2019-02-17 – Epifanía 06

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El sexto domingo después de epifanía

(Verde)

Tema del día: Jesús se manifiesta como el Señor que bendice a su pueblo.

La Colecta: Oh Señor, te suplicamos que escuches misericordiosamente los ruegos de tu pueblo y le concedas que comprenda y discierna sus deberes, haciendo que tu gracia y virtud le muevan a cumplirlos con fidelidad; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Jeremías 17:5-8 Usando las palabras del Salmo del Día y hablando por medio del Profeta Jeremías, Dios condena a todos los pecadores que rechazan a él, pero bendice a todos los que en él creen. Darán fruto como un árbol plantado junto a aguas.

5Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. 6Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.

7Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. 8Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

El Salmo del Día: Salmo 1

1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,

Ni estuvo en camino de pecadores,

Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;

2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia,

Y en su ley medita de día y de noche.

3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,

Que da su fruto en su tiempo,

Y su hoja no cae;

Y todo lo que hace, prosperará.

4 No así los malos,

Que son como el tamo que arrebata el viento.

5 Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio,

Ni los pecadores en la congregación de los justos.

6 Porque Jehová conoce el camino de los justos;

Mas la senda de los malos perecerá.

La Segunda Lectura: 1 Corintios 15:12,16-20 ¡Qué consuelo nos da la resurrección de Jesucristo! Dado que él vive, nosotros también viviremos.

12Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?

16Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; 17y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. 18Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. 19Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.

20Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. ¡Aleluya!

El Evangelio: Lucas 6:17-26 Nuestro Señor Jesucristo da muchas bendiciones físicas y espirituales y nos enseña que las más importantes de sus bendiciones son el perdón de los pecados y la vida eterna. El confiar en las bendiciones terrenales solo trae felicidad temporal. En Jesucristo se halla eterna felicidad.

17Y descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades; 18y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados. 19Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos.

20Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.

21Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.

22Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. 23Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas.

24Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo.

25¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis.

26¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas.

LA EPIFANIA NOS LLAMA BIENAVENTURADOS

¿Por qué soy cristiano? ¿Por qué es mi necesidad estudiar las Escrituras? ¿Por qué es tan importante congregarme con frecuencia? Tal vez muchos tengan respuestas diferentes a estas preguntas, pero en realidad encontraremos que solo hay una respuesta para responder estas tres preguntas. Todo este tema del día de hoy nos habla y nos reforzara para hablar más de nuestra identidad espiritual, es decir, porque somos cristianos y porque nos reunimos a escuchar la Palabra de Dios con todas estas personas que llamamos hermanos.

Para todo ser humano es importante dos cosas en su vida, la material y la espiritual, pero cuál de estas dos cosas debe predominar, o estas dos cosas deben ser iguales o en porcentajes diferentes; para poder entender la relación entre lo material y lo espiritual este pasaje bíblico también nos ayudará a entender cuál de estas dos partes necesita predominar en nuestras vidas como creyentes.

Jesús muchas veces en sus predicaciones habla solo a creyentes, en otras a incrédulos y en otras a los creyentes e incrédulos; pero en esta oportunidad solo le está hablando a sus Apóstoles, en otras palabras este mensaje esta expresado solo a creyentes. En este tiempo de Epifanía hemos meditado sobre la obra de Jesús manifestándose al mundo como el Mesías esperado. Lucas ya nos muestra un escenario diferente, nos lleva más allá de la sinagoga judía porque el mensaje para hoy comienza diciendo 17Y descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades; 18y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados. 19Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos. Lucas primera vez que nos habla de ciudades costeras que son pobladas por Gentiles, Tiro y Sidón, pero todos ellos que estaban allí para oír la Palabra de Dios tenían la certeza que Jesús era el Cristo esperado porque no solamente escuchaban su Palabra sino que también creían que era Dios por el hecho de tener la confianza de ser sanados de todas sus enfermedades y Lucas nos muestra la diversidad de personas que estaban escuchando a Jesús, judíos y gentiles; y también Jesús aprovechó este momento para presentar a la multitud a los 12 que había escogido para darles una instrucción personalizada e intensiva para que siguieran predicando el mensaje del Reino de Dios. Esta porción de la Palabra para el día de hoy nos muestra parte de esa enseñanza que Jesús dio particularmente a sus Apóstoles y que es muy útil para cada uno de nosotros que también tenemos el llamado de ser testigos de Jesús.

El versículo 20 es muy claro al mostrarnos que el mensaje es solo para creyentes 20Y alzando los ojos hacia sus discípulos, las palabras que les iba a decir consiste en una enseñanza clara que muestra el deseo que la vida espiritual de todo creyente predomine, Jesús está haciendo un contraste del creyente y el incrédulo usando dos palabra que son totalmente antónimas Bienaventurados y el Ay que es una expresión de advertencia o denuncia. Tal vez estemos familiarizados con estas Bienaventuranzas que fueron predicadas por Jesús en el sermón del monte, pero ahora las está usando exclusivamente para sus apóstoles, les quiere enseñar como a cada uno de nosotros la necesidad de predominar más la vida espiritual que la material, encontramos que hay un contraste entre las 4 bienaventuranzas y los 4 Ayes, el mensaje es muy claro, Jesús quiere que todo aquel que le sigue le dé prioridad a su vida espiritual, por este motivo al hablar de los pobres, los que tienen hambre, los que lloran y los que son perseguidos, no está hablando en sentido material de las cosas como muchos quieren mostrar y predicar que Dios esta solamente con los que son pobres o los que sufren hambruna y constantemente tienen sufrimientos, ese es el mensaje retorico de muchos sacerdotes, pastores y el mundo que cree que la felicidad está en las cosas materiales que se pueden conseguir en este mundo y Jesús nos enseña que la felicidad no depende de cómo estemos en este mundo sino en lo que nos espera en la eternidad.

Jesús nos habla en este pasaje de la felicidad que tendremos en el cielo, en esta vida podemos ser pobres y odiados, estar hambrientos y tristes. Sin embargo, cuando lleguen días así, él nos exhorta a que nos regocijemos y a que salten de gozo “porque nuestra recompensa es grande en los cielos”. Antes de enseñarles acerca de cómo se deben conducir en este mundo, Jesús pone ante los discípulos la meta principal que es el cielo y nos recuerda el sentido espiritual de estas palabra también empezando por la pobreza que hay en nuestro corazón, pobreza espiritual por el pecado que mora dentro de nosotros y sólo Dios puede cambiar nuestro corazón como lo enseña con el profeta Ezequiel 11:19-20 19Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, 20para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios. El corazón de piedra que era nuestra incredulidad y nuestra muerte espiritual por el pecado fue cambiado por un espíritu nuevo producido por la obra del Espíritu Santo 14Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; 15y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. 2 Corintios 5:14-15, vemos la unidad de la Palabra al mostrar como nuestro corazón pobre espiritual nuestro Dios lo cambio por un corazón que solo vive para Él y por cambiar nuestro corazón pobre nos recuerda que no importa como es nuestra vida material aquí, porque si creemos que la felicidad esta en las cosas materiales como el dinero Él mismo nos dice 24Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo. Sabemos por las Escrituras que los ricos no van al infierno por ser ricos, este pasaje muestra cual es el problema de que cualquiera de nosotros y sus apóstoles confiaran en la riqueza, porque encuentran en ella consuelo, es decir confían en su riqueza y no en Dios, un dato importante para entender esta palabra consuelo en este contexto, nosotros sabemos que el Espíritu Santo es nuestro Consolador y la palabra que aparece en el griego es la misma que usamos al decir Paracleto, entonces es muy claro que hacer de la riqueza un consuelo no lleva a la vida eterna y como cristianos sabemos que las riquezas solo sirven para el mantenimiento en este mundo y no para dar felicidad ya que nuestra verdadera felicidad esta en los cielos, ya que Jesús nos dice porque vuestro es el reino de Dios.

Nuestro Señor Jesucristo también habla del hambre y una vez más necesitamos verlo en los dos sentidos, Jesús no está diciendo que si entramos en largas horas absteniéndonos de comer vamos a ser recompensados, simplemente vuelve y nos recuerda que no importa lo que suframos en este mundo porque la felicidad no está en comer grandes y estupendos banquetes, la verdadera hambre es la espiritual, por esto nos advierte 25¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados! porque tendréis hambre. Muchos creen que están saciados espiritualmente, que no necesitan para tener una relación con Dios las Escrituras, por eso no se congregan, no estudian la Biblia, no les importa el cuidado especial que Dios da a las almas por medio de su Palabra, esto nos recuerda como el Diablo tentó a Jesús estando en el desierto 3Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. 4El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Mateo 4:3­; El Diablo sabe que una de las grandes debilidades que tiene el hombre es la alimentación y más cuando carece de ella, y cuando estudiamos en las Escrituras el tema de los 4 jinetes del Apocalipsis aprendemos que uno de ellos tiene que ver con la escases de alimento que hay en el mundo 5Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. 6Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino. Apocalipsis 6:5-6. Pero pecamos cuando confiamos más en la comida que en Dios y es por Jesús que nuestro pecado es perdonado, porque Él como nuestro sustituto no peco en medio de su hambruna y le contesto al tentador No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Y es por este motivo que hoy Dios nos dice 21Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados.

Este pasaje nos recuerda que nuestras lágrimas por culpa de nuestro pecado que nos trae sufrimientos en este mundo como la enfermedad y la muerte por la obra de Cristo tenemos la promesa de que esto en el cielo no lo tendremos más 4Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor;  porque las primeras cosas pasaron. Apocalipsis 21:4; Jesús quiere que no perdamos nuestra mirada al cielo ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis. Esto nos recuerda la felicidad que nos trae el pecado, lamentablemente eso es lo que sucede cada vez que alimentamos nuestra carne, preferimos mejor gozar con el pecado pero si no tenemos en mente la obra redentora de Cristo para tener un arrepentimiento verdadero seremos juzgados sin Cristo y perderíamos la Salvación. El pecado a nosotros nos duele, produce lágrimas en nosotros y nos hace recordar el precio de nuestra Salvación 18 pues ya sabéis que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir (la cual recibisteis de vuestros padres) no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación. 1 Pedro 1:18-19.

Ahora que sabemos que la verdadera felicidad está en la vida espiritual, que ella es la que predomina en nuestras vidas con nuestra frente en alto vamos a recordar esta otra bendición 22Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. Es un honor saber que nos aborrecen porque decimos no al pecado, cuando nos persiguen porque enseñamos la sencilla verdad del Evangelio, porque el Espíritu Santo nos cuida de que no caigamos en el pecado de negar nuestra fe y a nuestro Dios 26¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas. Es fácil estar al mismo nivel de los incrédulos aceptando sus vidas y sus pecados, pero nosotros confesamos el nombre de Jesús con palabras y hechos porque Él nos ha prometido 32A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Mateo 10:32.

Hoy es un día para recordar que nuestra verdadera felicidad no está en las cosas que vivamos o no vivamos en este mundo, Cristo es nuestra felicidad completa viviendo y creyendo en esta promesa 23Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas. Amén

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

28 El profundo amor de Cristo

31 Manos cariñosas

34 Salvador, Jesús amado

48 Busca primero el reino de Dios

051 Dios de gracia, Dios de gloria

82 Bien sé en quien yo creo

83 Con qué paternal cariño

87 Oh, Dios eterno

Culto Cristiano:

165 Hay una fuente

193 De boca y corazón

195 Alma bendice

197 ¡Gloria a Dios!

202 Oí la voz del Salvador

220 A Dios obedecen

240 En Jesucristo se halla la paz

259 Tu vida, ¡oh Salvador!

 

 

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