2018-11-11 – Pentecostés 23

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El vigésimo tercer domingo después de pentecostés

(Verde)

Tema del día: En este mundo estamos rodeados por el sufrimiento y la tristeza. Pero nuestro Dios misericordioso nos librará de este mundo de lágrimas para estar con él para siempre en el cielo. Tenemos esta salvación por medio de nuestro Salvador misericordioso Jesucristo. Es por eso que podemos tener paz y paciencia en medio del sufrimiento y aún más cuando vemos las promesas de Dios que nos protegerá y nos cuidará en esta vida.

La Colecta: Te suplicamos, Dios todopoderoso, que nos enseñes a no poner confianza en nuestros propios méritos, para no ser traídos según la severidad de tu juicio, sino según tu misericordia; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Jeremías 31:7-9 Por causa de sus pecados, los judíos iban a ser llevados a Babilonia en cautiverio, pero el profeta Jeremías anima a la gente a regocijarse, porque su Dios misericordioso no los abandonaría, sino los llevaría de nuevo a la tierra prometida. Nosotros también, por causa del pecado (el nuestro y el pecado del mundo) sufrimos aquí en este mundo, pero nuestro Dios misericordioso llevará a todos los que creemos en él a la tierra prometida en el cielo.

7Porque así ha dicho Jehová: Regocijaos en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo a la cabeza de naciones; haced oír, alabad, y decid: Oh Jehová, salva a tu pueblo, el remanente de Israel. 8He aquí yo los hago volver de la tierra del norte, y los reuniré de los fines de la tierra, y entre ellos ciegos y cojos, la mujer que está encinta y la que dio a luz juntamente; en gran compañía volverán acá. 9Irán con lloro, mas con misericordia los haré volver, y los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy a Israel por padre, y Efraín es mi primogénito.

El Salmo del Día: Salmo 126

Cántico gradual.

1 Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion,

Seremos como los que sueñan.

2 Entonces nuestra boca se llenará de risa,

Y nuestra lengua de alabanza;

Entonces dirán entre las naciones:

Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.

3 Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros;

Estaremos alegres.

4 Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová,

Como los arroyos del Neguev.

5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.

6 Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla;

Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.

La Segunda Lectura: Hebreos 5:1-10 Tenemos un gran Sumo Sacerdote que intercede por nosotros con Dios, el cual, con su muerte inocente en la cruz, ganó por nosotros entrada con Dios en el cielo.

1Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios se refiere, para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados; 2para que se muestre paciente con los ignorantes y extraviados, puesto que él también está rodeado de debilidad; 3y por causa de ella debe ofrecer por los pecados, tanto por sí mismo como también por el pueblo. 4Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón.

5Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo:

Tú eres mi Hijo,

Yo te he engendrado hoy.

6Como también dice en otro lugar:

Tú eres sacerdote para siempre,

Según el orden de Melquisedec.

7Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. 8Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 9y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; 10y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! El Señor me librará de toda obra mala y me traerá a salvo a su reino. ¡Aleluya!

El Evangelio: Marcos 10:46-52 Así como Cristo tenía misericordia de Bartimeo el ciego, también siempre la tendrá de nosotros en nuestras necesidades. Y entonces, qué siempre confiemos en la providencia y promesa de nuestro Dios misericordioso.

46Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. 47Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! 48Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! 49Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. 50El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. 51Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. 52Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.

 

ESTEMOS CONFIADOS PORQUE EL ESPIRITU SANTO NOS DA CONFIANZA EMOCIONAL

Luz y oscuridad, son dos palabras que también muestra dos clases de vidas, cuando pensamos en estas dos palabras recuerdo que a muchos de nosotros no nos gusta vivir en oscuridad, recuerdo que vivía con mi familia en otra ciudad diferente a la que vivo hoy en día y casi siempre los fines de semana pasábamos a oscuras en nuestra casa, no sabíamos el motivo por el cual quitaban la luz cada sábado, pero lo que si recuerdo es que nos tocaba buscar una vela y reunirnos alrededor de ella tratando de tener un poco de luz. Las personas que son físicamente ciegas tienen una manera de vivir sorprendente, aunque hoy en día en las calles de las ciudades tienen muchas ayudas para poder desplazarse vemos como hoy en día aún hay personas que no tienen misericordia de estas personas, hace poco había un video en las redes sociales en un sistema de transporte metro y una mujer empujo a un ciego porque creyó que este le iba a tocar o hacer algo indebido. Y tal vez podemos contar muchas historias de las cosas que hemos vivido en medio de la oscuridad. Igualmente hoy en día con el tema de la intolerancia se ha vuelto de moda evitar usar términos como oscuro para el mal y blanco para lo bueno por el tema de la discriminación, pero realmente nosotros como creyentes tenemos que entender y no olvidar de la oscuridad en la cual vivíamos cada uno de nosotros la cual la única promesa y camino que nos llevaba era al infierno para estar con el diablo por toda la eternidad.

Este evangelio no solamente nos presenta a un hombre con una limitación física que era el de no ver, sino que en medio de su limitación física tenía una luz espiritual que lo guio a gritar como le vemos en este versículo 47Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Esta luz espiritual que lo llevó a gritar estas palabras con denuedo se llama la FE, la cual fue puesta en su corazón al escuchar de quien era Jesús, este creyente Bartimeo hijo de Timeo que solamente por su limitación física podía vivir de la mendicidad era un ciudadano de Jericó, esta ciudad tiene mucha historia Bíblica por todos los acontecimientos que pasaron allí mostrados en el Antiguo y Nuevo Testamento. Fue por Jericó que empezó la conquista del pueblo de Israel a la tierra prometida, ese lugar que estaba en oscuridad espiritual empezó Dios a mostrar su luz con el poder de su Palabra a todas las personas que vivían allí y habían personas al igual que Bartimeo que escucharon y creyeron en la Palabra de Dios como esta mujer Rahab que vivía en una casa sobre la muralla de Jericó y protegió a los espías enviados por los israelitas, a los cuales escondió “entre los manojos de lino que tenía puestos en el terrado”. Cuando el rey de la ciudad envió a buscarlos, Rahab despistó a las autoridades. Habló con los espías haciendo una asombrosa confesión de fe en Jehová y pidiendo protección para ella y su familia, lo cual le fue prometido. Hizo escapar a los espías, que bajaron por “un cordón de grana” desde el muro. Los enviados de Josué le dijeron que cuando se realizara la conquista pusiera ese cordón en la ventana, una señal de que allí vivía una persona amiga del pueblo de Dios. Así lo hizo y logró salvarse con toda su familia (Josué. 2:1–24; 6:25). Y ahora vemos como nuestro Señor Jesucristo antes de entrar triunfalmente a Jerusalén pasó por este lugar para seguir mostrando su poder como Dios y Salvador del mundo.

La FE de Bartimeo lo llevó a hacer muchas cosas en ese instante al darse cuenta que Jesús pasaba por ahí, no le importó la oposición que sufrió como lo escuchamos de este evangelio 48Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Nosotros tenemos la misma LUZ que guio a Bartimeo a acudir a Jesús, nosotros acudimos a Dios en medio de las oposiciones que sufrimos en este mundo como la soledad, enfermedad, problemas familiares y recordamos las palabras del Salmo 121:1 Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Pero no somos persistentes en esperar la ayuda de Dios, no tenemos confianza emocional para esperar su ayuda y dejamos de implorar ayuda a nuestro Dios y mejor confiamos en el hombre, solamente queremos que nuestra dificultad sea arreglada en el momento que deseamos y esta falta de confianza emocional nos lleva a visitar brujos, a endeudarnos más de lo que estamos, a dejar de congregarnos y hasta dejamos de orar y es donde viene la frase conocida “estoy desanimado”. Pero hoy vemos con este poderoso evangelio como Dios por Jesús no nos deja solos, así como actúo con Bartimeo 49Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. 50El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. 51Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. 52Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino. Actúa con cada uno de nosotros de la misma manera, a este hombre le dio la vista para que no solamente dejara de mendigar sino para que pudiera ver a su Señor y Salvador y su fe ha sido reconocida como lo estamos haciendo en este momento por medio del evangelista Marcos.

Nosotros tenemos vista espiritual por Jesús, dice la carta a los Hebreos 5:7 Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Este pasaje nos enseña como Jesús también en su naturaleza humana clamo viendo a los montes en momentos de su angustia, Él si tuvo confianza emocional en el Padre perfectamente por amor a cada uno de nosotros, sus ruegos y súplicas constantes con clamor y lágrimas fue oído por el Padre por la perfección de Jesús y es esto lo que nos asegura a cada uno de nosotros hoy que también podemos confiar en Dios y dejar que el Espíritu Santo actué en nosotros la confianza emocional que necesitamos en cada momento de nuestras vidas porque por nuestra falta de confianza en Dios Jesús fue castigado por cada uno de nosotros Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Isaías 53:5. Y es por este sufrimiento de Jesús que nosotros hoy podemos tener confianza emocional en nuestro Dios que sí escucha nuestra oración, sí escucha nuestro clamor y más aún que estamos vivos espiritualmente tenemos la confianza que escucha y actúa conforme a su voluntad.

Entendamos y vivamos en la voluntad de nuestro Dios, cada uno de nosotros en este momento tenemos una aflicción pero es el momento que hagamos como Bartimeo, con FE clamemos a Dios, con Confianza emocional dependamos de Dios y recordemos que el principal problema el pecado que tenemos ya fue solucionado por Cristo Jesús y es ahora que no solamente vamos a clamar a los montes pidiendo el socorro de nuestro Dios sino que también miremos el lugar donde nos está esperando, el cielo, y miremos al cielo no con lágrimas sino con risa así como el Salmo 126:2 Entonces nuestra boca se llenará de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos. Ahora el mundo nos podrá ver como perdedores y que seguimos a un Dios que no le importamos, que seguimos a un Dios que se complace en nuestro sufrimiento y dolor. Pero el Reino de los cielos en el cual vivimos en este mundo lleno de tribulaciones nos da promesas que el ciego espiritual no puede ver porque tenemos la seguridad que hay un lugar en el cielo para cada uno de nosotros, porque tenemos la seguridad que por los méritos de Cristo nuestra oración es escuchada y tenemos la seguridad que el Espíritu Santo nos da la confianza emocional que tanto necesitamos en estos momentos esperando que venga nuestro Señor y Salvador Jesucristo o esperando el día de nuestra muerte por que esta confianza emocional dada por el Espíritu Santo nos hace siempre tener la confianza de nuestro destino verdadero y final 20Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo. Filipenses 3:20, Amén

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

28 El profundo amor de Cristo

30 Jesús es la roca

31 Manos cariñosas

34 Salvador, Jesús amado

76 Oh amor de Dios

80 A las montañas mis ojos con fe

81 Con Dios no temeremos

82 Bien sé en quien creo

83 Con qué paternal cariño

84 Cristo, buen pastor, orienta

85 No me abandones, Dios

87 Oh, Dios eterno

88 Sublime gracia

111 Cordero de Dios

Culto Cristiano:

202 Oí la voz del Salvador

205 Venid, pecadores

219 Roca de la eternidad

229 Tal como soy de pecador

233 Amoroso Salvador

240 En Jesucristo se halla la paz

246 Mi fe descansa en ti

251 ¡Oh, que amigo nos es Cristo!

254 Firmes y adelante

267 A ti mi voz elevo

272 Me guía Cristo con su amor

273 Mi mano ten

274 No temas ya

303 Dios os guarde siempre en santo amor

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