2018-06-24 – Pentecostes 05

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El quinto domingo después de Pentecostés

(Verde)

Tema del día: Cuando vienen los problemas diarios de este mundo, el diablo nos tienta a pensar que nosotros tenemos la habilidad para resolverlos sin la ayuda de Dios, hasta que nos tienta a dudar de Dios y culparle a él por ellos.  En las lecturas para esta mañana vemos que Dios es el único que nos puede ayudar en los problemas porque es el Dios todopoderoso, el creador del universo, que en su amor nos ha reconciliado consigo mismo por la muerte de su Hijo y que promete siempre ayudarnos en cualquier situación.

La Oración del Día: Oh Señor, cuya presencia misericordiosa nunca deja de gobernar y dirigir a los que has alimentado en tu amor y adoración: Haz que reverenciemos y amemos sin cesar tu santo nombre; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Job 38:1-11 — En medio de un sufrimiento intenso, Job llegó a dudar de la justicia de Dios y pidió la oportunidad para presentar su caso ante él.  Dios le respondió con una serie de preguntas que servían para recordar a Job que Dios es mucho más grande que nosotros y sus juicios más que podemos entender.  Nunca tenemos el derecho de cuestionar los caminos del Señor.  Por medio de la Palabra de Dios sabemos que su voluntad para nosotros es puro amor.

El Salmo del Día: Salmo 46

La Segunda Lectura:  2 Corintios 5:14-21 — Podemos confiar en Dios aún en medio de tribulaciones porque sabemos que es el Dios que nos ha reconciliado consigo mismo por la muerte de su Hijo Jesucristo.  En el gran intercambio de Dios, Cristo sufrió el castigo de nuestros pecados y nos regaló su justicia.  Como dice en Romanos 8, “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”

El Evangelio: Marcos 4:35-41 — En medio de una tormenta, los discípulos de Cristo dudaron de la protección de Dios y empezaron a desesperarse.  Por medio del milagro que se encuentra en esta lectura, Dios nos muestra que tiene el poder para ayudarnos en cualquier situación y que nunca nos desamparará.

35Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. 36Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. 37Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. 38Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? 39Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. 40Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? 41Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?

 

CREAMOS QUE JESÚS ES ÉSTE QUE AUN EL VIENTO Y EL MAR LE OBEDECEN

Los casos de suicidio estan creciendo. Los divorcios de parejas los vemos en cada esquina. Cada vez más necesitamos ir al medico para que nos mediquen medicinas para controlar nuestras emociones. Vemos en las casas y calles lo fácil que es pelear entre personas  y todo esto es causado por la falta de confianza en Dios. El Segundo Mandamiento nos manda «No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano». ¿Qué significa esto? Debemos temer y amar a Dios, de modo que no usemos su nombre para maldecir, jurar, hechizar, mentir o engañar, o usar brujería, sino que lo invoquemos en todas las necesidades, le adoremos, alabemos y demos gracias.

Este mandamiento nos dice que le invoquemos en todas las necesidades, y para hacer esto necesitamos estar conectados plenamente a nuestro Dios. Pero cuando estamos en dificultades en nuestras vidas, de salud, económicas o sentimentales difíciles, lo último que hacemos es invocar el nombre de Dios para nuestra ayuda. Por eso lo primero que hacemos cuando estamos en dificultades es ir a confiar en el hombre, confiar en los bancos y finalmente confiar en algo que nos quite la ansiedad como las medicinas.

Marcos capítulo 4 nos pone en un lugar que Jesús está usando para su enseñanza. Junto al Mar de Galilea, después de enseñarles del poder de la Palabra de Dios y como el hombre la recibe o la rechaza, por medio de la Parábola del Sembrador, del crecimiento de la semilla y la semilla de mostaza, llegó el momento de demostrar por qué realmente hay que creer en él y en su Reino de Gracia, por qué todas las personas que estaban allí y nosotros necesitamos ir donde él en los momentos más difíciles de nuestras vidas. Marcos nos enseña que Jesús es Dios mismo hecho hombre.

35Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. Había dos motivos por los cuales Jesús quiso pasar al otro lado del Mar de Galilea: (1) el primero es enseñarnos por qué confiar en Jesús en este mundo lleno de tribulaciones, y esto lo aprendemos con el relato que estamos leyendo en esta porción del evangelio; (2) y el segundo es que iba Jesús a ayudarle a un endemoniado que vivía en la región de los gadarenos, lo cual pueden leer en el capítulo 5 de Marcos.

La travesía a este mar no era algo muy desconocido para los apóstoles de Jesús. Ellos eran pecadores, y además Marcos nos dice que habían más barcas alrededor de ellos y es por esto que no vivieron esto solo los apóstoles de Jesús sino todos los que iban en las otras barcas. 36Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. Parece ser que la situación que ellos vivieron no era algo que no estaban acostumbrados a vivirla. 37Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Ellos como pescadores experimentados habían vivido estas situaciones y sabían cómo superarlas.

Pero Marcos se encarga de contarnos hoy que esto no estaba tan fácil. 38Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Ellos sintieron la muerte cerca. En cada uno de ellos se podía ver su rostro de desespero, ese mismo desespero que tenemos nosotros cuando tenemos una tormenta fuerte en nuestras vidas. Parece que entre más años tenemos deberíamos de tener más experiencia para afrontar las tormentas en nuestras vidas, pero actuamos como niños perdiendo el control de todo.

Cada vez es más fácil leer noticias de personas que se suicidan por depresión o algún problema que les está acongojando; cada vez nos damos cuenta que hay un problema entre esposos y la única solución que encuentran es separarse; los centros de rehabilitación están llenos de personas que en medio de sus tormentas en la vida recurrieron al alcohol o las drogas y lo más triste de todo esto es que el mundo ve como la vida de un creyente se puede estar desmoronando únicamente por el hecho de que llegó un problema en su vida y lo primero que hace el cristiano es alejarse de Dios, alejarse de la Palabra, alejarse de los hermanos en la fe.

16Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día (2 Corintios 4:16). Pero nosotros en medio de las tormentas de nuestra vida por naturaleza actuamos de manera diferente; es decir, dejamos que el hombre exterior e interior se vaya desgastando a la vez y esto lo mostramos al pecar en contra del Segundo Mandamiento al no usar el nombre de Dios con confianza en medio de las tribulaciones. Volvemos al Segundo Mandamiento, Dios quiere que lo invoquemos en todas las necesidades, pero reconocemos que no lo hacemos y reconocemos también que únicamente en Jesús podemos encontrar el perdón de este pecado porque Jesús es Dios hecho hombre.

39Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. Jesús al controlar el viento y el mar está mostrando que él tiene el control de toda la creación, porque él la creó. Esto nos recuerda la respuesta que Dios le dio a Job en sus momentos de tribulación: 4¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia.5 ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? 6¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular, 7Cuando alababan todas las estrellas del alba, Y se regocijaban todos los hijos de Dios? 8¿Quién encerró con puertas el mar, Cuando se derramaba saliéndose de su seno. Job al igual que cada uno de nosotros conocía al verdadero Dios por su nombre, y esto muestra que tanto él como cada uno de nosotros estamos muy relacionados con nuestro Dios, pero Dios le dijo estas palabras para despojar a Job de su orgullo pecaminoso y mostrarle su fragilidad y así llevarlo a confiar plenamente en él.

Dios quiere que en medio de nuestras tormentas en nuestra vida recordemos que estas no son nada comparadas con una eternidad en el infierno. Estas tormentas en nuestras vidas no son nada comparadas en ser enemigos de Dios por culpa del pecado, porque en Jesús encontramos la verdadera solución del pecado. Él en medio de las tormentas de su vida como cuando estuvo a pocas horas de morir, cumplió el Segundo Mandamiento perfectamente por nosotros. 32Vinieron, pues, a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que yo oro. 33Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a entristecerse y a angustiarse. 34Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad. 35Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora. 36Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú (Marcos 14:32).

Jesús en medio de su tristeza y angustia por la tormenta que iba a pasar sólo usó el nombre de Dios en medio de su necesidad y por nosotros que queremos hacer nuestra voluntad. Él solo dijo «Padre, que se haga tu voluntad y no la mía» y Dios le concedió esa petición porque estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Filipenses 2:8). Jesús fue a la cruz para perdonar no solo nuestro pecado en contra del Segundo Mandamiento sino también todos nuestros pecados que cometemos.

Entonces ¿por qué en medio de los problemas actuamos de esta manera: 40Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? En amor y agradecimiento a Dios vamos a dejar este miedo que llega en medio de las tormentas en nuestras vidas y vamos a dejar que el Espíritu Santo actue en nosotros poniendo la fe en nosotros, poniendo la confianza en cada uno de nosotros, y sobretodo que nosotros sabemos y confesamos lo que nos pregunta este versículo: 41Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?

Este es nuestro Señor, es nuestro Dios quien nos da la oportunidad de confesarle en medio de las tormentas en nuestras vidas. 7Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, 8que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; 9perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; 10llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. 11Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. 12De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida. (2 Corintios 4:7-12).

Amén.

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