2019-05-05 – Pascua 03

Print Friendly, PDF & Email

El tercer domingo de la pascua

(Blanco)

Tema del día: Nuestro Señor resucitado apareció a varias personas en diferentes ocasiones para fortalecer su fe, y también para fortalecer la fe nuestra por medio de su testimonio.

La Colecta:  Oh todopoderoso y eterno Dios, ya que nos has asegurado del cumplimiento de nuestra salvación mediante la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, concédenos la voluntad para manifestar en nuestras vidas lo que profesamos con nuestros labios; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Hechos 9:1-19a La conversión de San Pablo. Nuestro Señor resucitado Jesucristo aparece a Saulo, el gran enemigo y perseguidor de la iglesia. En su gracia, nuestro Señor lo llama a la fe y lo designa como su instrumento escogido para predicar las buenas nuevas de salvación a los gentiles.

1Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, 2y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. 3Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; 4y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 5El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. 6El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. 7Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie. 8Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, 9donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.

10Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. 11Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, 12y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista. 13Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; 14y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. 15El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; 16porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre. 17Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. 18Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado. 19Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas.

El Salmo del Día: Salmo 67

Al músico principal; en Neginot. Salmo. Cántico.

1 Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga;

Haga resplandecer su rostro sobre nosotros;

Selah

2 Para que sea conocido en la tierra tu camino,

En todas las naciones tu salvación.

3 Te alaben los pueblos, oh Dios;

Todos los pueblos te alaben.

4 Alégrense y gócense las naciones,

Porque juzgarás los pueblos con equidad,

Y pastorearás las naciones en la tierra.

Selah

5 Te alaben los pueblos, oh Dios;

Todos los pueblos te alaben.

6 La tierra dará su fruto;

Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.

7 Bendíganos Dios,

Y témanlo todos los términos de la tierra.

La Segunda Lectura: Apocalipsis 5:11-14 En esta lectura, San Juan nos cuenta de otra visión que tuvo del Cristo glorificado, quien merece toda honra, gloria y alabanza.

11Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, 12que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. 13Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. 14Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Y se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría las Escrituras? ¡Aleluya!

El Evangelio: Juan 21:1-14 En su amor, Cristo apareció a sus discípulos una tercera vez y repitió un milagro que había hecho antes en su ministerio, probando a sus discípulos que era el mismo Jesús.

1Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera: 2Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. 3Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada.

4Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús. 5Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No. 6El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces. 7Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar. 8Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos.

9Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. 10Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar. 11Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió. 12Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor. 13Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado. 14Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.

LAS MANIFESTACIONES DE LA PASCUAL NOS ENSEÑA QUE JESÚS RESUCITO

Nosotros estamos familiarizados con la palabra manifestar, que es dejar ver algo; por ejemplo cuando sentimos cosas extrañas en nuestro cuerpo vemos la necesidad de ir al médico y de acuerdo a como se manifiesta nuestro cuerpo se determina la enfermedad que se esté padeciendo en ese momento, los analistas políticos al analizar cómo se mueve la política en su región o país ven como se está manifestando los pensamientos de las personas de acuerdo a sus gobernantes, y no podemos dejar de usar este término en los análisis económicos donde se pueden medir no solamente la situación de cada país sino en cómo se manifiesta la economía de cada persona. Entonces cuando hablamos usando la palabra manifestar tiene esa connotación de mostrar la realidad de una situación en especial y para nosotros cuando estamos estudiando las Escrituras esta palabra nos explica como Dios hecho hombre se manifestó dentro de nosotros.

Esto nos lleva al mismo jueves santo, cuando Jesús en la última cena, predicó un sermón a sus discípulos con el fin de despedirse de ellos ya que estaba pronto a su muerte y con el objetivo de mostrarles como el Espíritu Santo iba a seguir manifestándose a la iglesia; y el amor es la manifestación de Dios al mundo y como los creyentes iban a manifestarse también en amor no solamente en la iglesia sino también en medio de este mundo. Y en ese mismo sermón que Jesús les estaba predicando algunos de los discípulos tenían algunas preguntas, y les invito para que lean capítulo 14 de Juan encontraremos una pregunta que nos sirve de guía para entender la importancia de esta tercera vez que el Señor resucitado se presenta a sus discípulos 22Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?, Juan 14:22. Esta pregunta de Judas tiene dos partes que aprovecharemos para verla en nuestro mensaje para este día, la primera parte como se manifiesta el amor de Dios a los creyentes y la segunda parte como se manifiesta el amor de Dios a los incrédulos.

La única manera que Dios ha usado para manifestarse no solamente a los creyentes sino al mundo es su Palabra, hoy en día el diablo se ha concentrado en crear discusiones teológicas para saber que versión de las Escrituras podemos usar y demostrar que una es mejor que la otra, pero estas discusiones en sí mismas no son el problema, el problema se centra en que se olvida cual es el centro del mensaje de las Escrituras, Cristo es este centro del mensaje, Cristo es la respuesta a la pregunta de Judas (no el Iscariote), Cristo es la respuesta a los dos puntos que consideramos en este mensaje para el día de hoy de cómo se manifiesta a los creyentes y a los incrédulos.

Tal vez los discípulos ya se estaban acostumbrando a estar sin su Señor, los días y las horas sin su presencia hacia parte de su cotidianidad y es por esto que el escenario que nos muestra en este día es el mar; 1Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera: 2Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. 3Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada. Estos versículos nos llevan al principio cuando Jesús los llamo para ser sus discípulos, recordemos que el mar fue el lugar donde Jesús los encontró les llamó y ahora está usando este mismo escenario para manifestarse delante de ellos y creyeran que no estaban solos, la soledad puede llevar al hombre creer que Dios lo ha olvidado, la soledad la usa el diablo para darnos desconfianza hacia Dios, con frecuencia escuchamos que estamos deprimidos y por eso se manifiestan enfermedades en nuestros cuerpos, escuchamos con frecuencia que no queremos compartir con hermanos en la fe porque nos sentimos defraudados, con frecuencia dejamos que la soledad sea nuestra consejera en asuntos materiales y espirituales en este mundo. Y cada vez que esto nos pasa necesitamos recordar que es un pecado en contra del primer mandamiento porque dejamos de confiar en Dios y confiamos en las cosas terrenales que nos dan seguridad y que no nos hace sentir solos, es por eso que muchos han preferido unirse a clubes sociales, caen en las drogas o el alcohol o buscan otras maneras de reemplazar a Dios, y nuestra naturaleza pecaminosa tiende en momentos de soledad a alejarnos de Dios.

Pero vemos la respuesta de la pregunta de Judas (no el Iscariote) y la respuesta de Dios a nuestro pecado en Jesucristo, 4Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús. 5Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No. 6El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces. Jesús se les presentó de esta manera a estos siete discípulos para que supieran que no estaban solos, los peces que recogieron es la evidencia que el amor de Dios estaba con ellos y hoy para nosotros es muy importante leer que Jesús resucitado se presentó delante de sus discípulos porque nos da la seguridad del perdón de los pecados en contra del primer mandamiento y de todos nuestros pecados en la vida perfecta que Jesús llevó. Esto nos muestra que Dios sí aceptó el sacrificio de Cristo con su sufrimiento y muerte y esto también nos muestra lo cercano que Jesús esta y nos hizo a cada uno de nosotros con Dios aún en nuestros momentos de soledad porque por la obra de Cristo Jesús podemos ver con toda confianza el texto de Isaías que nos dice No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Isaías 41:10; y es lo mismo que Juan nos muestra en el pasaje para el día de hoy como nosotros no vamos a temer en los momentos de soledad, así como lo hicieron sus discípulos también 7Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar. 8Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos. El Espíritu Santo quiere que seamos al igual que Pedro en los momentos de soledad cuando sabemos por medio de la Palabra que Jesús está con nosotros y en nosotros; es muy importante tener esta seguridad, ÉL está con nosotros porque está en todos lados, pues es Dios; y está dentro de nosotros porque el Espíritu Santo hace que seamos el templo del Dios vivo y esto solamente sucede en los que se ha puesto la fe en Cristo Jesús, vemos la manifestación de Jesús en nuestras vidas por su amor que nos da la seguridad que no solamente estaremos en el cielo el día que muramos con nuestras almas, sino que resucitaremos para estar en cuerpo y alma a su lado por toda la eternidad.

Pero la manifestación de Jesús no solo se limitó a mostrarles que es Dios resucitado y que actúa para el bien sus hijos, también se mostró con su grande amor en compartir más íntimamente con sus discípulos, para todas las tradiciones de los hombres del mundo entero invitar a una persona a compartir los alimentos es una muestra de que esa persona es muy importante y es lo mismo que hizo Jesús, mostró la importancia que es para Él sus discípulos y aún nosotros su iglesia 9Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. 10Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar. 11Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió. 12Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor. 13Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado. Este es un acto de compañerismo, nos recuerda como los cristianos no solamente se reúnen en compañerismo para los alimentos, sino que también lo hacemos alrededor del sacramento del Altar, esta es la expresión máxima donde la iglesia muestra que es una con Dios, este compañerismo nos recuerda lo importante que hemos sido para Dios ya que nos dice que somos uno entre nosotros y somos uno con Él.

Este tiempo de pascua es muy importante para que como iglesia no nos sintamos solos en medio de este mundo que está lleno de pecado, es necesario que sintamos a un Dios muy cercano que mostró su cercanía a sus apóstoles, su iglesia en ese momento 14Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos. Y la mejor cercanía que tenemos con nuestro Dios son las Escrituras, no dejemos de escudriñarlas porque allí vemos como Dios se ha manifestado a creyentes e incrédulos y mostrara esa diferencia total cuando venga por segunda vez donde se cumplirá lo que nos dice Apocalipsis 1:7 He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén. Ese día veremos el resultado de los que creyeron en el perdón de los pecados dados por la vida perfecta de Cristo y en su sangre preciosa que serán puestos a la derecha y los que no creyeron serán condenados eternamente en cuerpo y alma, pero vemos el amor de Dios para con los incrédulos porque aún no ha venido por segunda vez y tiene misericordia con ellos usándonos a nosotros para que sigamos disfrutando de las manifestaciones de nuestro Dios por medio de su Palabra que nos mantendrá unidos a Él hoy y siempre y compartamos esta unión para los que no han creído en Él, amén.

Los Himnos:

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

19-23 Los himnos para la Resurrección

45 Fortalece a tu Iglesia

56 Alzad la cruz

98 ¡Muerte! ¿dónde está tu horror?

105 Acuérdate de Jesucristo

108 Esta es la fiesta

Culto Cristiano:

38 Jesús divino

69-77 Los himnos para la Pascua de Resurrección

78 De mil arpas y mil voces

82 A Cristo proclamad

264 Grato es contar la historia

335 ¡Cristo vive!

336 Del sepulcro tenebroso

Print Friendly, PDF & Email

Comentarios

Comentarios