2019-07-14 – Pentecostes 05

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El quinto domingo después de pentecostés

(Verde)

Tema del día: Lamentablemente la mayoría del mundo siempre rechazará a Cristo, el Pastor sufrido, como su Salvador, pero nosotros, viéndolo por los ojos de la fe, vamos a poder hacer la misma confesión que San Pedro, “Eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.”

La Colecta: Oh Señor, cuya presencia misericordiosa nunca deja de gobernar y dirigir a los que has alimentado en tu amor y adoración: Haz que reverenciemos y amemos sin cesar tu santo nombre; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Zacarías 13:7-9 En esta lectura, Dios por medio del Profeta Zacarías, predice los sufrimientos de Cristo y la subsecuente reacción de sus discípulos. Aunque muchos se perderán, “la tercera parte” serán fieles a Dios.

7Levántate, oh espada, contra el pastor, y contra el hombre compañero mío, dice Jehová de los ejércitos. Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas; y haré volver mi mano contra los pequeñitos. 8Y acontecerá en toda la tierra, dice Jehová, que las dos terceras partes serán cortadas en ella, y se perderán; mas la tercera quedará en ella. 9Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios.

El Salmo del Día: Salmo 22

Al músico principal; sobre Ajelet-sahar. Salmo de David.

1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?

2 Dios mío, clamo de día, y no respondes;

Y de noche, y no hay para mí reposo.

3 Pero tú eres santo,

Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.

4 En ti esperaron nuestros padres;

Esperaron, y tú los libraste.

5 Clamaron a ti, y fueron librados;

Confiaron en ti, y no fueron avergonzados.

6 Mas yo soy gusano, y no hombre;

Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.

7 Todos los que me ven me escarnecen;

Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo:

8 Se encomendó a Jehová; líbrele él;

Sálvele, puesto que en él se complacía.

9 Pero tú eres el que me sacó del vientre;

El que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre.

10 Sobre ti fui echado desde antes de nacer;

Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.

11 No te alejes de mí, porque la angustia está cerca;

Porque no hay quien ayude.

12 Me han rodeado muchos toros;

Fuertes toros de Basán me han cercado.

13 Abrieron sobre mí su boca

Como león rapaz y rugiente.

14 He sido derramado como aguas,

Y todos mis huesos se descoyuntaron;

Mi corazón fue como cera,

Derritiéndose en medio de mis entrañas.

15 Como un tiesto se secó mi vigor,

Y mi lengua se pegó a mi paladar,

Y me has puesto en el polvo de la muerte.

16 Porque perros me han rodeado;

Me ha cercado cuadrilla de malignos;

Horadaron mis manos y mis pies.

17 Contar puedo todos mis huesos;

Entre tanto, ellos me miran y me observan.

18 Repartieron entre sí mis vestidos,

Y sobre mi ropa echaron suertes.

19 Mas tú, Jehová, no te alejes;

Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme.

20 Libra de la espada mi alma,

Del poder del perro mi vida.

21 Sálvame de la boca del león,

Y líbrame de los cuernos de los búfalos.

22 Anunciaré tu nombre a mis hermanos;

En medio de la congregación te alabaré.

23 Los que teméis a Jehová, alabadle;

Glorificadle, descendencia toda de Jacob,

Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel.

24 Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido,

Ni de él escondió su rostro;

Sino que cuando clamó a él, le oyó.

25 De ti será mi alabanza en la gran congregación;

Mis votos pagaré delante de los que le temen.

26 Comerán los humildes, y serán saciados;

Alabarán a Jehová los que le buscan;

Vivirá vuestro corazón para siempre.

27 Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra,

Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.

28 Porque de Jehová es el reino,

Y él regirá las naciones.

29 Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra;

Se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo,

Aun el que no puede conservar la vida a su propia alma.

30 La posteridad le servirá;

Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación.

31 Vendrán, y anunciarán su justicia;

A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto.

La Segunda Lectura: Gálatas 3:23-29 Dado que la salvación es por su sola gracia, Dios no hace excepción de personas. “El que creyere y fuere bautizado será salvo.” No importa nuestra edad, nuestra raza, ni nuestro sexo; somos hijos de Dios y herederos de la salvación.

23Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. 24De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. 25Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, 26pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; 27porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. 28Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. 29Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Porque somos hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre! ¡Aleluya!

El Evangelio: Lucas 9:18-24 Así como en los días de Cristo, hoy en día, la mayoría del mundo no reconoce a Cristo por quien es. Por lo tanto, qué siempre confesemos al mundo la verdad de que él es el Salvador prometido, el Hijo del Dios viviente.

18Aconteció que mientras Jesús oraba aparte, estaban con él los discípulos; y les preguntó, diciendo: ¿Quién dice la gente que soy yo? 19Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado. 20Él les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy? Entonces respondiendo Pedro, dijo: El Cristo de Dios.

21Pero él les mandó que a nadie dijesen esto, encargándoselo rigurosamente, 22y diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día.

23Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. 24Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.

EL ESPÍRITU SANTO NOS CONVIERTE EN CREYENTES

Nuestra vida de cristianos muchas veces nos hace vivir como si estuviéramos en una competencia con otros cristianos porque nuestro viejo hombre o como muchos le llaman la carne está acostumbrada a recibir reconocimiento, y esto sucede porque el hombre siendo incrédulo cree que tiene la capacidad de poder escoger entre hacer el bien o el mal y entre más haga el bien será mejor que otros, es por este motivo que aún muchos que dicen ser creyentes siguen alimentando la doctrina del libre albedrío, esta es una enseñanza que ha hecho mucho daño al cristianismo porque está conectada con la doctrina de la Conversión, es decir contesta la pregunta ¿el hombre puede por sus propios medios aceptar o recibir a Cristo? Y es muy normal que escuchemos hablar a muchos del día que «aceptaron» o «recibieron» a Cristo  porque para la lógica del hombre funciona bien el tema del libre albedrío y si alguno de nosotros creemos que tenemos libre albedrío la puerta del infierno nos espera. Pero realmente que dice las Escrituras frente a esta enseñanza ¿tenemos libre albedrío? 

Lucas nos contestará esta pregunta teniendo el privilegio de estar en este domingo estudiando este tema que nos reúne el cual podemos partir de la pregunta que Jesús les hizo a sus apóstoles ¿Quién dice la gente que soy yo? En la respuesta a esta pregunta hay un tema profundo de doctrina porque está relacionado con la salvación de cada uno de nosotros, para Jesús era muy importante que sus apóstoles y todos los creyentes tengamos la confianza realmente de quien es Él; pero lo primero que hace el mismo Dios por medio de la Tercera Persona de la Trinidad, el Espíritu Santo es quitarnos de los ojos lo que nos quita la vista de la eternidad con Dios, Pablo nos habla de esto en la lectura de Gálatas 3:23 Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley. Estar confinados bajo la ley muestra su propósito neto de esta doctrina que es tratar con nuestro pecado, así es, el pecado quita la vista de la eternidad al lado de Dios; porque por nuestra propia naturaleza no somos capaces de diferenciar entre lo bueno y lo malo porque el pecado es aquello que mantiene muerto al hombre hablando espiritualmente, esto nos recuerda la respuesta que Jesús le dio a un grupo de Judíos incrédulos Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis. Juan 8:24. Y lastimosamente habrán personas que se perderán en el infierno, así como lo dijo el profeta Zacarías 13:9 Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. Esa tercera parte es un número simbólico que nos explica que hay y habrá algunos que rechazarán creer en el Verdadero Pastor de las ovejas porque el hombre por culpa de su naturaleza pecaminosa puede rechazar la obra del Espíritu Santo y es por este motivo que serán fundidos en el fuego eterno.

El pecado en nuestras vidas realmente quita la vista del cielo y es por esto que la predicación de la Ley cumple un propósito claro y es llevarnos al infierno, las Escrituras nos señala que es un lugar donde el que llega es por toda la eternidad ya que la paga del pecado es la muerte, Romanos 6:23. Y aunque muchos no lo crean el Espíritu Santo juega un papel importante en la predicación de la Ley porque con su poder Dios siembra en el hombre que está muerto en sus delitos y pecados un temor que estando en las puertas del infierno dice ¿cómo puedo librarme de ir a este lugar? Es por este motivo que Pablo nos dice en la carta a los Gálatas 3:24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, la palabra ayo significa el instructor de niños y es la función de la predicación de la Ley, nos muestra que realmente el pecado quita la vista eterna de Dios y que necesitamos del Salvador. Es por este motivo que Jesús le hizo esta pregunta a sus apóstoles ¿Quién dice la gente que soy yo? Lucas nos presenta la respuesta variada de muchos que aún no habían dejado trabajar al Espíritu Santo en sus vidas por medio de la predicación de la Palabra de Dios 19Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado. En esta variedad de respuestas encontramos como el hombre por naturaleza cambia y no entiende el propósito de Cristo, muchos hoy en día cuando les preguntamos quien es Cristo para ellos le dan otros nombres diferentes a los que nos presentan el evangelio para este día pero muestra igual el desconcierto de que una tercera parte no cree quien es Jesús verdaderamente y es por este motivo que hablan de un Jesús médico, profeta, banquero, Jesús es una mujer, Jesús es homosexual y hasta hemos escuchado de un Jesús que se ha casado y tiene descendencia viva que existe hoy en día. El encargado de desvirtuar realmente quien es Jesús es el mismo diablo que no quiere que todo el hombre sea Salvo. Entre más extraviado este el nombre de Jesús entre los hombres más fácil es que el hombre no pueda confesarle como su Salvador y así mismo se pierda.

Dios con su Poder siempre ha mantenido un redil, aquellos que en verdad el Espíritu Santo a ganado usando la Palabra y los sacramentos, y estos son los que saben contestar esta pregunta que Jesús le hizo específicamente a sus apóstoles 20Él les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy? Pedro muestra como el mismo Poder que actúo en nosotros le llevo a confesar realmente quien es Jesús Entonces respondiendo Pedro, dijo: El Cristo de Dios. Así es, solamente hay un Cristo, ungido, de Dios. Solamente la Segunda Persona de la Trinidad, el Hijo, vino a este mundo para quitarnos la venda que teníamos en los ojos y no permitía que viéramos la eternidad con Dios, Él como el Cristo vino a tratar directamente con nuestro pecado, con el pecado de la humanidad y esto lo hizo al decirle a sus apóstoles lo que iba a suceder con Él 22y diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día. Todo este padecimiento lo sufrió Él para recibir el castigo de todos nuestros pecados y con su sangre preciosa quitarnos la venda que no nos dejaba tener una buena relación con Dios, Él sufrió toda esta humillación por amor a cada uno de nosotros y además de esto Él como Ungido de Dios cumplió perfectamente toda la ley en nuestro lugar, 26pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; 27porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Gálatas 3:26-27. Ser revestidos en Cristo nos da la seguridad que por su vida perfecta todos nosotros encontramos perdón, en nuestro bautismo recibimos la fe en Cristo, la cual nos lleva a confiar que solamente por sus méritos el Padre en el cielo, la Primera Persona de la Trinidad nos ha perdonado. Jesús les dijo a sus apóstoles que no dijeran nada de esto hasta que se cumpliera todo lo que él tenía que sufrir, pero nosotros estamos llamados a mostrar en quien creemos, es decir que ser Hijos de Dios no es solamente confesar su nombre como nuestro Salvador sino que nuestra vida es muy afectada por esta creencia 23Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. 24Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.

Negarnos a nosotros mismos comienza con reconocer que el libre albedrío se perdió en el Edén cuando Adán y Eva pecaron y que solamente son creyentes aquellos que fueron traídos por el mismo Dios a la fe por medio del Evangelio en la Palabra y el Sacramento del Santo Bautismo, al reconocer que solamente somos salvos por la obra de Dios es una muestra de negarnos a nosotros mismos porque no estamos diciendo que llegamos a la fe por nuestros propios méritos ya que no tenemos la capacidad de aceptar o recibir a Cristo, realmente necesitamos una fuerza de afuera que nos de vida y es por esto que damos la Gloria a nuestro Dios de nuestra Conversión y además nos permite tomar la cruz cada día dejando que sea el Espíritu Santo quien crea las buenas obras en nosotros y estas obras muchas veces producen dolor en nuestra carne porque lo que antes hacíamos pecaminosamente agradando la carne en el momento de no hacerlo trae dolor en nosotros, 2 Corintios 10:3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne y esto es lo que significa tomar la cruz porque dejamos ya nuestra vida pasada y solo el Espíritu Santo ha puesto en cada uno perder nuestras vidas en este mundo para dar Gloria a nuestro Dios porque somos guiados por sus mandamientos los cuales nos mantienen en libertad y no esclavizados de una adicción pecaminosa que solamente nos quita la bendición de ser llamados hijos de Dios. Tomar la cruz cada día es soportar todas las tribulaciones como lo enseña Hechos 14:22 Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios, estas son muy necesarias para mantener nuestra mira en el cielo eterno y no confiar en este mundo donde reina el pecado porque en medio de las tribulaciones tenemos la bendición de negarnos a nosotros mismos no buscando la solución en nuestras propias manos sino dándole la Gloria a nuestro Dios que nos permite salir de este mundo para que vivamos juntos con Él eternamente. Amén

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

26 El buen Jesús es mi pastor

27 ¡Cristo es mi alegría!

29 Fruto del amor divino

30 Jesús es la roca

33 Soy el camino

34 Salvador, Jesús amado

53 Seguidme a mí, dice el Señor

82 Bien sé en quien creo

83 Con qué paternal cariño

88 Sublime gracia

 Culto Cristiano:

47 Cristo, vida del viviente

159 Cristo Salvador

165 Hay una fuente

202 Oí la voz del Salvador

240 En Jesucristo se halla paz

246 Mi fe descansa en ti

251¡Oh, qué amigo nos es Cristo!

254 Firmes y adelante

272 Me guía Cristo en Santo amor

273 Mi mano ten

274 No temas ya

404¡Hosanna al Hijo de David!

 

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