2019-02-24 – Epifanía 07

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El séptimo domingo después de epifanía

(Verde)

Tema del día: El Señor de la epifanía en su amor nos ha perdonado todos nuestros pecados y ahora quiere que nosotros con corazones agradecidos amemos y perdonemos a nuestros prójimos, incluyendo a nuestros enemigos.

La Colecta: Oh Señor, te suplicamos que guardes continuamente a tu iglesia y familia en tu verdadera religión, para que los que se afirman solamente en la esperanza de tu gracia celestial sean defendidos siempre por tu gran poder; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Génesis 45:3-8,15 Aunque sus hermanos lo había maltratado y vendido en esclavitud, José muestra su amor para con ellos al decirles quien realmente era y como Dios había controlado todo para el bien de ellos.

3Y dijo José a sus hermanos: Yo soy José; ¿vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él.

4Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. 5Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. 6Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega. 7Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. 8Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.

15Y besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos; y después sus hermanos hablaron con él.

El Salmo del Día: Salmo 103

Salmo de David.

1 Bendice, alma mía, a Jehová,

Y bendiga todo mi ser su santo nombre.

2 Bendice, alma mía, a Jehová,

Y no olvides ninguno de sus beneficios.

3 El es quien perdona todas tus iniquidades,

El que sana todas tus dolencias;

4 El que rescata del hoyo tu vida,

El que te corona de favores y misericordias;

5 El que sacia de bien tu boca

De modo que te rejuvenezcas como el águila.

6 Jehová es el que hace justicia

Y derecho a todos los que padecen violencia.

7 Sus caminos notificó a Moisés,

Y a los hijos de Israel sus obras.

8 Misericordioso y clemente es Jehová;a

Lento para la ira, y grande en misericordia.

9 No contenderá para siempre,

Ni para siempre guardará el enojo.

10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades,

Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.

11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra,

Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.

12 Cuanto está lejos el oriente del occidente,

Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.

13 Como el padre se compadece de los hijos,

Se compadece Jehová de los que le temen.

14 Porque él conoce nuestra condición;

Se acuerda de que somos polvo.

15 El hombre, como la hierba son sus días;

Florece como la flor del campo,

16 Que pasó el viento por ella, y pereció,

Y su lugar no la conocerá más.

17 Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen,

Y su justicia sobre los hijos de los hijos;

18 Sobre los que guardan su pacto,

Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.

19 Jehová estableció en los cielos su trono,

Y su reino domina sobre todos.

20 Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles,

Poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra,

Obedeciendo a la voz de su precepto.

21 Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos,

Ministros suyos, que hacéis su voluntad.

22 Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras,

En todos los lugares de su señorío.

Bendice, alma mía, a Jehová.

La Segunda Lectura: 1 Corintios 15:35-38a,42-49 Por medio de la resurrección de Jesucristo, tenemos la garantía de que nuestros pecados están perdonados y de que resucitaremos también en el fin del mundo. En aquel día, nuestra carne pecaminosa será transformada en un cuerpo santo y glorioso, como el de Cristo.

35Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? 36Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. 37Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; 38pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo.

42Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. 43Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. 44Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. 45Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. 46Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. 47El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. 48Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. 49Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Sean compasivos, así como su Padre es compasivo. ¡Aleluya!

El Evangelio: Lucas 6:27-38 Motivados por el amor que Cristo nos ha mostrado y usando su amor como el modelo, qué amemos y perdonemos a todos, incluyendo a nuestros enemigos.

27Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; 28bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. 29Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. 30A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. 31Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.

32Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. 33Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. 34Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. 35Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. 36Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.

37No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. 38Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

LA EPIFANÍA NOS ENSEÑA CUAL ES NUESTRA ACTITUD FRENTE AL MUNDO

El Idealismo es una tendencia donde se considera el mundo y la vida de acuerdo con unos modelos de armonía y perfección ideal que no se corresponden con la realidad. Esto lo pueden creer muchos al escuchar o leer el evangelio que nos reúne en este día, pero no podemos olvidar que estas palabras las dijo Jesús, Dios hecho hombre, y Él conoce muy bien la realidad del mundo, no solamente pasado sino lo más importante el mundo actual; Él sabe muy bien cómo está el mundo en este momento donde el egoísmo y la avaricia tienen un lugar privilegiado en el corazón del hombre y esto lo vemos reflejado en la realidad que vivimos donde solo vemos venganza, asesinatos, odios, robos entre otras cosas más. Nuestro Señor Jesucristo no está pidiendo cosas imposibles de lograr, no necesitamos hacer un plan de 30 días para lograr hacer lo que Jesús nos dice en estas palabras porque Jesús está hablando a personas en las cuales el Espíritu Santo vive y además el fruto que produce en cada uno de nosotros los que creemos en el mensaje de la Epifanía de Jesús, la manifestación de Jesús como el Salvador de todo el mundo, y la Escritura es muy clara al mostrarnos la motivación para hacer las cosas que Jesús nos menciona en este evangelio porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Romanos 5:5. Nosotros no podemos ver el Amor como una simple actitud del cristiano, necesitamos verla como es, un don de Dios que nos ha dado a cada uno de nosotros para poder cumplir su deseo que seamos Sal y Luz del mundo.

El amor que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros le conocemos bien porque nosotros hemos sido bendecidos por ese amor 9En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 10En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 1 Juan 4:9-10. Conocemos del amor de Dios en la cruz del calvario donde el castigo que nosotros merecemos por nuestro pecado lo recibió su Hijo Jesucristo y también conocemos de este amor en la vida perfecta de Cristo quien sí cumplió lo que Dios exige de cada uno de nosotros, ser perfectos. Por este motivo Lucas inicia haciendo énfasis en estas palabras 27Pero a vosotros los que oís, os digo, es claro que nuestro Señor está hablando frente a personas que están vivas espiritualmente como lo somos cada uno de nosotros, entonces esto quiere decir que es un cumplimiento de lo que Pablo enseña en Efesios 2:10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. También en otro pasaje de las Escrituras nos dice 19¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. 1 Corintios 6:19-20, en otras palabras hacer lo que nuestro Señor Jesucristo nos manda es algo muy normal para el cristiano, porque no podemos ser igual al mundo incrédulo 32Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. Aquí vemos una gran diferencia entre nosotros y el mundo, el amor del mundo es de conveniencia, egoísta, solo ama a quienes se lo merecen y si nosotros pecamos siendo exclusivos en dar este amor ágape, pues es una prueba que no hemos entendido, ni creído el Amor de Dios para con nosotros como lo leímos en 1 Juan 4. Podemos decir que no amar o amar como lo hace el mundo es un acto de incredulidad, por esto no es difícil que cada uno de nosotros amemos a nuestros enemigos. Sabemos que los incrédulos no nos aman, ellos quieren ver nuestra caída y esto lo hacen aborreciéndonos y maldiciéndonos y calumniándonos, estas situaciones la vivió y la vive la iglesia hoy en día donde por el hecho de no seguir las corrientes de este mundo somos atacados de muchas maneras; pero la respuesta que Jesús quiere que demos a ellos es algo que nosotros estamos acostumbrados hacer, hacemos el bien, bendecimos y oramos por ellos.

Nuestro Señor Jesucristo ilustra varios ejemplos que tal vez eran muy familiares para sus discípulos y los cuales ellos estaban llamados a practicar esta enseñanza  29Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. 30A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. 31Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos. Jesús usa ejemplos donde no es fácil un comportamiento de una persona, es decir, son situaciones hostiles donde la actitud más fácil es responder de la misma manera en la cual sea la persona atacada. Pero es ahí donde somos Sal y Luz del mundo, es en los momentos hostiles de nuestra vida donde mostramos de que estamos hechos espiritualmente, es en estos momentos donde Pablo resume todo esto en estas palabras ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados? 1 Corintios 6:7.

Dios quiere que nosotros seamos la muestra de su Amor que derramo por cada uno de nosotros en la Cruz de Cristo en este mundo y es por esto que nuestro chip ha sido cambiado de uno lleno de amor condicional, egoísta y avaro por un amor ágape y es por este motivo que vemos esta diferencia entre el mundo y nosotros los hijos de Dios 33Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. 34Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. 35Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. 36Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. La misericordia que Dios nos ha dada es la misma que ÉL quiere que cada uno de nosotros demos a este mundo, el don del Amor Ágape y la Generosidad nos lleva a que demostremos nuestro amor en poner las necesidades de los demás por encima de las nuestras, nuestro Señor quiere que la vocación de servicio que tenemos cada cristiano la llevemos a cabo en medio de este mundo egoísta y hostil.

La última parte que Jesús enseña a sus Apóstoles y a cada uno de nosotros en este día en muchas ocasiones ha sido malinterpretada por personas que dicen ser cristianas pero no quieren arrepentirse de sus pecados, estos usan mal el termino de no juzgar, esta sección es muy diferente al oficio de las llaves donde Dios nos llama a buscar al hermano perdido. Jesús quiere que nosotros no estemos en una actitud de crítica frente a los demás 37No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. Nuestro Dios no quiere que ninguno de nosotros seamos expertos en criticar a los demás, que nos creamos que seamos mejores que ellos; Dios no quiere que tengamos una actitud de estar condenando y juzgando a las personas desde nuestra perspectiva pecaminosa, al contrario quiere que vivamos en ese perdón que nos ha dado, que practiquemos las palabras de nuestra oración en el Padre Nuestro perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, en vez de sentirnos mejores que otros vamos a perdonar a todo aquel que lo necesite y que el mundo lleno de odio conozca del verdadero perdón que se nos ha dado y el cual ofrecemos a los demás y como Él nos usa en contra del egoísmo y la avaricia siendo generosos 38Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir. Jesús utiliza una imagen sacada del mundo comercial. El mercader primero pone el grano en una vasija que usa como medida, lo presiona, lo agita y permite que rebose; después la vacía en “vuestro regazo”, es decir, en el manto que servirá como bolsa para llevar el grano a casa. Esa es la generosidad que disfrutará el discípulo que es generoso.

No olvidemos que nosotros somos Embajadores de Dios en la tierra y más que una responsabilidad al vivir como Dios quiere que lo hagamos es la manera de mostrar nuestra propia Epifanía que ha sido manifestada a cada uno de nosotros ya que este último Domingo de este tiempo tenemos la bendición de Dios para que el mundo conozca a su iglesia y como ella es el reflejo de Dios en el mundo. Amén

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

27 Cristo es mi alegría

28 El profundo amor de Cristo

31 Manos cariñosas

51 Dios de gracia, Dios de gloria

52 Hermanos cantad

53 Seguidme a mí, dice el Señor

55 Serviremos al Señor

76 ¡Oh amor de Dios!

88 Sublime gracia

Culto Cristiano:

47 Cristo vida del viviente

54 ¿Vives triste y angustiado?

133 Amémonos hermanos

202 Oí la voz del Salvador

205 Venid pecadores

218 Tu sangre, ¡oh Cristo!

219 Roca de la eternidad

225 Por gracia sola yo soy salvo

229 Tal como soy de pecador

240 En Jesucristo se halla la paz

 

 

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