2019-05-19 – Pascua 05

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El quinto domingo de la pascua

(Blanco)

Tema del día: Nuestro Señor resucitado quiere que nos amemos los unos a los otros.

La Colecta:  Oh Dios, que haces que los corazones de tus fieles sean de una misma voluntad: Concede a tu pueblo que ame lo que mandas y desee lo que prometes, para que en medio de los numerosos cambios de este mundo, nuestros corazones estén fijos en ti que eres la fuente de los verdaderos goces; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura:  Hechos 13:44-52 En este mundo pecaminoso, siempre va a haber los que se oponen a nuestra predicación del evangelio, pero vemos aquí en esta lectura, que la Palabra de Dios siempre producirá fruto para la gloria de Dios Padre. “Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehovah y contra su ungido…El que mora en los cielos se reirá, el Señor se burlará de ellos.” (Salmo 2:2,3)

44El siguiente día de reposo* se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios. 45Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. 46Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. 47Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo:

Te he puesto para luz de los gentiles,

A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra.

48Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. 49Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia. 50Pero los judíos instigaron a mujeres piadosas y distinguidas, y a los principales de la ciudad, y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de sus límites. 51Ellos entonces, sacudiendo contra ellos el polvo de sus pies, llegaron a Iconio. 52Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.

El Salmo del Día: Salmo 145

Salmo de alabanza; de David.

1 Te exaltaré, mi Dios, mi Rey,

Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.

2 Cada día te bendeciré,

Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.

3 Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza;

Y su grandeza es inescrutable.

4 Generación a generación celebrará tus obras,

Y anunciará tus poderosos hechos.

5 En la hermosura de la gloria de tu magnificencia,

Y en tus hechos maravillosos meditaré.

6 Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres,

Y yo publicaré tu grandeza.

7 Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad,

Y cantarán tu justicia.

8 Clemente y misericordioso es Jehová,

Lento para la ira, y grande en misericordia.

9 Bueno es Jehová para con todos,

Y sus misericordias sobre todas sus obras.

10 Te alaben, oh Jehová, todas tus obras,

Y tus santos te bendigan.

11 La gloria de tu reino digan,

Y hablen de tu poder,

12 Para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos,

Y la gloria de la magnificencia de su reino.

13 Tu reino es reino de todos los siglos,

Y tu señorío en todas las generaciones.

14 Sostiene Jehová a todos los que caen,

Y levanta a todos los oprimidos.

15 Los ojos de todos esperan en ti,

Y tú les das su comida a su tiempo.

16 Abres tu mano,

Y colmas de bendición a todo ser viviente.

17 Justo es Jehová en todos sus caminos,

Y misericordioso en todas sus obras.

18 Cercano está Jehová a todos los que le invocan,

A todos los que le invocan de veras.

19 Cumplirá el deseo de los que le temen;

Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.

20 Jehová guarda a todos los que le aman,

Mas destruirá a todos los impíos.

21 La alabanza de Jehová proclamará mi boca;

Y todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre.

La Segunda Lectura:  Apocalipsis 21:1-6 Dios permitió que el anciano San Juan tuviera un vistazo de la gloria y el gozo que le esperaba en el cielo. En esa nueva Jerusalén no va a haber lágrimas ni tristeza ni muerte, sino solamente el gozo eterno, que es un hecho seguro en nuestro Señor resucitado Jesucristo.

1Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. 2Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. 3Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

5Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. 6Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Cristo habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Jesús dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. ¡Aleluya!

El Evangelio:  Juan 13:31-35 En la noche en que fue entregado por nosotros, nuestro Señor Jesucristo mandó a sus discípulos amarse los unos a los otros así como él les había amado. El amor de Cristo fue humilde; fue auto-sacrificio en actitud y acción. Nuestro amor hacía los demás debe de ser igual, siempre pensando en el bien de la otra persona ante nuestro propio bien.

31Entonces, cuando hubo salido, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él. 32Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y en seguida le glorificará. 33Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir. 34Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. 35En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

HERMANOS LA SEÑAL DE LA PASCUA ES EL AMOR

Como Luteranos Confesionales estamos familiarizados en mantener la diferencia entre los tres tipos del uso de la palabra amor, llamamos al amor sexual y material eros, al amor que es practicado entre amigos como filos y finalmente conocemos y hablamos del tipo de amor más alto que puede existir que es el amor ágape. Somos conocedores de las palabras que nuestro Señor Jesucristo predicó el jueves santo donde su predicación la llevo a la acción, si estudiamos detenidamente este capítulo 13 de Juan aprendemos que Jesús hizo un acto antes de enseñarles cual era el propósito por el cual nuestro Dios quiere que nos amemos unos a otros, lavar los pies a sus discípulos fue un acto de amor de nuestro Señor para sus apóstoles donde les enseño como sirviéndonos unos a otros es la manera más alta de mostrar el amor ágape entre los creyentes.

La piedra de tropiezo para que no nos amemos unos a otros la encontramos en nosotros mismos, en nuestro pecado, la Biblia nos muestra como la iglesia que Jesús dejó instituida en muchas oportunidades no fue un ejemplo de practicar este amor y es el mismo problema que tenemos cada uno de nosotros, desafortunadamente muchas veces tenemos actitudes vengativas que no nos deja llevar a cabo el mandamiento de nuestro Dios y esto nos recuerda el pecado que cometieron Juan y su hermano Jacobo cuando se dieron cuenta que los Samaritanos no quisieron recibir a Jesús 54Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? Lucas 9:59. Nosotros también hemos tenido ese mismo sentimiento con personas que no nos han recibido cuando les llevamos la Palabra de Dios y también cuando alguien nos hace algo donde somos ofendidos queremos responder con la venganza. Otro pecado que nosotros caemos es cuando pensamos que somos mejores que otros, caemos en las criticas vagas en contra de los hermanos en la fe, muchas veces olvidamos de este amor cuando tenemos alguna diferencia en aplicación de la doctrina y antes de sentarnos a estudiar las escrituras lo que hacemos es atacarnos unos a otros, o cuando tenemos envidia de los dones de un hermano y nos ofende cada vez que los pone al servicio de la iglesia o aún en nuestro servicio, por esto Pablo escribió esto en Gálatas 5:15 Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.

Otro de los pecados que más cometemos nosotros, aún sin darnos cuenta es la división, recordemos como empezó Pablo su carta a los Corintios 11Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. 12Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. 13¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? 1 Corintios 1:11-13, la división es tan sutil que el Diablo sabe usarla muy bien con el fin de mantenernos separados, él busca cualquier oportunidad para dividirnos y esto lo hacemos cuando no queremos volver a congregarnos o hemos decidido no tratar con un hermano en la fe por el hecho de que no nos cae bien o tal vez porque en algún momento no nos entendimos en alguna situación en especial. Pero estos pecados no solamente los cometemos dentro de nuestra iglesia, lastimosamente se cumple esta frase dentro de nuestras congregaciones “pueblo pequeño, infierno grande” y olvidamos totalmente el deseo de nuestro Dios en cuanto al trato entre nosotros como hermanos en la fe y realmente al escuchar este mandamiento de amarnos unos a otros lo que realmente necesitamos reconocer que no merecemos el amor de nuestro Dios y merecemos ser castigados en el infierno eterno.

Jesús no solamente mostró este amor con sus apóstoles al lavarle los pies a cada uno de ellos, aún a Judas mismo que le iba a traicionar, sino que también lo muestra por cada uno de nosotros que hemos pecado al no amarnos los unos a los otros, Él nos amó perfectamente para que seamos perdonados de nuestro pecado de no cumplir este mandamiento de amarnos los unos a los otros y el evangelista Juan centra mucho su mensaje en darnos a entender como es el amor de nuestro Dios, lo primero que nos asegura es lo que pasó con nuestro Señor Jesucristo 31Entonces, cuando hubo salido, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él. 32Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y en seguida le glorificará. La gloria del Padre estaba unida a la gloria del Hijo de una manera inseparable como este mismo evangelista lo expreso en Juan 1:14, Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Dios envió al Hijo para que se convirtiera en hombre, un hombre como Dios quería que fuera todo hombre cuando lo creó: sin pecado. Como el Hijo del hombre, él debía tomar el lugar del hombre pecador y ser el sacrificio por todos los pecados. Ahí estaba su gloria y la de su Padre Dios, que lo había enviado. Y Juan en su primera carta nos dice como se cumplió esta gloria del Hijo 9En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 1 Juan 4:9, encontramos vida en la vida del mismo Jesús, como amó perfectamente aún a su discípulo que le entregó, cuando lavó los pies sucios de sus discípulos también lavó los de Judas y esto lo hizo perfectamente para darnos a cada uno de nosotros el perdón de este pecado y también encontramos el perdón en su muerte 10En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 1 Juan 4:10. Jesús con su muerte y resurrección sello el amor inmerecido de nuestro Dios para con cada uno de nosotros, y les recuerda cómo iba ser esta separación que con los incrédulos es permanente y con sus discípulos fue por un tiempo corto 33Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir. Los judíos que le rechazaron la vida perfecta de Cristo y su sufrimiento y muerte de nada les serviría porque les condenaría eternamente, en cambio con sus discípulos solo eran esperar a que Él sufriera, muriera, fuera sepultado y después se encontraría con ellos en su resurrección y es lo que estamos celebrando en esta pascua como Jesús hoy nos dice que veamos su amor para que nos amemos unos a otros porque este amor que demostró por cada uno de nosotros nos da la esperanza de que Él está en el cielo en este momento como este mismo evangelista lo afirma inspirado por Dios en Juan 14:1-2 1No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

Como una herencia que les dejó Jesús al partir a sus apóstoles y a cada uno de nosotros, un mandamiento “nuevo” que a la vez era “antiguo”. Moisés le había dicho al pueblo que EL YO SOY exigía: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” Levítico 19:18. La palabra “nuevo” aquí significa que es “fresco” y que tiene una nueva calidad. El mandato de Jesús era el de que se amaran unos a otros como él los había amado. A partir de esa noche, los discípulos de Jesús iban a poner en práctica el amor bajo la luz del sacrificio de Jesús en la cruz. A este tipo de amor se le llama ágape. Es el amor que se sacrifica por otras personas. ¿De qué manera sabrá la gente que somos discípulos de Cristo? Si practicamos este tipo de amor los unos por los otros y la mejor manera de darnos a conocer al mundo lleno de envidia, engaños, venganza, es amándonos unos a otros, por esto seamos serviciales no solamente con los hermanos en la fe sino con el prójimo y esto lo hacemos poniendo las necesidades de los demás por encima de las nuestras, también mostramos amor con el otro cuando frecuentemente reconocemos que somos igual o más pecadores e indignos que los demás y que es por la misericordia de Dios que estamos en su reino, mostramos amor ágape a los demás cuando perdonamos a los que nos han ofendido y nos piden perdón y pedimos perdón a todo aquel que ofendemos con nuestros pensamientos, palabra y obras. Y Finalmente mostramos amor entre nosotros cuando nos cuidamos con la Palabra de Dios enseñando la doctrina Bíblica y cuidándonos unos a otros cuando un hermano esta caído o caemos nosotros en algún pecado y el hermano en amor quiere abrirnos el reino de los cielos, mostramos amor al prójimo cuando dedicamos el tiempo necesario de enseñarle el amor de nuestro Dios por toda la humanidad por medio de Jesucristo que su obra es para el beneficio de todo el mundo no importando color de piel, idioma, estatus económico y finalmente mostramos amor cuando oramos por todos y siempre damos gracias a Dios por los dones que nos ha dado a cada uno de nosotros para servirle y como nosotros como una iglesia sola podemos adorarle amándonos unos a otros. Amen.

Los Himnos:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

47 A nadie amaré como a Cristo

48 Busca primero el reino de Dios

49 Con el buen Jesús andemos

50 Cristiano soy

51 Dios de gracia, Dios de gloria

52 Hermanos cantad

53 Seguidme a mí, dice el Señor

54 Santo Espíritu llena mi vida

Culto Cristiano:

133 Amémonos, hermanos

164 En todo tiempo, mi buen Salvador

245 Lejos de mi Padre Dios

246 Mi fe descansa en ti

253 A los pies de Jesucristo

254 Firmes y adelante

255 Qué mi vida entera esté

257 Mirad y ved

264 Grato es contar la historia

403 Estad por Cristo firmes

406 Luchad, luchad por Cristo

 

 

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