2018-08-26 – Pentecostés 14

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El decimocuarto domingo después de Pentecostés

(Verde)

Tema del día: En las lecturas para esta mañana vemos que solamente hay dos formas en que se puede responder ante el evangelio: creerlo o rechazarlo.  Por medio de las promesas del evangelio, el Espíritu Santo da la fe salvadora, pero el hombre siempre tiene la habilidad para rechazar estas promesas. ¡Qué nunca rechacemos a Cristo, porque solamente en él tenemos la vida eterna!

La Oración del Día: Oh Dios todopoderoso, que conocerte es vida eterna: Concede que conozcamos sin dudar a tu Hijo Jesucristo, quien es el Camino, la Verdad y la Vida, a fin de que, siguiendo sus pasos, podamos caminar el camino que conduce a la vida eterna; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Josué 24:1,2a,14-18 — Josué reúne al pueblo de Israel para despedirse de ellos y animarles a seguir con Dios.  Presenta al pueblo dos opciones: seguir obedeciendo al Dios todopoderoso que los había sacado de Egipto, o servir a los dioses falsos de Canaán.  En este mundo solamente hay dos caminos por los cuales podemos andar: el camino de Dios o el camino del pecado.  (¡Tenga cuidado con este texto!  Josué no está enseñando “la teología de decisión.”).

El Salmo del Día: Salmo 71

La Segunda Lectura:  Efesios 5:21-31 — En este mundo pecaminoso, la enseñanza de Dios en cuanto a los papeles del hombre y mujer es una tontería.  Por causa del egoísmo muchos de este mundo van a los extremos de machismo y feminismo.  Aquí Dios establece dos papeles armoniosos: la mujer ama y obedece a su esposo como la iglesia obedece a Cristo y el hombre ama a su esposa como Cristo amó a la iglesia, dando su vida por ella.  El orgullo y el egoísmo se oponen a esta doctrina de amor. ¡Qué el amor de Cristo nos anime a mostrar amor humilde a nuestros cónyuges!

El Evangelio: Juan 6:60-69 — Sólo hay dos respuestas ante las invitaciones del evangelio.  Por medio de las promesas del evangelio, el Espíritu Santo obra la fe en el corazón, pero el hombre siempre tiene la habilidad para rechazar a Cristo y sus promesas.  Vemos estas dos respuestas en el evangelio para esta mañana. Qué nosotros nunca rechacemos a Jesucristo, porque en el tenemos la vida eterna.

60Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? 61Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende? 62¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero? 63El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. 64Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. 65Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.

66Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. 67Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? 68Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. 69Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

 

ESCUCHEMOS COMO LA PALABRA DE DIOS NOS MANTIENE CREYENTES

En los grupos que tenemos de WhatsApp y de estudio por medio de Academia Cristo es muy normal encontrar a personas que leen las Escrituras, dicen creer lo que ellas dicen pero no creen muchos que Jesús es el Redentor del hombre, en los devocionales que compartimos en esta semana eso me sucedió, una persona que no sé quién es y en su foto de perfil del WhatsApp tiene un Biblia y un libro con una imagen de las que conocemos que hacen de Jesús me contestó en uno de los devocionales que él no creía que Jesús era su Redentor porque para él Jesús era un profeta que vino a enseñar al mundo como vivir, ¿pueden entender esta situación? Una persona que tiene una Biblia y la lee no cree que Jesús pueda ser su Salvador.

Esta situación que les planteo en este día la vemos en el evangelio para hoy, pensemos en el recorrido de toda esta enseñanza de que Jesús es el Pan de Vida que descendió del cielo, esta doctrina nuestro Señor Jesucristo la enseñó después de alimentar a más de cinco mil hombres sin contar mujeres y niños con cinco panes y dos peces, era muy normal que por esta situación que vivieron muchos estaban siguiendo a Jesús, ellos no querían perder de vista al Salvador porque creían tener el pan diario asegurado con el solo hecho de seguirle, para muchos era esperar el momento indicado para que Jesús les solucionara el problema del hambre o de alguna enfermedad en especial. Si ustedes han notado los problemas en el mundo cada vez están creciendo desmedidamente, el caso de Latinoamérica vemos como la situación de un país está afectando a toda la región porque las personas están buscando nuevas oportunidades en otros países y esto vemos que ha traído mas desempleo, más enfermedades producidas por el estrés, vemos como el consumo de las drogas va en crecimiento, igualmente los matrimonios y hogares cada vez más en decadencia y no sobra decir cómo están aumentando los temblores de tierra y los rumores de guerra y la economía cada vez se pone más difícil en nuestros países. Toda esta situación la están aprovechado muy bien aquellos que creen que solamente Jesús les puede ayudar a salir de determinado problema. El diablo usa muy bien la nube negra de la incredulidad para que las personas se acerque a Jesús y no crean en Él como su Salvador. Toda esta situación le queda muy fácil al diablo para engañar a las personas haciéndoles creer que lo único que les puede ofrecer Jesús es un poco de sanidad o de dinero o de protección porque si quiere tener una buena relación con Dios lo único que tienes que hacer es ver a Jesús como un ejemplo de vida y tratar de vivir como él vivió y así encontrar paz con Dios.

Les mencioné que esta misma situación que les planteo lo vemos en el evangelio para este día, el diablo segó los ojos de muchos que estaban siguiendo a Jesús  60Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? Así mismo como estuvo el diablo en ese momento es esa congregación que tenía Jesús al frente y les tapo los ojos a muchos para que no creyeran en Jesús; pasa igual hoy en día en muchos cristianos que asisten a sus congregaciones, escuchan lo mismo que escucharon estas personas “Jesús es el Pan de Vida que descendió del cielo”, es decir que Él vino al mundo para saciar el hambre espiritual que produce el pecado y ser el alimento que necesita todo hombre para calmar el hambre eterna y el diablo se pone entre el poder de la Palabra de Dios y cada persona y la hace dudar, no le permite que el hombre pueda creer porque aprovecha que tiene un aliado que hace parte de nosotros y es el orgullo pecaminoso que no acepta que Jesús es nuestro Señor y Salvador. Todos nosotros estamos expuestos a esta misma situación, el diablo en estos momentos usa muchas cosas para distraernos de escuchar de la Palabra de Dios y hace mejor que nos concentremos en como esta vestido el predicador, como está arreglado el altar, nos hace desconcentrar por unos minutos del sermón, nos hace llegar a decir que no nos gusta este predicador y finalmente usa a nuestro orgullo pecaminoso para que rechace el mensaje que está hablando este predicador, esto nos recuerda nuestro estado pecaminoso que por naturaleza nos lleva a pecar en contra del tercer mandamiento al no dejar que la Palabra de Dios actué y more en nuestros corazones y vamos en contravía a este mandato y deseo de Dios La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros Colosenses 3:16. Por esta actitud pecaminosa en verdad si merecemos ser castigados eternamente en el infierno y ser expuestos al fuego eterno.

Jesús conoce muy bien nuestra debilidad y como dejamos que el diablo nos ponga esa nube negra entre la Palabra de Dios y nosotros, Jesús dio la pelea por cada uno de nosotros usando su Santidad venciendo al diablo y a la incredulidad, lo hizo por amor a cada uno de nosotros y vemos como Jesús lucho por estas personas que en ese momento se dejaron llenar de la incredulidad 61Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende? 62¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero? 63El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Jesús que es Dios sabía que el círculo más cercano de Él, sus discípulos, tenían dudas también de este mensaje y al preguntarles porque este mensaje les ofendía con paciencia santa hacia ellos y a cada uno de nosotros les enseño lo que iba a suceder como cumplimiento de su Palabra, sus apóstoles le iban a ver subir al cielo como Vencedor, esto quiere decir que venció la obra de la incredulidad que el diablo pone en el corazón del hombre y ha puesto en cada uno de nosotros la certeza de que esta palabra es verdadera porque es traída por el Espíritu Santo y nos da vida, la incredulidad es muerte, Jesús la venció por nosotros al enseñar perfectamente la importancia de alimentarnos con su Palabra, porque esto es comer su cuerpo y beber su sangre en este contexto, y convirtió esta incredulidad en vida porque su Palabra tiene poder, ese poder lo conocemos cada uno de nosotros, por eso estamos aquí, por eso lloramos cada vez que ofendemos a nuestro Dios por culpa de nuestro pecado, por esto nos avergonzamos delante de nuestros hermanos cuando pecamos en contra de ellos y es por esto que confesamos que somos salvos por los méritos de Cristo. Esto es lo que hace el poder de la Palabra de Dios en cada uno de nosotros. Este mismo poder de la Palabra de Dios nos aparto de los que no creen porque nosotros en algún momento de nuestras vidas éramos ignorantes espirituales cegados por la incredulidad y fuimos apartados de los incrédulos de los cuales Judas hace parte 64Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar.

Y una vez más Jesús muestra el amor del Padre por cada uno de nosotros recordándonos como fuimos nosotros traídos a Dios  65Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. El Padre nos llevo hacia Él por la obra de Cristo en la cruz, no solamente encontramos la vida eterna en la vida perfecta que Cristo llevo sino que también lo encontramos en su muerte sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Romanos 6:9. El diablo a introducir la muerte al mundo y esta haciéndose señora de todos nosotros en Jesús encontramos vida, Jesús murió por culpa de nuestra incredulidad y resucito para mostrar que el enemigo ya no tiene poder sobre nosotros y ahora nuestra oración es que no nos pase lo mismo que les paso a muchos en ese día 66Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. 67Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? 68Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. 69Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Necesitamos pedir en oración para que el enemigo no gane nuestra alma mientras estemos en este mundo porque él siempre esta tratando de poner en nosotros incredulidad, pidámosle en nuestra oración que nos mantenga unidos a su Palabra porque esta es la manera en la cual podemos mantener viva nuestra fe y oremos por cada una de nuestras familias para que Dios las use como usó la familia de Josué  pero yo y mi casa serviremos a Jehová. Josué 24:15. Es triste ver como una familia va muriendo espiritualmente poco a poco y esto lo vemos en su lejanía al servicio de Dios, muchos dejan de servir a la iglesia porque no están de acuerdo a su manera de pensar en como trabaja la iglesia pero dejemos que el Espíritu Santo quite todas esas cosas negativas que nos llevan a confiar en el hombre y confiemos solo en Jehová, que nuestras familias sean centros de servicio para nuestra iglesia donde en ellas cada día hacemos devocionales a diario y oramos por todos los hombres, donde ellas apoyen económicamente a la obra del Señor por medio de las ofrendas a la iglesia y que nuestras familias sean luz en el mundo incrédulo en el cual vivimos para que podamos ayudar a otros para que confiesen que Jesús es el Cristo el Hijo del Dios viviente.

Amén.

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