2018-06-10 – Pentecostes 03

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El tercer domingo después de Pentecostés

(Verde)

Tema del día: En las lecturas para esta mañana se encuentra un contraste: por un lado vemos al diablo y nuestra naturaleza pecaminosa en toda su maldad y por otro lado vemos a Cristo y su gracia.  Nuestros pecados nos han separado de Dios, pero Cristo vino para darnos perdón y para reconciliarnos con Dios.

La Oración del Día: Oh Dios, fuente y origen de toda bondad: concede a tus humildes siervos que mediante tu santa inspiración meditemos en lo justo, y guiados por ti, lo realicemos; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Génesis 3:8-15 — Como resultado de su pecado, Adán y Eva se escondieron de Dios, mostrando la muerte espiritual que habían experimentado.  En ese momento fueron separados de Dios y de su voluntad.  Y, ¿cómo respondió Dios al primer pecado, a ese acto de rebelión?  Con una promesa.  En su amor, Dios iba a enviar a su hijo, el cual destruiría el poder del diablo, la muerte y el pecado para reconciliarnos con Dios.

El Salmo del Día: Salmo 51

La Segunda Lectura:  2 Corintios 4:13-18 — La respuesta natural ante el amor de Dios es compartir ese amor con los demás, y lo hacemos sin temor porque tenemos la esperanza segura del cielo en Cristo Jesús.  Un entrenador famoso una vez dijo: los obstáculos son lo que ves cuando dejas de ver la meta.  Nosotros no nos preocupamos por los problemas de este mundo, porque tenemos la mirada en el cielo y en las promesas de Dios.

El Evangelio: Marcos 3:20-35 — Jesucristo es el único Salvador del mundo.  Muchos en su debilidad e incredulidad no entienden este hecho.  En los días en que Cristo andaba en este mundo, su familia no entendió completamente porque había venido y los fariseos buscaban desacreditarlo ante la gente, pero Cristo aquí afirma claramente que vino para traer el perdón de los pecados y para hacernos sus hermanos.

20Y se agolpó de nuevo la gente, de modo que ellos ni aun podían comer pan. 21Cuando lo oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decían: Está fuera de sí. 22Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios. 23Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás? 24Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. 25Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer. 26Y si Satanás se levanta contra sí mismo, y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin. 27Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podrá saquear su casa.

28De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; 29pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno. 30Porque ellos habían dicho: Tiene espíritu inmundo.

31Vienen después sus hermanos y su madre, y quedándose afuera, enviaron a llamarle. 32Y la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo: Tu madre y tus hermanos están afuera, y te buscan. 33El les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? 34Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. 35Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.

 

EL ESPIRITU SANTO NOS PROTEGE DE NO PECAR EN SU CONTRA

Todos nosotros estamos aquí movidos por el amor de Dios que nos ha dado de su perdón, cada uno de nosotros estamos aquí reunidos dándole toda la gloria a Dios porque ha tenido misericordia de nosotros, si les pregunto a cada uno de ustedes cual pecado grave Dios te ha perdonado creo que no hablaríamos de uno solo, sino que haríamos una lista de nuestros pecados de pensamientos, palabras y obras. En este tiempo de Pentecostés es muy apropiado poder meditar en que consiste el pecado de la blasfemia en contra del Espíritu Santo. Este es un tema que confunde a muchos cristianos y por este motivo ni siquiera quieren hablar o enseñar de esta enseñanza, pero nos daremos de cuenta lo fácil que es entender este pecado y también llegar a la respuesta más difícil si se perdona o no se perdona este pecado.

Como regla general para recordemos que nunca podemos interpretar un versículo fuera de su contexto inmediato y también necesitamos considerar todo el contexto amplio de las Escrituras, este punto es muy importante tenerlo claro porque nos enseñará realmente que es blasfemar en contra del Espíritu Santo y Marcos por inspiración divina nos pone en una serie de sucesos que son muy importantes considerar en este mensaje para hoy. Todo esto sucedió en Capernaúm y recordemos que la Biblia nos enseña que este lugar fue donde Jesús dedicó mucho tiempo para el ministerio, lo volvió como decimos un centro de operaciones y dentro de la sinagoga de los judíos en un día de reposo encontró que un hombre tenía un problema en su mano, es decir su mano derecha era inservible, Lucas nos da la información de cual mano tenia problema; pero lo que sucedió allí con los fariseos y los herodianos fue provocar que Jesús curara este hombre para seguir atacándolo, es claro que Jesús no lo curo por complacer a sus enemigos sino que lo hizo como lo dice el versículo 5: Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, este es el versículo claro para poder entender la enseñanza de hoy, Jesús estaba enfrentado frente a unos hombres incrédulos, estos no creían lo que decía la Palabra de Dios en cuanto al Mesías, estos hombres porque no tenían al Espíritu Santo en sus vidas no pudieron confesar que Jesús era el Salvador prometido y como resultado de su incredulidad nos informa el versículo 6 que quisieron asesinar a Jesús. Y Jesús hizo este milagro y los milagros que hizo como están registrados en los versículos del 7-12 para demostrar que estaban desechando a Dios hecho hombre.

Pero no solamente vemos que eran incrédulos estos fariseos y herodianos, nuestro pasaje para este día nos enseña que su familia, es decir la madre de Jesús y sus hermanos de sangre creían que Jesús estaba literalmente loco, 21Cuando lo oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decían: Está fuera de sí. María estuviese entre los que no tenían fe en él. Como madre plenamente humana, María estaba preocupada por la presión y la tensión a las que estaba evidentemente sometido su hijo. Sin embargo, cuando tanto ella como los hermanos de Jesús dieron este paso, se estaban atribuyendo, a pesar de sus buenas intenciones, una facultad que no tenían. Estaban interfiriendo con la labor mesiánica del Señor. Los hermanos de Jesús eran los hijos que tuvieron José y María después del nacimiento virginal del Señor. Querer insistir que en que José y María no tuvieron relaciones maritales después del nacimiento de Jesús, es insistir en algo que no tiene el apoyo de las Escrituras. Por este motivo Marcos pone en nuestro conocimiento que su familia cercana estaba al igual que los fariseos y los herodianos porque no creían que él era el Mesías.

Creo que ya estamos tomando la idea clara de lo que es blasfemar en contra del Espíritu Santo y es el momento de que veamos como Marcos nos muestra el trato hacia Jesús de parte de los incrédulos 22Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios. La incredulidad de estos hombres los llevó a señalar a Jesús no como el Salvador del mundo sino como el príncipe de los demonios usando el Antiguo Testamento el nombre Beelzebú, «Señor de las moscas» (2 R. 1:2ss.) se usa para referirse a un dios de los filisteos. Estas personas decían que Jesús hizo todos estos milagros, curar la mano derecha de este hombre, cuando lo tocaban y sacaba los demonios que tenían las personas por el hecho de ser del diablo.

23Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás? 24Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. 25Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer. 26Y si Satanás se levanta contra sí mismo, y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin. 27Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podrá saquear su casa. Jesús usa en su defensa las parábolas y sabemos que estas únicamente la podían entender los creyentes, los incrédulos no podían entender lo que significaba la explicación y es por este motivo que podemos ver en estas palabras Juicio para los incrédulos, Jesús no vino a trabajar a favor de Satanás, él vino fue a destruir la obra del Maligno, porque vino a dividir, vino a atar a este hombre fuerte que es la figura que usa para Satanás para derrotarlo. Entonces es donde Jesús les anuncia su juicio 28De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; 29pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno. 30Porque ellos habían dicho: Tiene espíritu inmundo. La obra del Espíritu Santo es muy clara y Pablo la enseña en 1 Corintios 12:3 Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. Su obra es llevar a Jesús, es dar la fe en él, estos hombres trataron a Jesús de anatema al decirle que tenía un espíritu inmundo y no iban a ser perdonados porque su incredulidad, esto es lo que lleva al infierno el no creer en Jesús como el Salvador.

Usted y yo andamos también en algún momento por el camino de la incredulidad, no creíamos en Jesús como nuestro Salvador del pecado sino que lo veíamos como el médico, el dueño de un banco, el modelo a seguir en nuestra vida, pensábamos que era necesario hacer y dejar de hacer obras para ganar el perdón de parte de Dios, teníamos otros mediadores para que nos ayudara a tener una buena relación con Dios y estas actitudes son un pecado en contra del primer mandamiento Isaías 45:21. Y no hay más Dios que yo, Dios justo y salvador. No hay otro fuera de mí. Los fariseos, herodianos, la familia cercana de Jesús y usted y yo hemos pecado en contra del Espíritu Santo que es Dios cuando no le damos la Gloria de nuestra Salvación, cuando no dejamos por medio de nuestro orgullo pecaminoso que sea Él quien por medio de la Palabra ponga la fe verdadera en nosotros, necesitamos reconocer que merecemos el castigo en el infierno por culpa de este pecado.

No se divide bien la Palabra de Dios cuando se describe el imperdonable pecado contra el Espíritu Santo como si fuera imperdonable a causa de su magnitud, esto quiere decir que este pecado en contra del Espíritu Santo cuando decimos que su obra es del diablo, Jesús la venció por medio de su obra perfecta en la cruz y en su vida perfecta, es por los méritos de Cristo que podemos hoy dar la gloria al Espíritu Santo de que su obra es darnos la fe en él, nosotros al igual que la familia de Jesús conocemos este perdón de nuestro pecado como lo enseña Tito 2:14 quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. Veamos las Palabras de este versículo, somos perdonados de toda iniquidad, es por el Espíritu Santo que usted y yo que fuimos incrédulos ahora nos da la seguridad que fuimos perdonados y tenemos la seguridad que una de las buenas obras que hacemos es confesar que creo en el Espíritu Santo, esto lo enseña el catecismo de Lutero de la siguiente manera: “Creo que por mi propia razón o elección no puedo creer en Jesucristo, mi Señor, ni acercarme a él. Sino que el Espíritu Santo me ha llamado mediante el evangelio, me ha iluminado con sus dones, me ha santificado y guardado mediante la fe verdadera. De la misma manera llama, congrega, ilumina y santifica a toda la iglesia cristiana en la tierra, y en Jesucristo la conserva en la verdadera fe” la cual me da la confianza de que Jesús en su vida perfectamente dio toda la gloria a la obra del Espíritu Santo, Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. Mateo 12:28, Jesús le dio toda la gloria al Espíritu Santo que es por él que sacaba los demonios y es por su vida que somos perdonados de nuestro pecado en contra del Espíritu Santo.

En ese momento la familia de Jesús no creía en él. 31Vienen después sus hermanos y su madre, y quedándose afuera, enviaron a llamarle. 32Y la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo: Tu madre y tus hermanos están afuera, y te buscan. 33El les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? 34Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. 35Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre. Pero la Biblia nos enseña que ellos después de la muerte y la resurrección de Jesús si creyeron en Él, se aplicó a ellos estas palabras He aquí mi madre y mis hermanos. 35Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.  Vemos a María a los pies de la cruz no solamente sufriendo como madre sino también viendo morir a su Salvador, vemos como un hermano de Jesús fue un hombre principal en Jerusalén, esto lo ratifica Pablo: pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor (Gálatas 1:19). Y hoy se aplica a cada uno de nosotros, lo cual demostramos de nuestra fe, estando aquí congregados, demostramos que somos creyentes cuando nos acercamos a los sacramentos, mostramos que pertenecemos a Dios cuando honramos nuestras esposas o esposos, cuando enseñamos a nuestros hijos y al mundo entero que el Espíritu Santo es Dios y es por su poder que hoy creemos que nuestra esperanza está en los cielos al lado de nuestro Dios.

Amén.

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