2018-10-28 – Pentecostés 21

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El vigésimo primer domingo después de pentecostés

(Verde)

Tema del día: Las riquezas materiales son una bendición de Dios, pero así como muchas de las bendiciones que Dios nos otorga, también pueden ser una gran tentación. El joven que encontramos en el evangelio para esta mañana pensaba que había guardado toda la ley de Dios, pero Cristo le enseñó que ni había cumplido con el Primer Mandamiento, porque todavía se aferraba a las riquezas terrenales. Nadie puede salvarse por medio de la ley, pero lo que es imposible para el hombre, es posible para Dios.

La Colecta: Te imploramos, oh Dios, que ilumines nuestras mentes por el Espíritu Santo que procede de ti, que conforme a la promesa de tu hijo, seamos conducidos en toda verdad; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Oración del Día: Oh Dios, que has preparado para los que te aman cosas tan buenas que sobrepasan el entendimiento humano: Derrama en nuestros corazones tal amor hacia ti que, al amarte nosotros sobre todas las cosas, se cumplan en nuestras vidas tus promesas, las cuales exceden todo lo que podamos desear; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Amos 5:6-7,10-15 Dios llamó al arrepentimiento al pueblo de Israel que se había rebelado contra él y contra su ley. Aunque se sentían cómodos con su dinero y viñas, Dios amenazó castigarlos por su pecado, pero en su amor seguía llamándolos al arrepentimiento. Dios siempre tendrá misericordia de los que creen en él.

6Buscad a Jehová, y vivid; no sea que acometa como fuego a la casa de José y la consuma, sin haber en Bet-el quien lo apague. 7Los que convertís en ajenjo el juicio, y la justicia la echáis por tierra,

10Ellos aborrecieron al reprensor en la puerta de la ciudad, y al que hablaba lo recto abominaron. 11Por tanto, puesto que vejáis al pobre y recibís de él carga de trigo, edificasteis casas de piedra labrada, mas no las habitaréis; plantasteis hermosas viñas, mas no beberéis el vino de ellas. 12Porque yo sé de vuestras muchas rebeliones, y de vuestros grandes pecados; sé que afligís al justo, y recibís cohecho, y en los tribunales hacéis perder su causa a los pobres. 13Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo. 14Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos estará con vosotros, como decís. 15Aborreced el mal, y amad el bien, y estableced la justicia en juicio; quizá Jehová Dios de los ejércitos tendrá piedad del remanente de José.

El Salmo del Día: Salmo 90

Oración de Moisés, varón de Dios.

1 Señor, tú nos has sido refugio

De generación en generación.

2 Antes que naciesen los montes

Y formases la tierra y el mundo,

Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

3 Vuelves al hombre hasta ser quebrantado,

Y dices: Convertíos, hijos de los hombres.

4 Porque mil años delante de tus ojos

Son como el día de ayer, que pasó,

Y como una de las vigilias de la noche.

5 Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño,

Como la hierba que crece en la mañana.

6 En la mañana florece y crece;

A la tarde es cortada, y se seca.

7 Porque con tu furor somos consumidos,

Y con tu ira somos turbados.

8 Pusiste nuestras maldades delante de ti,

Nuestros yerros a la luz de tu rostro.

9 Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira;

Acabamos nuestros años como un pensamiento.

10 Los días de nuestra edad son setenta años;

Y si en los más robustos son ochenta años,

Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo,

Porque pronto pasan, y volamos.

11 ¿Quién conoce el poder de tu ira,

Y tu indignación según que debes ser temido?

12 Enséñanos de tal modo a contar nuestros días,

Que traigamos al corazón sabiduría.

13 Vuélvete, oh Jehová; ¿hasta cuándo?

Y aplácate para con tus siervos.

14 De mañana sácianos de tu misericordia,

Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.

15 Alégranos conforme a los días que nos afligiste,

Y los años en que vimos el mal.

16 Aparezca en tus siervos tu obra,

Y tu gloria sobre sus hijos.

17 Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros,

Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros;

Sí, la obra de nuestras manos confirma.

La Segunda Lectura: Hebreos 3:1-6 El tema de la carta a los hebreos es: la superioridad de Cristo. En esta lectura vemos que Cristo nuestro gran apóstol y sumo sacerdote es aún superior a Moisés, el gran héroe de los judíos, porque fielmente sirvió a Dios y a nosotros como nuestro substituto y ganó por nosotros la salvación.

1Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús; 2el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios. 3Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo. 4Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios. 5Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; 6pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Este es el Señor a quien hemos esperado; regocijémonos y alegrémonos en su salvación. ¡Aleluya!

El Evangelio: Marcos 10:17-27 El joven que se acerca a Cristo en el evangelio para esta mañana cree que ha guardado todos los mandamientos de Dios, pero en realidad ni cumple con el primero. Por sus acciones muestra que ama su dinero más que a Dios. La verdad es que es imposible para el hombre ganar el cielo por guardar la ley. Pero, el ganar el cielo para Dios sí es posible. Cristo en su amor hizo lo que no podemos: ganó por nosotros la salvación.

17Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 18Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. 19Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. 20El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. 21Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. 22Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

23Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! 24Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas! 25Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. 26Ellos se asombraban aun más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? 27Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, más para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.

 

HERMANOS EL ESPIRITU SANTO NOS HACE CREER TODO LO IMPOSIBLE

Hay un pensamiento que está metido en el chip de nuestros cerebros y es relacionar lo bien que nos puede ir en este mundo con la Relación con Dios, por esto es que siempre se piensa en el bienestar material haciendo creer al hombre que esto es una bendición que viene de parte de Dios como un premio por hacer buenas obras en este mundo. Una vez le preguntaron a un exsacerdote famoso en Colombia porque iba ir al cielo y la respuesta que dio fue que iría a este lugar porque el infierno no existe y además Dios le bendecía con muchas cosas materiales por sus buenas obras hechas en este mundo entonces muchos al creer en los hombres porque piensan que hay personas mejores que otras, como en este caso este líder religioso, entonces le creen y hacen una regla de lo que les estoy afirmando en este mensaje, la relación del hombre con Dios depende de las obras buenas que hace y el premio que recibe está en las bendiciones materiales en este mundo.

Cuando hablamos de las bendiciones materiales que recibimos en este mundo como dinero, la casa de nuestros sueños o el viaje que tanto estábamos esperando realizar esto viene porque Dios quiere darnos estas bendiciones por su voluntad y misericordia, en las Escrituras no encontramos ningún pasaje que afirme que Dios nos da bendiciones materiales por el hecho de que hemos hecho méritos para tenerlas o ganarlas , pero también nos confundimos cuando estas llegan porque creemos que es un premio que viene de parte de Dios por nuestro buen comportamiento en este mundo y en esto nos parecemos al hombre de esta historia para el día de hoy: 17Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Nuestro Señor Jesucristo iba camino a Jerusalén para terminar con su trabajo encomendado por el Padre de ir y ser ese cordero pascual que iba ser inmolado por todo el mundo, en este viaje se encontró con muchas personas que se creían religiosas y merecedoras de tener una buena relación con Dios y en este caso es un hombre que vio la oportunidad de ser aplaudido por un maestro que para muchos estaba siendo famoso en ese tiempo y ganaba adeptos para que le siguieran. El punto claro del mensaje para este día está en la pregunta que hizo este hombre que caminaba y se arrodillaba delante de Jesús ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús pudo confrontar a este hombre porque vio lo que había en su corazón, porque sabía que al igual que muchos hoy en día y aún nosotros mismos estamos tentados a creer que nuestra relación con Dios es buena porque hacemos buenas obras en este mundo y recibimos de premio bendiciones materiales por ser personas que vivimos de acuerdo a la voluntad santa de Dios. Jesús no uso una perspectiva personal del hombre como lo hacemos nosotros por nuestra naturaleza pecaminosa, es decir que al ver como viste o habla una persona es el trato que le damos; Jesús puso en primer lugar lo que manda la Ley de Dios, puso a este hombre como lo hace con cada uno de nosotros frente a la LEY COMO ESPEJO 18Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. 19Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.

Es la verdad de la predicación de la doctrina de la Ley, ella nos pone en el lugar que nos corresponde, no somos buenos, este hombre que se le acercó a Jesús tampoco lo era, Jesús tampoco estaba diciendo que Él no era bueno, simplemente estaba como decimos en nuestro argot popular “bajando a este hombre de la nube” porque conocía muy bien lo que había en su corazón y esto nos enseña hoy que no podemos ocultarle a nuestro Dios lo que hay en nuestro corazón porque Él nos conoce muy bien 20El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. La peor mentira que el diablo ha implementado en nuestra mente y corazón es creer que los mandamientos son una medida para ver que tantas bendiciones podemos alcanzar en este mundo de parte de nuestro Dios, cuando vemos los mandamientos como un boleto de lotería donde es premiado cada mandamiento que cumplimos, cuando leemos los 10 mandamientos y nos creemos la misma mentira que se creyó este hombre que se creía bueno porque creía guardarlos y el premio justo que merecemos es estar en el lugar donde el fuego nunca se apagará, el lugar de tormentos eterno llamado infierno.

Perfectamente Jesús amó a este hombre así como nos ama a cada uno de nosotros que no quiere que seamos engañados por el diablo y este pensamiento oscuro de creer que tenemos una buena relación con Dios por las bendiciones materiales que recibimos, así como lo hizo con este hombre nos llama al arrepentimiento 21Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Este amor de Jesús al usar perfectamente la ley de Dios nos da gratuitamente a nosotros el perdón de nuestro pecado y nos pone en la perspectiva verdadera de nuestra relación con Dios, el hombre por su naturaleza pecaminosa puede rechazar este llamado al arrepentimiento como lo hizo este hombre 22Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Su corazón estaba realmente convencido que las bendiciones materiales que tenía era un premio por cumplir bajo su criterio la ley de Dios, no estaba dispuesto a perder la comodidad y felicidad que le ofrecía tener riquezas materiales, quería seguir viviendo en su pequeño cielo que había creado en este mundo y aun confiando que su riqueza pudiera comprar un lugar en el cielo. Pero nosotros tenemos mucho porque agradecer a nuestro Dios que por medio del Espíritu Santo nos convenció de nuestro pecado usando la ley de Dios dadas en las Escrituras y nos dejó claro que solamente nuestra relación con Dios depende solo de la obra de Jesucristo, quien no solamente con su vida perfecta cumplió toda la ley perfectamente por nosotros sino que también encontramos perdón en su sufrimiento y muerte en la cruz puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Hebreos 12:2, no pongamos nuestros ojos, es decir, nuestra confianza en las cosas materiales en este mundo, la verdadera felicidad nunca la podrá dar las bienes materiales que podamos recibir en este mundo, tener comodidad no es ser feliz, la verdadera felicidad viene del cielo de tener una buena relación con Dios por la muerte de Jesús y su resurrección, ahora está a la diestra del trono de Dios cuidando nuestra fe por medio del Espíritu Santo y esperándonos ansiosamente para estar a nuestro lado por toda la eternidad.

La verdad que ahora Jesús nos enseña es muy clara al enseñarnos que la salvación del hombre no depende de la cosas o bienes materiales que se pueda tener en este mundo, 23Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Esto no quiere decir que los ricos no pueden ser creyentes, lo que afirma Jesús es que todo aquel que tenga su confianza en tener una buena relación con Dios viendo sus riquezas no será salvo, aún los discípulos se sorprendieron de este mensaje tan fuerte 24Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas! 25Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. 26Ellos se asombraban aun más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? La figura que puso Jesús en este pasaje de un camello y una aguja era para mostrar que el que crea que es Salvo por sus obras o que su relación con Dios está siendo bendecida porque es bueno y Dios le da recompensas materiales es para ratificar que realmente este está perdido en muerte eterna, y la respuesta a la pregunta ¿Quién, pues, podrá ser salvo? La encontramos en esta respuesta de Jesús 27Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, más para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios. Nosotros, ni ningún hombre rico o pobre no podrá encontrar salvación en sus propias obras, solo en Jesús, lo imposible para el hombre es ganar o tener una buena relación con Dios por sus propios méritos pero Dios lo hizo posible en Cristo Jesús.

Ahora dejemos que el Espíritu Santo actúe manteniendo nuestra fe de creer lo imposible, es decir como tenemos esta relación con Dios buena por medio de Jesús y Él usa las Escrituras para mantener viva nuestra Salvación, meditémosla cada día y acompañémosla con la oración pidiendo por nuestros familiares y amigos cercanos que aún son enemigos de Dios para que podamos predicarles la verdad de como pasar un camello por una aguja, es decir cómo podemos salvarnos sin nuestros propios méritos, para que nuestras vidas concuerden con nuestras creencias, así como lo enseña la carta a Santiago que no hacemos obras para Salvarnos sino porque somos Salvos; 18Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.Santiago 2:18Amén.

 

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

17 De tal manera Dios amó

28 El profundo amor de Cristo

31 Manos cariñosas

33 Soy el camino

34 Salvador, Jesús amado

88 Sublime gracia

Culto Cristiano:

47 Cristo, vida del viviente

207-217 Los himnos de arrepentimiento y confesión

219 Roca de la eternidad

225 Por gracia sola yo soy salvo

226 No habré de gloriarme

229 Tal como soy

244 Jesús te necesito

245 Lejos de mi Padre Dios

246 Mi fe descansa en Ti

253 A los pies de Jesucristo

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