2018-05-27 – Trinidad

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El domingo de la Santísima Trinidad

(Blanco)

Tema del día: La Biblia enseña claramente que hay un solo Dios, pero que este Dios es tres personas distintas: el Padre, el Hijo, y el Espíritu los cuales todos son Dios completamente.  En el misterio de la Trinidad, Dios se revela como nuestro Creador, Redentor, y Santificador.

La Oración del Día: Todopoderoso y eterno Dios, que has dado gracia a tus siervos para confesar la verdadera fe, ensalzar la gloria de la eterna Trinidad y en el poder de la majestad divina adorar a la Unidad: Te suplicamos que nos conserves en esta fe y nos defiendas siempre en toda adversidad; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La Primera Lectura: Isaías 6:1-8 — El profeta Isaías ve en una visión al Dios trino, el “Santo, Santo, Santo.”  Este Dios trino es a la vez santo y misericordioso.  En su santidad no puede permitir el pecado en su presencia, pero en su misericordia quita la culpa del pecador.  Ya que hemos sido purificados por el Dios trino, qué le agradezcamos al proclamar sus buenas nuevas a todo el mundo.

El Salmo del Día: Salmo 150

La Segunda Lectura:  Romanos 8:14-17 — Dios por medio de su Espíritu Santo nos llama a ser sus hijos queridos y como hijos queridos, podemos hablar con nuestro Padre celestial con confianza.  Recibimos esta adopción por los méritos de Cristo.  El Dios trino es nuestro Salvador.

El Evangelio: Juan 3:1-17 — Dios el Padre en su amor infinito envió a su Hijo Jesucristo para morir por nosotros pobres pecadores.  Por medio del evangelio en Palabra y Sacramento, el Espíritu Santo nos da la fe, haciéndonos nacer de nuevo.  Al creer, la salvación que Cristo ganó por nosotros llega a ser nuestra.  No hay duda, el Dios trino nos ha salvado de la condenación eterna.

1Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. 2Este vino a Jesús de noche, y le dijo: –Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. 3Respondió Jesús y le dijo: –De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4Nicodemo le dijo: –¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5Respondió Jesús: –De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. 8El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. 9Respondió Nicodemo y le dijo: –¿Cómo puede hacerse esto? 10Respondió Jesús y le dijo: –¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? 11De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. 12Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? 13Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. 14Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

 

DEMOS GRACIAS AL DIOS TRINO POR SER EL AUTOR DE NUESTRA SALVACIÓN

La Biblia está llena de enseñanzas que son claras en su interpretación, pero hay otras las cuales han dividido a la iglesia a traves de la historia. Esta enseñanza de la cual hablo es la enseñanza de la TRINIDAD. Podemos ver algunos pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento que nos ilustran quien es el Dios verdadero, aquel que creó los cielos y la tierra, aquel que ha existido desde la eternidad, aquel que realmente se interesa por la salvación del hombre. Pero en esta oportunidad solo usaremos esta historia bíblica del Nuevo Testamento para este día, que habla de un personaje que puede tener cosas muy parecidas a cada uno de nosotros mismos, Nicodemo. Este era del consejo del Sanedrín o también conocido como el Concilio que era constituido por setenta ancianos laicos, el sacerdote principal presidente y los escribas que actuaban como expertos legales en judaismo. Su trabajo era inspeccionar temas religiosos y algunos temas civiles en Judea.

Les mencioné que tenemos cosas muy parecidas a Nicodemo. Este conocía el Antiguo Testamento que era la Palabra de Dios que estaba escrita en ese momento; nosotros conocemos también la Palabra de Dios. Pero tenemos una cosa más en común: hay enseñanzas en la Biblia que no tenemos un conocimiento completo de ellas. Nicodemo se acercó a Jesús con una duda en especial como lo muestra este versículo: 2Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Y la respuesta que Jesús le dio le aclaró que realmente él era más que un Rabí, Jesús es Dios mismo hecho hombre. Nicodemo no estaba seguro de que estaba en esa noche frente a la segunda persona de la Trinidad y muchas veces nosotros olvidamos la obra de toda la Trinidad.

Los primeros cristianos no tenían problemas en cuanto a la doctrina de Dios. Ellos sabían y predicaban que Dios era uno, pero lastimosamente hubo un momento dentro del cristianismo donde hubo un conflicto entre las Escrituras y la filosofía en lo que se refiere a la doctrina de Dios. Este conflicto se resolvió en dos modos, los cuales ninguno de los dos era bíblico porque querían complacer al hombre en cuanto a su intelecto de querer explicar y entender la doctrina de Dios. Para algunos cristianos la solución estuvo en la interpretación alegórica de las Escrituras y lo hacían de esta manera: “Si las Escrituras se refieren a Dios hablando, esto no ha de entenderse literalmente, puesto que es un ser inmutable que no habla”. Esta manera de interpretar la doctrina de Dios complació a los que eran muy intelectuales, pero para aquellos que querían tener una relación emocional con Dios dejó mucho que desear, pues la vida de la iglesia se basaba de tener una relación personal con Dios y esta manera no presentaba esta clase de relación.

Y es ahí donde surgió la segunda manera de resolver este conflicto entre la idea de Dios que los filósofos tenían y el testimonio de las Escrituras. Este segundo modo de solucionar el problema de Dios surgió en medio de una controversia en Alejandría. Todo empezó con una serie de desacuerdos teológicos entre Alejandro, obispo de Alejandría, y Arrio, uno de los presbíteros más prestigiosos y populares de la ciudad. Uno de los puntos en desacuerdo más importantes era la cuestión si el Verbo era coeterno con el Padre. Estaban discutiendo la eternidad de la segunda persona de la Trinidad, porque Arrio decía: «Hubo un tiempo en el cual el Verbo no existía», y es donde este hombre simplemente dijo que el Verbo era la primera criatura de la creación, es decir Jesús fue creado antes de la creación.

Esta idea de que ya se estaba hablando de dos dioses llevó a que nacieran desde el punto de vista intelectual y filosófico sectas como los Testigos de Jehová, Pentecostales Unitarios entre otras. Sus enseñanzas sobre la naturaleza de Dios, que enfatizan que el Hijo está subordinado al Padre, ​ y su oposición a lo trinitario, que se había vuelto dominante en la cristiandad, le convirtieron en un asunto primordial durante el Primer Concilio de Nicea, convocado por el emperador Constantino I en el año 325. Les cuento esta historia porque necesitamos tener cuidado con la razón humana cuando queremos hablar de algunas enseñanzas de la Biblia y en especial de esta de la Trinidad. Nuestra mente no puede entender como tres personas distintas son sólo un Dios verdadero. Si queremos entender esto nuestra alma estaría en problemas espirituales porque estaría en juego nuestra salvación, ya que esta proviene del Dios Trino y al querer entender estas cosas nos alejaríamos de la salvación como lo enseña 2 Timoteo 2:16 Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. Y la razón nos llevaría al infierno porque esta lleva a la incredulidad.

Siempre que hablamos de nuestro pecado, y en especial el que estamos hablando en el día de hoy que es interpretar la Biblia sólo por medio de nuestra razón, el cual sería un pecado contra el Tercer Mandamiento porque no estaríamos tomando la Palabra por santa. Juan nos explica esto al decir: El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios (Juan 8:47).  En Jesús podemos confiar porque a la duda de Nicodemo la trató con amor como lo hace por cada uno de nosotros. En él encontramos perdón de nuestro pecado en contra del Tercer Mandamiento porque trató la Palabra de Dios como santa. No solo le explicó a este fariseo que él es Dios, sino que nos explica a cada uno de nosotros la obra del Dios Trino, su obra para salvarnos.

No podemos entender como Dios es uno en tres personas diferentes, pero sí cuando estamos pronunciando los credos, como confesiones de fe, estamos ratificando la obra del evangelio de Cristo por cada uno de nosotros, es una obra del Dios Trino. Jesús empieza por lo que hace el Espíritu Santo en cada hombre por medio de Bautismo:  3Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

La obra del Espíritu Santo es hacernos nacer de nuevo, no un nacimiento literal como lo entendió Nicodemo, no podemos entrar de nuevo al vientre de nuestra madre y volver a nacer. Este nacimiento es espiritual, el que se hace de agua y del Espíritu, es decir, el Bautismo, donde obra la Palabra de Dios unida al agua. Es por medio del Bautismo que el Espíritu Santo nos da la fe en Jesús como nuestro Salvador y es por su poder que nos hace miembros del Reino de Dios.

Jesús al usar la afirmación de cierto, de cierto te digo, está usando las mismas palabras cuando se dice literalmente, “en verdad, en verdad” o “amén, amén”. Jesús usó la expresión que recalcaba la solemne verdad de sus palabras: al reino de Dios no puede pertenecer algo o alguien que este corrompido en la carne, en el pecado. En el Bautismo encontramos ese lavamiento espiritual que nos hace nacer de nuevo al ser perdonados por la fe puesta en Cristo Jesús. Nosotros nacimos de nuevo por el Bautismo y esto es un gran consuelo porque nos asegura que hemos nacido de nuevo como hijo justificado de Dios y como heredero de la vida eterna.

Es por esto que Jesús venció la razón de Nicodemo y la nuestra al decir:  8El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.  Ningún ser humano puede entender, gobernar ni controlar el movimiento del viento. Jesús exhortó a Nicodemo para que desechara su estrecha opinión naturista de los seres humanos, y también la presunción de que ellos producen el nuevo nacimiento. El nuevo nacimiento es un acto de Dios por medio del Bautismo. Vemos la obra del Padre al enviar al Espíritu Santo para esto como lo aprendemos de Juan 14:26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

Aún la razón estaba traicionando a Nicodemo como muchas veces lo quiere hacer con nosotros, pero vemos como el amor del Padre por él, por cada uno de nosotros y por la humanidad le siguió tratando con amor y paciencia: 9Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? 10Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? 11De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. 12Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? 13Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. 14Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Este maestro de la Ley creyó por la obra del Espíritu Santo que Jesús sí es Dios hecho hombre y prueba de esto lo vemos en el momento de la sepultura de Jesús: También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras (Juan 19:39).

Jesús no es una criatura creada como muchos lo creen. Si nosotros al estudiar las Escrituras solo nos basamos en las cosas terrenales estamos en un serio problema; en cambio las espirituales nos dice que Jesús es Dios porque vino del cielo para venir y dar su vida por la humanidad. Jesús le recordó a Nicodemo, conocedor del Antiguo Testamento, la enseñanza de la serpiente de bronce que es un tipo de Jesús. Esta fue levantada para salvar, y Jesús fue levantado igualmente para la salvación del hombre.

16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El amor del Padre por todo el mundo al sacrificar a su Hijo y la obra del Espíritu Santo al darnos la fe, la certeza de que somos perdonados del pecado en contra del Tercer Mandamiento cuando interpretamos las Escrituras con la razón y nosotros somos perdonados y salvos por su sangre preciosa que derramó en la cruz.

Gloria sea al Padre que con su amor al mundo permite que seamos salvos. Gloria sea al Hijo que dio su vida por cada uno de nosotros. Gloria sea al Espíritu Santo que nos ha dado la fe salvadora que únicamente viene del único y verdadero Dios y tres personas distintas.

Amén.

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