2019-05-12 – Pascua 04

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El cuarto domingo de la pascua

(Blanco)

Tema del día: Hoy celebramos el hecho de que Cristo es nuestro «Buen Pastor» quien nos cuida y protege como sus ovejitas queridas. Nosotros que creemos conocemos a nuestro Buen Pastor y lo seguimos con seguridad, aun al andar por «valle de sombra de muerte,» porque sabemos que nos protegerá con su mano poderosa.

La Colecta: Todopoderoso Dios, Padre de toda misericordia, ya que despertaste de muerte al Gran Pastor de tus ovejas, concédenos tu Espíritu Santo, a fin de que conozcamos la voz de nuestro Pastor y lo sigamos, para que ni el pecado ni la muerte nos arrebate de tu mano; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Hechos 13:15-16,26-33 En su primer viaje misionero, San Pablo se levanta en la sinagoga de Antioquía de Pisidia y anuncia a los judíos allí reunidos que Cristo, su Buen Pastor había cumplido las profecías del Antiguo Testamento con su vida, muerte y resurrección.

15Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los principales de la sinagoga mandaron a decirles: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad. 16Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dijo:

26Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros teméis a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salvación. 27Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo,* las cumplieron al condenarle. 28Y sin hallar en él causa digna de muerte, pidieron a Pilato que se le matase. 29Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro. 30Mas Dios le levantó de los muertos. 31Y él se apareció durante muchos días a los que habían subido juntamente con él de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo. 32Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, 33la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy.

El Salmo del Día: Salmo 23

Salmo de David.

1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.

2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;

Junto a aguas de reposo me pastoreará.

3 Confortará mi alma;

Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte,

No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;

Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,

Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

La Segunda Lectura: Apocalipsis 7:9-17 Jesús, el cordero de Dios, sirve también como el pastor del pueblo de Dios. Nosotros sus ovejas hemos sido lavados en su sangre y purificados en su muerte.

9Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; 10y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. 11Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, 12diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.

13Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? 14Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. 16Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; 17porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y la mías me conocen. ¡Aleluya!

El Evangelio: Juan 10:22-30 Jesús, nuestro Buen Pastor, nos habla las palabras de vida eterna, y nosotros sus ovejas oímos su voz y lo seguimos con la confianza que nadie nos va a poder separarnos de él.

22Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, 23y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón. 24Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. 25Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; 26pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. 27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. 30Yo y el Padre uno somos.

HERMANOS LA RESURRECCION DE CRISTO NOS HIZO OVEJAS

Cada cuarto Domingo del tiempo de Pascua tenemos la bendición de meditar sobre una de las figuras más hermosas que encontramos en las Escrituras, el pastor y las ovejas, la mayoría de nosotros que vivimos en ciudades llenas de edificios, automóviles y muchos otros medios de transporte no estamos familiarizados con ir al campo y ver a pastores cuidando ovejas; pero como creyentes vemos que esta figura que es usada por nuestro Señor Jesucristo es de las más hermosas y donde se muestra realmente el amor sacrificial del cuidado que hace el pastor por cada una de las ovejas porque aún se pone en peligro su vida si es necesario librarlas y cuidarlas de ataques propinados por fieras.

Esto también nos recuerda que nosotros tenemos un doble llamado por la fe que tenemos en Cristo Jesús, somos ovejas y pastores; nos preguntaremos nosotros como podemos tener este doble oficio si estamos acostumbrados a escuchar que somos ovejas y que llamamos a algunos para que nos sirvan de pastores, pero en realidad es muy importante recordar que la Biblia nos da ese doble oficio a cada uno de nosotros, el Salmo 100:3 nos recuerda que somos sus ovejas Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Y cuando leemos a Pedro usa lo que conocemos como el llamado a ser sacerdotes, es decir, el llamado que tiene cada cristiano para enseñar la Palabra de Dios 9Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable, 1 Pedro 2:9. Necesitamos reconocer que este doble oficio es imposible llevarlo a cabo sin la ayuda del Espíritu Santo, es por medio de la tercera persona de la Trinidad que cada uno de nosotros nos apersonamos de este doble oficio el cual nos hace que seamos fieles al escuchar las Palabras de nuestro Buen Pastor y también nos hace que seamos ovejas y pastores en nuestras casas, en nuestros trabajos, en nuestra familia, con nuestros amigos y con el mundo entero. Pero también necesitamos reconocer que olvidamos lo que el Espíritu Santo hace en nosotros y no cumplimos este doble oficio por la presión del mundo; nosotros en muchas oportunidades no llevamos la bandera de ser ovejas y pastor a la vez porque el mundo nos ha conquistado, esto lo vemos cuando perdemos la autoridad moral; esto lo perdemos cuando nos hemos dejado llevar del pecado como cuando estamos en medio de un grupo de amigos compartiendo en lo social y nos dejamos llevar por el exceso del alcohol o caemos en repetir palabras soeces, también esto nos sucede cuando no somos buenos mayordomos en nuestras casas con el tiempo, el dinero y los dones que Dios nos ha dado, vemos como nuestros hijos y algunos familiares ven que no es prioridad en nuestras vidas la oración y el estudio de la Palabra de Dios; esto sucede cuando somos presionados en nuestros trabajos por compañeros para no cumplir el horario de trabajo o ser perezosos en realizar las funciones que nos han encomendado y cuando somos estudiantes también nos dejamos llevar de la presión de las clases al hacer trampa en los exámenes y siempre mentir para que los profesores no pongan notas malas y por último somos presionados por el mundo para copiar lo que en el mismo se hace como aprobar la eutanasia o estar a favor del aborto o ser expertos en desobedecer a las autoridades, y la lista puede seguir y necesitamos reconocer que no cumplimos con ninguna de los mandamientos dados por Dios y es por esto que pecados también para no cumplir ese doble oficio que nos ha dado de ser ovejas y pastor y merecemos ser desechados de este doble llamamiento en el infierno eterno.

No olvidemos que somos débiles al dejarnos llevar e impresionar por la presión que el mundo ejerce sobre nosotros pero esta misma presión la sufrió nuestro Señor Jesucristo, Juan nos hace mención de una fiesta que no fue instituida por Dios pero que los Judíos tenían la tradición de celebrarla, así como nosotros celebramos la fecha del día de la Reforma, esta fiesta también es conocida como la fiesta de las Luces. Ese era un día de fiesta nacional judío, en el que se celebraba la purificación del Templo, que fue llevada a cabo por Judas Macabeo en diciembre del año 165 a.C. En esa ocasión, las familias se reunían e iluminaban su hogar. Juan tenía que informarles a sus lectores que no son judíos que era invierno, por este motivo el evangelista menciona el lugar donde sucedió esta historia, el pórtico de Salomón que era parte del Templo original donde la gente se reunía con frecuencia. Ofrecía protección del frío del invierno. Jesús estaba caminando por allí, y por lo que parece, estaba instruyendo a la gente. Y fue en ese lugar donde Jesús recibió la presión del mundo, como sus enemigos se acercaron a atacarlo 24Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Al rodear a Jesús es un acto de intimidación, el cual ejerce presión, y esta tenía el objetivo de hacerle negar quien era verdaderamente, recordemos el mundo nos presiona y nosotros negamos que somos ovejas y pastores de Dios, en cambio Jesús no tuvo miedo a esta presión, Él por amor a cada uno de nosotros para ser perdonados por nuestro Dios soportó esta presión 25les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; 26pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. La respuesta que esta presión recibió fue la predicación de la Ley, Jesús no tuvo miedo de decirles a ellos la verdad de su estado espiritual, ellos no eran ovejas de Dios porque no creían en Él, ellos eran enemigos de Dios, estaban muertos espiritualmente.

Pero hoy estamos escuchando como cada uno de nosotros hemos sido librados de la presión del mundo y lo que nos mantiene alejados de esta presión es nuestro Pastor, 27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Y estas palabras nos dan seguridad porque nuestro Señor nos dirige en este mundo oscuro como dice el Salmo 23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Tanto el Evangelista Juan como David nos dice que encontramos seguridad en este mundo cuando nos presiona en la Palabra de Dios, ella es la que nos habla, ella es la que nos guía y es la que nos defiende en medio de los ataques de las fieras de este mundo, esta promesa que Jesús nos dice está muy ligada a lo que Pablo escribió a los Romanos cuando ellos también estaban sintiendo la presión de este mundo por medio del imperio, porque hemos sido librados de la presión que el mundo ejerce en nosotros en la muerte y resurrección de Jesús 31¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 32El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? 33¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 34¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. 35¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36Como está escrito:

Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;

Somos contados como ovejas de matadero.

37Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 8:31-39.

Esta Palabra que acabamos de escuchar nos recuerda que estamos en manos de nuestro Dios y cada vez que nos sintamos presionados en este mundo no vamos a ser servidores de él y del príncipe de este mundo que es Satanás, en medio de la presión vamos a recordar el amor de Dios para con cada uno de nosotros que nos trata por medio de Jesús como sus ovejas y pastores porque nosotros fuimos regalados por el Padre a Jesús 29Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Y también nosotros estamos respaldados por el mismo Dios 30Yo y el Padre uno somos. Y al entender esto nuestra prioridad va a cambiar, ya no nos dejaremos llevar por la presión del mundo sino que nos vamos a dejar guiar por la vara y el cayado de nuestro Buen Pastor, no vamos a perder el tiempo en las cosas de este mundo sino que las vamos a invertir en lo más importante en lo espiritual, haciendo tesoros en el cielo y esto lo hacemos dedicando cada día y cada momento el tiempo necesario para que seamos ovejas y pastores de nuestro Dios de tiempo completo, que el mundo vea en nosotros lo que realmente somos, Sal y Luz del mundo, que el mundo vea el amor ágape que tenemos entre nosotros y como Dios nos ha pulido a cada uno de nosotros, no tengamos miedo de mostrar las nuevas criaturas que el Espíritu Santo a creado en cada uno de nosotros, no tengamos miedo de enfrentarnos al mundo y sus presiones porque la promesa es clara, Jesús es nuestro Pastor y nada nos faltará. Amén

Los Himnos:

El Sermón:

El Predicador: El Liturgista:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

26 El buen Jesús es mi pastor

27 ¡Cristo es mi alegría!

28 El profundo amor de Cristo

30 Jesús es la roca

31 Manos cariñosas

33 Soy el camino

34 Salvador, Jesús amado

49 Con el buen Jesús andemos

81 Con Dios no temeremos

83 Con qué paternal cariño

84 Cristo, buen pastor, orienta

87 Oh, Dios eterno

Culto Cristiano:

159 Cristo Salvador, sé mi guiador

165 Hay una fuente

167 Nada puede faltarme

202 Oí la voz del Salvador

235 Como ovejas celebramos

239 El rey de amor es mi pastor

240 En Jesucristo

242 Jesús es mi pastor

244 Jesús, te necesito

245 Lejos de mi Padre Dios

246 Mi fe descansa en ti

250 ¡Oh Jesús, pastor divino!

251 ¡Oh, que amigo nos es Cristo!

405 Jesús es mi rey soberano

 

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