para cuidar el alma no solamente de aquel que está empezando en la Fe sino la de todos los hermanos con los cuales compartimos la misma Fe.

También el Espíritu Santo quiere que nosotros no nos sintamos mejor que el que está empezando en los caminos del Señor o aquel que ha caído en un pecado, por esto nos cuenta esta comparación 7¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? 8¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú? 9¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. 10Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos. Esta necesita ser nuestra actitud a partir de escuchar esta poderosa Palabra, somos Siervos inútiles por nuestro pecado y al olvidar hacer lo que Jesús nos manda para que usemos la Fe Salvadora que se nos ha dado para el beneficio de los hermanos que están empezando en los caminos del Señor y aquellos que han caído y por la obra del Espíritu Santo al predicar la Ley y el Evangelio se han restaurado de su pecado, Gálatas 6:1 nos enseña que el Espíritu Santo nos ha dado el don de la MANSEDUMBRE y esta es la que nos va a animar como lo enseña el verso 2 de este capítulo de Gálatas 2Sobrellevad los unos las cargas de los otros. Y así seguiremos usando esta Fe que nos Salva hasta el último día en este mundo. Amén.

Los Himnos:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

51 Dios de gracia, Dios de gloria

54 Santo Espíritu llena mi vida

74 Hoy canto el gran poder de Dios

80 A las montañas mis ojos con fe

81 Con Dios no temeremos

82 Bien sé en quien yo creo

83 Con qué paternal cariño

84 Cristo, buen pastor, orienta

85 No me abandones, Dios

86 Oh Cristo, nuestro gozo y bien

87 Oh, Dios eterno

Culto Cristiano:

175 Haz lo que quieras

219 Roca de la eternidad

220 A Dios obedecen

224 Dame más fe

229 Tal como soy

240 En Jesucristo se halla la paz

246 Mi fe descansa en ti

 

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